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viernes, 15 de mayo de 2020

VINíLOCO 2020 - Entrevistas a Coti, Sr. Flavio, Esteban Bigliardi y María Campos





Noche llena de invitados en #VINíLOCO. Ayer Coti nos presentó su nueva canción, "Por ahí", grabada en cuarentena, imaginó cómo podrían volver los shows y opinó sobre el impacto en la música: "Va a haber que pedir políticas de protección a la cultura: lo primero es que se empiece a pasar más música nacional".
También tuvimos playa, surf, skate y ska con Sr. Flavio: nos mostró su reversión de "Vos sabés" y opinó sobre la realidad de la industria: "El espectáculo va a tener que seguir esperando".
Esteban Bigliardi nos hablo de su protagónico en la nueva serie "Manual de supervivencia", contó varias anécdotas insólitas de la actuación y dijo: "tengo optimismo para el futuro de la ficción local".
Y cerramos con María Campos: de cantar con Fito Páez y hacer el tema de "Separadas" a presentarnos su nuevo "Corazón verde". "Mi creatividad viene de la angustia".
#VINíLOCO: un delivery sin cargo de entretenimiento para tus noches encuarentenadas de jueves, por Radio Con Vos FM 89.9. ¿Te perdiste semejante programa? Acá tenés revancha:



viernes, 20 de julio de 2018

VINÍLOCO - Programa del jueves 19 de julio de 2018



Un programa de ficción:

Vino Guillermo Salmerón, uno de los autores de El Marginal, para contarnos todo el backstage: cómo nació, cómo se escribe, cómo se gestaron los personajes y cuál es el futuro de la serie argentina sensación. Además, una primicia: ¡se viene la ficción de Diego Maradona!

Al ritmo de la chacarera hablamos con Peteco Carabajal sobre su nuevo proyecto musical, Riendas Libres.

Estrenamos una sección histórica, jugamos a "Adiviná El Vinilo" y regalamos vinos de Navarro Correas.

¡Salú!

viernes, 4 de marzo de 2016

Series: comentario del regreso de House of Cards

En "Con todo el país", por Nacional AM870, hablamos del retorno de Frank Underwood a las pantallas con House of Cards. Un adelanto de lo que veremos esta cuarta temporada.





lunes, 29 de febrero de 2016

Entrevista a James Jagger: de tal palo…

Charla exclusiva con el hijo de Mick y protagonista de Vinyl, la nueva serie de HBO.



“¿De Argentina? Justo intercambiamos mails con mi viejo y me contó que la está pasando genial allá”. Mientras Mick Jagger paseaba por Palermo y revolucionaba el país, su hijo James está del otro lado del mundo y del teléfono, trabajando para Vinyl, la nueva serie que lo tiene como una de sus estrellas.
La apuesta de HBO se interna en el mundo de la música de los años 70 desde la historia de Richie Finestra (un genial Bobby Cannavale), presidente de una discográfica a la que intenta salvar de la ruina mientras debe lidiar con sus demonios personales, los excesos del rock y un crimen que pondrá en riesgo todo. La serie fue creada y producida por Mick Jagger, Terence Winter y Martin Scorsese, quien dirigió un primer episodio doble que, más que piloto, resulta una desaforada película sobre la locura, la codicia y la corrupción del musicbiz.

Vinyl trata sobre la maquinaria de la industria musical, y se ubica en una época muy interesante en materia cultural en Nueva York, que marcó un cambio de paradigma — explica James—. Reinaba el sentimiento de que estabas empezando algo nuevo con todos esos artistas y estilos que salían del underground. No conozco otro tiempo en el que hayan pasado, en términos de música popular, tantas cosas, tantos géneros, todo en un mismo lugar”. El actor interpreta a Kip Stevens, el reventado líder de los proto-punks Nasty Bits, banda que podría significar una salvación para el alicaído sello de Finestra, quien está en la búsqueda casi existencial de un nuevo sonido (y una nueva vida).

¿Recibió James algún consejo de papá, estrella indiscutida de aquellos inspirados y agitados años? “Sí, me ayudó a hacerme una idea de cómo era Nueva York en 1973, lo interesante que era y por qué. A él le encanta la historia y contribuyó con muchas cosas para mi personaje”, respondió. El parecido con su majestad satánica sorprende y más de uno va a creer haber visto a un joven Mick en algunas escenas, como si se hubiera escapado ayer de sus películas de los 70, Performance o Ned Kelly.

Sin embargo, el apellido Jagger tiene un peso y James no niega que su inclusión en el elenco trajo comentarios y miradas maliciosas al ser su padre el productor de la serie. “Seguro que despertó algunas suspicacias, pero yo audicioné como cualquier otro —se defiende—.  Me grabé en Londres haciendo algunas escenas del programa y lo mandé. Después, tuve que ir a Nueva York a reunirme con la directora de casting, para hacer una prueba ahí. Un tiempo después me llamaron para avisarme que estaba dentro. En última instancia, creo que si hubiera sido malo no habría conseguido el papel”.

James tiene pasta de rockstar. Lidera una banda, Turbogeist, aunque parece estar en un parate indefinido (“ya no estamos tocando, así que veremos… Yo escribiendo algunas canciones por mi cuenta con un amigo”, dice), y ya interpretó a un músico en la película sobre Ian Dury Sex & Drugs & Rock & Roll (2010). “Siempre me gustó el cine. Desde chico que quise estar metido en algún aspecto de eso. Pero la actuación no me pareció una opción hasta que cumplí los 16 o 17”, revela.

Vinyl representa su debut en la televisión y un salto a los primeros planos de la mano de quien es, ni más ni menos, uno de los directores más importantes de la historia. “Martin Scorsese está lleno de energía. Es contagioso, tiene tanto entusiasmo por lo que hace. No podés evitar quedar impresionado con que un hombre de su edad tenga tanta pasión —cuenta, con admiración y mucha incredulidad por lo que está viviendo—.  Todo esto es muy surrealista: es lo primero que se me viene a la cabeza para decir. A veces, me tuve que pellizcar, porque no lo puedo creer”.



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martes, 23 de febrero de 2016

Vinyl: los buenos muchachos del rock

La nueva serie de HBO es un retrato salvaje de la industria, donde la música es la verdadera protagonista. CUIDADO: spoilers al mango.



Vinyl, la nueva serie de HBO creada por Mick Jagger y Martin Scorsese, comenzó con un error histórico: los New York Dolls no derrumbaron el Mercer Arts Center, tal como se muestra. No fue una noche de estruendosas guitarras de Johnny Thunders y toneladas de maquillaje de David Johansen la que tumbó aquel célebre antro del underground de la Gran Manzana, que se vino abajo solito una tarde de agosto de 1973 por el peso de su propia decadencia. Pero hay que entender algo, puristas del rock: todo buen relato (o, mejor dicho, todo buen relato de Scorsese) tiene algo de verdad, mucho de fantasía y una exageración del tamaño del Madison Square Garden.

Como suele hacer, “Marty” amolda a piacere el rigor histórico para dar forma ahora a un retrato orgiástico, desaforado y frenético de la industria musical de los primeros años 70, en una Nueva York acelerada en cocaína, brotada por grafitis y con los primeros síntomas de punk, glam, hip hop y disco a flor de piel. Así, citas verídicas, guiños de complicidad y caracterizaciones de personalidades reales, como Robert Plant, Peter Grant, Lou Reed, Andy Warhol, más varios cameos famosos que ya iremos viendo aparecer, se mezclan con brillantes personajes de la ficción como Richie Finestra (un bestial Bobby Cannavale), eje de todo este relato salvaje.

Finestra nunca existió, aunque algunos juran que se parece a Walter Yetnikoff (presidente de CBS Records por aquellos tiempos), mientras que otros lo equiparan con Marty Thau (famoso empresario y productor que fuera representante de los Dolls). Es como El Lobo de Wall Street, pero del musicbiz: un tipo con “oído de oro, lengua de plata y bolas de acero” que amasó fortuna e hizo de su sello, el también ¿ficticio? American Century Records, un pequeño imperio bajo prácticas matonas: cagó a artistas, fraguó contratos, transó con mafiosos y se esnifó todo rastro de moralidad que pudiera conservar de sus épocas de bartender.

Tiene como socios a dos malandras: un jefe de ventas (J.C. MacKenzie) capaz de fondear en la bahía las copias de los vinilos que las disquerías no venden para evitar pagarles reembolsos, y un responsable de promoción (Ray Romano) que actúa como “director de sobornos”, dedicado a repartir guita y coca a musicalizadores corruptos para garantizar la difusión de sus artistas. “¿O acaso creías que las canciones suenan en la radio porque son buenas?”, remata en off. Ahora, su empresa se está desangrando en deudas y el capo, junto a sus buenos muchachos, no tiene miramientos en dibujar el balance y un contrato con Led Zeppelin para tratar de vendérsela a los desprevenidos alemanes de PolyGram.

Finestra desea salvar la compañía y hasta quiere otra vida, ser un hombre nuevo y no este Frankenstein de pantalones acampanados en el que se convirtió. Pero no puede escapar del reventado y demencial hábitat del que forma parte, que despierta sus peores demonios y en el que todos, todos, desde los músicos y DJ hasta los representantes de A&R, pasando por la secretaria, son adictos. Nadie se re(s)cata y, encima, un muerto viene a complicarle la resurrección. Hasta que una epifanía se le viene, literalmente, a la cabeza.

“Es más sobre Scorsese que sobre el negocio de la música que conozco y conocí. Es Goodfellas con música”, define Dan Beck, exdirectivo de Epic Records y uno de los tantos empresarios que no están felices con cómo el director los dejó pintados, en una nota de Billboard de Estados Unidos. Jerry Greenberg, nombrado presidente de Atlantic en 1974, lo secunda: “Como alguien que estuvo ahí en aquellos días, esto fue hecho obviamente para la televisión. No recuerdo ninguna disquera que fuera así”.

¿Cuánto es realidad y cuánto es invento? ¡Todo es entretenimiento! Y la verdadera protagonista es la música. El soundtrack de Vinyl (que Warner acaba felizmente de editar en nuestro país) es la amalgama para este mashup de desmesura. Originales históricos de Ottis Reading, Edgar Winter y Jimmy Castor se mezclan con covers clásicos de Dee Dee Warwick (“Suspicious Minds”) y Foghat (“I Just Want to Make Love to You”), pero también con nuevas reinterpretaciones y composiciones exclusivas. David Johansen regrabó algunos de sus temas de los Dolls, mientras que el vocalista de Vintage Trouble, Ty Taylor, retropropulsa el divertido “Cha Cha Twist”. Y Mick Jagger hace pareja con su hijo James (que actúa en la serie como líder de los proto-punks Nasty Bits) para firmar “Rotten Apple”.

La música tiene un rol tan estelar en Vinyl que, los viernes de cada semana, en Estados Unidos se editará un EP digital con nuevos tracks, a modo de anticipo de los capítulos que se emiten el domingo. El último incluye a Julian Casablancas con su versión de “Run Run Run”, de The Velvet Underground. Y a mediados de abril, para el final de los diez episodios que componen esta primera temporada, se lanzará un segundo volumen de la banda sonora.

¿Habra second season? Obvio, eso ya está arreglado. Martin Scorsese compró a todos desde la primera escena y ahora nosotros, también, no podemos escapar de esta adicción. Bienvenidos a la máquina.

viernes, 2 de octubre de 2015

Vuelve Psi, en la cabeza de la metrópolis

La serie brasilera de HBO regresa con una segunda temporada más fuerte: violencia de género, sadomasoquismo, acoso infantil y exorcismo en la gran urbe de San Pablo.



Con In Treatment, Lie to Me, Criminal Minds y hasta Hannibal, los retorcidos vericuetos de la mente han copado la televisión. Pero pocas series han abordado las problemáticas psicológicas de la vida urbana moderna como Psi, la producción original de HBO Latin America que este domingo a las 22 estrenará su segunda temporada.

Situada en San Pablo, Brasil, Psi presenta la historia de Carlo Antonini, médico psiquiatra, doctor en psicología clínica y psicólogo que se involucra de forma muy personal en complejos casos de transexualidad, pedofilia, autismo, maltrato infantil, eutanasia y hasta vampirismo. Sin tapujos ni golpes bajos, la serie evita caer en prejuicios y solemnidades, cuenta con una notable factura técnica y dramática y hasta sabe encontrar el humor porque, como a sus guionistas les gusta repetir, «lo normal no es ser normal».

En su segundo año, el ciclo promete profundizar la propuesta con diez episodios en los que se abordará cuestiones como la prostitución entre adolescentes, el sadomasoquismo y hasta el exorcismo. «Creo que va a ser más oscura que la anterior, porque ese es el objetivo de la serie: traer temas fuertes a la discusión. Hay muchas personas que no tienen idea de que estas cosas pasan y otros saben que ocurren, pero pocos hablan de eso», dice Alex Gabassi, uno de sus directores.
En esta temporada, Carlo se reencontrará con su entusiasmo por la profesión y el deseo de ser terapeuta y, luego de vivir un año en Italia, regresa a Brasil para ser el coordinador de una ONG orientada al cuidado de víctimas de violencia doméstica, el tema que trata el crudo capítulo que abre el ciclo 2015.

Muchas de las historias de Psi están inspiradas en las vivencias de Contardo Calligaris, creador y director general de la serie,  quien es un versado psicoanalista de origen italiano que desarrolló su carrera en las grandes ciudades de Europa y Estados Unidos hasta que se radicó en Brasil. Esa experiencia internacional y multilingüe le ha permitido imprimirle a la ficción una mirada universal de los problemas, lejos de la localía paulista. «La serie se sitúa en San Pablo, pero podría ser en el DF de México o cualquier otra megalópolis. Para mí, lo importante es que la escena terapéutica se dé en la gran ciudad, en algo que es más grande que uno», explica.

Sobre los traumas de la vida moderna y cómo los plantea su serie, Calligaris dice que «lo más preciado para un terapeuta es mantener la capacidad de asombrarse con lo más común y, a la vez, encontrar que lo más extraordinario es absolutamente banal. Por ejemplo, me acuerdo de un paciente coprófago, que vagó de psicólogo en psicólogo durante un buen tiempo porque escandalizaba a todo el mundo. Cuando vino a verme en París y me contó que comía sus propios excrementos, yo le dije: “Bueno, ¿y qué más?”. Eso hizo que pudiera abrirse, hablar y quedarse conmigo».

Carlo, el protagonista, es en cierta forma su alter ego, aunque él prefiera tomar cierta distancia del estilo del personaje: curioso, hipercrítico y muy intervencionista en la realidad de sus pacientes y de su círculo social. «No tengo claro si uno debe meterse en la vida de los pacientes de la misma manera. Pero es algo que aprendí muy temprano. Cuando era un joven psicoanalista en Francia, estaba muy angustiado porque una paciente amenazaba con realizar un suicidio colectivo. Fui a hablar con mi supervisor, y él me dijo: “Si está preocupado, vaya a verla”. Y fui, en el momento previsto en que ella iba a matarse junto a su familia. Ese es un tipo de intervención que Carlo haría».
«Es una característica del personaje, pero también una cualidad dramática, que funciona muy bien en la serie —acota Tata Amaral, una de sus directoras—. No espera que las situaciones vengan hasta él, sino que es un tipo que se mezcla con la vida, que busca las aventuras».
  
Emílio de Mello, quien compone a Carlo en pantalla, reconoce que la base de la preparación del personaje es el contacto directo con Calligaris. «Contardo nos da toda la referencia clínica; su conocimiento es fundamental. Mi relación con él es tan intensa que me he sorprendido a mí mismo, en mesas con amigos, viendo y pensando como psicoanalista», afirma.

El actor confesó que varias historias de la serie lo emocionaron. «El capítulo sobre una nena abusada por sus padres me tocó profundamente. Y el del exorcismo también, por su abordaje poco convencional». ¿Cómo hace para desligarse de los temas tan conflictivos de su personaje al final de la grabación? «De la misma manera que un periodista —retruca—. ¿Cómo hacen ustedes para hablar o escribir sobre el niño sirio encontrado muerto en la playa y, después, ir para sus casas y seguir la vida? ¿Cómo lo digieren?».

La respuesta, quizás, esté en hacer terapia. «Contardo siempre nos dice que los problemas no se curan. La psiquiatría sirve para ayudar a vivir con tus propios demonios», aporta el director Rodrigo Meirelles. Y Calligaris completa: «Cesare Pavese, un escritor italiano que detestaba a Freud, decía que el psicoanálisis era una disculpa para los asesinos. Decir que, como me pasó tal cosa en la infancia, entonces puedo matar. Pero en su diario, Trabajar cansa, él admitía: El psicoanálisis enriquece la vida».




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jueves, 24 de septiembre de 2015

Diez series basadas en películas

Por el estreno de Minority Report, repasamos filmes que saltaron a la pantalla chica.



M*A*S*H (1972)
La gran sátira sobre la Guerra de Corea del director Robert Altman fue un éxito en 1970 (tuvo cinco nominaciones al Oscar y se quedó con uno al mejor guión adaptado). Dos años más tarde, se convirtió en un suceso televisivo que duró once temporadas y batió records de audiencia. Acidez, humor negro y, cómo olvidarlo, el clásico “Suicide isPainless”


Highlander (1992)
¿Te acordás de Christopher Lambert rebanando cabezas para ganarse la mortalidad al son de Queen? Su adaptación a la TV, con Adrian Paul como protagonista miembro del Clan MacLeod, no tuvo tanta épica y rock, pero fue un éxito que se mantuvo durante seis temporadas. Una especie de magia…


Las aventuras del joven Indiana Jones (1992)
Creada y producida por George Lucas, seguía las peripecias de un joven Indy por exóticos escenarios y encuentros con figuras históricas, desde Leo Tolstoy y Charles de Gaulle hasta Pablo Picasso, Louis Armstrong y Sigmund Freud, interpretados por un enorme elenco de estrellas. Daniel Crag, Catherine Zeta-Jones, Christopher Lee, Max von Sydow, Elizabeth Hurley y Vanessa Redgrave son algunos de los nombres rutilantes que participaron de esta serie que, por su enorme presupuesto y baja recepción, se canceló tras solo 24 episodios.


Buffy, la cazavampiros (1997)
Sí, todos amamos ahora a Joss Whedon, pero pocos recuerdan que las exitosas aventuras de nuestra cazadora favorita se basan en un flojísimo film que lo tuvo como guionista, protagonizado por Kristy Swanson en el rol que, más tarde, haría famosa a Sarah Michelle Gellar. En la TV, fue un hit: siete temporadas, un spin-off exitoso (Angel, que duró cinco años) y hasta cómics, novelas y videojuegos.

La femme Nikita (1997)
Hubo dos adaptaciones de la perfecta asesina creada por Luc Besson. La primera con Petra Wilson, que se estiró por cinco años, y otra en 2010, con el protagonismo de Maggie Q. ¿Cuál es tu femme fatale favorita?


Stargate SG1 (1997)
¿Quién iba a pensar en 1994 que la fábula de dioses egipcios y aliens de Robert Emmerich (¡con James Spader con pelo!) iba a darnos una de las franquicias de ciencia ficción más exitosas de la TV? La serie duró una década y despegó la carrera de Richard Dean Anderson de la sombra de MacGyver. Además, tuvo dos desprendimientos: Stargate Atlantis (2004-2009) y Stargate Universe (2009-2011). Al infinito y más allá.


Terminator: las crónicas de Sarah Connor (2008)
El universo creado por las películas de James Cameron se expandió a la TV con esta serie que duró apenas dos temporadas, pero nos entregó buenos momentos de apocalipsis cibernético. Con Lena Headey como una jodida Sarah Connor y Shirley Manson, vocalista de Garbage, como el más sensual y peligroso Terminator que ha dado la saga hasta el momento.

Fargo (2014)
No eran muchos los que le tenían fe a la adaptación del famoso film de los hermanos Cohen, que terminó sorprendiendo por su gran factura y el altísimo nivel de sus interpretaciones (mención especial para Billy Bob Thornton, verdadero villano favorito que se llevó un Golden Globe como el asesino Lorne Malvo). En pocos días comienza su segunda temporada, con una nueva historia situada en 1979.

From Dusk till Dawn (2014)
El director Robert Rodríguez lanzó El Rey, una señal de TV orientada al público latino de Estados Unidos, cuyo producto estrella es una adaptación de su comedia negra sobrenatural de 1996, que tuvo a George Clooney y Quentin Tarantino como los perturbados hermanos Gecko. Sus reemplazantes, D.J. Cotrona y Zane Holtz, no ofrecen la misma química, pero sí lo necesario como para garantizar una segunda temporada de vampiros, tequilas y señoritas pulposas.


Minority Report (2015)
La serie se sitúa diez años después de los sucesos de la película. PreCrimen, la división policial que apresaba a las personas antes de que cometieran el delito, ya no existe. Y los tres “precogs” capaces de vaticinar crímenes viven una vida “normal” en libertad. Pero uno de ellos, Dash (Stark Sands, de Inside Llewyn Davis), atormentado por sus visiones, regresa para ayudar a una detective (Meagan Good, de Californication) a resolver casos imposibles.
Tiene acción, humor y un tono más liviano que el film de Steven Spielberg, pero conserva su estética sci-fi de anticipación (mucho gadget loco que, seguro, será realidad pronto). El piloto entusiasma y, aunque no podemos ver el futuro, auguramos una buena temporada. Todos los martes, a las 22, por FOX.




jueves, 20 de agosto de 2015

Leonardo Sbaraglia, el hipnotizador

El actor protagoniza la nueva serie original de HBO que estrena este domingo 23 de agosto.



Hay un lugar entre el sueño y la vigilia que no, no es donde Campanita aguarda el regreso de Peter Pan. Es una ciudad taciturna sin nombre, ubicada en una frontera imaginaria y un tiempo añejo indefinido, donde lo fantástico se filtra en lo real y donde el pasado no le da descanso al presente.
Ese es el mundo pendular de El hipnotizador, la nueva serie original de HBO Latin America que se estrena este domingo 23 a las 21, protagonizada por Leonardo Sbaraglia como el enigmático Sr. Arenas, un maestro de la hipnosis atormentado por una tragedia y condenado al insomnio por su rival, Darek (el actor brasileño de origen mexicano Chico Díaz). A lo largo de ocho episodios, Arenas usará sus habilidades para ayudar a las personas a resolver sus misterios, mientras intentará librarse de su maldición.

La exquisita producción bilingüe, filmada en Montevideo, reúne actores brasileños, uruguayos, españoles, portugueses y argentinos (entre ellos, Marilú Marini y Chino Darín). “Somos todos muy diferentes en la manera de trabajar, y había situaciones donde convivían las nacionalidades que eran muy interesantes. Se aprende mucho de esa dinámica, y la propia mezcla del idioma forma parte de la historia”, cuenta Sbaraglia.

La serie está basada en el breve cómic homónimo de Pablo De Santis y Juan Sáenz Valiente (publicado en la revista Fierro) y, si bien respeta su esencia, amplía su universo con nuevas figuras y le otorga la gravedad de un elaborado thriller onírico. “Ninguna persona va a buscar encontrarse en la serie con el cómic, que es solo un punto de partida. Es imposible reproducir en un capítulo las apenas cinco páginas de la historieta —explica—. Teníamos que encontrar la complejidad de los personajes y darles más oscuridad”.

¿Cómo elaboraste a Arenas? El cómic da pocas claves, si bien tiene algo de detective…
Exacto. Se convierte en una especie de Raymond Chandler que tiene que ir pesquisando el inconsciente. Un actor también tiene que convertirse en un detective, porque construís el personaje sobre pistas, encontrando lo que hay detrás de ellas. Yo me agarré de elementos de la hipnosis, de cosas del género policial, de Humphrey Bogart. Al margen de que en los primeros capítulos se describe a Arenas como alguien misterioso e impenetrable, la gente va ir estableciendo una relación de intimidad con él. Hay que entenderlo como un tipo al que le interesan los demás, con algo humanitario, que tiene la capacidad de ver el dolor en el otro e intenta ayudarlo. Y, a medida que avance la historia, el espectador va ir viendo el drama de Arenas, porque  solo tiene partes del rompecabezas en su memoria. Cada caso que se presenta en los capítulos funciona con cierta autonomía, pero va a iluminar ese pedazo de vida que no recuerda.   

Un hipnotizador trabaja con la historia, es una suerte de exorcista de vivencias. En lo personal, ¿cómo te llevás con el pasado?
Me parece que esta serie tiene un elemento existencial. Por ejemplo, hay un capítulo titulado “El coleccionista de días”, sobre alguien que compra y guarda los días de aquellos que los quieran olvidar. ¿Cuántos instantes de la vida se me han borrado de la memoria porque el dolor o la experiencia han sido insoportables en ese momento? Porque hay una parte tuya que te baja la térmica, que apaga esa zona de tu mente. En mi caso, me interesa prender todas las teclas: tratar de volver a incorporar en mí presente aquellas cosas que tengo más difusas de mi pasado.

¿No hay días que quisieras olvidar?
¡Al contrario, los quiero recuperar! Al margen de lo actoral, tengo la necesidad de recuperar muchos días de mi propia vida. La serie juega con eso, toca un lugar filosófico existencial, de hacerse preguntas. En definitiva, la psiquis humana es un misterio.

En la preparación del personaje consultaste con un especialista en hipnotismo. ¿Qué técnicas aprendiste?
Sí, pero no me hipnotizó, sino que me mostró lo que debería hacer. Me dio claves para sugestionar a alguien y, para eso, primero tenés que darle a esa persona elementos reales para que confíe en vos.  Por ejemplo, nosotros en este momento estamos charlando, vos tenés un suéter negro, estás con un teléfono en la mano, tenés lentes: cosas de la realidad objetiva. Pero, en el medio de eso, comenzás a introducir elementos que tienen que ver con una realidad subjetiva, que se empieza a mezclar con la otra de manera incremental. Y así terminás en el mundo que el hipnotizador quiere que vos creas.
Hay que saber observar a las personas, sus pequeños movimientos y hasta su respiración. Supuestamente, vos tenés que hablar cuando el otro inspira: ahí es cuando te meten una idea. La voz y el peso de cada palabra son muy importantes. El que hace hipnosis, mientras dice algo, lo está graficando. Tiene mucho que ver con la programación neurolingüística. Es muy interesante, porque hay empresas y comerciantes que usan eso para el convencimiento. Los actores norteamericanos la emplean para establecer una relación con el espectador y determinar qué están transmitiendo a cada momento con sus gestos y palabras.

Decí la verdad: ya usaste las técnicas con alguien, ¿no?
A mi hija a veces la duermo así.




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domingo, 1 de marzo de 2015

Spock rocks! La discografía de Leonard Nimoy

Recordamos el pasado musical del actor de Viaje a las estrellas, que falleció el viernes a los 83 años.


Leonard Nimoy Presents Mr. Spock's Music From Outer Space (1967)
Una de las formas históricas de usufructuar un producto televisivo exitoso es grabar un disco, y así fue como Nimoy debutó en el vinilo (en Dot Records, sello de leyendas como Pat Boone y Louis Armstrong) con una colección de instrumentales y piezas narradas bajo su personaje vulcano. Incluye los clásicos temas de presentación de Star Trek y Misión imposible (la otra serie que lo tuvo como estrella). Pero las verdaderas gemas espaciales de este delirante disco son los momentos en los que el vulcano se pone en crooner intergaláctico con sus covers de “Lost in the Stars” y “Where is Love?”. Un Scott Walker a propulsión warp.


Two Sides of Leonard Nimoy (1968)
Para su segundo viaje, Spock nos lleva donde la autoparodia nunca había llegado. El disco abre con el brillante swing-pop de “Highly Illogical”, donde  reflexiona sobre la falta de lógica en los humanos, y “The Difference Between Us”, sobre el dilema entre la naturaleza vulcana y terrícola. Para la otra cara, Nimoy muestra su lado más folk y pop. Aunque solo un agujero negro puede explicar qué lo llevó a meterse con El Hobbit en la indescriptible “The Ballad of Bilbo Baggins” (¿serán las orejas puntiagudas en común?). No hay banda heavy en este planeta que rescate a Tolkien de esto. 


The Way I Feel (1968)
La parte humana vence al frio y analítico alienígena y, para su tercer LP, Nimoy deja a Spock para dedicarse a la interpretación romántica. Incluye versiones de otro planeta de clásicos como “Both Sides Now” (Joni Mitchell), “If I Had a Hammer” (Pete Seeger) y “Sunny” (famosa en la voz de Cher).


The Touch of Leonard Nimoy (1969)
En el año Woodstock, la paz y el amor, el actor se entrega a la naturaleza y a un repertorio sobre autoconciencia, optimismo y esperanza. Se destaca su versión de “I Think it's Gonna Rain Today”, de Randy Newman. Gana más confianza como autor y escribe tres temas, entre ellos “Maiden Wine” (que llega a interpretar en un episodio de Star Trek). Y el vulcano hace un pequeño cameo en “Contact”.


The New World of Leonard Nimoy (1970)
Su último álbum propiamente dicho, antes de una larga serie de compilados, audiolibros y narraciones, continúa la senda ¿pastoral? de su trabajo anterior, aunque con una impronta más country dada por “I Walk the Line”, de Johnny Cash, “Ruby, Don't Take Your Love to Town”, que popularizó Kenny Rogers, y (ay, ay, ay, por el amor de Surak) una terrible versión de “Proud Mary”, de John Fogerty.


Bonus tracks:

La frase “Pure energy” que se escucha en el hit de Information Society “What’s On Your Mind” (número uno del chart Dance en 1988), es un sampleo de su voz, extraído de un capítulo de Star Trek de 1967. Así es como Spock conoció la cima de un ranking: con una ayudita de la tecnología terrestre.


Nuestro ídolo fue protagonista del clip alternativo que tuvo el single “The Lazy Song”, de Bruno Mars. Es genial verlo como un jovato vago y gruñón que asusta pibes, va en bata al supermercado a comprar revistas porno y se fuma un faso en su casa. Así lo queremos recordar también. Trekkers: presten atención que hay cameos directos al corazón. 

lunes, 26 de enero de 2015

Cinco nuevas series que prometen

Una selección de flamantes ficciones para pasar el verano.



Agent Carter

El universo de Marvel se sigue expandiendo de la pantalla grande a la TV. Luego de Agents of S.H.I.E.L.D., llega la serie de Peggy Carter (Hayley Atwell), la oficial británica que fue el gran amor del Capitán América. Como una miembro infravalorada de la Strategic Scientific Reserve, Carter ahora debe hacer malabarismos entre las tareas administrativas a la que la relegaron y sus misiones secretas para ayudar a Howard Stark (el padre de Tony, futuro Iron-Man, acusado de ser un traidor de Estados Unidos), en las que contará con la ayuda de su torpe y gracioso mayordomo, Edwin Jarvis (¿les suena ese apellido?). Bienvenida esta nueva heroína que, a pura feminidad y acción, patea los culos machistas de la posguerra. Estrena el 10 de febrero a las 23, por Canal Sony.



The Man in the High Castle

Recién empieza, apenas tenemos un prometedor episodio, pero es imposible no entusiasmarse con esta adaptación de Amazon Studios de la famosa novela homónima de Philip K. Dick, que plantea la ucronía de un mundo donde los aliados perdieron la Segunda Guerra Mundial. Ambientada en 1962, las costas de Estados Unidos quedaron repartidas entre Alemania y Japón, con una zona media neutral y autónoma. Estas potencias conviven en una tensa guerra fría, entre sospechas e intereses, y la vigilancia, la represión y el conservadurismo reinan en los territorios ocupados. Pero hay una resistencia, que tiene como nexo una serie de extraños filmes que muestran una posible verdad oculta. Con Ridley Scott como productor ejecutivo, veremos si la serie puede capturar la complejidad y el espíritu del libro (el piloto se toma varias licencias) de reflexionar sobre realidades, ficciones y presentes desde el planteo de un pasado alternativo.



Mozart in the Jungle

¿Quién dijo que la música clásica es un ámbito de viejos burgueses, aburridos y estirados? Basada en las memorias de la oboísta Blair Tindall, la serie nos lleva al backstage de la Filarmónica de Nueva York de la mano de Gael García Bernal, que encarna a “Rodrigo”, un geniecito musical, extravagante y caprichoso, con espíritu de rockstar y ¡amante del mate! que llega a la conducción de la orquesta con la intención de modernizarla. Sexo, drogas, enredos y nada de acartonados smokings en otra nueva producción de Amazon Studios, que está comenzando a entregar series (y pronto también películas) muy originales (como la reciente ganadora del Globo de Oro y recomendadísima Transparent).




12 Monkeys

Adaptación de la cadena SyFy de la película de Terry Gilliam (que, recordemos, estaba basada en el corto francés “La Jetée”), sobre un presidiario que es enviado al pasado para tratar de impedir la propagación de un virus que exterminará a casi toda la raza humana en el futuro. Carece de la acidez y negrura tecnoburocrática del film, pero entusiasma desde una estética postapocalíptica, que recuerda a The Walking Dead o The Last of Us, y una trama con nuevos vericuetos e intrigas sobre qué es realmente el “Ejército de los 12 Monos”. Aaron Stanford (Nikita, X-Men: la batalla final) se calza el papel que tuvo Bruce Willis; Amanda Schull (Suits, Pretty Little Liars) le da un nuevo rol y perfil a la doctora que protagonizó Madeleine Stowe y el rol del chiflado que interpretaba Brad Pitt guarda una sorpresa. Los primeros episodios ya ofrecen la suficiente cantidad de sangre y paradojas temporales como para contagiarnos.



Better Call Saul

¿Acaso la serie más esperada del año? Los fanáticos de Breaking Bad sin dudas están ansiosos por ver este spin-off centrado en Saul Goodman (Bob Odenkirk), el inescrupuloso abogado que administraba el dinero de “Heisenberg”. No se entusiasmen tanto los que esperan un regreso de Walter White (Bryan Cranston) o Jesse Pinkman (Aaron Paul), porque el show se sitúa varios años antes de que este miserable aunque encantador carancho conociese a los maestros de la metanfetamina. Paciencia: en Estados Unidos (o en Internet, ejem, ejem) solo hay que esperar hasta el 8 de febrero, por AMC.




Bonus:

The Last Man on Earth

Quienes hayan seguido Saturday Night Live estarán acostumbrados a los desquiciados y desopilantes personajes de Will Forte. Pero el actor también tiene una gran veta dramática (basta con ver el excelente film Nebraska) y como guionista. Los tres perfiles pueden explotar en lo que promete ser una de las más interesantes tragicomedias de este año, que lo tendrá como un padre de familia y aburrido empleado bancario que, en 2022, se convierte en el ¿último? habitante del planeta. ¿Podrá ser la esperanza final de la humanidad un reto para el ex MacGruber? Arranca en Estados Unidos por FOX el primero de marzo.

sábado, 27 de septiembre de 2014

30 años de División Miami: diez cameos musicales

Arremangate el saco blanco porque la serie ícono de los años 80 cumple tres décadas y lo celebramos recordando a algunos de los artistas que pasaron por sus capítulos. 



Willie Nelson
La leyenda del country personifica a un Texas Ranger que, para vengar una muerte, se ve involucrado en una operación antidroga. Nelson ya había trabajado con Michael Mann (productor de la serie) en su película Thief (1981).


Gene Simmons
En la apertura de la segunda temporada, Sonny “Burnett” Crockett (Don Johnson) y Ricardo “Cooper” Tubbs (Philip Michael Thomas) visitan el yate de Newton Blade, personaje del demonio de Kiss, para que les pase un contacto en Nueva York, donde irán tras los pasos de un narcotraficante.  



James Brown
El padrino del soul fue parte de uno de los episodios más extraños y oníricos de la serie. Hizo el papel de Lou DeLong, músico devenido en vocero de Astrolife, una entidad vinculada a una aparente conspiración extraterrestre. Entre secuestros, luces misteriosas en el cielo y apagones electromagnéticos, la cosa es que todo el misterio alienígena termina siendo un sueño de la detective Trudy.


Phil Collins
Sus canciones sonaron en varios episodios (a muchos le resultará casi imposible  no asociar “In The Air Tonight” con la serie), pero el ex Genesis también se puso delante de la cámara en la segunda temporada. Interpretó a un carismático estafador británico que tiene la mala idea de querer engañar a un traficante.


Miles Davis
El ícono del jazz hizo su debut actoral más formal (ese cameo en Imagine, en 1972, no cuenta) como el proxeneta Ivory Jones, con vínculos con un poderoso drug dealer en Miami, en el sexto episodio de la segunda temporada.

Frank Zappa
El multitalentoso bigote también fue el narcotraficante off shore más conocido de la serie: Mario Fuente. Tenía su yate anclado en aguas internacionales, donde hacía sus negociados. En el capítulo, Fuente descubre que “Burnett” es, en realidad, un policía, y cree que se quedó con tres millones de dólares incautados tras el arresto de uno de sus empleados.



Little Richard
El autor de “Tutti Frutti” dio el salto a la pantalla chica en la serie como el reverendo Marvelle Quinn, que predicaba el evangelio contra las drogas en las playas de Miami.  


Sheena Easton
La cantante fue una recurrente y trágica figura en la serie, ya que encarnaba a Caitlin Davis, la estrella pop esposa de Crockett, que muere en sus brazos en pleno escenario.


The Power Station
Tubbs y Crockett se encuentran con los Duran Duran John y Andy Taylor y el ex Chic Tony Thompson, quienes le presentan a su nuevo cantante, Michael Des Barres, el fugaz reemplazo de Robert Palmer en 1985. Después, encienden el lugar de neón con el éxito “Get in On”.



Ted Nugent
El ultraconservador violero fanático de las armas interpretó al villano Charlie Basset, un estafador que se encargaba de asesinar a incautos que caían seducidos por su esposa y cómplice. En esta ocasión, no hubo rifle, pistola u escopeta que lo salve.



Bonus:

Leonard Cohen
El músico canadiense es Francois Zolan, un capo de la Interpol en París vinculado al servicio de inteligencia, que envía a una agente a Miami a “encargarse” de una traidora. Su aparición consiste solo en un breve french touch por teléfono, pero ¡sacrebleu y hallelujah por eso!




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viernes, 11 de abril de 2014

Entrevista a Gwendoline Christie, de Game of Thrones: la más grande

Desde el rol de Brienne de Tarth, la guerrera de casi dos metros y aspecto masculino, desafía mandatos de belleza y conquista el mundo de la moda. La actriz británica cuenta los retos y las curiosidades de ser parte de un fenómeno pop épico en la TV.



“Nunca imaginé que iba a compartir cartel con un oso, ni hablar de que iba interpretar a alguien que tuviera que pelear con uno”. La lucha mano a garra con peligrosos animales salvajes es uno de los tantos requisitos que Gwendoline Christie ha resuelto con altura en la piel de Brienne de Tarth, esa enorme columna de sacrificio, lealtad, hierro y valor que se erige entre las ambiciones, lujurias y venganzas de Game of Thrones.

La serie de HBO acaba de estrenar su cuarta temporada con un récord de 6,6 millones de espectadores en Estados Unidos, la mayor audiencia desde el final de The Sopranos. Y esta británica de 1,91 metros observa bien desde arriba un fenómeno popular que, por la impresionante demanda, el pasado domingo llegó a hacer caer el sistema de streaming de la cadena.

“Creo que a la gente le gusta tanto el show porque cubre todos los aspectos de las experiencias humanas, incluso los más oscuros y extremos. Y lo hace dentro de uno de los más hermosos mundos, que parece tener sus raíces en un período medieval no identificado, que es extremadamente realista, pero que tiene un glorioso costado sobrenatural con magia y dragones”, dice, en un intento de explicar cómo este thriller político vestido de fantasía épica con tragedia clásica y softporno es hoy la segunda serie más vista en la historia de HBO (detrás, otra vez, de aquel célebre drama mafioso).

Gran parte del éxito de Game of Thrones radica en sus ricos y complejos personajes, y desde su aparición en el segundo año, la gigante y masculina “doncella de Tarth” se transformó en uno de los favoritos del público. “George R. R. Martin creó una figura brillante, a la que la gente le toma aprecio enseguida. Lo genial de Brienne es que está  tan dedicada a hacer el bien: realmente, quiere lo mejor posible para todos. Y esta temporada veremos a esta mujer en situaciones y lugares que no sabe cómo atravesar naturalmente”, opina.    

Pero al igual que Tyrion Lannister, el sagaz y fiestero “mediohombre” de la realeza encarnado por Peter Dinklage, la Brienne de Christie tiene el mérito de desafiar desde la TV los mandatos de género tradicionales sobre la belleza. Así como Dinklage pudo hacer de sus 135 centímetros una marca de estilo y actitud en producciones para Rolling Stone, Esquire y GQ, la noble guerrera de piernas inconmensurables y espalda de Atlas seduce al mundo de la moda y pelea por la igualdad de derechos con las armas de un caballero. Elle, Stylist, Fendi y Christian Louboutin son algunos de los que perdieron la cabeza por esta “glamazona” que, también, flechó a un fashionista: el diseñador Giles Deacon, su actual novio.

Christie quería ser gimnasta, pero una lesión en la columna la condujo a la actuación, en el Drama Centre de Londres. “Tuve la suerte de estudiar teatro en una universidad que tiene un método clásico y se enfoca en hacernos actores, no empresas. Así, entramos al mundo del entretenimiento, que es muy, muy arduo, con un sentido bien definido de lo que significa ser artista. Por eso, me fue muy difícil encontrar trabajo”, recuerda.

Entre sus primeros roles está el film de Terry Gilliam El imaginario mundo del Doctor Parnassus y el videoclip de lacanción “Damaris” del inglés Patrick Wolf. Hasta que, en 2011, la convocaron para el papel de su vida, del cual no sabía absolutamente nada. “Un amigo me dijo que había leído en Internet que yo estaba involucrada en una serie de HBO —cuenta—. Me fijé y vi que hablaban de unos libros de los cuales no había escuchado antes y que estaban analizando elegirme. Así que miré de qué iba el personaje. Y, por suerte, me llamaron para participar de esta serie maravillosa”.

Para convertirse en Brienne, la actriz tuvo que cortarse el pelo en look varonil, ganar más de seis kilos y tomar clases de equitación y combate con espadas. Pero ¿qué hay de aprender a enfrentar un oso?

“Fue una de las cosas más difíciles y divertidas —dice—. Había que aplaudirlo cada vez que salía de su tráiler y terminaba una escena, y teníamos que tener música country todo el tiempo en el set. Además, lo premiábamos con una golosina especial con crema. Sin dudas, ese oso era un profesional”.


Brienne vs. el oso

martes, 11 de marzo de 2014

Entrevista a Emily Rose: belleza sobrenatural

Diálogo exclusivo con la protagonista de la serie Haven, ante el reciente estreno de su cuarta temporada en la Argentina.


Dicen que lo más lindo de Haven, ese particular pueblito de Maine, Estados Unidos, es su gente: personas que pueden de cambiar el clima con el ánimo, hacer realidad los sueños, prenderte fuego con la mirada, dar vida a las sombras, electrizarte con un enojo, humanizar los animales o, simplemente, transformar de un toque cualquier comida en torta. Pero este verdadero refugio sobrenatural tiene un encanto especial: Emily Rose o, mejor dicho, Audrey Parker, la bella y misteriosa agente del FBI que investiga e intenta poner algo de cordura en este enclave fantástico de Nueva Inglaterra.
Haven, claro, no existe, pero su suceso es real. La serie de Syfy, inspirada en el cuento The Colorado Kid de Stephen King, tuvo en 2013 un promedio de 2,3 millones de espectadores por semana en Estados Unidos. En Argentina, el canal acaba de estrenar su cuarta temporada (domingos, 23 horas), en la que la agente Parker tiene nuevos y extraños desafíos.
"Lo interesante de esta temporada es que empieza con todos los personajes en distintos lugares, tratando de hallar el camino de regreso para reencontrarse física y emocionalmente. Y podremos ver otro lado de Audrey, un poco más alegre y sexy, desde el personaje de una cantinera llamada Lexie, que fue una suerte de homenaje al primer papel que hice en mi carrera", adelanta la actriz.
En efecto, Rose debutó haciendo de barwoman en la malograda Smith, encabezada por Ray Liotta. "Actué como invitada en un capítulo con Simon Baker (The Mentalist). Realmente, me intimidaba trabajar con él, pero estuvo genial: fue el rol con el que conseguí mi credencial del sindicato", recuerda. Desde entonces, participó en Brothers & Sisters, Cold Case, Jericho, Without a Trace, ER y Ghost Whisperer, entre otras series.
Pero mientras buscaba su propio lugar en la TV, la actriz ya era una estrella en la PlayStation. Desde 2007, Rose es la voz y el cuerpo digital de Elena Fisher, la aventurera periodista que forma parte de Uncharted, la exitosa franquicia de videojuegos desarrollada por Naughty Dog. "Es uno de los trabajos con más onda que tuve. Fue una experiencia genial y si alguna vez se adapta al cine, me gustaría ser parte. Espero que se haga realidad", dice, tirando un pase hacia el casting de un proyecto que viene rumoreándose desde hace años.
Haven significó su primer protagónico y la serie ya se aseguró su quinta temporada, todo un logro para un show que cosechó moderadas críticas, pero un público muy fiel. "Es muy significativo recibir tantos mails o cartas de los fans y me asombra que esperen horas y horas en para vernos y conocernos. Está bárbaro, pero también pienso: 'somos gente normal que solo hace un programa de televisión'. Es muy bizarro encontrarte con personas que llevan tatuajes de nuestro show. Ojo: me honra, pero es muy loco", comenta.
Es que la realidad es mucho, mucho más rara que Haven.