Charla exclusiva con
el hijo de Mick y protagonista de Vinyl,
la nueva serie de HBO.
“¿De Argentina? Justo
intercambiamos mails con mi viejo y me contó que la está pasando genial allá”.
Mientras Mick Jagger paseaba por Palermo y revolucionaba el país, su hijo James
está del otro lado del mundo y del teléfono, trabajando para Vinyl, la nueva serie que lo tiene como
una de sus estrellas.
La apuesta de HBO se interna en el mundo de la música
de los años 70 desde la historia de Richie Finestra (un genial Bobby
Cannavale), presidente de una discográfica a la que intenta salvar de la ruina mientras
debe lidiar con sus demonios personales, los excesos del rock y un crimen que
pondrá en riesgo todo. La serie fue creada y producida por Mick Jagger, Terence
Winter y Martin Scorsese, quien dirigió un primer episodio doble que, más que
piloto, resulta una desaforada película sobre la locura, la codicia y la
corrupción del musicbiz.
“Vinyl trata sobre la maquinaria de la
industria musical, y se ubica en una época muy interesante en materia cultural
en Nueva York, que marcó un cambio de paradigma — explica James—. Reinaba el
sentimiento de que estabas empezando algo nuevo con todos esos artistas y
estilos que salían del underground. No conozco otro tiempo en el que hayan
pasado, en términos de música popular, tantas cosas, tantos géneros, todo en un
mismo lugar”. El actor interpreta a Kip Stevens, el reventado líder de los proto-punks
Nasty Bits, banda que podría significar una salvación para el alicaído sello de
Finestra, quien está en la búsqueda casi existencial de un nuevo sonido (y una
nueva vida).
¿Recibió
James algún consejo de papá, estrella indiscutida de aquellos inspirados y agitados
años? “Sí, me ayudó a hacerme una idea de cómo era Nueva York en 1973, lo
interesante que era y por qué. A él le encanta la historia y contribuyó con
muchas cosas para mi personaje”, respondió. El parecido con su majestad
satánica sorprende y más de uno va a creer haber visto a un joven Mick en algunas
escenas, como si se hubiera escapado ayer de sus películas de los 70, Performance o Ned Kelly.
Sin
embargo, el apellido Jagger tiene un peso y James no niega que su inclusión en el elenco trajo
comentarios y miradas maliciosas al ser su padre el productor de la serie. “Seguro
que despertó algunas suspicacias, pero yo audicioné como cualquier otro —se
defiende—. Me grabé en Londres haciendo
algunas escenas del programa y lo mandé. Después, tuve que ir a Nueva York a
reunirme con la directora de casting, para hacer una prueba ahí. Un tiempo
después me llamaron para avisarme que estaba dentro. En última instancia, creo
que si hubiera sido malo no habría conseguido el papel”.
James tiene pasta de rockstar. Lidera una banda, Turbogeist,
aunque parece estar en un parate indefinido (“ya no estamos tocando, así que
veremos… Yo escribiendo algunas canciones por mi cuenta con un amigo”, dice), y
ya interpretó a un músico en la película sobre Ian Dury Sex & Drugs & Rock
& Roll (2010). “Siempre
me gustó el cine. Desde chico que quise estar metido en algún aspecto de eso.
Pero la actuación no me pareció una opción hasta que cumplí los 16 o 17”,
revela.
Vinyl representa
su debut en la televisión y un salto a los primeros planos de la mano de quien
es, ni más ni menos, uno de los directores más importantes de la historia. “Martin
Scorsese está lleno de energía. Es contagioso, tiene tanto entusiasmo por lo
que hace. No podés evitar quedar impresionado con que un hombre de su edad
tenga tanta pasión —cuenta, con admiración y mucha incredulidad por lo que está
viviendo—. Todo esto es muy surrealista:
es lo primero que se me viene a la cabeza para decir. A veces, me tuve que
pellizcar, porque no lo puedo creer”.
Drogas, traición, peleas
y muerte rodearon el disco más difícil de sus majestades satánicas. La historia
del álbum que casi termina con la banda.
Durante más de cinco décadas, los Rolling Stones atravesaron innumerables crisis
que pusieron en vilo su existencia, aunque pocas tan conflictivas como la grabación
de Dirty Work. Lanzado en marzo de
1986, quedó al fondo de la discografía del (por entonces) quinteto como un
testimonio de su peor etapa artística. Pero también puede rescatarse como una
historia de supervivencia.
Los problemas ya venían en el estudio desde
comienzos de los 80. Richards, harto del ego y el afán controlador de Jagger,
lo llamaba despectivamente «Brenda» o «Madam» para poder insultarlo sin que se diera cuenta. La grieta pronto se trasladó a los conciertos. Se dice que, en la gira de Tattoo You, estaba estipulado por
contrato que Jagger dejara el escenario durante las canciones que cantaba
Richards. Y, en alguna oportunidad, el guitarrista llegó a secuestrar
una grúa que elevaba al cantante durante la interpretación de «You Can’t
Allways Get Wat You Want» para despacharse con un solo de veinte minutos.
Para 1983, luego de la grabación de Undercover, la relación entre los Stones
pendía entre jirones de celos, adicciones y hastío (inter)personal. «Estábamos
aburridos de tocar entre nosotros, llegamos a un punto en que nos cansamos de
todo —recordaba Jagger en un entrevista de 1995 para Rolling Stone—. Bill [Wyman] no era muy entusiasta. Es un tipo que
nunca quiere hacer mucho… es un poco vago y aburrido. Y tenías a Charlie
[Watts] exagerando en todo».
En su autobiografía Vida (2010), Richards detalla cómo las tensiones en el grupo llegaron
a los puños una noche de 1984 en un hotel de Holanda, cuando Jagger, borracho,
llamó a las cinco de la mañana a la habitación de Watts y osó preguntarle
«¿dónde está mi baterista?». No tuvo respuesta y colgó, pero a los veinte
minutos, Watts apareció en el cuarto del cantante y le dijo «nunca más vuelvas
a llamarme “tu baterista”» antes de embocarle un terrible gancho de derecha. «Mick cayó de espaldas encima de una bandeja
de salmónahumado que había en la mesa… y en
el último instante lo agarré antes de que cayera a uno de los canales de
Ámsterdam. Tardé veinticuatro horas en calmar a Charlie… pero al cabo de doce
seguía diciendo: “¡A la mierda, voy a bajar a darle otra!”. Y eso que cuesta
mucho hacerlo calentar», reveló el guitarrista.
El clima empeoró en
1985 cuando el frontman decidió concentrar
las energías en su debut solista, She’s
the Boss. Richards se sintió defraudado al ver que su «hermano de diferente
padre» dejaba la banda de lado ni bien acababan de firmar un multimillonario
acuerdo con CBS Records. «El timing
fue muy raro, sacar un disco obviamente comercial justo antes de que empezáramos
a trabajar en un nuevo disco de los Stones —contó el violero a Spin en 1986—. Si hubiera hecho sus
canciones favoritas de folk irlandés con una arpista, tenido a Liberace acompañándolo
en covers de Frank Sinatra o algo que
no pudiera hacer con los Stones, hubiera estado bien. Para mí, un álbum de Mick
Jagger debería haber sido un evento gigantísimo y no cualquier otro disco. Le
dije que era tontería y no un trabajo inspirado».
«Cuando firmamos el contrato con CBS, tenía
estipulado hacer un disco en solitario. Keith sabía de eso, así que no fue algo
que salió de la nada. No
quiero justificar lo que pasó. Fue una mala época. Todos nos estábamos llevando muy mal», se defendió Jagger años más
tarde. Pero la herida estaba abierta. El disco salió en febrero de aquel año, justo
cuando la banda comenzó a componer en Francia. Richards despreciaba She’s the
Boss. «Un título que lo dice todo. Nunca he llegado a escucharlo entero. ¿Quién lo hizo? Es como Mi lucha. Todo el mundo tenía una copia, pero nadie lo escuchaba», escribió décadas
más tarde, aún con saña.
La mayor parte del «trabajo sucio» recayó en
Richards. Según el guitarrista,
el clima en los estudios Pathé Marconi de París «estaba enrarecido». Habían
tenido que retrasar las sesiones varias veces por los compromisos de Jagger,
quien «apenas llevaba canciones con las que trabajar porque las había metido
todas en su disco» y «ni siquiera aparecía en el estudio». «El espantoso
ambiente que se respiraba estaba afectando a todo el mundo. Bill Wyman
prácticamente dejó de acudir y Charlie se volvió a su casa», confiesa el músico
en su libro.
Alguna vez pensaron en titularlo
19 Stitches, luego de que un técnico
drogado se cayera sobre una mesa de vidrio y quedara con múltiples heridas. Ron Wood, que aún se recuperaba de su
alcoholismo, compuso temas y se hizo cargo de muchas de las partes de bajo, al
tiempo que Watts hacía lo que podía. Su adicción al speed y la heroína apenas lo dejaba tocar, y varias canciones
quedaron en los palillos de Steve JordanyAnton Fig. Mientras tanto, Richards echaba espuma por la
pluma con letras directas hacia su ausente amigo. «Te voy a machacar hasta que seas un montón
de moretones / porque eso es lo
que estás buscando… / Tengo que pelearme / no lo puedo evitar», lo amenaza «Fight». Y el bromance se pudre en «Had It With You», donde destila más
odio que amor:
«Siempre tratás de molestarme.
Siempre parecés acecharme.
Emitiendo órdenes, gritando instrucciones.
Y me harté, me harté, me harté, me harté de
vos.
Y me harté, me harté, me harté, me harté de
todo».
«Creo que nunca
había escrito ninguna canción, aparte de “All About You”, cuyo protagonista
fuera tan claramente Mick», confesó luego el violero, como si faltara
confirmarlo.
El 13 de julio de 1985, cuando casi promediaba
la grabación de Dirty Work, la banda se
presentó en el festival Live Aid y exhibió en vivo de lo que pasaba en el
estudio: Richards y Woods, por un lado, acompañaron el set de Bob Dylan, mientras
que Mick Jagger hizo su propio show, donde
aprovechó para difundir su flamante single
«Just Another Night» e interpretó el clásico «It's Only Rock 'n Roll (But I Like It)» (en un recordado dueto con Tina
Turner).
Los Stones se resquebrajaban
y, si faltaba un golpe para partirlos, llegó el 12 de diciembre con la muerte
de Ian Stewart de un ataque al corazón. El pianista y road manager, histórico «sexto Stone» a quien
el productor Andrew Loog Oldham había expulsado del grupo en los 60 por feo, era
una autoridad y referencia para el resto de los miembros, una suerte de conciencia
blusera en la forma de un paciente hermano mayor. «Todavía trabajo para
él. Entiendo que los Rolling Stones le pertenecen», afirmó Richards en Vida, quien aseveró que la muerte lo
afectó tanto como la de su hijo.
Dirty Work se
editó poco después, en marzo de 1986, dedicado en su honor y con una grabación
del pianista incluida como tema oculto. El disco fue precedido en febrero por «Harlem
Shuffle», un cover de Bob & Earl
de 1963 que Jagger grabó en apenas dos tomas. Por primera vez en veinte años,
los Stones no lanzaban como primer sencillo un original de Jagger-Richards. Era
un anticipo de la sequía del álbum, donde apenas tres de los once tracks llevaban la rúbrica del célebre tándem.
El segundo single fue el poco
memorable «One Hit (To the Body)», una premonición del rock de fórmula genérica
que la banda editaría en los años venideros (¿alguien puede notar la diferencia
entre este y temas como «Rock and a Hard Place»,
«You Got Me Rocking» o «Rough Justice»?)
«Dirty Work fue el período más complicado de todo nuestro viaje. Te
das cuenta porque tiene cuatro canciones mías, lo cual es un claro signo de que
el motor compositor de Keith y Mick no estaba funcionando bien», se sinceró Ron
Wood en una entrevista de 2003.
Ni la participación de Jimmy Page,
Tom Waits y Bobby Womack, ni la producción del ascendente Steve Lillywhite (Peter
Gabriel, U2, Simple Minds) ayudaron a cubrir la falta de inspiración. La
portada terminó de rematar la obra más débil y fechada de los Stones con una
foto que los hacía lucir como una banda de narcotraficantes fugados de División Miami. Aun así, Dirty Work fue un éxito comercial: los
Stones sonaban (y se veían) en sintonía con los tiempos, encontraron en «Harlem
Shuffle» el hit (y el videoclip)
necesario para no perder el tren de la era MTV y el disco rankeó entre los
primeros puestos en Estados Unidos y el Reino Unido. Pero ¿es un álbum de los
Rolling Stones?
«Es raro, porque usualmente
me gusta hablar de los discos que acabo de hacer, pero con este siento que no
quiero decir mucho. Mick hizo un poco, pero fue un disco inspirado por Keith
Richards», dijo un dubitativo Lillywhite a Spin
en 1986. En 2010, en una entrevista con A.V. Club, no se guardó nada: «Sí, yo
produje el peor disco de los Rolling Stones. Hasta que llegó el que le siguió.
[Risas]. Pero, básicamente, porque no pude rechazarlos. Un verdadero hombre
nunca dejaría pasar la chance de trabajar con leyendas como ellos. Pero eso no
quiere decir que supiera que iba a ser bueno. Es necesario un buen viento de
cola para hacer un gran disco, y los Stones no lo tenían entonces. Había demasiada
amargura. Fue el mal final de sus adicciones. Fue un lío, pero tuve que
hacerlo. Aprendí más de ellos que ellos
de mí, eso es todo lo que puedo decir de la experiencia».
Pese a los deseos de Richards,
Jagger se negó a presentar el álbum en vivo y se lo informó al resto de una
manera, digamos, diplomática: por carta. «Hacer un tour con Dirty Works hubiera sido una pesadilla.
Fue un período terrible —le contó en 1995 al periodista Jann Wenner—. Nos
odiábamos, había muchos desacuerdos. Era lamentable, y Charlie estaba en muy
mal estado… En retrospectiva, estuve ciento por ciento en lo correcto…
Probablemente hubiera sido el final de la banda».
El guitarrista lo tomó como
un vil engaño cuando se enteró de que el cantante iba a presentarse en vivo con
un segundo álbum solista bajo el brazo. «La gran traición de Mick, la que me cuesta perdonar, una maniobra que
parecía diseñada con el propósito de acabar con los Rolling Stones, fue que
anunciara en marzo de 1987que saldría de gira conPrimitive Cool —escribió «Keef»—.Para nosotros aquello fue una bofetada en la
cara, una condena a muerte pendiente de apelación».
Para echar más leña
al fuego, en una entrevista Jagger dijo que los Stones eran «una piedra atada
al cuello». En respuesta, Richards desató «la Tercera Guerra Mundial» en la
prensa y salió a atacarlo con todo lo que tenía. Hasta amenazó con cortarle la
garganta si se le ocurría tocar canciones de los Stones con otros músicos. «Ya nirecuerdo
todos los comentarios mordaces y las burlas que salieron de mi boca: “Es un disco boy;el grupito para que Jagger se haga una paja;
¿por qué no se junta con Aerosmith?”… —relata Richards en Vida—. Llegó un punto en que la cosa se puso muy fea, y un día un
periodista me preguntó: “¿Cuándo van a dejar el puterío?”. “Pregúntale a la
puta”, respondí. Y luego pensé: “Que haga lo que le plazca, ¡que se rompa la
cara él solito!”. Había dado muestras de la más absoluta falta de amistad y
camaradería, carecía de lo necesario para mantener unida a una banda. Todo era
una mierda».
Dirty Work casi termina como el último disco de los Stones, pero hoy puede verse
como el fusible que evitó el apagón final. Jagger inició su faceta como solista,
y hasta Richards comenzó a pensar y trabajar en la suya de la mano de su propia
banda, los X-Pensive Winos. La guerra entre ambos continuó un tiempo, hasta que
en 1989 acordaron una reunión en Barbados para firmar la paz. «Independientemente
de lo que haya podido pasar, Mick y yo tenemos una relación que todavía
funciona. ¿Cómo si no, al cabo de casi cincuenta años, podríamos plantearnos
aún volver a salir juntos a la carretera?», escribió el guitarrista en su
libro. La respuesta la podemos escuchar esta semana, en la ciudad de las
diagonales.
Una selección de los tanques
que llegarán el año que viene y que no podemos esperar.
Zoolander 2
Quince años después, ya retirado de la moda, Derek Zoolander regresará al mundo fashion para ayudar a Interpol a resolver un crimen y reencontrarse con su archienemigo. El 11 de febrero quedaremos perplejos por su mirada “blue steel”.
Los ocho más odiados
Apenas hay que aguardar hasta el 14 de enero para lo nuevo
de Quentin Tarantino que, después del éxito de Django (2012), regresa con otro western ambientado años después de
la Guerra
Civil norteamericana, sobre ocho extraños que se refugian de una tormenta de
nieve y se verán involucrados en una conspiración. Con Samuel L.
Jackson, Kurt Russell, Tim Roth, Jennifer Jason Leigh, Demian Bichir y Michael
Madsen, entre otros, además de la música original del genial Ennio Morricone.
Batman vs. Superman
El director Zack Snyder tendrá la enorme de responsabilidad
de llevar a la pantalla uno de los enfrentamientos históricos del cómic en un
film multipropósito: continuar la saga del hombre de acero, revivir al
encapotado y ubicarlos en un universo de superhéroes (junto a la Mujer
Maravilla y Acuaman) y supervillanos que prepare el terreno para La Liga de Justicia. Lo que a Marvel le
llevó varios años y películas, Warner-DC intentará lograrlo de un solo y
riesgoso golpe maestro que, ante todo, esperamos que no defraude. El 24 de
marzo lo sabremos.
Capitán América: Civil War
Será la otra gran pelea de superhéroes del año, en este caso
entre Steve Rogers y Tony “Iron Man” Stark, enfrentados por una medida de
control del gobierno que partirá al equipo de Vengadores en dos facciones. Una
historia que promete ser una “mini The
Avengers” y que servirá de presentación para Black Panther y la
introducción de Spider-Man al universo cinemático de Marvel. El mundo se
dividirá el 5 de mayo.
Angry Birds
Los pajarracos más famosos
en la historia gamer volarán al cine
el 12 de mayo en una aventura de animación en 3D, con las voces de Peter Dinklage (Mighty Eagle), Jason
Sudeikis (Red) y Josh Gad (Chuck).
X-Men: Apocalipsis
Lo buena que se ha puesto esta saga después de Primera generación (2011) y Días del futuro pasado (2014) no tiene
nombre. Ahora continuará en los años 80, con el primer y más poderoso mutante,
que despierta luego de un sueño centenario y planea eliminar a la humanidad de
la Tierra. El fin del mundo llega el 19 de mayo.
Warcraft
Sabemos que las películas basadas en videojuegos no suelen
ser buenas, pero ¿cómo no tener expectativas ante la adaptación de una de las
franquicias más geniales y exitosas? ¿Y cómo no darle crédito si dirige Duncan
Jones, autor de dos excelentes películas como Moon (2006) y Ocho minutos
antes de morir (2011)? El 30 de junio, el cine se llenará de gigas y gigas
de fantasía épica.
Cazafantasmas
A más de uno se le paralizó la nostalgia cuando se enteró
que iban a rebootear el clásico
equipo de cazadores de espíritus de los 80, pero como un team femenino. Más allá de la polémica, hay que tener fe cuando son
de la partida especialistas en comedias como Kristen Wiig, Melissa McCarthy,
Kate McKinnon, Leslie Jones y el directorPaul
Feig (Damas en guerra, Chicas armadas y peligrosas). Después de
todo, si esta es la idea, who you gonna
call? Estrena el 21 de junio.
El escuadrón suicida
Hasta hace pocos meses, solo el comiquero de ley conocía a
este grupo de tareas de delincuentes, antihéroes y supervillanos que realiza
operaciones sucias del gobierno para conmutar penas. Pero ahora tiene millones
de fans y la expectativa de todo el mundo cinéfilo tras ver que estará ¿liderado?
por una nueva y desquiciada versión del Guasón, a cargo de Jared Leto, que
revoluciona las redes sociales con cada foto que aparece de su caracterización.
Hay que aguantar hasta el 11 de agosto.
Los siete magníficos
Remake de aquel clásico
western de los años 60 con Charles Bronson, Yul Brynner y Steve McQueen, entre
otros (que, a su vez, era una versión de un film de Akira Kurosawa), sobre un
grupo de pistoleros que se unen para proteger a un pueblo contra salvajes
ladrones. Llegará el 22 de septiembre, con Chris Pratt, Matt Bomer, Denzel
Washington, Ethan Hawke, Peter Sarsgaard y gran elenco bajo las órdenes de Antoine
Fuqua (Día de entrenamiento, Revancha).
Doctor Strange
Benedict Cumberbatch será el encargado de darle vida al hechicero
supremo, un personaje que puede abrir el universo Marvel hacia la magia, el
misticismo, las dimensiones paralelas y el lado más lisérgico y sobrenatural del
cómic. El actor británico, una elección que parece acertadísima, estará
acompañado de los siempre brillantes Mads Mikkelsen (Hannibal) y Tilda Swinton (Un
reino bajo la luna, Snowpiercer) bajo
las órdenes del director Scott Derrickson, quien en los últimos años se ha
consolidado como uno de los capos del terror (El exorcismo de Emily Rose, Sinister,
Libéranos del mal). Todavía no hay
imágenes y apenas circulan unas pocas primeras fotografías del set, así que
deberemos esperar hasta el 3 de noviembre tratando de olvidar la primera
película que se hizo de Dr. Strange, allá en 1978.
Rogue One: A Star Wars Story
Después de la locura desatada por El despertar de la fuerza, queremos más. Por eso, de acá a 2019 vamos a tener una película de Star Wars por año. Esta será la primera de una nueva serie de historias situadas en la galaxia muy muy lejana, en este caso una aventura que conecta los
acontecimientos de Episodio III y IV, protagonizada por el grupo de
rebeldes que roba los planos de la Estrella de la muerte. El universo se
seguirá expandiendo el 15 de diciembre.
Nos ponemos a tono
para el estreno de Episodio VII con la desquiciada selección musical de una
galaxia muy muy lejana.
The Aquabats – “Playdough”
Era imposible que los
más nerds del ska no tuvieran una canción dedicada a la saga de George Lucas y
acá está, con menciones a Greedo, Chewbacca, Luke, R2-D2,
Han, C-3PO,
Yoda, Boba Fett
y Obi-Wan.
Blink-182 – “A New Hope”
Los punks californianos compusieron este tema para la Princesa Leia en su
álbum Dude Ranch, de 1997. También tiene
referencias a Tatooine, Alderaan, Endor, Han y Lando.
The Bloodhound Gang –
“Fire Water Burn”
La monada de Pennsylvaniaincluyó
menciones en varias de sus canciones: a Chewbacca
en "Why's Everybody Always Pickin' On Me", a Obi-Wan en
"Jackass" y a Luke Skywalker en "No Rest for the Wicked".
Pero la mejor línea está en este hit de 1997: "Cause I'm kind of like Han
Solo, always stroking my own Wookiee".
Eminem - "Stay Wide
Awake"
El ex Slim Shady es otro
fan que metió referencias en diversos de sus trabajos, como “Rain Man”, "Old
Time's Sake" o "Rhyme or Reason", pero nos quedamos con esta
canción de su disco Relapse (2009).
MC chris – "Fett's Vette"
Comediante, actor de
doblaje, guionista (trabajó varios años para ciclos como Aqua Teen Hunger Force, Sealab 2021 y Space Ghost) y estrella del nerdcore que compuso esta oda al cazarrecompensas
Boba Fett.
Queen – "Bicycle Race”
Freddie no creía en
Peter Pan, Frankenstein o Superman ni le gustaba Star Wars. Solo quería andar en bicicleta.
Supernova-
“Chewbacca”
La banda de sonido de la comedia Clerks
tenía una selección del “rock alternativo” norteamericano de principios de los
90, como Alice in Chains, Soul Asylum, Bad Religion y el homenaje de estos
punks al wookiee más pulenta del
universo.
Robbie Williams – “Viva Life on Mars”
El ex Take That se
transforma en un cowboy galáctico y se sube al Halcón Milenario en este track de su álbum Rudebox (2006): “Take a ride on your high horse / If the
horse is blind, use the force / The falcon flies in two straight lines / Red
five standing by / It's not a moon it's a space station”.
"Weird Al" Yankovic – “Yoda” y “The Saga Begins”
Quizás las dos más grandes cargadas a La guerra de las galaxias: una dedicada al pequeño maestro verde,
con música de los Kinks, y otra que le pega a Episodio I con "American Pie",
de Don McLean, como base. Que la fuerza te acompañe siempre, gran Weird Al, Jedi
de la parodia, Lord del spoof hit.
Repasamos las grandes
escenas de la saga, preparándonos para el estreno de Episodio VII
10. El campo de asteroides (Episodio V - El
imperio contraataca)
Han Solo demuestra
que puede ser el Michael Schumacher de la galaxia al meterse en un granizado
estelar para escapar de unas naves imperiales, en una persecución para
ajustarse los cinturones de la butaca. ¡Roca n’ roll!
9. El nacimiento de Darth Vader (Episodio
III - La venganza de los Sith)
Aunque no esté a la
altura de la saga original, la trilogía precuela ofrece excelentes momentos. Y
si hay uno que merece estar en el top ten general es este, equiparable a
cualquier clásico del terror. De los despojos quemados de Anakin Skywalker, los
restos de apenas un hombre, el Emperador crea un monstruo tan poderoso como
atormentado. Otra que Frankenstein, George Lucas.
8. La fosa de Carkoon
(Episodio VI - El regreso del jedi)
Han, Luke y Chewbacca están a punto de transformarse en
comida del temible Sarlacc. “En su estómago, encontrarán una nueva definición
de dolor y sufrimiento al ser digeridos durante mil años”, cancherea Jabba the
Hutt, antes de que R2-D2 y compañía le pinchen la ejecución. Una escena que
tiene todo lo que más nos gusta de Star
Wars: criaturas exóticas y horripilantes, peleas con sables láser y la
princesa Leia en bikini.
7. Yoda entrena a
Luke(Episodio V - El imperio contraataca)
El joven héroe
termina en los pantanos de Dagobah, donde un sabio viejito verde lo adiestrará
en las artes Jedi. Ejercita el poder del cuerpo y la mente, pero no consigue
emplear la fuerza que lo rodea para rescatar a su X-Wing sumergido. El anciano
cierra sus ojos y lo eleva de las profundidades como magia. “No puedo creerlo”,
dice un Luke boquiabierto. “Es por eso que fallas”, responde Yoda. Maestro.
6. La cantina (Episodio
IV - Una nueva esperanza)
Luke y Obi-Wan se
meten en un peligroso antro de malandras espaciales en busca del piloto más
rápido del sistema estelar. No solo es la presentación de Han Solo: es
el instante en que La guerra de las
galaxias se convierte en un western
mitológico.
5. Luke vs. Darth
Vader (Episodio VI - El regreso del Jedi)
Luego de la revelación que nos dio El imperio contraataca, estábamos en vilo por este enfrentamiento que
es mucho más que la final entre el bueno y el malo (no, no hacemos spoilers,
por si nos está leyendo algún marciano). Toda la primera saga se construyó para
este momento y Lucas no defrauda con una tragedia griega de proporciones
cósmicas.
4. Han Solo es freezado (Episodio V - El
imperio contraataca)
El
personaje de Harrison Ford es congelado en carbonita, en una dramática escena
que nos dejó desde chocolates y jaboneshasta las cubeterasy fundas para celularesmás cool del imperio. Tranqui, Chewie: “Está vivo, y en perfecto estado de
hibernación”.
3. El comienzo (Episodio
IV - Una nueva esperanza)
En la vastedad del espacio, entra en cuadro una pequeña nave
rebelde y, atrás, un inconmensurable destructor a los tiros. ¿Hay alguna otra
película en la historia del cine con una introducción tan definitiva? En una
sola toma, Lucas presenta el conflicto y nos lleva a una galaxia muy muy lejana
de la que nunca queremos volver.
2. El asalto a la Estrella de la muerte
(Episodio IV - Una nueva esperanza)
Quizás el mayor clímax de
toda la saga: una batalla contrarreloj para salvar a la rebelión destruyendo la
más grande y mortífera máquina de guerra jamás creada. Quince minutos de
disparos, cazas rasantes, drama, muertes
y explosiones que le empardan despliegue y dramatismo a cualquier clásico
bélico convencional, y que nos dejaron el gran mantra universal para superar
todo desafío: “usa la fuerza”.
1. “Yo soy tu padre”
(Episodio V - El imperio contraataca)
El momento en el que George Lucas convierte una saga de
fantasía y acción en una tragedia interestelar. Luke Skywalker se enfrenta a su
némesis y descubre, al mismo tiempo, que su mentor Obi-Wan le había mentido, y
que en su sangre corre la más oscura verdad. “Únete a mí, y juntos dominaremos
la Galaxia como padre e hijo”. FAAAAAAHHHH.
Una nueva edición de su colección de
temas que alcanzaron el primer puesto incluye, por primera vez, los videos de
la banda.
Fanáticos de
los Beatles, tenemos una excelente noticia: deberán seguir gastando el sueldo
en su banda favorita. A 15 años de su lanzamiento original, se acaba de
reeditar la exitosa recopilación 1,
pero en una serie de nuevas versiones que, por primera vez de forma oficial,
incluyen los videos de la banda.
La reedición
ya está disponible en diversos formatos. El CD o DVD (y el combo de ambos)
presenta los 27 singles que
alcanzaron la primera posición en los Estados Unidos y el Reino Unido entre 1962
y 1970 y sus respectivos clips. Desde “Love Me Do” y “From Me To You” hasta
“Let It Be” y “The Long and Winding Road”, cuentan con nuevas mezclas en
estéreo y sonido 5.1, más un minucioso proceso de restauración digital de la
imagen. La mayoría de estos films están desperdigados en internet en distintas
calidades, pero es un placer encontrarlos ahora reunidos con una nitidez y un color
sin igual. Apple Corps destinó un equipo de 18 técnicos y artistas que se
encargó durante meses de recuperar y retocar las minipelículas, presentaciones
en TV y otras clásicas filmaciones de la banda, precursoras del formato videoclip,
en un proceso de limpieza y mejoramiento digital cuadro por cuadro.
Además, Paul
McCartney y Ringo Starr sumaron comentarios y presentaciones para “Penny Lane”,
“Hello, Goodbye”, “Hey Jude” y “Get Back”.
Pero la joya
para los coleccionistas es la versión 1+, que suma un segundo disco con otros 23
videos. Allí podemos encontrar tomas alternativas de “Day Tripper”, “We Can
Work It Out” y “I Feel Fine”, donde se puede ver a los Beatles comiendo fish and chips durante una pausa de aquella
agotadora jornada del 23 de noviembre de 1965 en los estudios Twickenham, cuando
grabaron unos diez videos promocionales en pocas horas, y la cámara siguió
rodando durante su almuerzo.
También hay
dos versiones de “Rain”, el lado B de “Paperback Writer” (una en colores realizada
en Chiswick House, el 20 de mayo de 1966, y otra en blanco y negro, con tomas hechas
un día antes en Abbey Road) y otras dos de “Hello, Goodbye” (con diferentes montajes
sobre material rodado el 10 de noviembre de 1967, en el Saville Theatre de
Londres).
En 1+ también se incluyen clips más
modernos, como los de los singles “Free
as a Bird” (1995), “Real Love” (1996) y la mezcla de “Within You Without You /
Tomorrow Never Knows”, creada para el espectáculo Love del Cirque du Soleil, en 2006. Del total de 50 videos de esta versión
de lujo (acompañada por un libro de 124 páginas), 20 no fueron incluidos en el
célebre The Beatles Anthology, y los
restantes apenas se han visto en
fragmentos o editados.
Con más de
31 millones de copias, 1 fue el álbum
más vendido de la década pasada. ¿Podrá repetir la hazaña en estos años de
vinilo y streaming? Si se trata de
los fab four, todo es posible.
The 50 Year Argument recorre momentos históricos de la cultura a
través de las páginas de la polémica e influyente revista The New York Review of Books.
Decía el escritor Samuel Johnson que “la literatura es una
especie de luz intelectual que, como la del sol, nos permite ver lo que no nos
gusta. Pero ¿quién desearía escapar de las cosas no placenteras condenándose a
la oscuridad perpetua?”. Si es así, The
New York Review of Books es un faro que iluminó cada rincón de la vida
intelectual de los Estados Unidos, por sombrío que fuere, durante las últimas
cinco décadas.
Filmado por Martin Scorsese y David Tedeschi, The 50 Year Argument (que se estrena este
lunes 2 a las 22 por HBO) es un contundente y sentimental recorrido por los
acontecimientos sociales, políticos y culturales más importantes de Norteamérica
y el mundo desde la mitad del siglo xx
hasta la actualidad, a través de la historia de uno de los medios más polémicos
e influyentes de esos años.
The New York Review of
Books se fundó en 1963 de la mano de los editoresRobert
Silvers y Barbara Epstein, quienes deseaban una publicación que
revitalizara y devolviera la pasión y la inteligencia a la crítica literaria, a
la que por entonces consideraban en decadencia y “lobotomizada”. “Cuando
empezamos, no buscábamos ser parte de un establishment
—dice Silvers en el film—. Todo lo contrario: queríamos examinar los mecanismos
y la veracidad de los establishments,
fueran políticos o culturales”.
Así nació una revista que fue mucho más allá del reporte y la
valoración de libros, sino que ayudó a pensar la realidad mediante ensayos
meticulosos, observadores, con argumentos provocadores y opiniones
confrontativas. Por sus páginas pasaron las ideas (y peleas) de Gore Vidal, Norman
Mailer, Susan Sontag (los tres se sacaron chispas dialécticas sobre feminismo),
Truman Capote, Saul Bellow,Adrienne Rich y
decenas de otros grandes exponentes intelectuales que reflexionaron sobre
derechos civiles, guerras, justicia, música, deportes y conflictos sociales.
En sus páginas se pueden encontrar muchos de los artículos
más agudos y elaborados sobre Vietnam, Irak, la caída del muro de Berlín, la Guerra
de los Balcanes o el movimiento Occupy Wall Street. Apelando a las partes más ardientes
de esos textos, más material de archivo y entrevistas con sus autores, el
documental ofrece un revelador viaje a través de aquellos significativos años con
un relato que no deja público afuera: es tanto ameno, accesible y educativo para
el espectador neófito como cómplice y estimulante para las “ratas de
biblioteca”.
The 50 Year Argument
es, también, una reflexión sobre un ejercicio del periodismo hoy en crisis: el
de la completa independencia de los magnates editoriales, el que está presente en
el lugar de los acontecimientos, aquel que siempre contrasta opiniones y hechos,
el que produce textos donde cada palabra tiene un peso y una razón, y el que constante
e inflexiblemente “escarba la superficie” de los sucesos.
En ese sentido, verlo a Silvers, con sus 84 años, encorvado
sobre un escritorio entre pilas y pilas de libros mientras edita, revisa y
discute minuciosamente cada párrafo de los artículos en papel, llamando por
teléfono (¡y dejando mensaje!) a sus autores para pedir explicaciones o dar
sugerencias, vale más que mil palabras. Es la imagen de alguien que defiende, desde
los ideales y la sapiencia, un bastión cercado hoy por intereses políticos y económicos,
y cuya práctica parece definida por la urgencia de los lectores, el testimonio por
WhatsApp, los conceptos en 140 caracteres, el clickbait como estilo y el verbo en condicional como amparo
profesional.
En una escena, Scorsese recorre los centenares de libros que se erigen en la
redacción y su cámara se detiene sobre el que podría ser, también, el título de
su propio y polémico ensayo: Social Media
is Bullshit (de B.J. Mendelson). No es casualidad. Él sabe, como define el filósofo
Avishai Margalit en este brillante documental, que “las revistas no cambian el
mundo, pero sí dan forma a un clima de ideas”.
Por el estreno de su
nuevo film, Puente de espías, nos
metimos en el problema de elegir únicamente diez títulos del gran cuentista de
Hollywood.
Tiburón (1975)
La caza del gran (¡GIGANTE!) tiburón blanco fue un infierno
en el agua para Spielberg. Más de un directivo de Universal pidió su cabeza
cuando el presupuesto se duplicó producto de innumerables retrasos en la
filmación, problemas de locación, un guión que se escribió sobre la marcha y diversas
ironías técnicas (como que uno de los tres tiburones de utilería terminará hundido).
Encima, los protagonistas Robert Shaw y Richard Dreyfuss se odiaban, y hasta
algunas escenas se crearon inspiradas en la mala relación que tenían tras las
cámaras. Pero no hay mal que por bien no venga: Jaws se convirtió, hasta la llegada de Star Wars poco después, en el film más taquillero de la historia
(cuarenta años después, lleva recaudados más de 470 millones de dólares) y fue la
película que definió el concepto moderno de blockbuster.
Encuentros cercanos del tercer tipo (1977)
Su primer encuentro con la ciencia ficción fue, también, el
regreso a un primer amor, ya que el film guarda muchos paralelismos con Firelight, una cinta que hizo cuando
apenas tenía 17 años. Originalmente, iba a tratar sobre una conspiración
ovni gubernamental, pero luego viró a la
historia de un hombre obsesionado con visitas espaciales (y, bueno, también con
el puré de papas).
Los cazadores del arca perdida (1981)
Casi se llamó Indiana Smith e iba a estar interpretado por
Tom Selleck. Pero, por esas cosas del destino (y del estudio CBS, que no quería
perder a la estrella de su serie Magnum
P.I.), Harrison Ford se calzó el sombrero y se convirtió en el arqueólogo
más aventurero del mundo. Debe ser, también, uno de los filmes con más escenas
históricas por minuto. ¿Se acuerdan del reemplazo del golden idol por un saco de arena? ¿Del escape de la piedra gigante
rodante? ¿Del “pozo de las almas” con centenares de serpientes? ¿Esa del avión
en el desierto? ¿O la lluvia de tarántulas? ¿Y la fantasmagórica apertura del
arca y esas caras derretidas? ¿Y cómo olvidarse del mono nazi? Toda tu infancia
está acá.
E.T., el extraterrestre (1982)
Iba a ser una película de terror sobre una familia de granjeros
acechados por un temible alien (incluso
el famoso dedo luminoso estaba pensado como un arma). Pero el director,
abrumado por los nazis y las explosiones de Los
cazadores…, sintió que debía regresar a la tranquilidad y espiritualidad
cósmica de Encuentros cercanos… Y así
transformó esa historia en una gran fábula sci-fi
para toda la familia. Una vez más, tuvo razón.
El color púrpura (1985)
Fue su primer drama histórico y un gran riesgo artístico, ya
que confió el protagonismo en dos desconocidas (Whoopi Goldberg y Oprah Winfrey,
todavía una conductora de TV en Chicago) para retratar los abusos, la pobreza y
el racismo que enfrentaban las mujeres negras en los Estados Unidos a comienzos
del siglo xx. Las dos entregaron actuaciones
que valieron nominaciones al Oscar, el film fue un suceso y Spielberg, sin dejar
la aventura y fantasía, abrió su paleta hacia otro cine.
Jurassic Park (1993)
Hace poco más de 20 años, nadie sabía lo que era un
velociraptor y el último T-Rex vivo era Barney, hasta que vino Spielberg e hizo
que los dinosaurios volvieran a dominar el mundo.
La lista de Schindler (1993)
Apenas seis meses después de reventar las boleterías con pochoclos
prehistóricos, hizo su “salto de madurez” hacia temas crudos y comprometidos
con su demoledora mirada sobre el holocausto. Oscar, consagración para los
cultores del “cine serio” y un film no apto para ir a apretar (pregúntenle a
Seinfeld, si no).
Minority Report: Sentencia previa (2002)
Spielberg tomó el cuento original de Philip K. Dick y creó unthrillerpolicial à laBlade Runner con
fascinantes componentes estéticos de anticipación, muchos de los cuales hoy son
casi realidad (como publicidades personalizadas o computadoras que se operan mediante
gestos). Pero debajo de tanto gadget,
no pierde el hilo del dilema favorito del autor: la existencia del libre
albedrío en una realidad que parece predeterminada. Este año, se convirtió en
una serie de FOX.
Caballo de guerra (2011)
Así como lo hizo en Rescatando
al soldado Ryan, Spielberg cuenta la épica de un soldado. Solo que ese
soldado es un caballo y sirve para exponer todas las virtudes y miserias del
ser humano: desde la crueldad y la avaricia hasta la compasión, la nobleza y la
valentía. El director apela a los clásicos recursos de la época de oro de Hollywood: diálogos
grandilocuentes, batallas dramáticas, coros de violines, besos apasionados y
siluetas recortadas en atardeceres de furioso naranja. Todo lo que hoy podría
considerarse como una estética antigua, trillada y hasta grasa, Spielberg lo reivindica
en una obra conmovedora.
Lincoln (2012)
Lejos de una biopic
tradicional, el director retrata al célebre presidente de los Estados Unidos en
los últimos meses de su vida mostrando las pujas, los acuerdos y las traiciones
detrás de la aprobación de la enmienda constitucional que abolía la esclavitud.
Quizás sea su film más teatral y, más allá de su visión pedagógica y patriarcal
de la política norteamericana, es un pedazo ineludible de su historia.
Repasamos la fascinación de Hollywood con el planeta rojo.
Invasores de Marte (1953)
Unos meses antes de que La guerra de los mundos se convirtiera en un clásico de clásicos, apareció este pequeño gran film sobre marcianos que se apoderaban de la mente de las personas, haciéndolos actuar de manera fría e inhumana. La paranoia roja comenzaba a copar la cabeza de los norteamericanos.
La guerra de los mundos (1953)
Ahora miramos a nuestro colorado vecino con ganas de coparle el patio. Pero hasta hace 50 años, Marte inspiraba terror. H.G. Wells lo imaginó como un lugar de horribles invasores en su novela original, que Orson Welles llevó a la radio en 1938 en un drama que causó pánico masivo. Y, cuando llegó al cine, la ciencia ficción nunca sería igual.
El vengador del futuro (1990)
Exitazo dirigido por Paul Verhoeven y protagonizado por Arnold Schwarzenegger como un obrero terrestre que resulta ser un luchador por la independencia marciana. Basada en un relato de Philip K. Dick con muchas de sus obsesiones: dobles personalidades, confusión entre fantasía y realidad, manipulación mental, vigilancia corporativa y mujeres con tres tetas.
¡Marcianos al ataque! (1996)
Tim Burton es un experto en recuperar íconos olvidados de la subcultura pop de los años 50 y 60, en este caso, las figuritas de los marcianitos más jodidos que tuvo la ciencia ficción. Con un elenco galáctico (Jack Nicholson, Glenn Close, Pierce Brosnan, Annette Bening, Danny DeVito, entre otros) y estilo B-movie, construye una sátira política que funciona como una simpática respuesta a su contemporánea (y recalcitrantemente republicana) Día de la independencia.
Misión a Marte (2000)
Brian De Palma fue una de las víctimas de esa extraña fiebre marciana que afectó a varios cineastas y estudios a principios de siglo, como un verdadero millenium bug extraterrestre. El director de Carrie pone en órbita a Tim Robbins, Gary Sinise y gran elenco en una misión de rescate que terminará descubriendo el verdadero origen de la humanidad. Entre mensajes new age y leyendas de Cydonia, resulta que todos somos polvo (rojo) de estrellas.
Planeta rojo (2000)
Un todavía galán Val Kilmer nos muestra que la terraformación del mundo vecino para hacerlo habitable quizás no sea la mejor idea; en especial, si tenés que luchar contra insectos marcianos carnívoros (¡y explosivos!) y un robot con el modo psicópata en on. Igual, las consecuencias fueron más catastróficas para el público y la taquilla.
Fantasmas de Marte (2001)
¿Qué hacía Jason Staham antes de convertirse en el último héroe de acción? Bueno, era bailarín en videos de The Shamen https://youtu.be/wFB3q0mMBK8 y Erasure. https://youtu.be/AvhgG9ee9Aw Pero, después, fue parte de este absurdo y delirante space-western de John Carpenter. Pero al maestro del horror se le perdona todo.
Doom (2005)
Uno esperaría que las puertas al infierno estén en Mercurio (por el calorcito, ¿vio?), pero no: ¡están en Marte! Y vos un marine que tiene que reventar la mayor cantidad de demonios posible en un laboratorio del planeta rojo. En los 90, Doom fue una revolución: uno de los primeros y más exitosos first person shooter, esos juegos que nos ponen en perspectiva de volarle la cabeza a cualquier cosa que se mueva. Pero, con esta adaptación al cine, fueron los fans los que se quisieron pegar un tiro. Igual, hay que darle un crédito extra en su intento de replicar en pantalla grande la experiencia gamer y darnos la mejor escena tributo a la acción en primera persona.
John Carter: entre dos mundos (2012)
Un exsoldado de la guerra de secesión de los Estados Unidos (Taylor Kitsch, de la segunda temporada de True Detective) es transportado por accidente a un Marte habitado por extrañas criaturas, y se verá involucrado en una lucha entre las dos principales civilizaciones del planeta. La primera incursión en el cine live action del director Andrew Stanton (Buscando a Nemo, Wall-E) mezcla western, ficción histórica, comedia y grandes batallas, con un resultado que amartiza entre La guerra de la galaxias, Furia de Titanes y El príncipe de Persia.
Misión rescate (2015)
Fiel adaptación del excelente best seller El marciano, de Andy Weir, el director Ridley Scott regresa al espacio para contarnos la historia de un astronauta (Matt Damon) que queda varado en Marte y debe pelar puro ingenio y sabiduría para sobrevivir 549 días hasta que llegue el rescate. Cálculos matemáticos para reservar calorías, fórmulas químicas para producir agua y técnicas para cultivar las primeras papas marcianas con caca terrícola, Misión rescate es un enorme aguante a la ciencia: única fuente de vida y esperanza.
Un recorrido por lo
mejor de la filmografía del director mexicano, ante el estreno de su nuevo film: La cumbre escarlata.
El espinazo del diablo (2001)
“¿Qué es un fantasma? Un
evento terrible condenado a repetirse una y otra vez, un instante de dolor
quizás, un sentimiento suspendido en el tiempo…”, dice protagonista del film
que, después de Cronos (1993),
reencuentra al director con Federico Luppi en la escalofriante historia de un
niño atormentado por un espíritu durante la Guerra Civil Española. “Intenté
usar el orfanato como el clásico edificio poseído del romance gótico y la
historia del fantasma para probar lo mismo que quise probar en El laberinto del fauno: que los únicos
monstruos reales son los humanos y que de lo único que debés tener miedo es de
la gente” explicó, años más tarde, sobre el film que comenzaría a desarrollar
su realismo mágico.
Hellboy (2004)
Una de las mejores adaptaciones de un cómic al cine y,
posiblemente, uno de los castings más
acertados de la historia: ¿acaso Ron Perlman no nació para interpretar al
demonio con puño de piedra? La creación de Mike Mignola fue un parque de
diversiones para que Del Toro (un fan del personaje) jugara con sus obsesiones:
ocultismo, totalitarismo, mitología, conspiraciones y mucha fantasía nerd.
El laberinto del fauno (2006)
Del Toro se inspiró en una experiencia sobrenatural de su
infancia, su encuentro “real” con un fauno, para la historia de una niña que
escapa de la opresión del franquismo a un mundo de fantasía. El director
considera este cuento de hadas antifascista como “la hermana” de El espinazo del diablo. “Tenía que hacer
un film que, estructuralmente, fuera su eco y que pudieras verlas una tras otra.
El laberinto… es como su lado
femenino —le contó al diario The Guardian—.
Quise hacerla porque el fascismo es, definitivamente, una cosa de hombres y un
juego de niños, por lo que quise oponerle a eso el universo de una nena de once
años”.
Titanes del Pacífico
(2013)
Verdadero tributo
hollywoodense a dos especialidades del arte visual japonés: el mecha anime (los dibujitos con robots
gigantes) y el cine de kaiju (de monstruos
gigantes, como Godzilla). Una superproducción 3D con la hipérbole
de acción mecánica de Transformers y el futurismo de Blade
Runner que nos recuerda que, cuando éramos chicos, todos quisimos ser
piloto de Mazinger.
La cumbre escarlata (2015)
Edith Cushing, aspirante a escritora e hija de una
acaudalado industrial (Mia Wasikowska), se enamora de Thomas Sharpe, un
misterioso baronet (Tom Hiddleston). Juntos
se irán a vivir a una mansión de pesadilla, en Inglaterra, acechada por horribles
espíritus. Pero es a los vivos a quienes hay que temer. Dicen que siempre se
vuelve al primer amor y así es como el director regresa al terror gótico en un drama
que homenajea a los sangrientos clásicos de Hammer (hasta el apellido de la
protagonista parece un guiño a Peter Cushing, actor fetiche del estudio). Del
Toro condensa aquí todo el imaginario de su filmografía (niños traumados,
insectos, casas embrujadas, máquinas barrocas) con resultados sobrecogedores más
allá de algunas reiteraciones estéticas (los espectros son muy similares a lo ya
visto en El espinazo… y, en especial,
en Mamá, obra del argentino Andrés
Muschietti, que el mexicano produjo en 2013). Pero, después de todo, ¿qué es un
fantasma, sino “un evento terrible condenado a
repetirse una y otra vez”?
Periodista, conductor y productor, especializado en espectáculos y cultura digital (música, cine, TV, tecnología, libros y tendencias).
Trabajé para más de 25 medios de Argentina y Latinoamérica, entre ellos TN.com.ar, FM 100, Rolling Stone, FM Rock & Pop, La Nación, Quiero Música TV, Radio Con Vos 89.9, Página/12, FM ESPN, Radio Nacional, El Cronista, PC Magazine, Brando, Apertura, 10Musica.com, Nacional Rock 93.7, IT NOW (Centroamérica), La Segunda (Chile), El Tiempo (Colombia), Open (México), Nación (Costa Rica) y más. Escribí el libro "LOSERS - Historias de famosos perdedores del rock", lanzado por Ediciones B (Penguin Random House - 2018).
Contacto: mpoter@gmail.com