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viernes, 5 de agosto de 2016

Revolver cumple 50: la historia de sus 14 canciones

Un 5 de agosto como hoy, pero de 1966, se editaba el gran álbum de los Beatles. Curiosidades, secretos, anécdotas y origen de cada uno de sus temas.


“Taxman”
¿La primera canción de protesta de los Beatles? Al menos sí fue el primer tema autobiográfico de George Harrison. Ya para 1966, el guitarrista veía cómo buena parte de sus primeros millones quedaban en manos del fisco británico, que retenía un 90 por ciento de las ganancias de personas de altos ingresos. El músico estalló y le pidió una ayudita a su amigo John para redondear una letra cáustica en la que se despacha contra el sistema y se mete con Harold Wilson, por entonces cabeza del partido Laborista y principal impulsor del impuestazo. Extrañamente, Paul le sumó un solo de guitarra, que algunos fanáticos todavía juran que se trata del mismo que el de “Tomorrow Never Knows”, pero montado al revés. Pero no: es original.

“Eleanor Rigby”
La heroína de los seres solitarios casi se llama “Daisy Hawkins”, pero terminó recibiendo el nombre de pila de la actriz Eleanor Bron, que interpretó a la sacerdotisa de Help!, y el apellido de la tienda Rigby & Evens, próxima al teatro donde trabajaba Jane Asher, novia de Paul McCartney, compositor principal del tema (aunque el resto de los Beatles siempre le hayan discutido una porción de autoría). El arreglo de cuerdas tan característico fue idea de George Martin, quien muchos años después dijo haberse inspirado en la banda sonora de la película Fahrenheit 451. En realidad, ese film no se había estrenado al momento de la grabación, y el productor se confundía con el clásico tema de Psicosis, compuesto por Bernard Hermann.

“I’m Only Sleeping”
La famosa periodista Maureen Cleave, aquella que le sacó a John Lennon la polémica frase de que los Beatles “son más populares que Jesús”, alguna vez describió al músico como “la persona más vaga de Inglaterra, capaz de dormir casi indefinidamente”. Paul era quien, con frecuencia, solía despertarlo de sus largas siestas para que fuera a grabar. El sueño era uno de los placeres de Lennon, un tema recurrente de sus letras y esta fue una de las más lúcidas al respecto: “Por favor, no me arruines el día. Estoy a millas de aquí. Después de todo, solo estoy durmiendo”. Toda una oda a la pachorra.

“Love You To”
Otro de los aportes de Harrison es la primera inclusión en un álbum de los Beatles de los sonidos de la India, fruto de la influencia de Ravi Shankar. La letra también está impregnada de sabiduría oriental, con alusiones a la materialidad y lo efímero de la vida. En la grabación, intervinieron varios músicos traídos por Shankar, entre ellos Anil Bhagwat, quien junto a Alan Civil es el primer músico fuera de la banda en ver su nombre publicado en una portada de los Beatles.

“Here, There and Everywhere”
Paul llegó una tarde a la casa de John en Kenwood para una sesión de trabajo y, mientras el guitarrista dormía (cuándo no), se sentó al borde de la piscina y compuso acaso el tema más sencillo, dulce y despojado de un disco que desbordaba en efectos y experimentación. Dicen que las armonías de Pet Sounds de los Beach Boys y la voz de Marianne Faithfull en “As Tears Go By” fueron las grandes inspiraciones del bajista para este delicado momento de Revolver.

“Yellow Submarine”
Paul estaba descansando en la casa de los Asher cuando pensó en una canción para Ringo Starr sobre un viejo marinero. La letra incluía varios submarinos de colores, pero luego solo sobrevivió el amarillo. John y el artista folk Donovan contribuyeron con algunas estrofas, y varios amigos se sumaron para grabar coros. Brian Jones, Marianne Faithfull, Pattie Boyd, Mal Evans y Brian Epstein, entre otros, armaron una verdadera fiesta, entre porros e instrumentos insólitos para generar diversos efectos: silbatos, campanas, cadenas y sirenas. Evans tomó un bombo y comenzó a recorrer el estudio, seguido por el resto en fila cual carnaval carioca. En este despelote fumón se registró la gran canción infantil universal.

“She Said She Said”
Nació de un viaje con LSD que John tomó durante una fiesta en una mansión que Hollywood que la banda alquiló durante su gira por los Estados Unidos en 1965. En la reunión, estaba el actor Peter Fonda, quien se acercó varias veces al músico para decirle “yo sé lo que es estar muerto”, mientras le mostraba una herida de bala que tenía en el pecho cerca del corazón (que se dio por accidente mientras limpiaba el arma de su padre). De esa conversación surgen las primeras líneas de una canción que, en principio, era acústica y llevaba el nombre de “He Said”, hasta que recibió su título y tratamiento sonoro definitivo en el estudio. Fue la última que se grabó para Revolver y una de las que más identifican el espíritu del disco.

“Good Day Sunshine”
La apertura del lado B del álbum es este tema que Paul compuso inspirado en “Daydream”, de los Lovin’ Spoonful, un éxito por aquellos años. Cuenta la leyenda que Patti Boyd, ya esposa de George, estando de vacaciones por la Costa Azul en 1966, recorría los clubes de la zona con su amiga la modelo Zouzou para repartir  a los DJ las primeras copias de esta canción.

“And Your Bird Can Sing”
Una escuchada a la versión incluida en Anthology 2 revela a un John en pleno ataque de risa en el estudio con Paul, lo cual supone una buena dosis de marihuana durante las sesiones y explicaría los enigmáticos título y letra. Incluso la línea “You say you've seen seven wonders” aludiría a un diálogo de aquella famosa noche en la que los Beatles compartieron fasito con Bob Dylan. Por otra parte, en inglés bird es también un término para referirse a una chica. Se ha especulado con que la señorita en cuestión podría ser Marianne Faithfull o Jane Asher.

“For No One”
Durante unas vacaciones en Suiza, Paul se refugió en el baño luego de una discusión con Asher y allí comenzó a dar forma a esta canción de ruptura que alguna vez llevó el título “Why Did It Die?”. En lo sonoro, destaca el uso de la trompa. En un principio, se contrató a Dennis Brain para tocarla, pero murió en un accidente de tránsito antes de la sesión, y así entró en escena Alan Civil, quien consiguió una verdadera proeza: tocar una nota exigida por la partitura, pero que sobrepasaba el registro posible del instrumento.

“Doctor Robert”
¿Quién es en realidad este matasano? Algunos dicen que se trata del galerista amigo de la banda, Robert Fraser. Otros que se trata del mismísimo Bob Dylan. Charles Roberts, médico parte de la troupe de Andy Warhol, y hasta John Riley, quien introdujo a los Beatles en el consumo de LSD, también son sospechosos. Pero Paul declaró años más tarde que la canción refiere a Robert Freeman, especialista en un cóctel de vitamina B12 y anfetaminas que prescribía a todos sus famosos pacientes de Nueva York. Sin embargo, John declaró que el tema “era sobre mí. Yo era quien guardaba las pastillas en las giras”. Lo más probable es que todos estuvieran muy dados vueltas como para recordar de quién estaban hablando en verdad.

“I Want To Tell You”
Tercera canción en el álbum de George, que estaba ganando confianza como un compositor profundo, con una ayudita del LSD. En su autobiografía, escribió que el tema “habla de la avalancha de pensamientos que son tan difíciles de escribir, de decir o transmitir”. Así todo, el guitarrista no sabía cómo titularla y, durante algún tiempo, llevó el sincero nombre de “I Don’t Know”, hasta que finalmente la bautizó como el primer verso.

“Got to Get You into My Life”
Esta es una canción de amor… a la marihuana. Así lo confirmó Paul, quien consideraba al Cannabis un buen remedio para el estrés. “Siempre lo asocié a la pipa de la paz de los indios”, dijo. La versión que se escucha en Anthology 2 revela que el tema nació muy diferente, con una introducción de órgano, más guitarra acústica y una letra ligeramente distinta, hasta que recibió los metales y el estilo “Motown” que la convirtieron una de las piezas más distintivas de Revolver.

“Tomorrow Never Knows”
Alguna vez, John contó que fue la primera canción que compuso bajo los efectos del ácido y siguiendo los consejos del famoso “apóstol” del LSD, Timothy Leary, en su libro The Psychedelic Experience: “Apagá tu mente, relajate y dejate llevar por la corriente”. Entre experimentación con cintas y loops nació, para muchos, la obra maestra del álbum, el sonido que anticiparía Sgt. Pepper y, probablemente, la canción que mostró el futuro del rock: aquí comenzó el arte del sampleo. “Lo que salía de los parlantes y llegaba a mis oídos era absolutamente nuevo. Percibí el comienzo de una nueva era musical”, dijo Klaus Voormann, quien diseñó la portada de Revolver después de escucharla. Fue el primer tema en grabarse, pero el último de la placa. Un final magistral.

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lunes, 9 de noviembre de 2015

Discos: Vuelve The Beatles 1, pero recargado

Una nueva edición de su colección de temas que alcanzaron el primer puesto incluye, por primera vez, los videos de la banda.



Fanáticos de los Beatles, tenemos una excelente noticia: deberán seguir gastando el sueldo en su banda favorita. A 15 años de su lanzamiento original, se acaba de reeditar la exitosa recopilación 1, pero en una serie de nuevas versiones que, por primera vez de forma oficial, incluyen los videos de la banda.

La reedición ya está disponible en diversos formatos. El CD o DVD (y el combo de ambos) presenta los 27 singles que alcanzaron la primera posición en los Estados Unidos y el Reino Unido entre 1962 y 1970 y sus respectivos clips. Desde “Love Me Do” y “From Me To You” hasta “Let It Be” y “The Long and Winding Road”, cuentan con nuevas mezclas en estéreo y sonido 5.1, más un minucioso proceso de restauración digital de la imagen. La mayoría de estos films están desperdigados en internet en distintas calidades, pero es un placer encontrarlos ahora reunidos con una nitidez y un color sin igual. Apple Corps destinó un equipo de 18 técnicos y artistas que se encargó durante meses de recuperar y retocar las minipelículas, presentaciones en TV y otras clásicas filmaciones de la banda, precursoras del formato videoclip, en un proceso de limpieza y mejoramiento digital cuadro por cuadro.

Además, Paul McCartney y Ringo Starr sumaron comentarios y presentaciones para “Penny Lane”, “Hello, Goodbye”, “Hey Jude” y “Get Back”.

Pero la joya para los coleccionistas es la versión 1+,  que suma un segundo disco con otros 23 videos. Allí podemos encontrar tomas alternativas de “Day Tripper”, “We Can Work It Out” y “I Feel Fine”, donde se puede ver a los Beatles comiendo fish and chips durante una pausa de aquella agotadora jornada del 23 de noviembre de 1965 en los estudios Twickenham, cuando grabaron unos diez videos promocionales en pocas horas, y la cámara siguió rodando durante su almuerzo.

También hay dos versiones de “Rain”, el lado B de “Paperback Writer” (una en colores realizada en Chiswick House, el 20 de mayo de 1966, y otra en blanco y negro, con tomas hechas un día antes en Abbey Road) y otras dos de “Hello, Goodbye” (con diferentes montajes sobre material rodado el 10 de noviembre de 1967, en el Saville Theatre de Londres).
En 1+ también se incluyen clips más modernos, como los de los singles “Free as a Bird” (1995), “Real Love” (1996) y la mezcla de “Within You Without You / Tomorrow Never Knows”, creada para el espectáculo Love del Cirque du Soleil, en 2006. Del total de 50 videos de esta versión de lujo (acompañada por un libro de 124 páginas), 20 no fueron incluidos en el célebre The Beatles Anthology, y los restantes  apenas se han visto en fragmentos o editados.

Con más de 31 millones de copias, 1 fue el álbum más vendido de la década pasada. ¿Podrá repetir la hazaña en estos años de vinilo y streaming? Si se trata de los fab four, todo es posible.



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lunes, 20 de julio de 2015

“Help!”, de los Beatles, cumple 50 años

Historias y curiosidades de la icónica canción que esta semana llega a las cinco décadas.



>  John Lennon, su principal autor, sentía mucho aprecio por la canción. En una entrevista a Rolling Stone en 1970 declaró que «las únicas canciones verdaderas que escribí fueron “Help!” y “Strawberry Fields”. Las hice desde mi experiencia y no proyectándome en una situación y escribiendo una linda historia sobre eso, lo cual siempre consideré falso. La letra sigue tan buena como entonces. Me hace sentir seguro saber que era tan sensato, consciente de mí mismo, por entonces… Y eso no salió con ácido ni nada (bueno, salvo porro)».

>  En la famosa entrevista a Playboy de 1980, Lennon reconoció que la canción «fue realmente un grito de auxilio. La mayoría piensa que es solo un rock & roll rápido. No me di cuenta en su momento; solo la escribí porque me la encargaron para la película. Fue mi época de Elvis gordo: lo ves en el film, estaba muy gordo, muy inseguro, completamente perdido. Y estaba cantando sobre cuando era más joven, mirando atrás y viendo lo sencillo que era todo».

>  Según recuerda, el director Richard Lester siempre quiso bautizar al segundo film de los Beatles como Help, pero «los abogados nos dijeron que el título ya estaba registrado. Ringo ofreció Eight Arms To Hold You, por la estatua con muchos brazos que había en el guión. Pero no hace falta decir que no había mucho entusiasmo en escribir ESA canción. Los abogados llamaron otra vez y nos preguntaron si el título tenía un signo de exclamación. Le dijimos “si ayuda, puede tenerlo”. Y como el otro nombre no lo tenía, nos salvamos».

> «Help!» es un tema de Lennon, pero Paul McCartney aportó lo suyo. En su libro Many Years From Now, recuerda: “John fue a casa, pensó la base y luego tuvimos una sesión juntos. Nos sentamos y la escribimos, así que obviamente él no tenía mucho hechoTengo que darle el crédito a John por su inspiración original en un 70 por ciento. Mi principal contribución fue la contramelodía. Si analizás nuestras canciones, las de John suelen basarse en una nota, mientras que las mías son mucho más melódicas. Yo disfruto jugando con las melodías. Me gustó lo que hizo John, pero él es más rítmico. Entonces, para salir un poco de la nota única, escribí un contrapunto». 

> John y Paul terminaron la canción en esa sesión hogareña del 11 de abril de 1965 y, dos días más tarde, entraron al estudio para grabarla en 12 tomas, durante cuatro horas de trabajo. Se hicieron mezclas en mono y en estéreo que, como bien sabe cualquier beatlemaníaco, son muy distintas. En la primera versión, no se escucha la pandereta de Ringo, las voces difieren y hasta se cambió una palabra de la letra (se escucha and now these days have gone” en lugar de “but now these days…”), entre otros detalles.

> «Help!» se editó como single el 19 de julio en los Estados Unidos y, cuatro días más tarde, en Gran Bretaña, y alcanzó el número uno en ambos países. Pero pocos saben que la banda se vio obligada a regrabar la canción poco tiempo después, en víspera de la transmisión por TV del célebre concierto en el Shea Stadium: aquel donde el griterío de los fanáticos enmudeció el audio del recital. Como la calidad de sonido era tan mala, el cuartero tuvo que volver a registrar el tema a principios de 1966 en vivo en los CTS Studios, con sumo cuidado de sincronizar la música con la filmación. Los Beatles, precursores del dubmash.



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jueves, 9 de abril de 2015

A 45 años de la disolución de los Beatles

La vuelta al día en que Paul McCartney ¿dijo? adiós.




«P: ¿Tu separación de los Beatles es temporal o permanente? ¿Se debe a diferencias personales o musicales?
R: A diferencias personales, de negocios, musicales, pero, sobre todo, a que la paso mejor con mi familia. ¿Si es temporal o permanente? Realmente, no lo sé».

Paul nunca dijo lo que dijo. O no lo hizo porque, todavía, había muchas cosas en juego. Así que no fue él, ni la muerte de Brian Epstein, ni la llegada de Allen Klein, ni Yoko, ni las drogas, ni el hastío en el estudio, ni las rojas finanzas de Apple, porque, en realidad, nada ni nadie separó a los Beatles. Más bien, todo hizo que se desintegraran.

Hacia 1969, los fab four estaban virtualmente separados. Hacía tiempo que entre ellos primaban el recelo y el descontento. Ya el «álbum blanco» era «canciones individuales, sin ninguna música Beatle en él: es John y la banda, Paul y la banda, y así», como el mismo Lennon lo describió tiempo después. John se despidió en septiembre de aquel año y, mucho antes, había iniciado la Plastic Ono Band. Ringo Starr y George Harrison se habían ido y vuelto varias veces. Pero el grupo seguía junto en los papeles para no arruinar ni los negocios ni la pendiente salida del álbum (y documental) Let It Be, conocido en ese momento bajo el título provisorio de Get Back.

Para entonces, Apple Corps, el multimedio fundado en 1968 por los cuatro músicos, estaba al borde de la quiebra por su pésima administración y las absurdas aventuras comerciales, como la Apple Boutique (que perdió 200.000 libras en sus seis meses de vida) o una división de electrónica a cargo de Alexis Mardas, un «inventor» charlatán conocido como «Magic Alex» que engatusó a la banda en 300.000 billetes con ideas desquiciadas como un «sol artificial» o un «papel tapiz parlante».

La elección del polémico Allen Klein como nuevo manager también había marcado una grieta en el grupo. McCartney quería que John y Lee Eastman, hermano y padre de su mujer Linda, tomaran el lugar que dejó Epstein. Pero el resto se decidió por Klein, tipo de prácticas controvertidas y actitud mafiosa que, años antes, había manejado la carrera de los Rolling Stones. «Fue la primera vez en la historia de los Beatles que surgía una diferencia posiblemente irreconciliable», según una cita del bajista en el libro You Never Give Me Your Money, de Peter Doggett.

Las relaciones se resintieron aún más luego de que Lennon descubriera que McCartney había comprado por su cuenta acciones de Northern Songs, la editora de las canciones del grupo, violando el acuerdo verbal de poseer ambos el mismo share. En marzo de 1969, Dick James, principal accionista de la compañía, vendió su parte a Associated Television (ATV) sin consulta ni aviso a la banda, lo que desató una pequeña guerra por conservar el control de los derechos de los temas.

Fue en este contexto en el que un Paul harto y deprimido, con problemas de alcoholismo, comenzó a pensar en una vida post Beatle. En absoluta soledad, grabó las canciones que integrarían su primer trabajo. Pero, alertados de que este disco podía entorpecer la repercusión de Let It Be, John y George le encomendaron a Ringo llevarle al bajista un mensaje: retrasar el lanzamiento de ese debut «por el bien de la banda». McCartney echó al baterista de su casa, entre gritos y amenazas, y no cambió su decisión.

El 9 de abril de 1970 llegaron a la prensa copias de adelanto de su disco, simplemente titulado McCartney, junto a una hoy célebre «autoentrevista», en la que respondía (telegráficamente, de forma elíptica, pero con la verdad colándose entre las palabras) preguntas sobre su nuevo trabajo y el futuro del grupo. Sería, quizás, el F.A.Q. más famoso de la historia del rock.

«P: ¿Estás planeando un nuevo álbum o single con los Beatles?
R: No».

«P: ¿Este disco es un descanso de los Beatles o el inicio de una carrera solista?
R: El tiempo lo dirá. Un disco solista significa que es el comienzo de una carrera por mi cuenta, y no hacerlo con los Beatles significa que es un descanso. Entonces, es ambas cosas».

«P: ¿Ves un momento en el que Lennon-McCartney vuelva a ser un dupla compositora?
R: No».

En ninguna de las 37 respuestas que contenía aquel cuestionario McCartney afirmó abandonar la banda. No hizo falta. A la mañana siguiente, la prensa lo dijo por él. «Paul deja The Beatles», tituló el Daily Mirror, en tipografía catástrofe mayúscula. La portada fue lápida de toda una generación.

Fans desconsoladas, público y periodistas de diversas partes del mundo se congregaron frente a las
oficinas de Apple, en Saville Road, para corroborar la noticia. Un reportero de CBS llegó a decir a cámara: “El hecho es tan relevante que los historiadores pueden llegar a considerarlo como un hito en el declive del Imperio Británico”.

Todo el asunto enfureció a Lennon. «Saqué cuatro discos en el último año y no dije una puta palabra sobre renunciar — le dijo a Jann Wenner en el número 58 de Rolling Stone — . Cuando leímos toda esta mierda en el diario, con Yoko nos reímos, porque el chiste es este: primera imagen, cuatro tipos sobre el escenario iluminados. Segunda, tres tipos saliendo del escenario despreocupadamente. Tercera, un solo tipo parado ahí, gritando: “me voy”. Ya estábamos todos afuera».

El mismo 10 de abril, desde Apple se emitió un comunicado para tratar de apaciguar el estallido mediático: «La primavera está aquí, mañana el Leeds juega contra el Chelsea y Ringo, John, George y Paul están vivos y llenos de esperanza. El mundo sigue girando, al igual que nosotros y vos. Cuando pare de girar, ese será el momento de preocuparse, no antes. Hasta entonces, los Beatles están sanos y el ritmo seguirá y seguirá». Fue el último press release de la banda como tal.

«La reacción a las palabras de Paul fue mundial. Saqué un comunicado de esos que en realidad no dicen nada — recordó Derek Taylor, responsable de prensa de Apple por entonces, años más tarde en Anthology — . Realmente creía, como millones de personas, que la amistad que los Beatles tenían entre sí era un salvavidas para todos nosotros. Creía que, si esta gente era feliz y podía llevarse bien, no importaba qué sucediese, la vida valía la pena ser vivida. Pero creo que esperamos demasiado de ellos».

Días más tarde, un McCartney herido y preocupado por cómo los medios y el público estaban poniéndolo como el culpable de la ruptura, se reunió con Ray Connolly, periodista del Evening Standard, para una entrevista en la que reveló las tensiones internas de la banda, su malestar con Phil Spector por la mezcla de sus canciones en Let It Be, y los efectos de su anuncio. «Fue todo un malentendido. Cuando vi los titulares, pensé: “Dios, ¿qué hice?” y se me dio vuelta el estómago. Nunca pretendí hacer un comunicado que dijera “Paul McCartney deja los Beatles” — le contó durante su almuerzo en un restaurante del Soho londinense, acompañado por Linda — . Yo no abandoné The Beatles. Los Beatles dejaron a The Beatles, pero nadie quería ser el que dijera que la fiesta había terminado».

Tal como fue anunciado, McCartney salió a la venta el 17 de abril, compuesto por 13 temas, varios de ellos instrumentales, de arreglos sencillos y con la tónica de grabaciones caseras e improvisadas. Recibió críticas pobres, pero llegó al número uno en los Estados Unidos y al puesto dos en el Reino Unido. Y de ninguna manera opacó el éxito de Let It Be, editado apenas tres semanas más tarde. Después, llegarían las peleas con sus excompañeros, las demandas, los dardos envenenados en las canciones.

«P: ¿Cuáles son tus planes ahora? ¿Vacaciones? ¿Un musical? ¿Una película? ¿Retirarte?
R: Mi único plan es crecer».

Paul lanzó otros 34 discos. Ringo ya va por el 19. George tuvo una docena y John llegó a 11. Jamás volvieron a estar juntos. Hubo amagues, alguno tocó como invitado en el álbum de otro, pero nada más. La casualidad los reunió otro 17 de abril, pero de 1971, cuando cada uno tuvo un single en el ranking británico: «Another Day», de McCartney; «Power to the People», de Lennon; «It Don’t Come Easy», de Starr y «My Sweet Lord», de Harrison. Hicieron más de 70 álbumes por su cuenta, ninguno tan brillante ni trascendente como los que crearon en conjunto.

¿Cómo sería si nunca se hubiesen separado, si Paul no decía lo que no dijo, si triunfaba la literalidad y, efectivamente, el «ritmo seguía y seguía»? En 2009, un tal James Richards dijo haber visitado un mundo paralelo donde los Beatles seguían juntos y se trajo un cassette (todavía no habían inventado el CD en este bizarro world) de ellos para comprobarlo. Lo cierto es que este supuesto álbum de los fab four alternativos, titulado Everyday Chemistry, no es más que un mash-up de diversas canciones de nuestros ex Beatles.

Es que ni aun los más locos pueden escapar a esta realidad; la de un mundo que, desde hace 45 años, dejó de girar.

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viernes, 20 de marzo de 2015

Cuatro razones para ir a ver Directo al corazón

Se estrena el film con Al Pacino sobre una leyenda del rock que cambia su vida a partir de una carta de John Lennon.




Porque es una tierna película fallida. ¿Y qué demonios es una “película fallida”? Aquella que tiene una gran idea que no consigue concretar de igual manera en pantalla. Y el concepto de Directo al corazón es tan hermoso como la vida misma. Está inspirada en la historia real de Steve Tilston que, en 1971, era un novel músico británico de folk que dio una entrevista a la revista ZigZag, en la que mencionaba su preocupación por caer en las trampas de la fama. John Lennon leyó el artículo y le escribió una carta, en la cual lo aconsejó y hasta dejó su teléfono personal, para quedar en contacto. Tilston nunca llegó a recibirla y desconoció su existencia hasta el año 2005, cuando un coleccionista que la había comprado se la mostró.
¿Qué sería de Steve Tilston hoy de haber recibido aquellas palabras del ex Beatle a tiempo? Ese es el gran “what if” que Dan Fogelman (guionista de Cars y Enredados, en su debut como director) lleva al cine, pero desde la fantasía: la historia de Danny Collins, un veterano rockstar, exitoso y multimillonario (la personificación de todo aquello a lo que Tilston temía de joven) que recibe la misiva de su ídolo 40 años después y decide replantear su vida. Así se desarrolla un relato de decadencia, despertar y redención que podrán calificar (con razón) de sentimentaloide, edulcorado y simplista, pero que llega al corazón a fuerza de ternura y un elenco impecable.

Porque tiene el Al Pacino más disfrutable de los últimos 20 años. Y acá podría empezar la discusión sobre cuándo vimos el último buen papel del ex Tony Montana. Algunos gritarán “Hoo-Haa!” y elegirán Perfume de mujer (1992); otros dirán que su eterna mirada somnolienta brilló como el detective Will Dormer en Noches blancas (2002). Don Michael Corleone ya supo meterse en la piel de los excesos y la decrepitud del rock para Phil Spector (2013), pero no llegó a mimetizarse como ahora. Fogelman ideó a Danny Collins con Pacino en mente, y se nota: su andar encorvado y borrachín, su voz añeja y sus ojos etílicos van la perfección para construir una decadente leyenda, cruza entre Barry Manilow y Cacho Castaña, de cadenitas y chalinas brillantes, novia “barely legal” y peinado antigravedad, que usufructúa desde hace cuatro décadas, gira tras gira, los mismos éxitos “oldies” (ya va por su “Greatest Hits” volumen tres), y ahoga cualquier mañana en whisky y cocaína. Salú, Al (digo, Danny).

Porque hay una gran banda detrás. Si ver a Pacino haciendo (bien) de sí mismo  (¡y cantando!) no es motivo suficiente, bueno: también hay un acompañamiento que brilla por lo justo. La siempre inapelable Annette Bening, como gerenta de un hotel que será la voz de la razón de Danny (y su “Real Love”); unos toques de Christopher Plummer, como manager y amigo fiel en quien sostenerse; Bobby Cannavale es el hijo “Working Class Hero” que deberá recuperar; y Jennifer Garner y Giselle Eisenberg (atenti a futuro con este monstruito de la pantalla) como la nuera y nieta que le demostrarán que lo único que necesita es amor.

Porque tiene música de Ryan Adams. Directo al corazón tiene el mérito de haber conseguido los derechos para que suenen varias canciones de Lennon, pero el atractivo oculto lo da la música original compuesta por el músico de Jacksonville, que hace sonar a Al Pacino como el eslabón perdido entre Bob Dylan y Leonard Cohen. Si te quedaba alguna duda, eso sí que no es para perdérselo.

jueves, 19 de marzo de 2015

Steve Tilston: habla el verdadero “Danny Collins”

Entrevista con el músico que recibió una carta de John Lennon casi 40 años después, historia en la que se basa el film Directo al corazón, que hoy se estrena en nuestro país.



¿Qué hubiera pasado si John, Paul y George no echaban a Pete Best? ¿Y si Mick Jagger y Keith Richards se desencontraban en la estación de Kent, aquel octubre de 1961? ¿Qué tal si Ozzy Osbourne simplemente decía “no” a su primer Jack Daniels? ¿Si Stevie Ray Vaughan esperaba y se subía al cuarto helicóptero, o si Pappo se quedaba cinco minutos más en aquel bar, antes de salir a la maldita Ruta 5? En la larga lista de los “what if” de la historia del rock que podemos imaginar, hay un lugarcito especial para Steve Tilston.

En 1971, Tilston era un joven músico de Liverpool de 21 años que, en una entrevista a la (ya difunta) revista ZigZag, opinó que la fama y la fortuna podrían tener un efecto nocivo para su música. John Lennon, que por entonces tenía 30, leyó ese artículo y le escribió una carta en la que rebatía sus dichos. “Ser rico no cambia tu experiencia de la manera en que pensás —le aconsejaba, de puño y letra—. La única diferencia, básicamente, es que no tenés que preocuparte por la plata (comida, techo, etc.) Pero todo lo demás, las emociones, las relaciones, son iguales que las de cualquiera. Lo sé. Fui rico y pobre, y también lo fue Yoko. Entonces, ¿qué pensás sobre eso?”. Y debajo de su firma, le dejaba su teléfono personal, por si quería continuar el diálogo.

Tilston jamás pudo responderle, porque nunca recibió ese mensaje y desconoció su existencia durante 34 años, hasta que en 2005 un coleccionista estadounidense que compró la carta lo contactó para confirmar si él era el destinatario que mencionaba, para poder autenticarla. Hoy, casi cuatro décadas más tarde, no debe preocuparse por las penas del dinero y la gloria. Sigue haciendo música como un “desconocido” aunque respetado miembro de la escena folk británica, con más de 20 discos y hasta una novela editada. Pero ¿cómo sería su vida de haber recibido aquellas palabras a tiempo?

Su historia, y esa punzante duda existencial, fue reimaginada en Directo al corazón, film que se estrena hoy en nuestro país, para la creación de Danny Collins, un decadente rockstar (encarnado por Al Pacino) perdido por la celebridad, los excesos y sus millones que replantea su vida al recibir, 40 años después, la misiva de de su ídolo Beatle. “Me alivia decir que no tengo nada en común con el personaje. Nuestros caminos musicales no podrían ser más diferentes y, que yo sepa, no tengo hijos todavía sin conocer —cuenta Tilston a Generación B, sobre su alter ego cinematográfico—. Creo que terminó siendo un personaje bastante compasivo una vez que empieza a perder el bagaje de los excesos”.

¿Cómo surgió hacer una película inspirada en tu historia?
Me estaban entrevistando de un diario británico sobre mi música y la publicación de mi primera novela, All For Poor Jack, y me preguntaron si había algo más que quisiera agregar, como para “sazonar” la charla. Mencioné la carta y así surgió todo. Fue algo que se volvió “viral”. Dan Fogelman leyó el artículo y se comunicó conmigo con una idea que tenía para su debut como director, inspirada en el incidente de la carta. Esa es la única conexión real con mi vida y, como el hecho es algo que me pasó a mí, es mi propiedad intelectual. Pero lo demás, es ficción pura.

¿Viste el film? ¿Qué te pareció?
Lo vi hace un año y disfruté mucho. Me gustó la manera en que Dan fue capaz de evitar todos esos clisés de Hollywood que uno podría esperar de este tipo de película. Y, por supuesto, Pacino siempre se deja ver. De hecho, todo el elenco es muy sólido.

¿Cómo reaccionaste cuando te enteraste, tanto tiempo después, de que Lennon te había escrito?
Por lo que recuerdo, fue un torbellino de emociones mezcladas; el enojo y la frustración estuvieron muy presentes. Si la hubieras recibido a tiempo, ¿de qué manera tu vida podría haber sido diferente? Lennon terminó su carta con la frase “¿Y vos qué pensás de eso?” y puso el teléfono de su casa. Lo habría llamado, no cabe la menor duda. Pero la vida de todos está plagadas de esos “qué habría pasado si…”, y son puras conjeturas. Lo irritante es que nunca tuve la oportunidad de enterarme, así que definitivamente es un caso de “el camino no transitado”, y no por decisión mía.

Tenés 40 años de historia en la escena del folk británico, pero sos desconocido para el público masivo. ¿Qué expectativas tenés con respecto a lo que la película pueda generar a tu alrededor?
Con razón o no, guardo cierta satisfacción al saber que me las ingenié para ser un músico profesional por más de cuatro décadas y, en su mayor parte, lo hice en mis propios términos. La mayoría de los artistas en el ámbito folk (y también aplica para el jazz y clásico) son desconocidos para el público general y eso es algo que uno tiene que aceptar como artista. Tener una carrera en la música no debería automáticamente conducir a un deseo rapaz de fama y celebridad. No estoy siendo elitista para nada. Es que la mayoría de la música mainstream no me interesa. Y, con respecto a lo que puede llegar a provocar la película, sería lindo vender algunos discos más y llenar algunos asientos más.

Seguro que vas a recibir más atención, pero ¿no temés que el film te convierta en “el tipo de la anécdota con Lennon” en lugar de que la gente se interese en vos por tu música?
Nadie sabe adónde va a llevar esto. Todo el episodio es, por lo menos, extraño. La carta no es ni remotamente la cosa más importante en mi vida. Mi música está ahí y, mejor aún, todavía sigo haciéndola, así que dejemos que hable por sí misma y que la gente la descubra. “Lo que será será”.

Steve Tilston – “The Road When I Was Young”


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viernes, 28 de noviembre de 2014

El último concierto de John Lennon

Se cumplen 40 años de la última aparición en vivo del ex Beatle. La historia de una apuesta que valió una reconciliación.   


Hace cuatro décadas, John Lennon subió al escenario del Madison Square Garden para saldar una deuda. Pero cuando bajó, encontró el camino a casa. La noche en que se lo vería por última vez en vivo fue, también, la noche en que comenzaría a dejar atrás el fin de semana más largo y descontrolado de su vida. Porque, en gran parte, aquel 28 de noviembre de 1974 empezó, en realidad, en septiembre de 1973.

Lennon y Yoko Ono estaban en crisis, se habían separado y el guitarrista se fue a Los Ángeles acompañado por May Pang, la asistente del matrimonio devenida en amante autorizada por Yoko, para comenzar lo que más tarde denominó su «lost weekend»: un período de 18 meses de drogas, violencia y, también, mucha música.

Allí se reunió con Phil Spector para comenzar el proyecto «Oldies But Mouldies», un disco de covers de los 50 y 60 que ayudaría al músico a resolver una demanda de plagio por la canción «Come Together». Pero las sesiones fueron un caos combustionado por el alcohol, los excesos y un desquiciado y paranoico Spector, que conducía las grabaciones borracho, vestido con bata de médico y armado con un revólver que una vez llegó a disparar al techo. El productor luego secuestró los tapes y los devolvió meses después a cambió de 90.000 dólares. Parte de ese material, en su mayoría regrabado por Lennon, se convertiría en el álbum Rock 'n' Roll, que sería editado recién en febrero de 1975.

En California, el ex Beatle estaba «viviendo su deriva», según el escritor David Foenkinos en Lennon, la original biografía novelada que lo imagina en sesiones de diván. Yoko le había «devuelto su libertad», algo que también significaba el «poder de abandonarlo a su soledad». Sería una independencia atada a un sentimiento que el músico llenó con sexo, drogas y algunas amistades tóxicas.

Sus principales compañeros de juerga por Los Ángeles eran Keith Moon y, en especial, Harry Nilsson (a quien acabaría produciendo el disco Pussy Cats). Juntos protagonizaron varios escándalos públicos, un raid de anécdotas etílicas que incluyen desde la expulsión del club The Troubador hasta Moon y Nilsson orinando la consola del A&M Studio (aunque durante años acusaron a Spector como el culpable de arruinarla por derramarle whisky).

Ringo Starr y Mick Jagger eran sus otros grandes camaradas de copas. Por ese tiempo, Lennon colaboró en los discos Ringo y Goodnight Vienna del baterista, y produjo la canción «Too Many Cooks» al vocalista de los Stones, mientras se bebían toda la costa Oeste.

Pero el momento cumbre de aquel «fin de semana perdido» ocurrió a finales de marzo de 1974, cuando Paul y Linda McCartney se aparecieron en el estudio donde Lennon trabajaba para el álbum de Nilsson. Armaron un confuso jam de media hora alimentado por alcohol y cocaína, de la que participaron colaboradores y músicos como Stevie Wonder. «¿Querés un saque, Steve?», le preguntó Lennon al tecladista, mientras circulaba el polvo blanco, frase que inspiró el título de A Toot and a Snore in '74, el bootleg que registró aquel encuentro: la primera y única vez que la célebre dupla tocó junta desde la separación de los Beatles.

Lennon terminó el disco de Nilsson a medidos de 1974 en Nueva York, donde se instaló con Pang en un pequeño departamento de la 52nd Street que sería escenario frecuentes visitas ilustres, como David Bowie, Jagger y, nuevamente, el matrimonio McCartney. John y Paul recomponían su relación o, al menos, «caminaban sobre las cenizas sin quemarse», parafraseando a Foenkinos.

Allí compuso varias de las canciones de Walls and Brigdes, que comenzó a grabar de inmediato en los estudios Record Plant. Se fue alejando de bebida, adoptó un par de gatos y, con la iniciativa de Pang meses antes, retomó la relación con su hijo, Julian. Con solo 11 años, se lo puede escuchar tocar la batería en «Ya-Ya», la canción que cierra aquel disco.

Elton John pasó por las sesiones de Walls and Bridges y sumó coros y teclas en «Surprise, Surprise (Sweet Bird of Paradox)» y «Whatever Gets You Thru the Night», una canción que surgió a partir de una frase del Reverendo Ike que Lennon escuchó en sus frecuentes noches de zapping ante la TV. En el estudio, John le apostó que el tema llegaría al tope del ranking y que, de cumplirse, Lennon debería aparecer como invitado en uno de sus conciertos.

Fue el primer single del álbum y, el 16 de noviembre, se convirtió en el único número uno que logró en Estados Unidos como solista en su vida. El ex Beatle estaba en deuda y la saldó en el espectáculo que Elton John dio el Día de Acción de Gracias en el Madison Square Garden.

Habían ensayado durantes tres días, pero Lennon estaba muy nervioso porque hacía tiempo que no se presentaba en vivo. Algunos dicen que hasta vomitó antes de sorprender a 20.000 personas que enloquecieron cuando apareció en escena, vestido de negro, con su Fender Telecaster al hombro. Con John en el piano, interpretaron «Whatever Gets You thru the Night», «Lucy in the Sky With Diamonds» y, para el final, anunció «una canción de un viejo y alejado novio mío llamado Paul», «I Saw Her Standing There».

«Elton quería que tocara “Imagine”, pero yo no quería ser como Dean Martin haciendo mis clásicos. Quería divertirme y tocar un poco de rock and roll y no hacer más de tres temas porque era el show de Elton, en definitiva —comentó tiempo después en una entrevista— Él sugirió “I Saw Her Standing There” y me pareció genial, porque nunca había cantado la original. Paul la cantaba y yo hacía la armonía. Cuando me bajé del escenario, les dije a los periodistas que esperaban “Fue divertido, pero no me gustaría vivir de eso”. No estoy en contra de las presentaciones en vivo, pero no tengo una banda ni un show armado. No estoy muy entusiasmado con eso en este momento, pero tal vez cambie de idea».

Sería su último concierto, más allá de apariciones posteriores en televisión. Muchos interpretarían un doble mensaje en aquel histórico cierre, una reconciliación con su pasado, tanto para con McCartney pero, en especial, con Yoko Ono, que estuvo entre la audiencia esa noche y se encontró con Lennon en el backstage. Las versiones difieren sobre si sabía o no que ella estaba allí. El músico lo negó, pero fue quien consiguió los tickets para su mujer, y ella le envió orquídeas a él y a John, que ambos lucieron en escena.

Lo cierto es que, después de esa noche, el regreso al Dakota estaba a solo unos pasos, que Lennon dio en febrero de 1975. Tiempo después, a la espera de un nuevo hijo, dijo: «Nuestra separación fue un fracaso».



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viernes, 26 de septiembre de 2014

Abbey Road cumple 45 años: la historia de sus 17 canciones

Un 26 de septiembre como hoy, pero de 1969, se editaba el último disco grabado en conjunto por los Beatles. Curiosidades, secretos, anécdotas y origen de cada uno de sus temas. 



Come Together
En 1969, Timothy Leary,  escritor y psicólogo que promovía el uso terapéutico del LSD, anunció su candidatura a gobernador de California. Le pidió a John Lennon que compusiera una canción para su campaña, que tenía el eslogan “Come together, join the party” (un juego con el doble significado de party en inglés: “partido” y “fiesta”). La carrera política de Leary se truncó poco después tras un escándalo judicial por posesión de marihuana, y el músico destinó la idea base para los Beatles. 
El tema estuvo envuelto en una controversia por su parecido con “You Can’t Catch Me”, de Chuck Berry. Se dice que, en plena sesión en Abbey Road, fue Paul McCartney el que detectó la similitud y propuso varios cambios, como ralentizar el ritmo. Así todo, Lennon enfrentó una demanda de Morris Leavy, dueño de los derechos del tema de Berry, que se resolvió fuera de los tribunales en 1973.
Como curiosidad: escuchen con atención y, a los dos minutos y medio, traten de adivinar quién grita “Look out!” en el fondo.

Something
El primer single y único número uno de Harrison en su carrera en los Beatles surgió, en realidad, durante las sesiones del “Álbum blanco”. Estaba trabajando en la canción “Piggies” cuando, entre tomas, tocó en el piano una primera versión de “Something” que entusiasmó a Chris Thomas, uno de los productores del disco. Pero el guitarrista no estaba convencido y hasta pensó en cederla a Jackie Lomax (con quien estaba colaborando entonces) o a Ray Charles (quien terminó incluyendo una versión en su álbum Volcanic Action of My Soul, de 1971).
Por suerte para los fans, acabó siendo uno de los clásicos de los fab four. La primera línea de la letra está inspirada en “Something In The Way She Moves”, de James Taylor. Pattie Boyd, esposa de Harrison por aquel tiempo, todavía asegura que la canción está dedicada a ella, si bien el músico lo negó en varias oportunidades.
Hoy es uno de los temas con más covers de la historia, con famosas versiones de Elvis Presley, Shirley Bassey y Frank Sinatra quien, en varias oportunidades, en vivo la presentaba erróneamente como una de sus “canciones favoritas de Lennon / McCartney”.

Maxwell’s Silver Hammer
 Una creación que proviene de las sesiones del “Álbum blanco”, en este caso de la cabeza de McCartney, inspirado en las excéntricas obras de Alfred Jarry, su patafísica y una oscura letra sobre un loco que asesina a martillazos.
Grabarla fue un arduo trabajo, con 21 tomas solo para la parte rítmica, que incluyó hasta golpear ¡un yunque! y más de 15 mezclas. Lennon odiaba la canción y se mantuvo al margen del trabajo cruzado de brazos en el estudio. “Otra cosa de Paul para abuelitas”, dijo el músico, según reveló años más tarde Geoff Emerick, ingeniero de sonido de Abbey Road.

Oh! Darling
Una primera versión de este tema de McCartney se hizo en las sesiones de Get Back (más tarde, Let it Be) en enero de 1969. Lennon se enteró en plena grabación de que pronto se dictaría el divorcio entre Yoko Ono y Anthony Cox, y lo anunció hacia el final de la canción con un “I’m free at last” (versión que puede escucharse en Anthology 3).
El registro formal se hizo en abril. Paul fue durante una semana bien temprano al estudio para poder cantarla con un tono ronco y gastado, algo que le costó varios días y sesiones. Finalmente, la pista vocal se logró uniendo fragmentos de los distintos días. En la famosa entrevista que Lennon dio a Playboy en 1980, afirmó que Paul no la cantó bien y que él podría haberlo hecho mejor. “Él la escribió entonces, qué carajo, él tenía que cantarla. Pero si hubiera sido menos tonto, me habría dejado a mí”, afirmó.

Octopus’s Garden
Harto de las tensiones y la mala onda que se respiraba durante la grabación del “Álbum blanco”, Ringo Starr se tomó unas vacaciones en Cerdeña a bordo del yate de su amigo y actor Peter Sellers. Cuenta la leyenda que el baterista pidió para comer el tradicional fish and chips británico, pero en su lugar le sirvieron pulpo. Ante la mirada extrañada del músico, el capitán le habló sobre estas criaturas y su particular costumbre de recolectar conchas marinas y piedras en sus guaridas como si construyeran “un jardín”, lo que detonó la idea de la canción.
Se grabó en enero de 1969 y fue la segunda composición de Ringo. Algunos consideran que la letra alude a las dificultades en la banda, en especial la línea “Seríamos tan felices vos y yo, sin nadie ahí que nos diga qué hacer”, como una referencia a la relación de Harrison y él con el resto de la banda. 


I Want You (She’s So Heavy)
Una manifestación de calentura de ocho minutos de John a Yoko. De eso se trata este denso blues que vio su primera forma en un ensayo del 29 de enero para lo que vendría 24 horas después: el famoso concierto en la terraza del sello Apple.
La grabación comenzó casi un mes después, con las primeras tomas en los estudios Trident, y luego varios overdubs de guitarras en Abbey Road, a mediados de abril, con la intención de que el tema gane más y más pesadez. Pero la tormentosa coda de la canción llegaría recién en las sesiones de agosto, cuando John le robó el teclado Moog a George para generar ese ruido blanco que se devora la canción. El ingeniero Emerick contó que Lennon estaba como poseído por el efecto sonoro y lo pedía más y más fuerte en la mezcla, hasta que, de golpe, gritó “cortá acá”, y así es como la canción obtuvo su abrupto cierre.

Here Comes the Sun
Entre arrestos, operaciones de amígdalas, peleas con sus compañeros y las nuevas responsabilidades administrativas que implicaban la fama y el sello Apple, Harrison dijo “basta” y buscó refugio y tranquilidad en la casa de Eric Clapton. Por la mañana, en el jardín, con una guitarra acústica en mano y el horizonte a la vista, el sol lo iluminó.
Su grabación comenzó el 7 de julio, solo con Paul y Ringo, que ese día cumplía años, y sin John, que todavía se recuperaba de su famoso accidente automovilístico. Los días siguientes sirvieron para agregar voces y guitarras, pero el 15 de agosto fue la sesión maratónica de más de nueve horas, en la que se incluyeron las partes orquestales.
“Here Comes the Sun” casi viaja al espacio en 1977. Carl Sagan propuso incluirla en el disco dorado con sonidos de la Tierra que transporta la sonda Voyager, pero el sello EMI se opuso.

Because
Según Lennon, la canción surgió tras pedirle a Yoko que tocara en el piano la famosa sonata “Claro de luna”, pero con los acordes a la inversa. En realidad, “Because” suena mucho más parecida a una sección de “Amsterdam”, incluida en el Wedding Album de la pareja, que a la obra de Beethoven. Pero ¿acaso vamos a contradecirlo?
En la grabación, George Martin sugirió doblar los arpegios de la guitarra de John con un clavecín eléctrico que él mismo interpretó. Paul, desde la consola, les hizo repetir la interpretación más de 20 veces, aun cuando ya habían obtenido una buena toma, lo cual enfureció a Lennon. Luego, Martin les hizo ensayar junto a Harrison las hermosas armonías vocales que distinguen la canción.

You Never Give Me Your Money
El tema que da inicio al medley de Abbey Road nace como una mezcla de varias porciones de canciones inacabadas de la banda. McCartney estaba influenciado por el sonido de “Excerpt From A Teenage Opera”, de Keith West, pero la escribió como un misil contra Allen Klein, el controvertido nuevo manager del grupo tras la muerte de Brian Epstein.
En su primera versión, la transición de la canción con “Sun King” era una nota de órgano. Hasta que Paul decidió utilizar una cinta con loops de efectos de sonido. Las campanas tubulares que se escuchan ya se habían utilizado en “Penny Lane”. Hoy, están en el estudio que McCartney tiene en su casa.

Sun King
Alguna vez, Lennon la describió como “una basura que tenía por ahí”.  Contó que la banda solía bromear pronunciando palabras de sonoridad “latina” (McCartney recordaba algo de español del colegio) y así fue que la letra terminó con ese “Quando para mucho mi amore de felice corazón” y todo ese cocoliche italohispanoportugués. En lo musical, Harrison señaló que el instrumental “Albatross”, de Fleetwood Mac, sirvió como punto de partida para la canción.


Mean Mr. Mustard
Lennon la escribió durante su estadía en la India y, originalmente, se iba a incluir en el “Álbum blanco”. Pero fue descartada y, luego, se adaptó para formar parte del medley de Abbey Road. Se redujo de tres minutos a poco más de uno y se cambió el nombre original de la hermana de Mr. Mustard, Shirley, por Pam, para que tuviera una continuidad con la siguiente canción del disco. La letra surgió a partir de un artículo que el músico leyó sobre un hombre tan tacaño que se guardaba el dinero no precisamente en su nariz (tal como canta).

Polythene Pam
Evoca una aventura que Lennon tuvo durante una gira, cuando el poeta Royston Ellis le presentó en su casa una chica que solo vestía de polietileno. El plástico ya había estado presente en el anecdotario Beatle, cuando en los años del Cavern Club conocieron a Pat Hodgett, una fan que solía comer este material y a la que apodaron “Polythene Pat”.
La grabación requirió de unas 40 tomas, en especial por el enojo de Lennon ante la forma de tocar la batería de Ringo. Geoff Emerick recordó en su libro Here, There and Everywhere: My Life Recording the Music of the Beatles que el guitarrista le dijo a Ringo, luego de horas de practicar el ritmo buscado, “no voy a volver a tocar esta maldita canción. Si querés hacer la batería otra vez, andá y grabala”.

She Came In Through the Bathroom Window
Existen dos versiones sobre la génesis de esta canción que tiene una groupie como protagonista incuestionable. La primera es que Paul se inspiró en una “Apple Scruff” (como se les decía a las fans extremas de la banda) llamada Diane Ashley que, junto con otras chicas, irrumpieron en su casa por la ventana entreabierta del baño.
Sin embargo, en un documental de 2006, el tecladista de los Moody Blues, Mike Pinder, reveló que ese incidente le ocurrió en realidad al cantante de su banda, Ray Thomas, en 1968 y que ellos le contaron la anécdota a Paul, quien de inmediato comenzó a rasgar su guitarra cantando “She Came In Through the Bathroom Window…”.

Golden Slumbers
Está basada en una pieza del dramaturgo Thomas Dekker. McCartney encontró un libro con la partitura que su hermanastra Ruth dejó sobre el piano en la casa de su padre. Como Paul no sabía leer música, inventó una melodía sobre los versos originales, de los que finalmente conservó los primeros cuatro, con algunas ligeras modificaciones.

Carry That Weight
El nexo entre “Golden Slumbers” y “The End” con un rulo melódico hacia “You Never Give Your Money”, aunque con otra lírica. La frase “Boy, you're going to carry that weight / Carry that weight a long time” refiere al pesado momento en la vida personal de McCartney y el grupo por entonces. Incluso algunos fanáticos creen escuchar “Paul” en lugar de “Boy” en el último estribillo.

The End
Se iba a llamar “Ending” y suena a una despedida en la que cada integrante se luce. Paul, John y George comparten un solo a tres guitarras y Ringo tiene el suyo de batería (a McCartney y George Martin les costó mucho convencerlo de que lo hiciera, tal como lo revelan en Anthology).
La frase “Y al final, el amor que recibes es igual al amor que das” serían las últimas palabras registradas por los cuatro Beatles. “Es una cita muy cósmica y filosófica, lo que demuestra que, cuando quiere, Paul puede pensar”, afirmó con ironía Lennon, años más tarde, sobre el que sería casi un epitafio para la banda más grande de todos los tiempos.

Her Majesty
Tiene el triste privilegio de ser la última canción del último disco grabado por el grupo, aunque por accidente. Esta composición de apenas 23 segundos originalmente continuaba a “Mean Mr. Mustard”. Pero en una primera escucha del medley, McCartney le dijo al ingeniero John Kurlander que la quitara.
El técnico lo hizo de forma tal que cortó el último acorde de “Mean Mr. Mustard” y, en lugar de desechar la grabación, la pegó al final dejando unos segundos de cinta roja para identificar dónde terminaba el popurrí. Días más tarde, un colega grabó el medley en un acetato a pedido de la banda sin reparar en esa marca de Kurlander. Cuando Paul escuchó el disco, se sorprendió con la súbita aparición del tema luego de “The End” y decidió dejarlo así, como un “track oculto”. Incluso en las primeras ediciones en vinilo de Abbey Road la carátula no mencionaba la canción.



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miércoles, 19 de marzo de 2014

Hace 45 años se casaban John y Yoko

Un 20 de marzo de 1969, Lennon y Ono daban el “sí”. Historia, anécdotas y curiosidades del matrimonio más famoso y polémico del rock.




1. Cuenta la leyenda que John conoció a Yoko el 9 noviembre de 1966 en una visita privada a la Indica Gallery de Londres, donde la artista preparaba una exhibición. John Dunbar (uno de los dueños del lugar y, por entonces, marido de Marianne Faithfull) llevó al músico con la promesa de presenciar un “happening” que incluía una “mujer japonesa en un bolso negro”. Pero el Beatle se vio sorprendido y algo decepcionado al encontrarse con una muestra avant-garde en la que, por ejemplo, se vendía una manzana fresca por 200 libras a cambio de “poder verla descomponerse”. “Pensé ‘es una estafa; ¿qué carajo es esto?’ —contó más tarde en una entrevista a la BBC—. No pasaba nada en las bolsas. Yo esperaba una orgía… y estaba todo tranquilo”.   

2. Cuando Dumbar los presentó, Ono le entregó a Lennon una tarjeta personal que solo tenía impresa la palabra “Breathe” (“Respirá”).

3. En la muestra, el músico se vio atraído por dos obras en especial. En la titulada Ceiling Painting, había que subir por una escalera y ver en el techo, a través de un vidrio con aumento, la palabra “YES” (“SÍ”). En la famosa entrevista que le dio al periodista de Playboy David Sheff en 1980, el Beatle recordó: “Todo ese arte llamado avant-garde en ese momento, y todo lo que supuestamente era interesante, era una mierda negativa y aburrida. Todo era anti: antiarte, antiestablishment. Y ese simple ‘SÍ’, en una galería llena de manzanas y clavos, hizo que, en lugar de irme, dijera ‘no voy comprar nada de esta porquería’”.   

4. La otra pieza a la que Lennon le echó el ojo fue Hammer a Nail, que consistía en una tabla de madera sobre la cual el espectador podía clavar un clavo. Lennon intentó hacerlo, pero Ono lo detuvo porque la exhibición todavía no estaba inaugurada. Finalmente, la artista accedió a cambio de cinco chelines, a lo que el músico le respondió que le daría cinco monedas imaginarias para clavar un clavo imaginario. “Y ahí fue cuando nos conocimos. Ahí cruzamos miradas y ella entendió, y yo entendí, y eso fue todo”, recordó años más tarde.

5. Lennon todavía seguía casado con Cynthia Powell cuando inició su relación con Ono. La esposa los encontró juntos en su casa, en mayo de 1968, luego de volver de unas vacaciones en Grecia, hecho que precipitó el divorcio meses más tarde. La separación inspiró a Paul McCartney a componer “Hey Jude” como un tema para consolar a Julian Lennon, hijo de la pareja. Por otro lado, del affaire entre el guitarrista y la artista surgió el álbum Unfinished Music No. 1: Two Virgins.

6. John y Yoko se casaron el 20 de marzo de 1969 en Gibraltar, pero esa no fue la intención original. La pareja tuvo la idea de contraer matrimonio días antes a bordo de un ferry que atravesaba el Canal de la Mancha, pero Ono, siendo estadounidense, no pudo obtener el visado necesario. Luego, viajaron a Francia, para intentarlo en París, pero la nacionalidad de la artista volvió a ser un impedimento. Fue Peter Brown, director del sello Apple, quien les sugirió rentar un avión y realizar el trámite en la colonia británica. Los novios estuvieron apenas una hora allí, tiempo necesario para poner el gancho y tomarse unas fotos que, 30 años más tarde, se transformarían en estampillas conmemorativas.

7. Después de la ceremonia, los tórtolos volvieron a Paris para, más tarde, dirigirse a Holanda y comenzar una particular luna de miel en la habitación 902 del Ámsterdam Hilton: el célebre “bed-in” por la paz. Pero esa ya es otra historia.

8. El casamiento quedó inmortalizado en la canción “The Ballad of John and Yoko”. Lennon la grabó el 14 de abril de 1969 con la única compañía de McCartney, ya que Ringo Starr estaba filmando la película The Magic Christian y George Harrison andaba con los monjes de Radha Krishna. El single fue el último número uno de The Beatles en Gran Bretaña y objeto de algunas controversias en Estados Unidos por las alusiones de la letra a la “crucifixión” (todavía estaba en el aire la polémica por aquella frase de que la banda “era más popular que Jesús”).

9. En 1973, John y Yoko se distanciaron durante un año y medio, período que el músico llamó su “fin de semana perdido”, durante el cual grabó el álbum Mind Games, se mudó a Los Ángeles y mantuvo un amorío con May Pang (ex asistente personal de Ono). La pareja se reconcilió en noviembre de 1974, luego de un concierto de Elton John en el   Madison Square Garden. Varias décadas después, Ono reveló que McCartney ayudó a salvar el matrimonio

10. En All We Are Saying, de David Sheff, el libro que registra por completo la famosa (y última) entrevista de John Lennon en 1980, el músico reveló el impacto que tuvo Ono en su vida: “Cuando conocí a Yoko es como cuando conocés a una mujer y dejás a los pibes en el bar y ya no vas a jugar al fútbol o al pool. Quizás, a algunos les gusta salir todos los viernes a la noche y continuar esa relación con los muchachos. Pero una vez que encontré a la mujer, ellos dejaron de interesarme… Apenas la conocí, se terminó con los chicos. Pero resulta que ellos eran famosos, no eran simplemente los pibes del bar de la esquina”.


The Beatles - “The Ballad of John and Yoko”



viernes, 22 de noviembre de 2013

El álbum blanco cumple 45 años

En un nuevo aniversario, repasamos diez cosas que quizás no sabías en relación con el mítico disco autotitulado de The Beatles.




1. Se lanzó el 22 de noviembre de 1968 en Gran Bretaña (tres días más tarde en Estados Unidos), fue el primer trabajo que The Bealtes editó bajo su propio sello, Apple Records, y su primer álbum en ver la luz en Inglaterra tras la muerte del manager Brian Epstein. Sí, lo sabemos, fanáticos: Magical Mystery Tour, de 1967, sería el que cumple con esta última condición, pero recordemos que, técnicamente, en las islas salió como un doble EP, solo en Norteamérica como LP.

2. También fue el primer LP doble de la banda, una decisión con la que no todos estaban de acuerdo, en especial su productor, George Martin. Ringo Starr dijo en The Beatles Anthology que los discos se deberían haber editado por separado. Por su parte, para George Harrison “había muchos egos en la banda y algunas canciones deberían haber sido lados B”.

3. El álbum casi fue bautizado A Doll’s House, título de la obra de Hen­rik Ibsen. Incluso el artista John Byrne (alias “Patrick”), había preparado una portada. Pero la banda decidió descartar el nombre cuando Family, un grupo de rock progresivo inglés, lanzó Music in a Doll's House apenas unos meses antes. Aquel arte ideado vio la luz recién en octubre de 1980, como tapa del compilado The Beatle’s Ballads. 

4. La portada blanca no fue, como muchos creen, idea de John Lennon y Yoko Ono. En realidad, fue una propuesta del artista Richard Hamilton, con la intención de hacer algo que contrastara por completo con la recargada y colorida tapa de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band. Según The White Album Project (verdadera biblia sobre el disco), poner en relieve el título The Beatles y numerar cada copia también se le ocurrió a Hamilton. Además, propuso que la cubierta tuviera marcas de café y hasta manchas de pulpa de manzana (en honor a Apple Records), lo cual fue descartado.
Así de simple como parece, fabricar el arte original fue un verdadero despelote. En Estados Unidos, el proceso de manufactura llegó a involucrar hasta cuatro plantas, en locaciones diferentes, entre inserts, vinilos, grabados, impresión serial y armado.

5. Las sesiones del disco inauguraron la experiencia de la banda con una consola de ocho pistas, cuando grabaron “Hey Jude” el 31 de julio de 1968 en los estudios Trident. Hasta entonces, usaban cuatro pistas y, cuando los arreglos musicales requerían más, copiaban los primeros tracks a una cinta virgen y, simultáneamente, mezclaban algunos a fin de liberar la cantidad que necesitaran para los overdubs adicionales. El grupo se enteró, más tarde, que Abbey Road tenía una 8 track nueva en su depósito y la hizo instalar, aun sin la debida autorización. Allí regrabaron “While My Guitar Gently Weeps”, en septiembre.
En el estudio, los Beatles ya habían colaborado con otros músicos, pero siempre provenientes del jazz, la música clásica o india. Para “While My Guitar Gently Weeps” fue la primera vez que tuvieron a una estrella reconocida que tocaba un instrumento ya presente en la banda: Eric Clapton. Por otra parte, George Martin se tomó una semana de vacaciones, tiempo en el que las sesiones del White Album quedaron bajo la supervisión de su asistente, Chris Thomas, de apenas 21 años.

6. Hay varias diferencias en las canciones entre la edición estéreo y mono del álbum. Por ejemplo, en la versión a dos parlantes, “Ob-La-Di Ob-La-Da” y “Why Don't We Do It In The Road” tienen intros con palmas y “Helter Skelter” tiene casi un minuto más, con el grito de Ringo al final “I got blisters on me fingers!”, harto después de grabar ¡18 tomas! de la canción. Sin embargo, el solo de guitarra de “Honey Pie” es más corto que en la edición mono. También hay pequeñas distinciones en “Back in the U.S.S.R.”, “Blackbird”, “While My Guitar Gently Weeps” y otras.

7. ¿Cómo detectar primeras ediciones originales? Las primeras copias del disco tienen un formato gatefold con apertura en la parte superior, no en los costados. El nombre The Beatles está en relieve (en las versiones posteriores está impreso en negro o gris) y cada copia lleva un número de serie. Además, incluye un póster con un collage de un lado y las letras del otro, más los cuatro icónicos retratos fotográficos de John, Paul, George y Ringo que tomó John Kelly. Las etiquetas de los vinilos tienen el tradicional logo del sello Apple, con la manzana verde entera en el primer disco y cortada al medio en el segundo. El número de catálogo de la primera edición inglesa es PMC o PCS 7067/8 (siglas que varían según se trate de la versión mono o estéreo). Para Estados Unidos, es SWBO 101. Más info, acá.

8. ¿Tenés un first release del LP en tu poder? WhiteAlbumRegistry.com se propuso registrar la mayor cantidad de primeras ediciones en el mundo. Solo hay que suscribirse al sitio y anotar tu copia con el número de serie único que tenga en la portada.

9. Del 22 de noviembre al 1 de diciembre se subastará en Gran Bretaña cien lotes de memorabilia de los Beatles. El ítem más preciado es una primera edición del White Album autografiada por John, Paul, George y Ringo. Ya hubo remates de primeras impresiones (uno de los poquísimos promos con el número A0000001 llegó a los 35.000 dólares), pero esta es la primera vez que está disponible al público un ejemplar rubricado por los fab four. Se espera que supere los 150.000 dólares. ¿Te sobran unos mangos y querés probar suerte? Podés hacer tu oferta acá

10. El “álbum blanco” es motivo de fanatismos varios, pero uno de los más curiosos es el del artista Rutherford Chang, que solo colecciona primeras ediciones del disco (sin importar su condición) y ya posee 893 copias. Incluso tiene una versión argentina, Nro. 025640, con el labrado “Los Beatles” y el listado de temas en español. A principios de este año, montó una exhibición titulada “WeBuy White Albums”, una suerte de disquería ficticia que solo tenía en sus bateas ejemplares del LP y que, en lugar de venderlos, compraba nuevos. Como detalle aún más loco, la muestra estaba musicalizada con el montaje del audio de cien de estos vinilos, un trip que suena así: