miércoles, 19 de marzo de 2014

Hace 45 años se casaban John y Yoko

Un 20 de marzo de 1969, Lennon y Ono daban el “sí”. Historia, anécdotas y curiosidades del matrimonio más famoso y polémico del rock.




1. Cuenta la leyenda que John conoció a Yoko el 9 noviembre de 1966 en una visita privada a la Indica Gallery de Londres, donde la artista preparaba una exhibición. John Dunbar (uno de los dueños del lugar y, por entonces, marido de Marianne Faithfull) llevó al músico con la promesa de presenciar un “happening” que incluía una “mujer japonesa en un bolso negro”. Pero el Beatle se vio sorprendido y algo decepcionado al encontrarse con una muestra avant-garde en la que, por ejemplo, se vendía una manzana fresca por 200 libras a cambio de “poder verla descomponerse”. “Pensé ‘es una estafa; ¿qué carajo es esto?’ —contó más tarde en una entrevista a la BBC—. No pasaba nada en las bolsas. Yo esperaba una orgía… y estaba todo tranquilo”.   

2. Cuando Dumbar los presentó, Ono le entregó a Lennon una tarjeta personal que solo tenía impresa la palabra “Breathe” (“Respirá”).

3. En la muestra, el músico se vio atraído por dos obras en especial. En la titulada Ceiling Painting, había que subir por una escalera y ver en el techo, a través de un vidrio con aumento, la palabra “YES” (“SÍ”). En la famosa entrevista que le dio al periodista de Playboy David Sheff en 1980, el Beatle recordó: “Todo ese arte llamado avant-garde en ese momento, y todo lo que supuestamente era interesante, era una mierda negativa y aburrida. Todo era anti: antiarte, antiestablishment. Y ese simple ‘SÍ’, en una galería llena de manzanas y clavos, hizo que, en lugar de irme, dijera ‘no voy comprar nada de esta porquería’”.   

4. La otra pieza a la que Lennon le echó el ojo fue Hammer a Nail, que consistía en una tabla de madera sobre la cual el espectador podía clavar un clavo. Lennon intentó hacerlo, pero Ono lo detuvo porque la exhibición todavía no estaba inaugurada. Finalmente, la artista accedió a cambio de cinco chelines, a lo que el músico le respondió que le daría cinco monedas imaginarias para clavar un clavo imaginario. “Y ahí fue cuando nos conocimos. Ahí cruzamos miradas y ella entendió, y yo entendí, y eso fue todo”, recordó años más tarde.

5. Lennon todavía seguía casado con Cynthia Powell cuando inició su relación con Ono. La esposa los encontró juntos en su casa, en mayo de 1968, luego de volver de unas vacaciones en Grecia, hecho que precipitó el divorcio meses más tarde. La separación inspiró a Paul McCartney a componer “Hey Jude” como un tema para consolar a Julian Lennon, hijo de la pareja. Por otro lado, del affaire entre el guitarrista y la artista surgió el álbum Unfinished Music No. 1: Two Virgins.

6. John y Yoko se casaron el 20 de marzo de 1969 en Gibraltar, pero esa no fue la intención original. La pareja tuvo la idea de contraer matrimonio días antes a bordo de un ferry que atravesaba el Canal de la Mancha, pero Ono, siendo estadounidense, no pudo obtener el visado necesario. Luego, viajaron a Francia, para intentarlo en París, pero la nacionalidad de la artista volvió a ser un impedimento. Fue Peter Brown, director del sello Apple, quien les sugirió rentar un avión y realizar el trámite en la colonia británica. Los novios estuvieron apenas una hora allí, tiempo necesario para poner el gancho y tomarse unas fotos que, 30 años más tarde, se transformarían en estampillas conmemorativas.

7. Después de la ceremonia, los tórtolos volvieron a Paris para, más tarde, dirigirse a Holanda y comenzar una particular luna de miel en la habitación 902 del Ámsterdam Hilton: el célebre “bed-in” por la paz. Pero esa ya es otra historia.

8. El casamiento quedó inmortalizado en la canción “The Ballad of John and Yoko”. Lennon la grabó el 14 de abril de 1969 con la única compañía de McCartney, ya que Ringo Starr estaba filmando la película The Magic Christian y George Harrison andaba con los monjes de Radha Krishna. El single fue el último número uno de The Beatles en Gran Bretaña y objeto de algunas controversias en Estados Unidos por las alusiones de la letra a la “crucifixión” (todavía estaba en el aire la polémica por aquella frase de que la banda “era más popular que Jesús”).

9. En 1973, John y Yoko se distanciaron durante un año y medio, período que el músico llamó su “fin de semana perdido”, durante el cual grabó el álbum Mind Games, se mudó a Los Ángeles y mantuvo un amorío con May Pang (ex asistente personal de Ono). La pareja se reconcilió en noviembre de 1974, luego de un concierto de Elton John en el   Madison Square Garden. Varias décadas después, Ono reveló que McCartney ayudó a salvar el matrimonio

10. En All We Are Saying, de David Sheff, el libro que registra por completo la famosa (y última) entrevista de John Lennon en 1980, el músico reveló el impacto que tuvo Ono en su vida: “Cuando conocí a Yoko es como cuando conocés a una mujer y dejás a los pibes en el bar y ya no vas a jugar al fútbol o al pool. Quizás, a algunos les gusta salir todos los viernes a la noche y continuar esa relación con los muchachos. Pero una vez que encontré a la mujer, ellos dejaron de interesarme… Apenas la conocí, se terminó con los chicos. Pero resulta que ellos eran famosos, no eran simplemente los pibes del bar de la esquina”.


The Beatles - “The Ballad of John and Yoko”



martes, 11 de marzo de 2014

Entrevista a Emily Rose: belleza sobrenatural

Diálogo exclusivo con la protagonista de la serie Haven, ante el reciente estreno de su cuarta temporada en la Argentina.


Dicen que lo más lindo de Haven, ese particular pueblito de Maine, Estados Unidos, es su gente: personas que pueden de cambiar el clima con el ánimo, hacer realidad los sueños, prenderte fuego con la mirada, dar vida a las sombras, electrizarte con un enojo, humanizar los animales o, simplemente, transformar de un toque cualquier comida en torta. Pero este verdadero refugio sobrenatural tiene un encanto especial: Emily Rose o, mejor dicho, Audrey Parker, la bella y misteriosa agente del FBI que investiga e intenta poner algo de cordura en este enclave fantástico de Nueva Inglaterra.
Haven, claro, no existe, pero su suceso es real. La serie de Syfy, inspirada en el cuento The Colorado Kid de Stephen King, tuvo en 2013 un promedio de 2,3 millones de espectadores por semana en Estados Unidos. En Argentina, el canal acaba de estrenar su cuarta temporada (domingos, 23 horas), en la que la agente Parker tiene nuevos y extraños desafíos.
"Lo interesante de esta temporada es que empieza con todos los personajes en distintos lugares, tratando de hallar el camino de regreso para reencontrarse física y emocionalmente. Y podremos ver otro lado de Audrey, un poco más alegre y sexy, desde el personaje de una cantinera llamada Lexie, que fue una suerte de homenaje al primer papel que hice en mi carrera", adelanta la actriz.
En efecto, Rose debutó haciendo de barwoman en la malograda Smith, encabezada por Ray Liotta. "Actué como invitada en un capítulo con Simon Baker (The Mentalist). Realmente, me intimidaba trabajar con él, pero estuvo genial: fue el rol con el que conseguí mi credencial del sindicato", recuerda. Desde entonces, participó en Brothers & Sisters, Cold Case, Jericho, Without a Trace, ER y Ghost Whisperer, entre otras series.
Pero mientras buscaba su propio lugar en la TV, la actriz ya era una estrella en la PlayStation. Desde 2007, Rose es la voz y el cuerpo digital de Elena Fisher, la aventurera periodista que forma parte de Uncharted, la exitosa franquicia de videojuegos desarrollada por Naughty Dog. "Es uno de los trabajos con más onda que tuve. Fue una experiencia genial y si alguna vez se adapta al cine, me gustaría ser parte. Espero que se haga realidad", dice, tirando un pase hacia el casting de un proyecto que viene rumoreándose desde hace años.
Haven significó su primer protagónico y la serie ya se aseguró su quinta temporada, todo un logro para un show que cosechó moderadas críticas, pero un público muy fiel. "Es muy significativo recibir tantos mails o cartas de los fans y me asombra que esperen horas y horas en para vernos y conocernos. Está bárbaro, pero también pienso: 'somos gente normal que solo hace un programa de televisión'. Es muy bizarro encontrarte con personas que llevan tatuajes de nuestro show. Ojo: me honra, pero es muy loco", comenta.
Es que la realidad es mucho, mucho más rara que Haven.

jueves, 6 de marzo de 2014

Devaluación y restricciones: disquerías en riesgo

Qué impacto tienen las últimas medidas económicas y tributarias para las pequeñas tiendas de discos; secretos, miedos e incertidumbres de un negocio cultural.



Si la venta de discos en la Argentina ya estaba golpeada por el download, la piratería y la inflación, las últimas medidas adoptadas desde el Ministerio de Economía y la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) ponen un signo de interrogación en el futuro de decenas de disquerías independientes cuya subsistencia depende, en gran medida, de la importación. La devaluación de la moneda disparó los costos, lo que se tradujo en aumento de precios y bajas en las ventas. Al mismo tiempo, el recrudecimiento de los controles aduaneros frenó el flujo de ingreso de mercadería, lo que está provocando una caída en el stock y la variedad de títulos.
"La devaluación afectó muchísimo el catálogo, que hoy es mucho menor al que solemos tener. Estimo que pierdo un 30 por ciento diario de ventas por no poder tener material importado", explica Alfredo Suhring, gerente general de Zivals. "Todo lo que esté relacionado a costos en dólares nos complica, porque las cotizaciones son muy cambiantes y es difícil mantener una coherencia en los precios", agrega.
En efecto, una recorrida por las principales tiendas especializadas de Buenos Aires revela la ausencia de un valor claro de referencia. Hoy, una novedad en CD de origen estadounidense y de similares características puede costar entre 220 y 350 pesos, según el local.
"Entre un 30 y 40 por ciento de lo que tenemos es importado y las últimas medidas nos generaron mucha incertidumbre, porque no sabemos cómo traer mercadería. Antes, comprábamos todas las semanas al mayorista más grande de Estados Unidos y en 72 horas teníamos el material. Ahora, las encomiendas no ingresan y las restricciones son locas e indiscriminadas. ¿Qué sentido tiene hacerle esto al disco si lo que uno trae es lo que no se fabrica acá?", se queja Martín, encargado de una disquería del Soho palermitano, que prefiere conservar el anonimato. No es un caso aislado y son varios los entrevistados que solo hablan en off o, directamente, se censuran. "Es un tema muy delicado y no quiero opinar. Ante la menor cuestión te cae la AFIP y está con la lupa. La cosa está complicada", dicen desde otro comercio referente de Palermo.
La reserva tiene que ver con la característica informal de muchos negocios, que solían funcionar con una mecánica que, en los papeles, no está permitida: la compra en sitios web del exterior de material para su posterior reventa.
"Mucho de lo que se vende es adquirido en Amazon y eso ninguna disquería te lo va reconocer", revela el responsable de un local del microcentro porteño. "Vos podés traer 50 discos para consumo personal, pero si los vendés ya estás haciendo contrabando. Y en mi caso es así: lamento decirlo, queda feo, pero esto tiene que saberse para que bajen los aranceles y hagan un régimen más benévolo para los discos. Yo prefiero que me cobren un canon razonable y traer las cosas por derecha."
Hoy, "traer por derecha" con ese método implica para los disqueros ajustarse a la última resolución de la AFIP, que exige la presentación de una declaración jurada por las compras online antes de cerrar la operación, tener una clave fiscal con nivel de seguridad 2 y pagar un tributo sobre el 50 por ciento del excedente a la franquicia de 25 dólares anuales, incluyendo los gastos de envío. La otra alternativa es inscribirse ante ingresos públicos como importadores. "Si el disco viniera por derecha así, solo el costo sería de 300 pesos", opina otro vendedor.
Desde las disquerías independientes acusan que las normas actuales no se corresponden con la realidad de su actividad, en su mayoría a cargo de microemprendimientos o firmas unipersonales con un bajo volumen de importación y ventas. Además, hay que sumar la exigencia de tener que ir a buscar toda la mercadería a la Aduana, un proceso que insume más gastos y horas de trámites y burocracia.
"Desde diciembre tengo 40 discos en el aire. Ahora me vino el aviso de Aduana para retirar y ya tendría que haber prepagado en el Banco Nación el envío. Pero el papel no aclara qué llegó. Entonces tengo que ir a la Aduana, que abran el paquete para saber qué contiene y cuánto vale para poder ir al banco a pagar el impuesto correspondiente y, recién después, regresar a retirarlo. ¡Es absurdo!", se queja Damián García, dueño de Oíd Mortales, comercio dedicado al indie que depende en un 50 por ciento de los títulos extranjeros.
Gabriel Carbone, dueño de Twilight Records, afirma que su actividad está directamente "en riesgo" por las restricciones aduaneras. Su negocio es tanto una disquería como un sello dedicado a la edición de música gótica y oscura que comercializa material "canjeado" con sellos internacionales. "No hay transacción de dinero. Si un label extranjero me pide 50 unidades de mis bandas, yo le pido lo mismo de sus productos. Este formato está contemplado afuera, pero acá no y me complica muchísimo", explica Carbone y revela: "A mí me mandan títulos de cortesía o muestra para ver si me interesa licenciarlos en Sudamérica. Pero en la Aduana intuyen que tienen fines comerciales y me piden la factura de compra, que no tengo porque es un trueque".
Para Carbone "así no se protege el mercado argentino. Yo edito de tres a cuatro discos exclusivos por mes. Eso representa una inversión de 50.000 pesos que no voy a poder hacer más porque ¿para qué voy a fabricar acá si no puedo recibir nada a cambio? Las normas deberían contemplar estas situaciones".
Para algunas voces del rubro, la solución estaría en sumar la música a la lista de artículos exentos de impuestos, como los libros. "Está fallando el régimen. Si el disco es un bien cultural como se dice, no debería pagar nada. Pero si no queremos ser tan fanáticos, lo lógico sería un arancel más bajo y acorde a cada mercadería: uno para los electrónicos, otro para la ropa, otro para los compactos y, así, tener una política de importación que diferencie qué conviene y corresponde a cada rubro", opina García.
Por su parte, Carbone afirma: "Creo que cualquiera estaría dispuesto a pagar un derecho de Aduana, pero no tener que hacerse importador porque es demasiado complejo para los volúmenes que manejamos. El disco es cultura y debería ser libre al igual que los libros".
Mientras tanto, las perspectivas para 2014 no parecen alentadoras entre los consultados. "En 2013 vendí lo mismo que el año anterior, pero me comí la inflación, y este no va a ser mejor", avizora Guillermo Hernández, dueño del enclave jazzero Minton's. "Viendo el lado positivo, quizás estas medidas puedan traer gente de vuelta a los comercios, porque ahora para sacar algo del correo tienen que hacer un montón de trámites y los discos les terminan saliendo más caros. Pero no sé: en este país nada es fijo por más de tres meses y acá se vive día a día", se resigna.

viernes, 7 de febrero de 2014

Sentite viejo: estos diez discos cumplen diez años

Ya pasó una década del regreso de Morrissey, del gran American Idiot de Green Day y de los debuts de Franz Ferdinand, The Killers, Keane y Arcade Fire. ¿Querés deprimirte? ¡Tomá!


The Cure - The Cure

Después de amagar durante varios años con el final, Robert Smith y compañía reaparecían con un trabajo que, más que una despedida, representaba un nuevo comienzo. La producción de Ross Robinson (Korn, Limp Bizkit) los hacía sonar potentes, frescos y, a la vez, fieles a sí mismos; y lograba que una nueva generación redescubriera la banda sin decepcionar a los fans ortodoxos que siempre extrañan a Pornography (1982) y Disintegration (1989). Después, los hombres de negro no pudieron consolidar su “resurrección” con 4:13 Dream (2008), pero todavía son capaces de subirse al escenario y volarte la cabeza durante tres horas



Morrissey – You Are The Quarry
¿Querían un renacimiento artístico? ¿Qué dicen de un divo inglés recluido en Hollywood, alejado del éxito, olvidado por los fans, con sus primeras canas y jopo menguante, que un día se calza su mejor traje y sale a reconquistar su carrera ametrallando balas de orgullo, pena, amor y perdón? Nadie se salva: ni Estados Unidos, ni Bush, ni Inglaterra, ni la industria discográfica, ni Jesús. Oh, pobre y gran Moz: presa, víctima y victimario.


Franz Ferdinand - Franz Ferdinand

La sorpresa de 2004 fue el impecable debut de estos cuatro chicos listos de Glasgow y su rock prêt à porter: postura dandy, letras ambiguas y riffs de velcro para adherirse a las caderas de las chicas. Bajo el hitazo “Take Me Out”, el cuarteto liderado por Alex Kapranos parecía ser el equilibrio justo entre el “arty” de unos Talking Heads con levante y una versión “pocket” de Pulp. Ya volaron diez años y los escoceses no pasan de moda.



Green Day – American Idiot
Cuenta la leyenda que un ladrón se llevó el master de Cigarettes and Valentines, el disco que originalmente iba a suceder a Warning (2000), y el trío, lejos de desilusionarse y regrabar todo, descartó el material por completo y empezó de cero. Por entonces, nadie daba mucho por los punks que alguna vez sorprendieron con Dookie (que, ¡ey!, cumple 20 años), y ellos se despacharon con una ambiciosa y compradora ópera rock sobre jóvenes antihéroes en la Norteamérica de los sueños rotos de George W. Bush.
Podremos discutir mucho sobre Green Day, mucho. Pero American Idiot fue y será una granada en la cabeza y el corazón de toda una generación. Y todavía hoy, cada primero de octubre, todos nos acordamos de despertar a Billie Joe Armstrong.



The Killers – Hot Fuss
Cuando “Somebody Told Me” y “Jenny Was a Friend of Mine” comenzaron a invadir las radios muchos nos preguntamos si eso que alguna vez se estrelló en el desierto de Nevada no fue el primer disco de Duran Duran. ¿De qué otra forma se explica que cuatro tipos de Las Vegas sean los más british de la new new wave?
En realidad, lejos de ser una imitación yanqui de sonidos de las islas, Hot Fuss fue apenas el primer ejercicio de una banda que usaría el neón de los 80 para iluminar la tradición de la gran canción americana. Desde entonces, Brandon Flowers y compañía, reuniendo el músculo de Bruce Springsteen, la épica de U2 y el humor romanticón de The Cars, recaudaron más que mil casinos.


Scissors Sisters - Scissors Sisters
El debut más hot hace diez años fue el de estos neoyorkinos cachondos por recuperar el lado más lascivo del disco. Cabareteros, graciosos, camp y reyes del falsete, podrían haber escandalizado por su imagen o la sexualidad de su nombre y sus canciones. Pero calentaron a medio mundo con su irrespetuosa versión de “Comfortably Numb”, de Pink Floyd. Los éxitos seguirían, aunque con los años fueron perdiendo libido.


N.E.R.D – Fly or Die
Entre 1999 y 2003 parecía que no había forma de triunfar en el negocio musical sin la ayuda de Pharrell Williams y Chad Hugo, más conocidos como The Neptunes, el dúo dinámico productor de los hits que, por aquellos años, cosecharon Britney Spears, ´N Sync, Justin Timberlake, Usher, Beyoncé y varias estrellas más. Junto con Shay Haley, debutaron en 2001 como el trío con más funk y más rock del hip hop. Pero en su segundo trabajo, los muchachos aprenden a tocar los instrumentos (no muy bien, por cierto) y salen del cascarón (o le rompen los huevos a Estados Unidos: interpreten esa portada como quieran).
Por momentos, Fly or Die suena a los Red Hot Chilli Peppers intentando experimentar con el jazz, Journey queriendo hacer rap y Burt Bacharach siendo asimilado por los borgs de Star Trek. De pronto, la frontera final del hip hop se corrió hacia donde el hombre nunca había llegado antes.


Keane – Hopes and Fears
El primer álbum del (por entonces) trío de Battle fue la cajita musical de 2004: doce preciosas canciones de sufrido optimismo para caramelizar penas y sueños. Cada tecla del piano de Tim Rice-Oxley conforma una escalera emocional para llevarte del llanto de almohada al coro de estadios. Y la voz a corazón abierto de Tom Chaplin te asegura que, cada vez que la vida te dé un golpe, Hopes and Fears será la banda de sonido de tu resiliencia.



The Libertines – The Libertines
Una amistad sellada por talento, piel y tinta ahora quebrada: Pete Doherty entre ido y avergonzado; Carl Barât que parece consolarlo, pero no puede sostenerle la mirada. Pocas veces una portada dice tanto de un disco como la de este segundo y último trabajo, surgido entre tensiones, celos, peleas y adicciones que se manifestaron en furiosas y tiernas canciones de amor y desilusión. 
A su manera (escandalosa, obvio), The Libertines fue, en 2004, lo que significaron Strangeways, Here We Come de The Smiths en 1987 y Dog Man Star de Suede en 1994: el álbum de divorcio de una de las duplas compositoras más interesantes del rock británico.


Arcade Fire - Funeral
Concebido durante un crudo invierno en un hotel de Montreal y enmarcado por varios fallecimientos de familiares de la banda, Funeral es una lúgubre celebración. Un ensamble del barroquismo sonoro que aportan acordeones, violines y xilófonos con un lirismo tan escalofriante (“Mis ojos están tapados por las manos de mis hijos nonatos, pero mi corazón sigue viendo a través de mis párpados”, se escucha en “Neighborhood #4”), como poético y existencialista (“Somos solo un millón de pequeños dioses que provocan tormentas que convierten todo lo bueno en óxido”, cantan en “Wake Up”). La muerte fue solo el comienzo para la banda más sorprendente de los últimos diez años.



Leer en Rolling Stone >>

miércoles, 29 de enero de 2014

Frankenstein: historia, secretos y curiosidades

Cinco cosas que quizás no sabías sobre la creación de Mary Shelley y su relación con el cine, ante el estreno del film Yo, Frankenstein.



1. It’s Alive!
La historia de Frankenstein surge de un desafío entre los autores Mary Shelley (Godwin, por entonces), su futuro esposo Percy Bysshe Shelley, John Polidori y Lord Byron para escribir el cuento más terrorífico, mientras pasaban un aburrido, frío y lluvioso verano de 1816 en la mansión de Villa Diodati, Suiza. Inspirada por conversaciones con sus colegas sobre la teoría del Galvanismo y por un sueño que tuvo sobre un cadáver reanimado, Shelley comenzó a escribir lo que, dos años más tarde, se convertiría (para muchos) en la primera novela de ciencia ficción.
Curiosidad: Aquella competencia veraniega para matar el tiempo dio a luz otra obra precursora de género: El vampiro, publicada por Polidori en 1819, que abrió la puerta de la literatura a los chupasangres y sirvió de gran inspiración para Drácula, de Bram Stoker.

2. Nada que ver
En la novela, el monstruo de Frankenstein se describe como una criatura de casi dos metros y medio, de piel amarillenta y traslúcida, ojos acuosos, pelo y labios negros y grandes dientes blancos. Sabe leer, aprende a hablar en varios idiomas y hasta es capaz de reflexionar filosóficamente sobre su condición ¿humana?
La imagen que se ha popularizado de una bestia torpe, gutural y violenta, de tez verde y de cráneo plano con dos electrodos en el cuello pertenece a la caracterización de Boris Karloff para el célebre film de 1931.
Curiosidad: En realidad, esa famosa cinta es una adaptación de la obra de teatro de Peggy Webling de 1927.

3. Debut electrizante
El film de los años 30 será la versión más famosa, pero la primera aparición de Frankenstein en el cine fue en 1910, en una cinta muda producida por Edison Studios (sí, la compañía cinematográfica del famoso inventor Thomas Alva Edison).
Curiosidad: Esta primera película se creyó perdida durante décadas hasta que fue revelada al público recién en 1970. Acá, la podemos ver completa:


4. Frankenstein es ¡¿Drácula?!
Boris Karloff fue el hombre que inmortalizó la figura del monstruo de Frankenstein en el cine, pero la primera opción para encarnar al personaje en aquella icónica obra de 1931 fue ¡Bela Lugosi!, quien venía de clavarla en la yugular como el Drácula más famoso del séptimo arte.
Parece que el actor húngaro no quiso saber nada con el maquillaje del bicho (dicen que, también, tuvo actitudes de “divo”) y salió del film cuando la producción cayó en manos del director James Whale.
Sin embargo, años más tarde, Lugosi hizo de Ygor en El hijo de Frankenstein (en la que compartió cartel con Karloff) y El fantasma de Frankenstein hasta que, en 1943, accedió a interpretar a la bestia en la extravagante Frankenstein contra el hombre lobo.
Curiosidad: La creación de Mary Shelley también reunió a dos eminencias del terror del otro lado del Atlántico. En 1957, los británicos Peter Cushing y Christopher Lee fueron, respectivamente, el barón científico y su horrible creación en La maldición de Frankenstein.

5. Bizarro
Los personajes de la novela han sufrido muchas y muy raras adaptaciones al cine. Algunos ejemplos son El joven Frankenstein (genial comedia de Mel Brooks); Frankenstein perdido en eltiempo (dirigida por el legendario Roger Corman, en la que un científico del año 2031 viaja a 1817 y conoce a Víctor Frankenstein y Mary Shelley) y Frankenstein’sArmy (una locura en estilo found footage sobre unos soldados rusos de la Segunda Guerra Mundial que terminan combatiendo horribles criaturas creadas por el chiflado doctor).
Curiosidad: Sin dudas, el premio a la bizarreada se lo lleva Frankenstein Conquers the World (1965), film japonés donde un Frankenstein gigante pelea contra Baragon, un dinosaurio enorme onda Godzilla. Denle play y descubran esta monstruosidad.






Yo, Frankenstein – Trailer





lunes, 13 de enero de 2014

¿Inflación, impuestos, tarifazo? Diez canciones sobre el dinero

Acá tenés una decena de motivos para dejar las preocupaciones monetarias de lado y hacer que el dinero, por una vez, sea música para tus oídos.



10. “Mo Money Mo Problems” – The Notorious B.I.G.
Eso de “más guita, más problemas” fue casi un epitafio para Christopher George Latore Wallace. Con un pasado pobre y delictivo, se dedicó a la música y se transformó en ícono del rap de Nueva York. Con solo 22 años, su disco debut (Ready to Die, 1994) le dio fama y fortuna, pero también lo puso al frente de una guerra contra la escena hip hop de la costa oeste, liderada por Tupac Shakur. Ambos fueron asesinados en dos episodios aún irresueltos. “Mo Money Mo problems” fue el segundo single número uno de su álbum póstumo, Life After Dead (1997), hoy un clásico definitivo del género.


9. “What Do You Do For Money Honey” – AC/DC

¿Quién creó el universo? ¿Hay vida después de la muerte? ¿Y qué hacés por plata, querida? Gracias Brian, Angus y Malcom por sumar interrogantes a las grandes dudas existenciales de la humanidad.



8. “Opportunities (Let’s Make Lots of Money)” - Pet Shop Boys

Yo tengo la cabeza, vos tenés la facha: Vamos a hacer mucha plata”. Incluida en el disco Please (1986), Chris Lowe y Neil Tennant se ríen de la fórmula del éxito y crean un estilo aparte: el $ynth-pop.  



7. “Money’s Too Tight (to Mention)” - Simply Red

Despidos, deudas y bancos que se ríen en tu cara. ¿Te suena? Parece escrita en plena crisis argentina de 2001, pero fue la crítica contra las Reagannomics del dúo norteamericano The Valentine Brothers, en 1982. Tres años después, los ingleses liderados por el colorado Mick Hucknall la convirtieron en su single debut y un verdadero clásico.



6. “She Works Hard for the Money” - Donna Summer

A comienzos de los 80 las cosas no andaban bien para la “Reina del Disco”. El género que la coronó agonizaba y su redescubrimiento de la fe cristiana la llevó a replantear su carrera y romper con Casablanca, el sello que la había comercializado como el “sex symbol” de una era. La situación no mejoró al firmar con Geffen, que despidió a sus colaboradores (Giorgio Moroder entre ellos) y hasta le “congeló” un disco doble durante ¡15 años! (I’m a Rainbow) por no estar de acuerdo con el rumbo musical de la diva. La fortuna (nunca mejor dicho) le llegaría en 1983 cuando, inspirada en una chica que vio limpiando los baños de un bar, compuso su mayor éxito en esa década.


5. “Big Time” - Peter Gabriel

Con el álbum So (1986), el ex Genesis pasó de excéntrico art-rocker a estrella pop. No será estrictamente autorreferencial, pero suena a vaticinio. ¿Quién otro es este hombre camino al éxito que ve cómo su auto, su casa y su cuenta bancaria se hacen más y más grandes?

on=3">


4. “Taxman” – The Beatles

Para Revolver (1966), los fabulosos cuatro comenzaba a ver cómo la mayor parte de sus primeros millones quedaban en manos del abusivo sistema impositivo de Gran Bretaña, que retenía hasta el 95 por ciento de las ganancias de personas de altos ingresos (lo cual motivó el exilio de muchos artistas hacia Estados Unidos, en especial).
La bronca de George Harrison fue tal que lo inspiró para crear una de sus primeras composiciones para la banda, en la que se despacha contra Harold Wilson, por entonces líder del partido Laborista y principal impulsor del impuestazo.



3. “Money for Nothing” - Dire Straits

Un pobre empleado en una tienda de electrodomésticos se rompe el lomo moviendo heladeras y microondas mientras los televisores muestran a los nuevos ricos de MTV. “Eso no es trabajo… Dinero por nada y chicas gratis”, ríe Mark Knopfler y se mete en la cabeza de toda una nueva generación con uno de los videoclips más famosos de la historia catódica.


2. “Money (That's What I Want)” - Barrett Strong

Todo bien con el amor, pero “el amor no paga las cuentas: dame plata”. La honestidad brutal de la pluma de Berry Gordy le dio el primer hit para su futuro y famoso sello Motown Records y catapultó al vocalista Barrett Strong, quien después brilló como compositor para Marvin Gaye y The Temptations (“Papa Was a Rollin' Stone”, por ejemplo, es de él). “Money” tuvo decenas de covers a cargo de The Beatles, Roy Orbison, Led Zeppelin, The Smashing Pumpkins y otros. Una de las versiones más raras y exitosas es la del dúo británico The Flying Lizards, que puede escucharse las películas La mejor de mis bodas, Los ángeles de Charlie y El señor de la guerra.



1. “Money” - Pink Floyd

Todos conocemos el color (y hasta el olor) del dinero, pero pasar saber cómo suena hay que viajar al lado oscuro de la Luna. Roger Waters es puro cinismo sobre la capacidad corruptora del vil metal al ritmo de una icónica línea de bajo y del primer ¿loop financiero? de la historia del rock: un patrón a base de sonidos de cajas registradoras y monedas que el músico copió y pegó a mano en una cinta que alcanzó (dicen) más de seis metros. Como no podía ser de otra manera, el single convirtió a The Dark Side of the Moon en un récord de ventas y transformó a los Pink Floyd en millonarios. ¿No dice el dicho que “la plata llama a la plata”?




Por Maximiliano Poter

Leer en Rolling Stone >>

jueves, 26 de diciembre de 2013

Cine: las películas que vienen en 2014





En la última columna de Negro Positivo, por FM ESPN 107.9, repasamos el calendario de los estrenos más importantes que tendremos el año próximo.


jueves, 5 de diciembre de 2013

Cine: crítica de "Kon-Tiki" - FM ESPN




En Bebe va de 10, por FM ESPN 107.9, hablamos de la película noruega candidata al Oscar por mejor film extranjero.