"Me amigué con la palabra artista, pero soy más bien intérprete". Pablo Bernasconi pasó por VINíLOCO con un collage de emociones: la pandemia, el arte, la poesía y cómo usar milanesas, vinilos, fideos y hasta animales muertos (!) para ilustrar. "Una vez intenté hacer a un presidente con soretes".
Además, surfeamos la noche y 25 años de historia con Altocamet: "Una vez me agarró Cerati en el estudio y me dijo: "aunque sea podrías intentar afinar, ¿no?"
Nuestra "booklogist" Roxana Bavaro nos trajo todas las novedades editoriales de Diciembre, y celebramos los 31 años de Los Simpsons recordando los mejores cameos rock de la serie.
Antes del estreno de "Encontrados", charla a fondo con el actor Nacho Gadano: la pandemia, Violetta, Monzón y los villanos de turno. "Arranqué mi carrera pegándole un tiro a Héctor Alterio". Además, mucha música e historias: El último concierto de John Lennon y curiosos aniversarios de Bob Dylan, Frank Sinatra y Playboy.
De reconciliar parejas a volar con Eric Clapton, cantar para sordos y vomitar en el escenario: César Banana Puerreydón como nunca. Desde anécdotas románticas con mucho rock & roll hasta la cuarentena, su pasión por El Rojo y la política: "Todavía le creo a Alberto, pero gobierno tiene que tomar un golpe de timón fuerte".
Además, las cordobesas PYM, sensación musical de las redes, nos trajeron su “Magia” y nos hicieron “PUM” el programa. Y, a 32 años, recordamos secretos, curiosidades y un imperdible backstage del histórico Festival Amnesty International que se realizó en nuestro país: El día en que Charly García le dijo a Bruce Springsteen: "Acá, el Jefe soy yo".
De Rosario a romper corazones en toda Latinoamérica, ELÏAS estuvo “Entre nosotros” en @vinilocoradio. Su nuevo tema, los comienzos, la pandemia y divertidas anécdotas de compartir escenarios con José Luis Perales, Arjona, Maluma, Marco Antonio Solís y muchos más. Volvió el fresquete, pero Francisca y Los Exploradores nos trajo “El temporal”: el disco que se viene en noviembre, la cuarentena, el lenguaje inclusivo y... ¿una invasión de robots? (WTF!). Además, hablamos con el director de "La Superball", el documental que cuenta por qué la pelota de fútbol es otro invento argentino. Y ¿sabías que a 22.000 millones de kilómetros de la Tierra (pasando Plutón, a la izquierda, ponele) hay un vinilo viajando por el espacio? La historia de los discos musicales que transportan las sondas Voyager, a 43 años de su lanzamiento. Escuchá:
Un 5 de agosto como hoy, pero de 1966, se editaba el
gran álbum de los Beatles. Curiosidades, secretos, anécdotas y origen de cada
uno de sus temas.
“Taxman”
¿La primera canción de protesta de los Beatles? Al menos sí
fue el primer tema autobiográfico de George
Harrison. Ya para 1966, el guitarrista veía cómo buena parte de sus
primeros millones quedaban en manos del fisco británico, que retenía un 90 por
ciento de las ganancias de personas de altos ingresos. El músico estalló y le
pidió una ayudita a su amigo John para redondear una letra cáustica en la que
se despacha contra el sistema y se mete con Harold Wilson, por entonces cabeza
del partido Laborista y principal impulsor del impuestazo. Extrañamente, Paul
le sumó un solo de guitarra, que algunos fanáticos todavía juran que se trata
del mismo que el de “Tomorrow Never Knows”, pero montado al revés. Pero no: es
original.
“Eleanor Rigby”
La heroína de los seres solitarios casi se llama “Daisy
Hawkins”, pero terminó recibiendo el nombre de pila de la actriz Eleanor Bron, que interpretó a la
sacerdotisa de Help!, y el apellido
de la tienda Rigby & Evens,
próxima al teatro donde trabajaba Jane
Asher, novia de Paul McCartney,
compositor principal del tema (aunque el resto de los Beatles siempre le hayan
discutido una porción de autoría). El arreglo de cuerdas tan característico fue
idea de George Martin, quien muchos
años después dijo haberse inspirado en la banda sonora de la película Fahrenheit 451. En realidad, ese film no
se había estrenado al momento de la grabación, y el productor se confundía con
el clásico tema de Psicosis,
compuesto por Bernard Hermann.
“I’m Only Sleeping”
La famosa periodista Maureen
Cleave, aquella que le sacó a John
Lennon la polémica frase de que los Beatles “son más populares que Jesús”,
alguna vez describió al músico como “la persona más vaga de Inglaterra, capaz
de dormir casi indefinidamente”. Paul era quien, con frecuencia, solía
despertarlo de sus largas siestas para que fuera a grabar. El sueño era uno de los
placeres de Lennon, un tema recurrente de sus letras y esta fue una de las más
lúcidas al respecto: “Por favor, no me arruines el día. Estoy a millas de aquí.
Después de todo, solo estoy durmiendo”. Toda una oda a la pachorra.
“Love You To”
Otro de los aportes de Harrison es la primera inclusión en
un álbum de los Beatles de los sonidos de la India, fruto de la influencia de Ravi Shankar. La letra también está
impregnada de sabiduría oriental, con alusiones a la materialidad y lo efímero
de la vida. En la grabación, intervinieron varios músicos traídos por Shankar,
entre ellos Anil Bhagwat, quien
junto a Alan Civil es el primer
músico fuera de la banda en ver su nombre publicado en una portada de los
Beatles.
“Here, There and
Everywhere”
Paul llegó una tarde a la casa de John en Kenwood para una
sesión de trabajo y, mientras el guitarrista dormía (cuándo no), se sentó al
borde de la piscina y compuso acaso el tema más sencillo, dulce y despojado de
un disco que desbordaba en efectos y experimentación. Dicen que las armonías de
Pet Sounds de los Beach Boys y la voz de Marianne Faithfull en “As Tears Go By”
fueron las grandes inspiraciones del bajista para este delicado momento de Revolver.
“Yellow Submarine”
Paul estaba descansando en la casa de los Asher cuando pensó
en una canción para Ringo Starr
sobre un viejo marinero. La letra incluía varios submarinos de colores, pero
luego solo sobrevivió el amarillo. John y el artista folk Donovan contribuyeron con algunas estrofas, y varios amigos se
sumaron para grabar coros. Brian Jones,
Marianne Faithfull, Pattie Boyd, Mal Evans y Brian Epstein, entre otros, armaron una verdadera fiesta, entre
porros e instrumentos insólitos para generar diversos efectos: silbatos,
campanas, cadenas y sirenas. Evans tomó un bombo y comenzó a recorrer el
estudio, seguido por el resto en fila cual carnaval carioca. En este despelote
fumón se registró la gran canción infantil universal.
“She Said She Said”
Nació de un viaje con LSD que John tomó durante una fiesta
en una mansión que Hollywood que la banda alquiló durante su gira por los
Estados Unidos en 1965. En la reunión, estaba el actor Peter Fonda, quien se acercó varias veces al músico para decirle “yo
sé lo que es estar muerto”, mientras le mostraba una herida de bala que tenía
en el pecho cerca del corazón (que se dio por accidente mientras limpiaba el
arma de su padre). De esa conversación surgen las primeras líneas de una canción
que, en principio, era acústica y llevaba el nombre de “He Said”, hasta que
recibió su título y tratamiento sonoro definitivo en el estudio. Fue la última
que se grabó para Revolver y una de
las que más identifican el espíritu del disco.
“Good Day Sunshine”
La apertura del lado B del álbum es este tema que Paul
compuso inspirado en “Daydream”, de los Lovin’
Spoonful, un éxito por aquellos años. Cuenta la leyenda que Patti Boyd, ya esposa
de George, estando de vacaciones por la Costa Azul en 1966, recorría los clubes
de la zona con su amiga la modelo Zouzou
para repartir a los DJ las primeras
copias de esta canción.
“And Your Bird Can Sing”
Una escuchada a la versión incluida en Anthology 2 revela a un John en pleno ataque de risa en el estudio
con Paul, lo cual supone una buena dosis de marihuana durante las sesiones y explicaría
los enigmáticos título y letra. Incluso la línea “You say you've seen seven
wonders” aludiría a un diálogo de aquella famosa noche en la que los Beatles
compartieron fasito con Bob Dylan.
Por otra parte, en inglés bird es
también un término para referirse a una chica. Se ha especulado con que la
señorita en cuestión podría ser Marianne Faithfull o Jane Asher.
“For No One”
Durante unas vacaciones en Suiza, Paul se refugió en el baño
luego de una discusión con Asher y allí comenzó a dar forma a esta canción de
ruptura que alguna vez llevó el título “Why Did It Die?”. En lo sonoro, destaca
el uso de la trompa. En un principio, se contrató a Dennis Brain para tocarla, pero murió en un accidente de tránsito
antes de la sesión, y así entró en escena Alan
Civil, quien consiguió una verdadera proeza: tocar una nota exigida por la
partitura, pero que sobrepasaba el registro posible del instrumento.
“Doctor Robert”
¿Quién es en realidad este matasano? Algunos dicen que se
trata del galerista amigo de la banda, Robert
Fraser. Otros que se trata del mismísimo Bob Dylan. Charles Roberts, médico
parte de la troupe de Andy Warhol, y hasta John Riley, quien introdujo a los
Beatles en el consumo de LSD, también son sospechosos. Pero Paul declaró años
más tarde que la canción refiere a Robert
Freeman, especialista en un cóctel de vitamina B12 y anfetaminas que
prescribía a todos sus famosos pacientes de Nueva York. Sin embargo, John
declaró que el tema “era sobre mí. Yo era quien guardaba las pastillas en las
giras”. Lo más probable es que todos estuvieran muy dados vueltas como para
recordar de quién estaban hablando en verdad.
“I Want To Tell You”
Tercera canción en el álbum de George, que estaba ganando
confianza como un compositor profundo, con una ayudita del LSD. En su
autobiografía, escribió que el tema “habla de la avalancha de pensamientos que
son tan difíciles de escribir, de decir o transmitir”. Así todo, el guitarrista
no sabía cómo titularla y, durante algún tiempo, llevó el sincero nombre de “I
Don’t Know”, hasta que finalmente la bautizó como el primer verso.
“Got to Get You into My Life”
Esta es una canción de amor… a la marihuana. Así lo confirmó
Paul, quien consideraba al Cannabis un buen remedio para el estrés. “Siempre lo
asocié a la pipa de la paz de los indios”, dijo. La versión que se escucha en Anthology 2 revela que el tema nació muy
diferente, con una introducción de órgano, más guitarra acústica y una letra
ligeramente distinta, hasta que recibió los metales y el estilo “Motown” que la
convirtieron una de las piezas más distintivas de Revolver.
“Tomorrow Never Knows”
Alguna vez, John contó que fue la primera canción que compuso bajo los
efectos del ácido y siguiendo los consejos del famoso “apóstol” del LSD, Timothy Leary, en su libro The Psychedelic Experience: “Apagá tu mente, relajate y dejate llevar por la
corriente”. Entre experimentación con cintas y loops nació, para muchos, la obra maestra del álbum, el sonido que
anticiparía Sgt. Pepper y,
probablemente, la canción que mostró el futuro del rock: aquí comenzó el arte
del sampleo. “Lo que salía de los parlantes y llegaba a mis oídos era
absolutamente nuevo. Percibí el comienzo de una nueva era musical”, dijo Klaus
Voormann, quien diseñó la portada de Revolver
después de escucharla. Fue el primer tema en grabarse, pero el último de la
placa. Un final magistral. Leer en GeneraciónB.com >>
Sony Music reeditó tres clásicos inconseguibles de la discografía del Flaco: Solo el amor puede sostener, Alma de diamante y Kamikaze. Los comentamos en "Con todo el país", por Radio Nacional AM 870.
No solo
Kanye West rebautiza sus discos. Acá, una lista de otras obras con problemas
de identidad.
The
Beach Boys - Pet Sounds (1966)
Por esas misteriosas razones
del marketing en Oceanía, el disco
ícono de los muchachos de la playa se conoció en Australia como The Fabulous Beach Boys y tuvo una
portada diferente. Lanzamientos posteriores se pusieron a tono con el mundo.
The Beatles – «The White Album» (1968)
Ya todos sabemos que «El álbum blanco» no es más que el
nombre popular para referirse al autotitulado trabajo doble de los chicos de
Liverpool. Pero no muchos conocen que, en realidad, iba a llamarse A Doll’s House, título de una obra de Henrik Ibsen. El artista John Byrne (alias
«Patrick») llegó a diseñar una portada acorde (que recién apareció en 1980,
como tapa del compiladoThe Beatle’s Ballads). Pero la banda
descartó el nombre cuando Family, un grupo de rock progresivo británico, editó Music
in a Doll's Houseapenas unos meses antes.
The Who - Tommy(1969)
La ópera rock de los
británicos cuenta la historia de un niño que es sordo, tonto y ciego, y así se
iba a titular: Deaf, Dumb and Blind Boy.
Hasta que Pete Townshend y compañía prefirieron algo, digamos, menos «literal».
The Rolling Stones – Let it Bleed (1969)
Sus majestades satánicas querían
que el sucesor de Beggars Banquet setitulara Automatic Changer. Incluso Keith Richards llamó a su amigo el
artista Robert Brownjohn (que diseñó las secuencias de apertura de
varios filmes de James Bond) para que elaborase una portada en sintonía. Luego, los Stones descartaron el título, pero
mantuvieron la famosa tapa que hoy es
parte de la colección permanente del Museo de Arte Moderno de Nueva York.
The
Beatles - Let It Be (1970)
El lanzamiento final de John,
Paul, George y Ringo se grabó antes que Abbey
Road (que, vale mencionar, alguna vez tuvo el working title de Everest)
bajo el nombre de Get Back. En 2003,
Paul McCartney, que siempre estuvo disgustado con la producción que Phil
Spector hizo del álbum, se deshizo de muchos de sus arreglos y lanzó una
versión con nuevo nombre: Let It Be…
Naked.
Led Zeppelin - Presence
(1976)
Acaso el álbum más
subvalorado de Led Zeppelin, registra uno de los períodos más difíciles de la
banda, con Robert Plant recuperándose de un accidente automovilístico. No tuvo
título hasta el día final de la grabación, víspera de acción de gracia, cuando
Jimmy Page sugirió que lo iban a bautizar Thanksgiving.
El estudio Hipgnosis ideó un arte de tapa con fotos de personas interactuando con
un objeto en forma de obelisco. «El diseñador dijo que, cuando pensaba en el
grupo, siempre pensaba en poder y fuerza. Que había una presencia ahí. Eso fue
todo. Él quería llamarlo Obelisk.
Pero, para mí, era más importante lo que había detrás del obelisco. La tapa es
una broma, para ser honesto. Una suerte de cargada al film 2001. Creo que es divertida», explicó Page años más tarde.
Fleetwood Mac - Rumours(1977)
Uno de los discos récord de
la historia de la música fue concebido en medio de un verdadero despelote
emocional: John y Christine McVie se habían divorciado, los recién llegados Lindsey
Buckingham y Stevie Nicks se amaban y odiaban con la misma intensidad, y Mick
Fleetwood descubrió que Jenny Boyd, esposa y madre de sus hijos, lo engañaba
con su mejor amigo (algo para lo que encontró consuelo en la cama de Nicks,
como para echar nafta al fuego). El disco se iba a llamar Yesterday’s Gone (línea extraída de la canción «Don’t Stop»), lo
cual no hubiera estado nada mal, aunque Rumours
suena, por lejos, mucho más apropiado y descriptivo del momento de la banda.
Talking Heads - Remain In Light (1980)
David Byrne y compañía
grabaron este clásico con Melody Attack
en la cabeza, título sacado de un videojuego japonés homónimo. El nombre inspiró
la tapa original del álbum, en la que se ve una formación de aviones militares
pixelados por computadora, la que luego, al cambiarse el título, se transformó
en la contraportada que hoy conocemos.
Morrissey - Viva
Hate (1988)
El debut en solitario de Moz iba
a llamarse Education in Reverse.
Incluso, en Australia llegaron a editar con ese título las primeras copias (que
hoy cotizan en alza en eBay). Otro dato curioso: el álbum incluye la polémica
canción «Margaret on the Guillotine» (en la que se sueña con la muerte
de Thatcher), que iba a ser el nombre original del álbum de The Smiths The Queen is Dead.
Soda Stereo – Canción
animal (1990)
¿A cuántos millones de años
luz hubiera estado el visceral éxito de este álbum si el trío decidía conservar
su título original, Tensión e integridad?
U2 - Achtung Baby (1991)
¿Se imaginan a esta verdadera
obra maestra titulada Adam, 69, Man
o Cruise Down on Main Street? Esos
fueron algunos de los títulos que Bono y sus amigos barajaron antes decidirse
por Achtung Baby, una frase que solía
decirles durante las grabaciones el ingeniero de sonido Joe O'Herlihy, y
que se menciona en la canción «To Be or Not to Be (The Hitler Rap)», parte de la banda sonora del film
homónimo de Mel Brooks de 1983.
Nirvana - In Utero(1993)
Kurt Cobain quería ponerle al
tercer (y último) álbum de estudio del trío grunge I Hate Myself And I Want To Die, título de una canción que,
después, no fue incluida en el disco. Parece que Krist Novoselic lo convenció
de que era un poquito zarpado y que podían llegar a tener que darle muchas
explicaciones a un juez si algún fan con los cables cruzados se lo tomaba de
forma muy literal.
Wilco - Yankee
Hotel Foxtrot (2001)
Esta joyita de la banda de
Chicago tenía como título provisorio Here
Comes Everybody, hasta que el vocalista Jeff Tweedy escuchó The Conet Project, un box de discos con grabaciones de
misteriosas estaciones de radio de onda corta. Uno de los tracks es el audio de una mujer repitiendo las palabras «Yankee,
Hotel, Foxtrot» (alfabeto fonético de la OTAN para las letras Y, H y F). La
banda decidió renombrar así su trabajo y hasta incluyó clips de estas grabaciones en el disco, lo cual no terminó bien, ya
que recibieron una demanda por violación del copyright.
Radiohead - Hail
To The Thief (2003)
Los británicos consideraron bautizar
su sexto trabajo como The Gloaming.
También pensaron en Snakes and
Ladders, Little Man Being Erased
y The Boney King of Nowhere (que,
si agarran el álbum, verán que quedaron como subtítulos de las canciones «Sit
Down. Stand Up», «Go To Sleep» y «There There», respectivamente). Hail to the Thief juega con «Hail to the
Chief», título del himno presidencial de los Estados Unidos, en alusión a que «el
país más poderoso del mundo es gobernado por alguien que se robó una elección»,
según definió Thom Yorke en referencia a George W. Bush en una entrevista.
Kanye West – The Life of Pablo (2016) Hablemos
de crisis de identidad: el flamante trabajo del señor Kardashian tuvo al menos
¡cuatro! títulos cuasi oficiales. Primero, dijo que se iba a llamar So Help Me God, después Swish, más tarde Waves, hasta que finalmente se decidió (por ahora, nunca se sabe).
El músico ya había dado muestras de su volatilidad en 2010, cuando su disco My Beautiful Dark Twisted Fantasy fue
anunciado durante mucho tiempo como Good
Ass Job.
Cuatro álbumes
fundamentales del rock nacional acaban de tener su edición en LP.
Casi en silencio, sin anuncios ni la cobertura mediática que
mereció el lanzamiento
en vinilo de la discografía de Gustavo Cerati, cuatro álbumes esenciales de
la historia del rock nacional también tuvieron esta semana su respectiva
edición en LP, en este caso por parte de DBN Discos.
Quizás la joya de esta primera selección sea Ruedas de metal. El debut de Riff, lanzado
en 1981, significó una bisagra en la escena local y en la carrera de Norberto
Napolitano, con el final de Pappo’s Blues y su introducción al hard rock
(acompañado por Vitico, Boff y Michel Peyronel) influenciado por el sonido pesado
y la imagen de cuero y tachas de bandas inglesas como Judas Priest y Saxon.
Grabado en apenas cuatro días, incluye algunas de las
canciones que moldearon el metal criollo, como “No detenga su motor” y
“Necesitamos más acción”, de los que se filmaron videoclips pioneros (¡vean los
viejos y abandonados diques de Puerto Madero en “Necesitamos…”!). La banda lo
presentó en vivo el 9 de julio de 1981 ante 3.500 personas en Obras, donde se habían
colocado sillas en el campo, que terminaron en su mayoría rotas o bajo las
suelas de un público que celebró el nacimiento del heavy argento como se debe:
de pie y con los puños en alto en señal de cuernos.
El otro tesoro para los metaleros es Ácido argentino, de Hermética, que también tiene su versión en
pasta negra: un formato y color que le sienta con justicia al segundo y más
exitoso trabajo de la banda fundada por Ricardo Iorio; un álbum espeso, urgente,
cargado de conciencia sociopolítica latinoamericana en pleno albor del
menemismo. La visceral portada, con el Tío Sam ahorcando a la representación de
la República Argentina, recobra vida y valor en tamaño 12 pulgadas.
Las otras reediciones son, también, dos rescates emotivos de
aquellos primeros años 90: Corderos en la
noche, el debut de Las Pelotas, y El
cielo puede esperar, el salto a la masividad de Attaque 77. Arriba de
éxitos como “Donde las águilas se
atreven” y “Hacelo por mí” (que bautizó el popular programa conducido por Mario
Pergolini en Canal 9), los punks pasaron del under bonaerense a estrellas de la TV. Los viejos fans no se lo perdonaron
(Ciro Pertusi llegó a ver pintada la puerta de su casa con la leyenda “Jugate
con Ciro”), pero el grupo terminó ampliando su público con un disco que vendió 400.000
ejemplares y consiguió un lugar especial en el rock nacional.
Los cuatro vinilos ya están disponibles en disquerías a un
valor promedio (por ahora y hasta que llegue la especulación con la reventa) de 500 pesos.
Historias y curiosidades del famoso espía de
los años 60, ante el estreno de su nueva adaptación al cine.
Origen
La película se basa
en la popular serie norteamericana emitida entre 1964 y 1968, protagonizada por
Robert Vaughn (como el agente estadounidense Napoleón Solo) y David McCallum
(en el papel del espía soviético Illya Kuryakin), dupla de una agencia secreta
de inteligencia internacional conocida como C.I.P.O.L. (adaptación del inglésU.N.C.L.E:
United Network Command for Law and Enforcement). Originalmente, Kuryakin iba a tener
un rol muy secundario, pero su creciente popularidad a lo largo de los
episodios (en especial, entre el público femenino) lo puso como coprotagonista.
Solo, Napoleón Solo
El agente de C.I.P.O.L . tiene una conexión con el espía más famoso
del mundo: James Bond. Ian Fleming, creador de 007, elaboró el personaje de
Solo a pedido del productor de la serie, Norman Felton, luego de que este
leyera Thrilling Cities, un diario de
viajes que Fleming realizó alrededor del mundo y del cual obtuvo varias ideas
para las aventuras del agente británico. En un principio, la serie iba a tener
el título de Ian Flemming’s Solo,
pero luego el escritor se apartó del proyecto.
C.I.P.O.L.M.A.N.Í.A.
En su época, el show fue un exitazo y desató una fiebre
por las series de espías (pocos años más tarde, aparecerían Misión imposible, Yo soy espía y El agente 86,
entre otras). El merchandising no
tardó en llegar: libros, luncheras, juegos de mesa y muñecos de acción. McCallum
llegó a ser incluso más popular que Vaughn y tuvo que enfrentar niveles de
histeria a escala Beatles. En una gira de promoción de la serie por Estados
Unidos, terminó encerrándose en un baño tras haber sido herido y rasguñado por
sus admiradoras, mientras la policía lo protegía afuera. Y en Nueva York, tuvo
que cancelar una presentación en la tienda Macy’s luego de que se presentaran
más de 15.000 admiradoras. Por aquellos años, Kuryakin era el exótico amor
imposible de toda una generación. La serie Mad
Men dio una idea de esto en aquel episodio de la cuarta temporada, en el que
Sally Draper se masturba viendo un episodio de The Man from U.N.C.L.E.
La agente
Como era de
esperar, el furor dio a luz en 1966 a The
Girl from U.N.C.L.E, un spin-off protagonizado
por Stephanie Power en el rol de April Dancer (nombre también sugerido por Ian
Fleming). Tuvo una única temporada de 29 capítulos.
Cuna de estrellas
Muchos actores que
pasaron por la serie se harían famosos luego. Allí aparecieron juntos por
primera vez William Shatner y Leonard Nimoy, dos años antes de protagonizar Viaje a las estrellas. Barbara Feldon
hizo un rol de traductora un año antes de convertirse en la Agente 99 y
compañera de Maxwell Smart, mientras que Ricardo Montalbán participó como
villano mucho antes de liderar La isla de
la fantasía.
De películas
Hay ocho films
basados en la serie original, que en realidad son capítulos extendidos con
nuevas escenas, o bien episodios dobles que fueron retitulados y proyectados en
los cines. En 1983, se estrenó The Return
of the Man from U.N.C.L.E, una cinta original para televisión que reunió a
los protagonistas después de 15 años en una nueva aventura (que, además,
incluye un guiño a los fans de James Bond).
Misión imposible
La idea de llevar
la serie a la pantalla grande estuvo dando vueltas durante más de 20 años. Se
hicieron más de una docena de guiones y cuatro directores (Quentin Tarantino,
Matthew Vaughn, David Dobkin y Steven Soderbergh) estuvieron involucrados en la
adaptación, hasta que quedó en manos de Guy Ritchie (Snatch, Sherlock Holmes).
George Clooney fue la primera elección para el rol de Napoleón Solo, pero dejó
el papel por problemas físicos. Channing Tatum, Ryan Gosling, Ewan McGregor,
Matt Damon, Michael Fassbender y John Hamm, entre otros, fueron considerados
para reemplazarlo, y la elección recayó en Tom Cruise, quien en mayo de 2013
abandonó el proyecto para filmar la quinta entrega de Misión Imposible. Finalmente, el agente de C.I.P.O.L. fue Henry “Superman” Cavill.
Estreno
Henry Cavill (al que le basta un flemático acento para
borrar a Clark Kent de la memoria) es un seductor y cerebral Napoleón Solo.
Armie Hammer (mucho mejor agente de la KGB que Llanero solitario) es un
muscular Illya Kuryakin. Empiezan como enemigos íntimos de la Guerra Fría y
terminan en un bromance
antiterrorista de proporciones atómicas. Guy Ritchie acierta en no modernizar
la historia y bajar las revoluciones de su cine, y así logra un divertido y
estilizado homenaje no solo a la serie original, sino a todo el género espía de
los años 60.
Hace 40 años, la
prensa revelaba que Peter Gabriel dejaba Genesis, una decisión que la banda
ocultó durante nueve meses, tras un disco traumático y una gira imposible. La
historia de un final que marcó dos inicios.
¿GABRIEL AFUERA DE
GENESIS? La pregunta en la portada de Melody
Maker del 16 de agosto de 1975, en mayúscula catástrofe, era más bien
retórica. Una duda que revelaba un pacto de silencio que duró nueve meses. Y el
resultado de una crisis que se gestó durante más de un año.
A principios de 1974, Genesis estaba en ascenso en la escena
británica. Su quinto disco, Selling
England by the Pound (1973), fue un éxito y los llevó a una extensa gira que
los consagró como una de las mejores experiencias en vivo. Pero toda la
atención se centraba en Peter Gabriel,
cuyas impactantes performances vestido con extravagantes y complejos disfraces
eclipsaban la labor de sus compañeros. «Había momentos en los que entraban
personas al camarín y decían: “¡Gran show, Peter. Cuando te pusiste esa
máscara, se volvieron locos!”. Y los demás nos mirábamos pensado “Eeeh: hola,
esto es una banda. Y la música siempre está primero”», reveló Phil Collins a la BBC, décadas más
tarde, para dar una idea del clima dentro del grupo.
Así todo, en abril el
quinteto se reunió en Headley Grange,
una vieja casona que sirvió de albergue y orfanato durante el siglo xix y que había sido lugar de grabación
de Led Zeppelin. Allí comenzaron a
planear su trabajo más ambicioso hasta el momento: un disco doble conceptual. El
lugar estaba en deplorable estado, infestado por ratas y, según Steve Hackett, por algún que otro
fantasma. «Si alguna vez existió una casa embrujada, era esa. Podías escuchar
sonidos extraordinarios por la noche y era casi imposible dormir», dijo.
Dos temáticas
entraron en pugna. Mike Rutherford
quería un álbum basado en El principito,
la novela de Antoine de Saint-Exupéry,
pero Gabriel impuso una surrealista historia propia sobre la búsqueda de
identidad protagonizada por Rael, un inmigrante de Puerto Rico que debe enfrentar
diversos peligros y criaturas en Nueva York para recuperar a su hermano. Tony Banks detestaba la idea, y el
resto no veía bien que el vocalista asumiera el control y tuviera en el estudio
el protagonismo que ya mostraba sobre el escenario. Ganó la intransigencia de
Gabriel. «Si querés definir un mundo, tenés que dejar que una persona lo pinte:
pocas grandes novelas son creadas por un comité», afirmó. Aunque The Lamb Lies Down on Broadway sería,
más bien, un drama.
Genesis era una
democracia quebrada. Gabriel se sentía cada vez más limitado por los compromisos
de la banda y alejado artísticamente de sus compañeros. En una habitación de la
vieja casona, aislado del resto, le daba letra a su casi álter ego Rael y, cuando
podía, tomaba su bicicleta y se escapaba hacia una cabina telefónica cercana
para hablar sobre un proyecto que lo entusiamaba mucho más. Llamaba a William Friedkin, director en boga
entonces tras el controvertido éxito de El
exorcista (1973), quien lo quería como consultor de su próxima película,
inspirado tras haber leído el texto que Gabriel escribió en la portada de Genesis Live (1973). «Eso era muy
importante para mí. Desafortunadamente, no pasó nada; fue uno de esos proyectos
de Hollywood que se caen. Pero fue algo con lo que la banda (que, luego, le dio
mucho lugar a Phil para que hiciera sus cosas fuera de Genesis) no estaba
feliz», dijo el cantante en una entrevista de 2011. Finalmente, ese film se
convirtió en Sorcerer (1977), que
contó con la música de los electrónicos Tangerine Dream.
Por otra parte, Gabriel fue el primer integrante del grupo
en formar una familia. En julio de ese año, nació su hija, Anna-Marie, luego de
un muy complicado embarazo que dejó a la bebé en una incubadora por tres meses.
«Los doctores no pensaban que iba a sobrevivir. No hay nada más importante que
tu familia, y la banda fue muy poco compasiva. No vio que yo estaba lidiando
con un tema de vida o muerte. Charlamos esto por entonces, pero había un veneno
creciendo entre nosotros, internamente. Había algo de celos y resentimiento
sobre la atención que estaba recibiendo como frontman», explicó a la revista Uncut.
La situación no mejoró cuando el grupo decidió mudarse a una
granja en Gales para comenzar a grabar. Repartido entre sus obligaciones
personales y profesionales, Gabriel escribía en soledad las letras y visitaba
con poca frecuencia el lugar, donde los demás componían la música. Fue un
proceso engorroso, pero dio la primera señal de que Banks, Rutherford, Hackett
y Collins podían trabajar prescindiendo del vocalista, quien, agobiado, les
pidió suspender las tareas un tiempo. «Y
todos le dijimos “no, no queremos parar”. Era una cuestión de principios sobre
cualquier otra. Entonces nos respondió: “OK, quiero hacer la película, así que
me voy”. Recuerdo que estábamos sentados en el jardín preguntándonos qué íbamos
a hacer. “Bueno, tengamos un grupo instrumental”, dije, lo cual por cinco
segundos fue una idea en serio, porque teníamos un montón de música hecha»,
contó Collins en The Book of Genesis,
de Hugh Fielder.
El clima se
descomprimió y todos viajaron a Londres, a terminar los últimos detalles del
álbum en los estudios Island, donde
surgieron nuevos roces. Gabriel invitó al ex Roxy MusicBrian Eno,
quien se encontraba allí grabando su disco Taking
Tiger Mountain(By Strategy),
para que «enosifique» algunas canciones con efectos y tratamientos sonoros. «En
realidad, su contribución fue mínima. Suelo preguntarme por qué lo mencionamos
en los créditos, porque lo que hizo fue muy poco», dijo Banks, principal
opositor a esta colaboración.
Así fue cómo
Genesis dio a luz a The Lamb Lies Down on
Broadway, que salió a la venta el 18 de noviembre de 1974. Para muchos, es su
obra maestra, un álbum monumental que, con los años, sería objeto de libros,
análisis, controversias y veneración, pero que, en su momento, fue recibido con
tibieza (por ser generosos). «Hasta Hitler tuvo mejor prensa», dijo alguna vez
Rutherford. No era un obra fácil, sino desafiante y críptica para la crítica,
el público y hasta para los mismos integrantes de Genesis. «No sé de qué se
trata. Preguntale a Peter, yo solo soy el baterista», señaló Collins en una entrevista
a Rolling Stone de 1975.
Para sumar
complicaciones, la banda se comprometió a una extensa gira por Estados Unidos y
Europa que resultó una pesadilla técnica. Se tocaba el disco entero bajo una ambiciosa
puesta multimedia con la proyección de 1.500 dispositivas en tres pantallas, que
debían funcionar en sincronía con el relato en escena (algo que solo ocurrió en
contadas ocasiones). A lo que hay que sumarle el amplio vestuario de Gabriel, que
incluía un inmanejable traje con genitales inflables (el famoso «Slipperman»)
que provocó varias situaciones dignas de This
isSpinal Tap.
«Siendo francos,
fue un desastre. El álbum no tenía grandes ventas y el tour estaba repleto de problemas. Estábamos intentando hacer un show increíble con un presupuesto pequeño
y hubo muchas, muchas noches en las que las cosas salieron mal», dijo Banks
tiempo más tarde.
Hubo algo peor. La
mayoría del público que asistía a los conciertos aún no había escuchado el
álbum y no entendía lo que pasaba, pero más que nunca todos los focos se concentraban
sobre Gabriel. Su figura se acrecentaba y el tour parecía un one-man show
que relegaba a sus compañeros al rol de una banda de acompañamiento, lo cual aumentaba
las fricciones internas. En marzo de 1975, Hackett le decía a un periodista de NME que cubría la gira: «Es verdad, en
escena elegimos hacernos anónimos. Pero me molesta que la gente piense que
Peter hizo todo, desde escribir las canciones hasta diseñar el escenario. En el
último disco hizo menos de la música que nosotros».
Ese cronista no lo
sabía entonces, pero el músico destilaba sus últimas broncas por una situación que
ya tenía un final escrito. Mucho antes, el 25 de noviembre de 1974 en el
Swingos Hotel de Cleveland, Estados Unidos, Gabriel le comunicó primero al manager, Tony Smith, y al resto, después, que dejaba la banda. Apenas habían
transcurrido cuatro de las 102 presentaciones de la gira. El grupo acordó
seguir unido para cumplir con las fechas y dar tiempo a la búsqueda de un nuevo
cantante, pero también porque estaba endeudado con su sello, Charisma. Aun después de la partida del
cantante, debían unas 160.000 libras, según el libro Genesis and The Lamb Lies Down on Broadway (2008).
Aquel fue un
verdadero tour de force que las
partes soportaron en silencio: Uno deseando irse, otros buscando cómo continuar,
juntos en una gira mágica y mentirosa. «Estaba desesperado por contarle a la
audiencia que me iba. Sentía que estaba traicionando a la gente que pagaba por
venir a vernos. No podía ser sincero y decirles lo que sentía», reveló el
cantante el documental Together and Apart
(2014).
«Después del tour, tuve una larga charla con él e
intenté persuadirlo para que se quedara, porque pensé que podíamos superar las cosas.
Pero ya se había ido psicológicamente», explicó Banks años más tarde. «En
cierta forma, fue como una pérdida personal para mí, pero también un alivio, no
puedo negarlo. Entonces teníamos algo que probar, nos dio un nuevo objetivo».
Tras el último
concierto, el 22 de mayo en Francia, la banda retornó al Reino Unido y cada uno
siguió su camino, manteniendo el secreto. Pasaron otros tres meses hasta que la
partida se hizo tapa de Melody Maker.
«El lugar de Peter Gabriel en Genesis está en duda tras rumores que sugieren
que ha abandonado la banda», escribía el semanario. Desde el entorno negaban
las especulaciones: «El grupo está algo taciturno en este momento, pero eso
pasa todos los años cuando están pensado y escribiendo el nuevo LP», respondió el
manager.
Días después, sería
el mismo Gabriel quien confirmaría la noticia de puño y letra con una de las
cartas de renuncia más largas, sinceras y mordaces que el rock pueda recordar. «El
vehículo que construimos para servir nuestras composiciones se convirtió en
nuestro amo y nos enjauló dentro del éxito que habíamos querido. Afectó la
actitud y el espíritu de toda la banda. La música no se ha agotado y todavía
respeto a los demás músicos, pero nuestros roles se habían vuelto rígidos», decía
en el inicio.
Allí contó su deseo
de pasar más tiempo con su familia («Es importante liberar el papá que hay en
mí»), de escapar de la maquinaria industrial («Comencé a pensar en términos
comerciales, muy útil para quien fuera un tímido músico, pero tratar los discos
y al público como dinero me estaba apartando de ellos») y de su
necesidad de experimentar en el arte («Mi futuro en la música, si existe, será bajo
todas las situaciones posibles»). Y finalizaba
con una humorada que tendría algo de verdad y parte de vaticinio:
«Gabriel se fue de Genesis: 1) Para hacer teatro.
2) Para ganar plata como artista solista.
3) Para hacer “la Bowie”.
4) Para hacer “la Ferry”.
5) Para ponerse una “boa peluda alrededor del cuello y ahorcarse”.
6) Para ir a un hospital.
7) Para volverse senil en el medio de la nada».
Sería un encore tan extravagante y teatral como sus presentaciones y la
génesis de dos nuevas historias del rock.
Inspirados por el
estreno de El clan, de Pablo Trapero,
recordamos cinco parentelas desquiciadas de la pantalla grande.
Los Brewster - Arsénico y encaje antiguo (1944) Mortimer Brewster (Cary Grant) es un
joven periodista que viaja a visitar a la familia que lo crió para comunicarles
su flamante matrimonio. Así se reencontrará con sus tías, Abby y Martha, que
tienen el hobby de matar a jóvenes solteros y deprimidos con arsénico y una
pizca de cianuro. Las viejitas entierran los cuerpos en el sótano, aprovechando
que el chiflado primo Teddy, que cree que es Theodore Roosevelt, cava y
cava porque piensa construir el Canal de Panamá. Y, encima, cae a la reunión su
hermano Jonathan, un psicótico asesino prófugo con un fiambre a cuestas. En
esta genial y clásica comedia negra, ¿adivinen quién es el adoptado?
Los Corleone – El padrino (1972)
El clan mafioso por excelencia de la pantalla grande. Vito
Corleone (Marlon Brando) construyó un imperio criminal junto a sus hijos Sonny
(James Cann), Fredo (John Cazale), Tom (Robert Duvall), Connie (Talia Shire) y,
quizás el más temible de todos, Michael (Al Pacino). El comienzo de una
trilogía que, por encima de asesinatos, traiciones y vendettas, demuestra que siempre
lo primero es la familia.
Los Sawyer – La masacre de Texas (1974)
La familia caníbal del famoso “Leatherface” quedó escrita con
motosierra y sangre en la historia del cine, y revolucionó para siempre el
género slasher con toda una serie de películas enfermizas, donde se podrá
cambiar el linaje, pero el horror siempre se mantiene. Si quieren comprobarlo,
véanla completa acá:
El clan Jupiter – La colina
de los ojos malditos (1977)
Papá y mamá Jupiter y sus
angelitos Mars, Pluto, Mercury y Ruby son una horrible parentela de salvajes
que viven de atacar y hacerse una panzada con cualquier amante del camping en
el desierto de Nevada. Y no hay OFF que evite que estos bichos te morfen.
Los Simpson – Los Simpson: la película (2007)
¿Cómo que qué hacen acá? A ver, repasemos: Un padre
alcohólico y golpeador, una madre con adicción al juego, un hijo mayor endemoniado
que alguna vez se empastilló hasta robar un tanque, una bebé que se tirotea con
mafiosos y, en el medio, una hija cerebrito que hace lo que puede entre esta
manga de locos. Ah: y no olvidemos a un abuelo caníbal que escondía tesoros
nazis, una abuela prófuga de la Justicia y dos tías que, alguna vez,
secuestraron a una decadente estrella de TV.
Bonus:
Los Puccio - El clan (2015)
A diferencia de las anteriores,
esta es una familia de verdad: los vecinos ejemplares de San Isidro que, entre
1982 y 1985, hicieron un negocio de los secuestros extorsivos y los asesinatos
usando su propia casa como fachada y prisión. Por primera vez, Pablo Trapero (Carancho, Elefante blanco) adapta un caso real a la pantalla y se centra en
el perverso dominio patriarcal que Arquímedes Puccio (un temible Guillermo
Francella) ejercía sobre sus hijos, en especial sobre Alejandro (Peter Lanzani,
una revelación), estrella del club de rugby CASI y ex jugador de Los Pumas que
servía como entregador. Quizás la narración no fluya como en otras obras del
director, pero eso se suple con la contundencia de la historia, la filmación y
la reconstrucción de la época de un país que seguía sin ver y callaba
demasiado.
Todo lo que hay que
saber de la primera familia de Marvel, antes del estreno de su nueva película.
Origen
Cuenta la leyenda que los 4 Fantásticos nacieron en 1961 como una respuesta de Marvel al
éxito de La Liga de la Justicia, de
la competidora DC Comics, por entonces conocida oficialmente como National Periodical
Publications (y vos que creías que esos eran Los Vengadores, ¿no?).
Verdad o no, lo cierto es que Stan Lee y Jack Kirby dieron
forma a uno de los equipos de superhéroes más reconocidos del mundo: cuatro
astronautas que, tras el vuelo de prueba de una nave, regresan a la tierra con
extraños poderes tras haber sido expuestos a rayos cósmicos. Reed Richards
puede estirar su cuerpo como goma, Susan Storm se hace invisible, Johnny Storm
está hecho un fuego y Ben Grimm se llevó la peor parte, transformado es una
bestia rocosa. Mr. Fantastic, The Invisible Woman, The Human Torch y The Thing,
respectivamente, formaron así un grupo muy particular para los cómics de
entonces: personajes que no ocultaban su identidad, convertidos en celebridades
populares y con muchos, muchos problemas de grupo.
Lazos familiares
Por si hace falta aclararlo, la Antorcha Humana y la Mujer
Invisible son hermanos. Ella, a su vez, está casada con el Sr. Fantástico, y
conforman una de las parejas más estables en la historia de las historietas (su
boda fue un evento épico en el universo Marvel). Con el tiempo, tuvieron dos
hijos traviesos: Franklin (capaz de manipular la realidad) y Valeria (que puede
proyectar campos de fuerza, como su madre, y teletransportarse en tiempo y
espacio). Como verán, una familia muy normal.
Otros cuatro
Los 4 Fantásticos no siempre han sido los mismos. En
diversos momentos, She-Hulk, Ant-Man, Black Panther, Spider-Man y Storm, entre
otros superhéroes, formaron parte del equipo cubriendo la ausencia de algún
integrante. A su vez, el cuarteto también ha compartido aventuras como parte de
otros equipos, en especial de Los Vengadores.
La película invisible
Con este reboot, los
personajes de Marvel han tenido cuatro adaptaciones al cine. ¿Cómo cuatro? Sí,
en general, solo se recuerdan las películas de 2005 y 2007, con Jessica Alba y
compañía. Pero en 1994 existió un primer film a cargo del estudio alemán
Constantin, que lo hizo como una artimaña administrativa para no perder los
derechos que había comprado sobre la franquicia años antes y evitar que volvieran
a manos de la casa de cómic. Aquella cinta maldita se rodó en apenas un mes con
actores ignotos y un presupuesto de solo un millón de dólares, bajo la
producción de Roger Corman, ícono del cine B. Nunca llegó a tener un estreno
comercial (por obvias razones), pero gracias a ese invento fantástico llamado
internet podemos verla entera acá.
Diferencias
Los nuevos 4 Fantásticos pueden enojar a los puristas, ya
que no respetan la historia original. Entre los principales cambios, los
personajes son más jóvenes y obtienen sus poderes a partir de un experimento de
teletransportación hacia un universo alternativo. Johnny y Susan Storm son
hermanos, aunque adoptivos. Y el famoso villano Dr. Doom ya no es el líder de
Latveria, sino un conflictivo geniecito creador (y víctima) del mismo incidente
que da origen al cuarteto de héroes. Parte de estas alteraciones tienen su
inspiración en Ultimate Fantastic Four,
el comic book de 2004 que presenta
una versión modernizada de los héroes. Es una decisión que el director Josh Trank
(Poder sin límites) no consigue
plasmar en un film memorable, con un abordaje más grave y discreto (“realista”,
dirían) que invierte demasiado en la construcción dramática y poco en la acción
y el entretenimiento. Y si hay un terrible enemigo de los 4 Fantásticos, ese es
la falta de fantasía.
Se cumplen 45 años
del debut en el cine del líder de los Rolling Stones, con un film que cita la
obra del escritor argentino y arruinó su amistad con Keith Richards. Un cuento
borgeano de sexo, traiciones y rock and roll.
La mayoría pensará en su protagónico en Ned Kelly; y es lógico. Un rodaje maldito, con incendios, heridas
de armas y una novia en coma tras un intento de suicidio son razones más que
memorables. Pero la primera incursión en el cine de Mick Jagger pertenece a un
film olvidado y menos catastrófico, aunque mucho más extraño y polémico.
Hacia fines de 1967, el vocalista de los Rolling Stones
había terminado las sesiones del álbum Their
Satanic Majesties Request, y un nuevo horizonte asomaba en su carrera:
la actuación. Hasta el momento, Jagger solo había puesto la cara en documentales
con su banda. La oportunidad en la ficción llegaría con Performance, un sórdido y violento drama criminal en el que
interpreta a un rockstar retirado que
da asilo a un gánster (James Fox) en la mansión donde vive con dos mujeres.
Entre ambos protagonistas se desarrolla un peligroso juego psicológico de
identidades, de ficción y realidad, cargado de sexo, drogas y rock and roll.
La historia fue escrita y codirigida (junto a Nicolas Roeg,
famoso luego por El hombre que cayó a la
tierra, protagonizada por David Bowie) por Donald Cammell y está muy
influenciada por la literatura de Jorge Luis Borges, del que el autor era un gran
fanático. En un pasaje del film, Jagger recita un momento cúlmine del famoso
cuento «El Sur»: «En ese punto, algo imprevisible ocurrió. Desde un rincón, el
viejo gaucho extático (…) le tiró una daga desnuda que vino a caer a sus pies (…)».
También hay referencias al relato «Tlön, Uqbar,
Orbis Tertius» en un diálogo y hasta una fotografía del escritor argentino se
muestra en la cruda escena final.
Performance no se
hizo conocida por sus asociaciones literarias, sino por sus controvertidas
imágenes y por ser la causa por la cual la relación entre Jagger y Keith
Richards nunca volviera a ser la misma. Marianne Faithfull, por entonces pareja
del vocalista, iba a interpretar a una de sus compañeras en el film, pero no
pudo debido a las complicaciones posteriores a su malogrado embarazo, y su rol
quedó a cargo de Anita Pallenberg, novia del guitarrista (y ex de Brian Jones).
Jagger y la modelo italiana hicieron mucho más que «actuar» las fogosas escenas de sexo, en las que
también participó Michèle Breton. En sus memorias, tituladas Vida, Richards dijo que ignoró la
aventura durante años, pero que «lo olía, en especial en Mick». Quizás esas
sospechas fueron las que lo llevaron a no poner su guitarra en «Memo from
Turner», la canción que Jagger compuso para la cinta (y su primer single solista, si bien ambos figuran
como autores); su lugar fue ocupado por Ry Cooder.
La vendetta no
tardaría en llegar. Richards y Faithfull tuvieron luego un affaire, que la autora de «Sister Morphine» calificó como «la mejor
noche de su vida». «Aún hoy se destaca.
Creo que fue tan memorable porque fue solo una noche, eso es todo. Y todavía
seguimos siendo grandes amigos», dijo en una entrevista el año pasado. En su
libro, Richards recuerda haber escapado por la ventana descalzo y con la ropa
colgando cuando Jagger volvió a la casa más temprano de lo esperado. «Con
Marianne todavía seguimos bromeando sobre eso. Me manda mensajes: “sigo sin
encontrar tus medias”».
Performance se rodó
en 1968, pero se proyectó recién dos años después, ya que en Warner estaban
horrorizados con el carácter alucinógeno, sexual y violento del film. Dicen que
la mujer de un ejecutivo vomitó durante una función privada, y el estudio forzó
cortes, ediciones y censuras varias antes de estrenarlo (en forma limitada) el
3 de agosto de 1970, primero en Estados Unidos y, tiempo después, en Europa.
La crítica fue despiadada en su momento, más allá de los
destacados y convincentes trabajos de Jagger y Fox. Sin embargo, con el tiempo,
la cinta adquirió el estatus «de culto». Hoy, resulta imposible no encontrar
elementos estilísticos de esta obra en el cine de Quentin Tarantino, de Guy
Ritchie y, en especial, de Jonathan Glazer (James Fox hasta hizo un cameo casi evocativo
en La bestia salvaje, de 2000). También
ha sido objeto de referencias en canciones de Happy Mondays, The Charlatans y
Big Audio Dinamite.
Para Jagger, este sería el comienzo de una intermitente
carrera actoral que continuó con el estreno, poco después, de la accidentada Ned Kelly y, décadas más tarde, con Freejack, Bent y Gigoló, además de
varios cameos en otras producciones. Se volvería a cruzar con Borges, pero
fuera del cine. Alguna vez, vio al escritor en el lobby del Hotel Westin Palace de Madrid y se acercó a saludarlo.Se arrodilló, tomó su mano y le dijo: «Maestro, lo
admiro». Borges, que no veía, le preguntó quién era. «Soy Mick Jagger»,
respondió, a lo que contestó: «Ah, uno de los Rolling Stones». La anécdota fue
contada en varias oportunidades por su mujer, María Kodama, testigo
privilegiada de un encuentro digno de Ficciones.
Para el director Cammell, Performance quedaría como la primera y la más reconocida de sus cinco
películas, todas retorcidas, oscuras, desafiantes y de escaso suceso comercial.
Su trabajo más popular fue, quizás, el videoclip de «Pride (In the Name of
Love)», de U2.
Muchos
años después de aquel debut, Cammell y Richards se vieron por casualidad en Los
Ángeles. El músico lo odiaba porque lo consideraba el principal responsable del
romance entre su amigo y su novia. «Se
deleitó con la idea de estar complicando las cosas entre nosotros. Que Mick y
Anita hicieran de pareja era una trampa. Fue el sorete más dañino que conocí, afirmó. En aquel cruce, el
Rolling Stone le dijo que nunca le había dado alegría a nadie y le pidió que
tuviera la hombría de matarse. Paradójicamente, Cammell se pegó un tiro en la
cabeza poco tiempo después, en 1996, agobiado por problemas de salud. Cuenta la
leyenda que no falleció al instante, sino que sobrevivió varios minutos y que,
en un extraño estado de euforia, le pidió a su esposa que sostuviera un espejo
delante de él. Mirándole la cara a la muerte, le preguntó a su mujer, en clara
referencia a su obra maestra: «¿Podés ver la imagen de Borges?».
Historia, secretos y
curiosidades de la saga protagonizada por Tom Cruise, antes del estreno de su
quinta entrega.
Por si hay alguien que recién salió de un termo, recordamos
que Misión imposible se basa en la
serie de TV homónima, que se desarrolló entre 1966 y 1973 y contó con las
actuaciones de Peter Graves,Martin Landau, Leonard Nimoy, Greg Morris
y Barbara Bain, entre otros. En 1988, se realizó una nueva versión, con Graves otra
vez como el líder de la Impossible Missions Force, Jim Phelps.
Parte del elenco
del show original fue convocado para el
film de 1996, a cargo de Brian De Palma, pero se rehusaron a participar
disgustados con el guión. A Graves le ofrecieron repetir su papel, pero lo
rechazó al ver que lo convirtieron en un traidor (rol que recayó en Jon Voight),
mientras que Landau no estaba de acuerdo con la muerte de los miembros del
equipo. “¿Por qué ofrecerse voluntariamente a que nuestros personajes cometan
suicidio? Pasé”, dijo.
Aquel fue el primer film producido por Tom Cruise (que continuaría
con los otros cuatro, además de obras como Los
otros y Minority Report: Sentencia
previa). Pero también marcó el gusto (ya casi obsesivo) del actor por desempeñar
él mismo las escenas de riesgo. La más recordada quizás sea en la que, colgado
desde el techo, debe robar información de una computadora alojada en una
habitación con sensores de movimiento. Durante la filmación, la estrella no
paraba de darse la frente contra el piso cada vez que lo bajaban. Hasta que le
pidió a un asistente que le pusiera monedas en sus zapatos, para que hicieran
contrapeso. No sabemos si alguna vez devolvió ese cambio.
La película de De Palma también es recordada por la versión
que los U2 Adam Clayton y Larry Mullen Jr. hicieron del tradicional tema de la
serie compuesto por Lalo Schifrin, además de la música incidental de Danny
Elfman. Pero, originalmente, ese trabajo estaba a cargo de Alan Silvestri, que
llegó a componer más de 20 minutos del score
antes de ser “renunciado” (según se cuenta) por el mismísimo Cruise, que quería
a Elfman a bordo porque había quedado sorprendido con el trabajo que hizo en Todo por un sueño, donde actuó Nicole
Kidman, su por entonces esposa.
Otra canción histórica de la saga (aparte de, bueno, esto de Limp Bizkit fue “I Disappear”, que Metallica compuso especialmente para Misión imposible 2 (2000) y que se
filtró meses antes del estreno en internet vía Napster y desató la famosa pelea
de la banda con la empresa de downloads.
La segunda parte iba a ser dirigida por Oliver Stone, pero
tuvo que bajarse del proyecto por problemas de agenda cuando el rodaje de
Cruise en Ojos bien cerrados (1999)
se extendió más de lo pensado. John Woo tomó la posta y lo convirtió en el film
más taquillero de 2000 en los Estados Unidos, y todavía se mantiene, con más de
540 millones de dólares, como la más recaudadora de la saga después de la
cuarta entrega (que embolsó casi 700 millones). Es, también, la más pirotécnica,
absurda y exagerada. El metraje original tenía más de tres horas, y el estudio
forzó a dejarlo en 123 minutos (lo cual explica muchas de las incongruencias
del relato). Cruise también se lució con performances de riesgo, como la pelea en
la que un cuchillo queda a milímetros de su pupila, en la que se usó un arma
real, o la épica escalada libre en Utah (con el uso parcial de un doble experto
en montañismo).
En 2006, llegó la tercera entrega, tras varios problemas. David
Fincher iba a ser el director, pero renunció por diferencias con el estudio, y
fue reemplazado por Jon Carnahan, quien llegó a trabajar más de un año en el
film antes de también dar un paso al costado. Finalmente, J.J. Abrams, quien
venía de éxitos en televisión como Alias
y Lost, se hizo cargo y fue su debut
en la pantalla grande. El elenco original también incluía a Kenneth Branagh
como villano, además de Carrie-Anne Moss y Scarlett
Johansson. Resultó la más cara de la saga, y la menos recaudadora.
Misión imposible:
Protocolo fantasma se estrenó cinco años más tarde y también marcó otro
debut, ya que fue el primer film “live action” de Brad Bird, quien hasta
entonces solo había realizado cine de animación (Los increíbles, Ratatouille). Nos mostró a Cruise en más tomas de
gran altura, trepando la torre Burj Khalifa de Dubai, el edificio más alto del
mundo.
Como era de esperar, para Misión imposible: Nación secreta Cruise subió la apuesta con dos
escenas épicas. En una se lo podrá ver colgado del fuselaje de un avión de
transporte militar Airbus a 1.500 metros de altura. La estrella dijo que estuvo “cagado de miedo:
estaba agarrado de un arnés al costado del cuerpo que estaba algo suelto, por
lo que se puede ver mi cuerpo vibrando contra el avión”. Así todo, repitieron
la toma ocho veces.
En otro momento descomunal, se zambulle en un enorme tanque
con más de 260.000 litros de agua presurizada, para lo que tuvo que entrenar y aprender
a retener la respiración por más de seis minutos. Basta, Tom: nos vas a matar
de un infarto.
Todo lo que tenés que
saber sobre el personaje de videojuegos antes del estreno de Pixeles, film que lo tiene como polémico
protagonista.
1.Pac-Man fue creado por Toru Iwatani,
diseñador en la empresa japonesa Namco. La leyenda (no del todo cierta) dice
que el programador se inspiró al ver una pizza sin una porción. Originalmente,
se llamó Pakkuman, en referencia a la
expresión japonesa “Paku-Paku”, onomatopeya para el sonido de masticar
ávidamente. Su versión para los Estados Unidos iba a llamarse Puck-Man, pero la
empresa decidió cambiarla por miedo a que la gente bastardeara el nombre como
Fuck-Man.
2. El tamaño del
juego original, lanzado en 1980, era de apenas 24 KB. Sí, apenas un quinto del
“peso” que tiene, por ejemplo, la imagen que acompaña esta nota.
3. Después de Space Invaders, Pac-Man es el juego más recaudador en la
historia: 2.500 millones de dólares. Aun así, su creador no recibió ningún beneficio
de su empresa. En una entrevista a VH1
Games de 2007 dijo: “No estoy seguro de si debería decir esto, pero la
verdad es que no tuve ninguna recompensa por el éxito del juego. Solo era un
empleado, no me aumentaron el sueldo, ni me dieron un bonus o una felicitación
oficial de ningún tipo”.
4. Pac-Man fue un rock-star
(bueno, no precisamente “rock”). En 1982, el dúo Buckner & García compuso la
canción “Pac-Man Fever”, que llegó al noveno puesto del ránking de Billboard, en los Estados Unidos, y
vendió 1,2 millones de ejemplares.
5. Cuando estaban elaborando el juego, los jefes de Iwatani no querían que
los fantasmas tuviesen diferentes colores, porque eso no ayudaba a distinguir a
los personajes malos de los buenos, y sugirieron que sean todos rojos. Pero el diseñador
hizo una encuesta dentro de la oficina y la idea de mantenerlos multicolores
ganó por unanimidad.
6. Cualquier fan de los fichines conoce los nombres de los famosos cuatro
fantasmas enemigos de Pac-Man: Blinky, Pinky, Inky y Clyde. Con la aparición de
nuevas versiones de juego, la familia se amplió con más personajes, como Sue,
Spooky, Funky, Kinky, Yum-Yum, Tim y Spunky. Pero en Pac-Man World 3 hay un fantasma que es amigo de nuestro glotón
héroe: Orson.
7. Fue diseñado para jugar sin fin, pero un glitch provocado por las limitaciones de la tecnología de 8 bits
hizo que Pac-Man solo tuviera 256
niveles. Este famoso error, que provoca que la mitad de la pantalla del juego
sea ilegible y nunca se pueda completar ese nivel, inspiró una nueva versión
del videogame, llamada Pac-Man 256, que saldrá gratis para smartphones y tablets este año.
8. El juego se extendió mucho más allá de los Sacoa y también llegó a la
TV. Tuvo dos series animadas, una en 1982 y otra en 2013, y realizó varios
cameos en Los Simpson, Family Guy,
Futurama, Robot Chicken, Scrubs, South Park, Los Muppets y Friends (¿recuerdan el capítulo de Phoebe jugando a Ms. Pac-Man?), entre
otros shows.
9. Hay personas con mucho tiempo libre que se dedican a batir el récord
del juego. Billy Mitchell fue el primero en hacerlo en seis horas de partida,
en 1999. Desde 2013, el honor le pertenece a David Race, que alcanzó los
3.333.360 puntos máximos posibles en tres horas 28 minutos. Acá se puede ver el
documento de su ¿proeza?
10. Esta semana estrena Pixeles, en la que unos extraterrestres
malinterpretan como una declaración de guerra el video sobre un campeonato de arcades enviado al espacio e invaden la Tierra
en la forma de los más clásicos jueguitos electrónicos. Pac-Man tiene un rol especial
y polémico, ya que será un villano y Adam Sandler, Peter Dinklage y Josh Gad
deberán convertirse en fantasmas para tratar de detenerlo. Una divertida comedia
del director Chris Columbus (Mi pobre
angelito, Mrs. Doubtfire) que hará bootear la memoria de los gamers más nostálgicos.
Periodista, conductor y productor, especializado en espectáculos y cultura digital (música, cine, TV, tecnología, libros y tendencias).
Trabajé para más de 25 medios de Argentina y Latinoamérica, entre ellos TN.com.ar, FM 100, Rolling Stone, FM Rock & Pop, La Nación, Quiero Música TV, Radio Con Vos 89.9, Página/12, FM ESPN, Radio Nacional, El Cronista, PC Magazine, Brando, Apertura, 10Musica.com, Nacional Rock 93.7, IT NOW (Centroamérica), La Segunda (Chile), El Tiempo (Colombia), Open (México), Nación (Costa Rica) y más. Escribí el libro "LOSERS - Historias de famosos perdedores del rock", lanzado por Ediciones B (Penguin Random House - 2018).
Contacto: mpoter@gmail.com