jueves, 17 de febrero de 2011

INXS en Buenos Aires: el hit inmortal

Los australianos, con el canadiense J.D. Fortune en voz, se presentaron anoche en el Luna Park e hicieron lo que mejor saben: entretener con sus grandes éxitos.


¿A qué fueron los que asistieron anoche al recital de INXS, de este INXS? ¿A ver una banda emblemática? ¿A ver una banda emblemática más un cantante? ¿A comparar en vivo a J.D. Fortune con Michael Hutchence? ¿A gritar "Maikeeell, Maikeeeeeelll"? ¿A bailar y apretar con la novia/o (bueno, ya esposa/o)? ¿A recordar los viejos buenos tiempos, aquellos años de nuevas sensaciones, y emocionarse hasta las lágrimas (amargas, je)? Quizás a un poco de todo esto, pero sobre todo, a ver un espectáculo. Y eso es algo que INXS, aquel y este INXS, siempre supo dar. Desde esa primera impresión en el Festival Rock & Pop de 1985, hasta el olvidable recuerdo de 2002 con el aún más olvidable Jon Stevens como frontman; pasando por la tragedia de una pérdida irrecuperable y el desparpajo de un reality show, el grupo australiano siempre supo que esto es, sobre todo, entretenimiento. Y ayer a las 21:30, el telón del escenario porteño se corrió una vez más e INXS, este INXS, salió a continuar el show.
Los tres hermanos Farris, en look CQC y clave batucada, abrieron un juego que desembocó en la explosiva "Suicide Blonde", con Fortune emergiendo a escena como un crooner con galera. La batería de clásicos se embaló con "Devil Inside", "Mystify" y "Listen Like Thieves". "Afterglow" trajo algo contemporáneo al repertorio, pero rápidamente el sonido volvió a los 80 con "Love Is (What I Say)", una joyita recuperada del álbum The Swing (1984). Después llegaría una versión desenchufada de "Don't Change", a cargo solo de los miembros originales, y la artista invitada de la noche: Deborah de Corral, con una folkie "New Sensation" (incluida en Original Sin, nuevo disco de reversiones con distintos vocalistas que la banda está presentando) que generó una tibia y respetuosa respuesta del público.
Tras una etérea y dramática "Beautiful Girl" con Fortune otra vez al frente, "Mediate" trajo de vuelta la electricidad al show y el sexteto dejó los formalismos de lado. Chau trajes y corbatas, hola a la vestimenta rocker (sombreros de cowboy y hasta cascos de aviador incluidos), y los australianos arremetieron con lo mejor de su arsenal: "Need You Tonight", "Bitter Tears", "Not Enough Time", "Disappear", "Original Sin", "What You Need", nuevamente "New Sensation" (pero à la old school) y la siempre conquistadora "Never Tear Us Apart".
A esta altura, poco pesan las dudas y cuestionamientos que pueden rondar por las cabezas. Si este INXS parece una banda de covers de sí misma o no. Por qué hace diez años que permanecen en un estado de permanente interpretación y reinterpretación de su pasado en lugar de evolucionar. O si J.D. Fortune será, finalmente, una voz hacia el futuro o solo un efectivo ejecutor que no desentona con uno de los catálogos pop más sólidos (y sacros) de los últimos 25 años. El cierre, otra vez con "Don't Change", pero ahora en actitud punk, suena como un mensaje en respuesta a esos pensamientos.

jueves, 3 de febrero de 2011

Cine: Los estrenos destacados de la semana


El avispón verde

No nos dan un poco de paz, ni siquiera en vacaciones. Estamos a 3 de febrero y ya tenemos un gran candidato a peor estreno del año. ¡Esto es trabajo insalubre! Pero, bueh: ahí vamos.

Surgido en la década de 1930 como show radial, el Avispón Verde se hizo algo más popular hacia fines de los 60 como una serie de televisión protagonizada por Van Williams en el papel del magnate editor de un periódico que decide hacer justicia haciéndose pasar por delincuente para infiltrase en las redes criminales, acompañado de su fiel asistente Kato, encarnado por la hoy leyenda de las artes marciales Bruce Lee.

Cuatro décadas más tarde, el personaje es desempolvado para una nueva generación con una adaptación al cine que, al menos en la intención, es buena: no replicar la típica película de héroe de cómic a lo Batman, sino parodiar el género en el marco de una comedia de súper acción. Pero el film tiene dos grandes fallas:

1) Demasiado Seth Rogen: el comediante canadiense, conocido por sus trabajos en Superbad y Virgen a los 40, no solo encarna al vengador enmascarado, sino que también es coguionista y coproductor del film. Quizás demasiado trabajo afectó tanto su performance actoral, que se ve incómoda, como la calidad de la historia y los diálogos, por momentos soporíferos.

2) Muy poco Michel Gondry: el director francés, autor también de Eterno resplandor de una mente sin recuerdo y La ciencia del sueño, está desaparecido. Su particular técnica de filmación y ese estilo visual onírico tan reconocido por sus innovadores videoclips para artistas como Björk, Radiohead y The White Stripes, solo emergen en unas pocas escenas que te despiertan.

El resultado es una película que luce desaprovechada, incluso en el inerte uso del 3D. Ni siquiera el pequeño pero simpático rol de Cameron Diaz (Loco por Mary) o la intervención del gran Christoph Waltz (Bastardos sin gloria), en el papel de archienemigo, consiguen salvar a un avispón al que conviene “echarle flit”.


Conocerás al hombre de tus sueños

Tengo casi una buena noticia: Woody Allen casi hizo una buena película. Esta “comedia triste”, como el mismo director la definió, está entre lo más rescatable de su despareja “filmografía europea”, hogar de su autoexilio profesional y escenario de algunas de sus obras más desafortunadas, como Scoop, Cassandra´s dream o Vicky Cristina Barcelona.

En esta oportunidad, el creador de clásicos como Dos extraños amantes, Manhattan y La rosa púrpura del Cairo vuelve a Inglaterra para mostrar la crisis de dos matrimonios de una misma familia burguesa de Londres: uno representado por Gemma Jones (Harry Potter) y Anthony Hopkins (El silencio de los inocentes), quien se divorcia luego de 40 años para casarse con una joven prostituta. El otro centrado en la hija de estos, a cargo de Naomi Watts (La llamada), harta de su marido, un escritor en desgracia protagonizado por Josh Brolin (Sin lugar para los débiles), y enamorada de su jefe, un galerista en la piel de Antonio Banderas (Evita).

Apelando al relato coral de un elenco envidiable, Allen reflexiona con ironía sobre las crisis generacionales y saca a relucir su habilidad para leer las neurosis de la clase media-alta, su recurrente hipocresía o doble moral y su apego a la fantasía y el misticismo para evadir la realidad. Pero el problema del film es su falta de solidez y resolución. Por momentos, parece una colección de tics o ecos del mejor Allen, una cinta confeccionada a partir de “momentos” de su filmografía. Quizás eso es lo que hace a Conocerás al hombre de tus sueños una obra reconocible, disfrutable y, al mismo tiempo, inconsistente.


Lazos de sangre

Cada vez estamos más cerca de la entrega de los premios Oscar y, por eso, las distribuidoras locales apuran el estreno de las candidatas que aún no habían llegado a las pantallas nacionales. Lazos de sangre es una de ellas y acaso la “sorpresa”, con cuatro nominaciones incluida la de mejor película (aparte de haber sido galardonada en varios festivales internacionales).

Esta es la historia de una chica de 17 años, a cargo de su madre y sus hermanos, que debe encontrar a su padre, desaparecido luego de poner su casa como parte de la fianza para su libertad. Con el riesgo de quedarse sin hogar, la joven emprende una búsqueda en la que enfrentará los peligros de una familia de granjeros que esconde un sórdido secreto tras un pacto de silencio.

A caballo de la gran actuación de Jennifer Lawrence (una verdadera revelación), Lazos de sangre es una cinta ardua, áspera, de cierto corte documentalista en el retrato de los personajes y en su temática: el abordaje de la marginalidad y la miseria en las zonas rurales de Estados Unidos, donde escasea el trabajo, apremia el hambre y el narcotráfico y la drogadicción son más vías de supervivencia que de escape. Y todo sin golpes bajos, juicios o solemnidades: solo la cruda descripción de una realidad que no se suele ver a menudo en el cine norteamericano. Quizás esa sinceridad sea el mayor premio de tenga este recomendable film.

sábado, 29 de enero de 2011

Cine: estrenos destacados de la semana

Amor de madres
Rodrigo García es mucho más que el hijo del gran Gabriel García Márquez. Es un especialista en retratar la psiquis humana, en especial la femenina. Esto lo pudimos comprobar en sus obras anteriores como Con sólo mirarte (1999), Nueve vidas (2005) y la excelente serie In Treatment (En terapia), en la que fue productor y director de decenas de capítulos, y que justamente se desarrollaba en un consultorio psicológico.

Fiel al estilo de su filmografía, Amor de madres es un relato coral concentrado en tres mujeres que sirven para retratar diversos estadios y expresiones de la maternidad: Naomi Watts, como una joven ejecutiva de un estudio de abogados, liberal e independiente, que termina embarazada de forma inesperada tras un affaire con su muy mayor jefe; Kerry Washington, en el papel de una chica incapaz de tener hijos y ansiosa por obtener un bebé en adopción; y la cada vez más brillante Annette Benning, quien luego de su excelente interpretación en Mi familia, vuelve a descollar aquí en el rol de una médica en sus cincuenta años, solterona, que decide buscar a la hija que abandonó en su adolescencia.

Estos tres caminos se terminarán vinculando (como es de esperar) y nos ofrecerán un viaje por distintas problemáticas y subtramas: los conflictos de la adopción, los miedos de la maternidad primeriza, los desafíos de un embarazo no deseado, la angustia, la culpa y la ausencia. La cinta destila, por momentos, cierta moralina aleccionadora y peca, para mi gusto, de un final muy hollywoodense (¿acaso responsabilidad del productor del film, el siempre polite Alejandro González Iñárritu?). Pero eso no quita que Amor de madres sea una muy buena película, intensa, que ofrece algunas lecturas notables, actuaciones ejemplares y varias escenas emocionalmente demandantes (no solo para las mujeres).


El Oso Yogi, la película
Primero fueron Los Picapiedras, luego Scooby-Doo y ahora le toca el turno de sumarse a la pantalla grande a, quizás, el plantígrado más famoso del mundo, ideado por esa factoría de personajes animados que supo ser el estudio Hanna-Barbera, allá por la década del 50.

La adaptación al cine del Oso Yogi guarda mucha relación estética con la que se hizo de Scooby-Doo en 2002, donde personajes reales interactuaban con una versión digitalizada y algo caricaturizada de la criatura. Pero también lo hace en la tónica del film, que conserva el mismo estilo de humor infantil y los gags “chaplinescos” del dibujo animado. En esta ocasión, vamos a ver de vuelta a Yogi (con la voz de Dan Aykroyd) y a su fiel compañero Boo Boo (a cargo de Justin Timberlake) en sus clásicas andanzas de robar cestas de picnic a los visitantes del parque Jellystone. La dosis de actualidad corre por el toque ecologista del guión: el bosque está en peligro de desaparecer porque un malvado alcalde quiere recortar gastos públicos, por lo que Yogi, junto al guardaparques Smith y una joven documentalista, se lanza a la aventura de salvar su hábitat.

Uno podría pedir una adaptación más “jugada” y no tan insulsa, pero hay que recordar que tanto este dibujo, como todos los productos de Hanna-Barbera en general, eran livianos, familiares y políticamente correctos (quizás con alguna excepción por el lado de Don Gato y su pandilla). Así, El Oso Yogi, la película no tiene otra pretensión más que ser un producto digno y a la altura de un clásico: entretenimiento conservador (en todos los sentidos).


De amor y otras adicciones
Siempre se dice que el que mucho abarca poco aprieta, incluso en el cine. Pero este nuevo film de Edward Zwick (Leyendas de pasión, El último samurai, Diamante de sangre) cumple en su tarea de comprender una gran diversidad de temas sin soltarnos de la butaca.

La historia se centra en Jamie (Jake Gyllenhaal), empleado seductor y casanova de una casa de electrodomésticos que, tras ser despedido, consigue empleo como visitador médico del poderoso laboratorio Pfizer, y utilizará sus dotes de pillo y Don Juan para que los galenos comiencen a recetar un nuevo antidepresivo de la empresa. En esta tarea, conocerá a una paciente llamada Maggie (Anne Hathaway), chica artista, bohemia e independiente que sufre de Parkinson en su fase inicial.

El director se las ingenia muy bien para evitar caer en el melodrama y transformar un relato candidato al bodrio lacrimógeno en una película muy disfrutable, que reúne distintos tonos y temas, desde el drama de una enfermedad terminal hasta una cínica mirada sobre el modus operandi de la industria farmacéutica. Hay chistes buenos, chistes muy malos, sexo, Viagra, sorpresas, ternura, lugares comunes, escenas olvidables, ironía y sí: alguna que otra lágrima, pero todo en dosis controladas, terapéuticas. Lo necesario para salir del cine contento, estable y sin efectos secundarios.

miércoles, 26 de enero de 2011

Las mejores 25 canciones sobre el dinero

Me divertí mucho recordando y seleccionando las mejores 25 canciones sobre el dinero para la revista Apertura, y este es el resultado. ¿Cuál te parece que falta?









miércoles, 12 de enero de 2011

Cine: estrenos destacados de la semana

Imparable

La filmografía de Tony Scott es una vía rápida y explosiva. Top Gun (1986), Días de trueno (1990), Enemigo público (1998), Hombre en llamas (2004) y Déjà Vu (2006) son algunas de sus muchas estaciones que permiten comprobarlo.

En su último film, el director lleva a la superficie el vértigo ferroviario de Rescate en el metro 123, y ahora hay que detener un tren fuera de control cargado de sustancias tóxicas que va camino a provocar un desastre sin proporciones en una poblada ciudad de Estados Unidos.

Al rescate se suben Denzel Washington, héroe de acción fetiche de Scott, y Chris Pine (el nuevo capitán Kirk en Viaje a las estrellas, de J. J. Abrams), como dupla de maquinistas que desafiarán las reglas y la muerte para detener al peligroso convoy.

Scott entrega otra de sus películas marca registrada, donde ritmo, peligro y acción aceleran en cada escena, y nunca descarrila en su misión de brindar un efectivo entretenimiento.

Somewhere, en un rincón del corazón

Soledad y alienación son temas frecuentes en las obras de Sofia Coppola: desde su ópera prima Las vírgenes suicidas (1999) hasta este último trabajo, que recuerda mucho a su película más celebrada, Perdidos en Tokio (2003).

En esta oportunidad, la hija de Francis Ford posa su melancólica, puntillosa y cínica mirada sobre la intimidad de una estrella de cine llamada Johnny Marco, un bad boy de Hollywood encarnado por Stephen Dorff (Blade, Enemigos públicos), amante de los excesos y las mujeres fáciles, cuya vida sin rumbo se ve replanteada al tener que cuidar de su hija de 11 años (Elle Fanning, hermanita de la célebre Dakota).

Con un registro apesadumbrado, tenso, cargado de abundantes tiempos muertos, la directora nos ofrece espiar a una estrella en su cotidianidad cargada de vacíos: mujeres en lugar de amor; strip-teases en vez de sensualidad; popularidad sin compañía; u hoteles en reemplazo de un hogar. Y, en el medio de todo esto, una niña que viene a oficiar de norte, señal, razón y contenido en su vida.

Desde lo privado, Coppola construye un retrato de la vacuidad existencial hollywoodense, sin dejar de señalar la enajenación y el patetismo del mundo del espectáculo (basta ver la escena donde el protagonista viaja a Italia a recibir un premio y se ve inmerso en el bizarro show-bizz de la TV de Berlusconi, en un momento demasiado parecido al de Bill Murray haciendo la publicidad de whisky en Japón de Perdidos en Tokio).

El film no llega al punto de denunciar “la tristeza del niño rico”, pero ofrece un mensaje crítico muy impostado. Que una directora criada en la meca de la industria del entretenimiento mundial me recuerde que tiene más valor compartir un helado con mi hija que tener un Ferrari puede resultar tan superado como pedante. Demasiado indie-cool, inclusive para Sofía Coppola.

El retrato de Dorian Gray

Una nueva adaptación del clásico relato de Oscar Wilde, sobre este hedonista personaje que posee un retrato capaz de envejecer por él, pero con la maldición de no solo reflejar su natural paso del tiempo, sino también toda la perversión y los pecados de su vida.

Con una medida interpretación de Ben Barnes (Las crónicas de Narnia), Oliver Parker (Otelo) crea una película correcta, disfrutable, que destila esa sensualidad y terror gótico de la novela, pero que, a diferencia de esta, resulta demasiado conservadora, algo moralista y, por ende, poco memorable.

Volver al futuro

La nota de color cinematográfica de este verano es la reposición en las pantallas de este clásico protagonizado por Michael J. Fox, en conmemoración de los 25 años de su estreno.

La idea surgió por una acción personal de Sir Chandler, pseudónimo tras el que se esconde el creador del sitio CinesArgentinos.com.ar que, tras el éxito que tuvo el reestreno en Estados Unidos y México, decidió replicar la idea en nuestro país.

Aportando plata de su bolsillo, consiguió que la película de Robert Zemeckis se pueda volver a disfrutar en 28 salas nacionales solo por esta semana. “Si junto 5.000 espectadores no tengo que vender el auto”, dijo el autor de esta movida a los medios, así que ya saben: románticos y amantes del cine ochentoso, vayan a revivir una de las más simpáticas comedias sci-fi de la historia que, de paso, no dejan a nadie a pata.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Las peores 10 películas del año


10. TRON: El legado
Uno de los títulos “tanque” de este año de Disney es un fallido intento por recuperar un film de culto de los 80 para la nueva generación geek: TRON, cinta que hablaba de hackers y realidades virtuales en una época en la que la computación personal estaba en pañales e internet era un sueño de la ciencia ficción.
Lo hace con la peor arma del cine hollywoodense del siglo XXI: espectacularidad visual, de la mano del 3D y los efectos especiales high tech, y pobreza argumentativa.
En alguna medida, TRON: El legado es la Avatar de este año, porque deja la misma sensación que la cinta de James Cameron al dejar la sala: la de haber visto la más maravillosa de las malas películas.

9. Al diablo con el amor
La actriz Nia Vardalos (famosa por la exitosa Mi gran casamiento griego) hace de una florista que sigue un férreo sistema para sus relaciones sentimentales: nunca pasa más allá de la quinta cita con un hombre, porque piensa que después el romance se termina. Hasta que conoce a un hombre decidido a romper con esta regla de esquivarle al amor.
Protagonizada, escrita y dirigida por Vardalos, esta es una “comedia” pasatista sin la gracia, la chispa, ni la lectura social de sus trabajos anteriores. Una cinta donde no florece ninguna idea.

8. Ni Dios, ni patrón, ni marido
En teoría, este es un film basado en la vida y la lucha de Virginia Bolten, una de las figuras emblemáticas del activismo por los derechos de la mujer del siglo XIX que fue la fundadora del primer diario anarquista y feminista de la Argentina, allá por fines del 1800.
Lamentablemente, la cinta lo que menos hace es contar la vida de Bolten, ya que el protagonismo está sobre un personaje ficticio encarnado por Esther Goris (también guionista del film), que no aporta nada a la historia y que parece puesto solo para el lucimiento personal de la actriz. No es lo peor: la película tiene importantes falencias narrativas y un registro más televisivo que cinematográfico que se nota tanto en el montaje como en el guión y en las actuaciones.
Ni Dios, ni marido, ni dirección, ni nada bueno.

7. El baile de la Victoria
Una de las películas más decepcionantes del año en relación a los talentos involucrados: Ricardo Darín y Ariadna Gil (Alatriste, El laberinto del Fauno) bajo la dirección de Fernando Trueba, reconocido director español que llegó a ganar el Oscar con Belle Epoque.
Esta historia de dos ladrones que se vinculan tras salir de prisión en Chile para realizar un gran último golpe podría haber sido un buen policial negro con algún componente político, pero Trueba disuelve todo en una película que mezcla problemas familiares, denuncias contra la dictadura, venganzas, alegatos contra la oligarquía chilena y melodramas idílicos y oníricos dignos de una fábula infantil.
Por momentos, la película parece una especie de Nueve Reinas intervenida por un cuento de fantasía de Disney. El resultado es un film disperso y sin cohesión.

6. Verónica decide morir
Un bodrio protagonizado por Sarah Michelle Gellar (El Grito, Buffy la Cazavampiros) sobre una mujer que encuentra la salvación en el amor tras un intento de suicidio.
Según esta película, la decisión de matarse o de enamorarse es algo tan simple, caprichoso y liviano como ir a tomar un café o comprarse un pantalón. Algo muy esperable de un film basado en un libro de Paulo Cohelo, tipo que sabe tanto de sentimientos como de consumo mercantilista.


5. Son como niños
Adam Samdler (No te metas con Zohan, Yo los declaro marido... y Larry) se juntó con varios ex colegas del show Saturday Night Live y armó esta “comedia” con aspiraciones sentimentales, sobre un grupo de compañeros de la infancia que se reúnen con sus familias para pasar un feriado juntos en una casa que solían visitar de pequeños.
La película reúne a un verdadero dream team de la comedia, pero no provoca ni una sola risa y básicamente parece la filmación de las vacaciones de Samdler.

4. El último maestro del aire 3D
Ay, ay, ay, querido Night Shyamalan (El sexto sentido, La aldea). Yo que te admiro tanto y vos me hacés esto: arruinar un dibujado animado para hacer no solo la película más cara de tu filmografía, sino también la peor.
El film, sobre un pequeño capaz de controlar las fuerzas de la tierra, el agua, el aire y el fuego en un mundo dividido en esas cuatro naciones, es una de las más flojas adaptaciones que se han hecho de un animé a la pantalla grande. Se intentó comprimir toda la primera temporada de 20 episodios de la serie original en dos horas de película, con lo cual no hay tiempo para el desarrollo dramático de la historia y sus personajes. Y la cinta está vergonzosamente pensada para armar una cadena de franchising (que no durará mucho, a juzgar por los pobres resultados en la taquilla).
Shyamalan, te quiero, pero tu versión de El último maestro del aire es puro humo.

3. Asesinos con estilo
“Comedia” de acción Ashton Kutcher que encarna a un espía norteamericano que se casa con una chica muy naif y le oculta durante años su verdadera identidad, hasta que alguien le pone precio a su cabeza.
Repito: Ashton Kutcher haciendo de espía. ¿Hace falta que explique algo más?


2. Sex and the City 2
Las ya maduras Carrie, Samantha, Charlotte y Miranda se escapan de la realidad en un viaje al megalujo de la exótica Abu Dabi.
Lo único rescatable de esta película es que finalmente desnuda la verdad que se escondía detrás de una serie que los medios masivos vendieron durante años como retrato de la nueva feminidad cosmopolita. ¿Y qué hay en realidad? Un producto tonto, insulso, anacrónico (chicas hermosas a camello de petrodólares en una Norteamérica que sale de su peor recesión) y denigrante de la inteligencia del espectador, especialmente de las mujeres.


1. Un buen día

La propuesta era mostrar cómo se enamoran dos inmigrantes argentinos en Estados Unidos a lo largo de un día de paseo juntos tras un encuentro fortuito en un bar. El resultado es el peor film de 2010, y uno de los más desafortunados del cine nacional.
Ya desde su avance, donde se muestra a la protagonista preguntando a su partenaire si se acostaría con ella y él le responde: “No, yo quiero hacerte el amor”, se ve que Un buen día es una mala idea para ir al cine. El trailer, cuya función debería ser la de vender la película, rápidamente se propagó como un chiste en las redes sociales, lo que hizo que la cinta, aun sin que la gente la viera, fuera considerada el hazmerreír cinematográfico del año.
Pero el debut en la pantalla grande de Nicolás del Boca (histórico director de telenovelas argentinas) no es una mala película solo por una escena inverosímil, ni por su insostenible guión, ni por la pobre calidad de las actuaciones. Lo es, sobre todo, por tener la desvergonzada pretensión de querer hacer una versión criolla de Antes del amanecer (1995), acaso el film romántico cumbre del cine contemporáneo. Demasiado.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Los 100 discos de 2010

Gracias a la “long tail” del capitalismo moderno, se edita más música. De todo tipo, claro: mucha más de la mala, pero también mucha más de la buena. Por eso tuve que seleccionar 100 discos en lugar de 50 este año. Y podrían haber sido 150 o 200. Me quedaron decenas de álbumes afuera no solo por el caprichoso gusto personal (lo que definió la mayoría de este listado), sino por falta de tiempo para escuchar debidamente todo lo que estuvo disponible estos 365 días a pura música.

En orden alfabético, no de importancia, aquí están lo que para mí son los 100 mejores discos de 2010.

Agalloch - Marrow Of The Spirit

Amy MacDonald - A Curious Thing

Anathema - Were Here Because Were Here

Antony and the Johnsons - Swanlights

Apparatjik - We Are Here

Arcade Fire - The Suburbs

Ariel Pink's Haunted Graffiti - Before Today

Autumn Moonlight - The Sky Over Your Shoulders

Beach House - Teen Dream

Ben Folds / Nick Hornby - Lonely Avenue

Benjamin Biolay - La Superbe (2009, editado en 2010 en Argentina)

Black Dub - Black Dub

Blackbird Blackbird - Summer Heart

Brandon Flowers - Flamingo

Brian Storming - ...and the Illustrated Guide to Fantasie

Brian Wilson - Reimagines Gershwin

Broken Bells - (Idem)

Bryan Ferry – Olimpia

Caribou - Swim

Cee-Lo Green - The Lady Killer

CEO - White Magic

Charlotte Gainsbourg – IRM

Clubfeet - Gols on Gold

Crystal Castles - Crystal Castles II

Danger Mouse & Sparklehorse - Dark Night of the Soul

David Byrne & Fatboy Slim – Here Lies Love

Deine Lakaien – Indicator

Devo - Something for Everybody

Electric President – The Violent Blue

Eli "Paperboy" Reed - Come And Get It

Elvis Costello - National Ramson

Ely Guerra - Hombre Invisible

Emeralds - Does It Look Like I'm Here?

Get Well Soon - Vexations

Go Periscop - (idem)

Gorillaz - Plastic Beach

Groove Armada – Black Light

Hot Chip - One Life Stand

How To Destroy Angels - (Idem)

Hurts - Happiness

Inception - Original Motion Picture Soundtrack

Interpol - Interpol

ION – Inmaculada

Isobel Campbell y Mark Lanegan - Hawk

Jacob Dylan - Women + Country

James Yuill - Movement In a Storm

Jónsi - Go

Julian Casablancas - Phrazes for the Young

Katy Wren - Human

Kings Of Leon - Come Around Sundown

Laura Marling - I Speak Because I Can

Laurie Anderson – Homeland

LCD Soundsystem - This Is Happening

Les Discrets - Septembre et ses dernières Pensées

Les Mentettes Orchestra – (idem)

Linkin Park - A Thousand Suns

Manic Street Preachers - Postcards from a Young Man

Marina & The Diamonds - The Family Jewels

Marlango - Life in the Treehouse

Massive Attack - Heligoland

Matt & Kim - Sidewalks

Maxi Trusso - Love Gone

Maximum Balloon – (idem)

MGMT – Congratulations

Nairobi – Wet

Neil Young - Le Noise

Northern Portrait – Criminal Art Lovers

O. Children – (idem)

One Night Only - One Night Only

Owen Pallett - Heartland

Robert Plant - Band of Joy

RPA & The United Nations of Sounds - (Idem)

Rufus Wainwright - All Days Are Nights: Songs for Lulu

Scissor Sisters - Night Work

Sharon Jones & The Dap Kings - I Learned The Hard Way

She & Him - Volume Two

Springlizard - Dreams of the Wolf

Sufjan Stevens - The Age of Adz

The American Dollar - Atlas

The Baseballs - Strike

The Black Keys – Brothers

The Dead Weather - Sea of Cowards

The Hoosiers – The Illusion of Safety

The Magnetic Fields – Realism

The Morning Benders – Big Echo

The National - High Violet

The Radio Dept. - Clinging to a Scheme

Theodor Bastard - Beloe

These New Puritans - Hidden

Tired Pony – The Place We Ran From

Tom Petty & The Heartbreakers - Mojo

Trent Reznor and Atticus Ross - The Social Network

TRON: Legacy - Original Motion Picture Soundtrack

Twilight: Eclipse - Original Motion Picture Soundtrack

Twin Shadow - Forget

Underworld - Barking

Wild Nothing - Gemini

Xiu Xiu - Dear God I Hate Myself

Yeasayer - Odd Blood

Zola Jesus - Stridulum II

jueves, 23 de diciembre de 2010

Las diez mejores películas de 2010

En FM ESPN 107.9 estuvimos haciendo el balance cinematográfico del año, eligiendo los mejores estrenos comerciales de 2010 en nuestro país. Este es el top 10 de las buenas, y mañana les paso las malas.
¿Están de acuerdo con la elección? Opinen.

10. Interview

Remake de un film europeo dirigida y protagonizada por Steve Buscemi, en el papel de un periodista político que se ve obligado por su editor a entrevistar a una joven y ascendente estrella de las telenovelas norteamericanas, chica aparentemente muy superficial y malcriada.

La película muestra cómo, en el marco de la entrevista, estos dos mundos sociales muy diferentes comienzan a trastocarse, las apariencias y prejuicios de cada uno cambian y los roles de entrevistado y entrevistador se pierden para pasar a ser una puja de poderes y una lección sobre los preconceptos en el vínculo social.

Un escenario, dos personas y un guión exquisito para disfrutar del cine a la mejor manera del teatro más clásico.

9. Enterrado

Un camionero estadounidense que trabaja en Irak es secuestrado y despierta sepultado en un ataúd. Lo único que tiene es un encendedor y un celular, con la batería muy baja, como única vía de contacto con el exterior para tratar de salvar su vida.

Con dosis de entretenimiento y sadismo, desde un asfixiante cajón, el film de Rodrigo Cortés desentierra crítica sobre la política internacional de los Estados Unidos y hace una cínica lectura sobre la indiferencia y el corporativismo de la sociedad actual.

8. El hombre de al lado

La película argentina de Mariano Cohn y Gastón Duprat es una de las gratas sorpresas de este año.

Un choque de clases, miserias y actitudes en un divertido y hasta polémico análisis ideológico y sociológico construido sobre la base de un problema doméstico: dos vecinos muy diferentes que se pelean cuando uno intenta hacer una ventana en la medianera.

7. La elegancia del erizo

Film francés dirigido por Mona Achache con una historia construida sobre tres habitantes de edifico burgués de París, en apariencia muy diferentes entre sí, pero con una misma característica en común: su personalidad ensimismada, independiente e incomprendida por los demás.

La elegancia del erizo es una historia que se anima a reflexionar, desde cosas muy triviales, sobre temas tan profundos como el amor, la soledad, la amistad y el sentido de la existencia. Es una bella novela de filosofía urbana contemporánea.

6. El ilusionista

Un mago francés en el ocaso de su carrera decide ir de gira con su espectáculo por lugares marginales de Inglaterra para ganar algo de dinero. En un bar de Escocia conoce a una niña ingenua que, maravillada con sus trucos, comienza a acompañarlo en sus diversas presentaciones.

Dirigido por Sylvain Chomet, un verdadero genio de la animación y creador de la recomendadísima Las trillizas de Belleville (nominada al Oscar), El ilusionista es un relato sobre la amistad y el amor paternal casi sin apelar a las palabras, solo desde el tierno y melancólico lenguaje de esos gags chaplinescos, tan trágicos como cómicos.

En tiempos de modernidad, velocidad, plástico y bits, este film es un plácido y nostálgico viaje al pasado cercano para revelarnos la magia del lápiz y el papel.

5. La carretera

Protagonizada por un destacado Viggo Mortesen, La carretera es el relato del amor de un padre por un hijo contado a lo largo del trayecto a pie por una ruta camino hacia la salvación en un mundo desvastado por un cataclismo.

Precisa adaptación de la durísima y oscura novela homónima de Cormac McCarthy y gran ejemplo de cómo puede trasladarse religiosamente un libro a la pantalla.

4. Mi familia

Julianne Moore y Annette Bening encarnan un matrimonio homosexual con todos los vicios, problemas y costumbres de una pareja convencional. Cada una tiene un hijo concebido por inseminación artificial del mismo donante, y la rutinaria existencia se complica cuando uno de ellos decide conocer a su padre biológico.

Con dosis de humor y a caballo de dos brillantes actuaciones, Mi familia es una comedia dramática que en ningún momento se queda en la temática lésbica ni lucra con ella. Tampoco sermonea sobre la sexualidad y la moral. Es una historia sobre el amor y sobre qué entendemos por familia (tema tan presente este año, en especial en nuestro país). Un film con espíritu independiente y mensaje universal, sin distinción de sexo.

3. Red social

David Fincher parte de la historia del nacimiento de Facebook, pero termina construyendo un retrato de la generación “puntocom” y elaborando un manifiesto sobre la sociedad actual, donde la soledad está hecha empresa. Imprescindible.

2. Toy 3

¿Qué se puede decir de la última entrega de esta saga de los juguetes más vivos del mundo que ya no se haya dicho? La cinta de los estudios Pixar podría haber sido el guión de una hipotética versión “kids” de Prison Break, pero terminó siendo la película más tierna de 2010. Un chiche.

1. El origen

Futuro clásico de la cinematografía, esta historia sobre un grupo de espías que se infiltra en los sueños de las personas para robar información es otra muestra del talento de Christopher Nolan (Memento, The Dark Knight) para confeccionar de manera única idea, guión, filmación y edición.

El origen es tan misteriosa y entretenida como armar un rompecabezas y es difícil clasificarla en un género (¿thriller? ¿spy-film? ¿drama psicológico? ¿sci-fi?). Pero, por sobre todo, en tiempos de películas “fast food”, la cinta protagonizada por Leonardo Di Caprio es una apuesta al cine complejo y ambicioso: ese que nos exige completa atención a la pantalla y luego nos deja pensando y polemizando tras salir de la sala. Ese que incluye al espectador como un tercer elemento del espectáculo. Aquello que yo llamo verdadero cine 3D.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Cine: estrenos destacados de la semana

TRON: El legado

En alguna parte leí "TRON es la Avatar de este año". Puede ser. Después de todo, cuando uno deja la sala, queda la misma sensación de haber visto la más espectacular de las malas películas.

No es para alarmarse. Este no es el primero ni el último film pobre de guión, aunque brillante en recursos técnicos y visuales. La diferencia con la superproducción de James Cameron (si es que vale la comparación) es que este “legado” ni siquiera es original.

Bajo el marketing de ser una secuela, el film es, en gran parte, una remake de TRON, aquella cinta de culto de Disney que se animó a hablar de programas y hackers e imaginar realidades virtuales en 1982, cuando la computación personal estaba en pañales e Internet era un sueño de la ciencia ficción.

La obra retoma la historia desde Kevin Flynn, el personaje de Jeff Bridges (rejuvenecido gracias a los FX high tech) que en la original es abducido al universo digital. Corre 1989 y Flynn le cuenta a su hijo Sam (Garrett Hedlund) que encontró la manera ir y volver del mundo virtual, y que esto cambiará el mundo real. Una noche se marcha para no volver jamás. 20 años después, Sam termina encontrando el portal de ingreso a la realidad virtual, donde su padre está atrapado vivo.

A partir de aquí, todo es una batalla de bits y brillos adornada con un pequeño relato sobre la relación padre e hijo (cualquier semejanza con Star Wars no es pura coincidencia), una impresionante paleta de todo lo que los efectos especiales pueden hacerle al cine y a nuestros ojos: Motos de luz, gladiadores de neón y un sensual y violento reino fluorescente donde el 3D es amo y señor, para crear una película cuyo título más apropiado debería ser TRON: La franquicia.


Personalidad múltiple

Sarah Michelle Gellar (Buffy la Cazavampiros, El grito) encarna a la esposa de Ryan, un artista educado y de carácter dócil que tiene un hermano, Roman, que es su polo opuesto: un hombre peligroso con antecedentes de agresión física, con quien la pareja convive en la misma casa.

Ambos hermanos tendrán un accidente automovilístico que los deja en coma, pero al poco tiempo, Roman regresa a la vida conciente diciendo que, en realidad, es su hermano atrapado en su cuerpo.

Personalidad Múltiple es una muy libre (y muy mala) adaptación del filme surcoreano Addicted (2002) que convierte el elegante drama con componentes sobrenaturales del original en un burdo thriller psicológico de fácil digestión para el público norteamericano.

El resultado es una película olvidable, que solo sirve para recordarnos algo importante en estos tiempos de tantas copias truchas: siempre consuma originales.


Querido asesino

La fórmula de poner dos personajes opuestos en una misma situación siempre da resultado. Y más si Francis Veber, uno de los máximos exponentes de la comedia francesa y autor de clásicos como La jaula de las locas y La cena de los idiotas, es parte de la ecuación.

En esta oportunidad, Veber se ubica tras las cámaras y elabora una remake de la cinta que escribió en 1973, en la que Ralph, un asesino a sueldo, se instala en un hotel con el fin de matar a un importante testigo, pero con la mala suerte de tener en la habitación contigua a François, un tipo deprimido y muy, pero muy pesado que intentará suicidarse tras el abandono de su mujer. Con una puerta de por medio entre ambos, Ralph terminará involucrado en la misión imposible de tener que lidiar con el rey de los insoportables.

Querido asesino es una comedia de enredos liviana, sin pretensiones y muy disfrutable, que se sostiene fundamentalmente por la gran actuación de Patrick Timsit (por momentos, con cierto aire a Guillermo Francella) en el papel de un tipo tan, pero tan exasperante que el espectador tendrá ganas de meterse en la pantalla para suicidarlo.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Cine: estrenos destacados de la semana

Por si no lo sabías, desde hace unos días que también podés leer las críticas de los estrenos que comento en los programas de FM ESPN (107.9) .
Te invito a que pases todos los jueves por el blog de la radio o bien por este espacio para conocer qué hay de bueno y de malo en la cartelera.
Acá te dejo mis opiniones sobre lo destacado de esta semana y algunos links de las anteriores.


El día del juicio final
Capturaste a un terrorista que dice haber colocado tres bombas nucleares en distintas ciudades de Estados Unidos, y tenés cuatro días para averiguar dónde están ubicadas para desactivarlas. Las vidas de millones de personas están en juego, el reloj marcha en una peligrosa cuenta regresiva hacia el armagedón y obtener la información salvadora es una urgencia desesperante. ¿Qué serías capaz de hacerle al detenido para obtener la respuesta?
El día del juicio final (Unthinkable, su título original) no es un thriller convencional sobre el terrorismo, esos que muestran un despliegue de federales y militares en busca de explosivos en bares o plazas públicas, al estilo Jack Bauer en 24. La temática es llevada a la intimidad de una sala secreta de interrogatorios y a la acción de tres personajes: el acusado (un estadounidense musulmán, obvio), un torturador (Samuel L. Jackson) y una agente del FBI (Carrie-Anne Moss), que bajo la dinámica de “good cop / bad cop” construirán el dilema y el debate ético y moral de emplear la tortura como herramienta para conseguir el bien mayor.
El film del australiano Gregor Jordan (Ned Kelly, de 2003) intenta ser polémico desde su temática y su habilidad para incomodar al espectador con el eterno dilema de si el fin justifica los medios (en Estados Unidos no pasó por las salas y fue directa al video). Sin dudas, es una película que puede resultar dura y provocadora, pero debajo de su sangre y urgencia hay manipuleo y poco espacio para la verdadera reflexión. Un debate sobre la violencia, por su profundidad, aristas y consecuencias, no puede ser apurado o, mejor dicho, “picaneado” por situaciones límites.
Surveillance
No hay dudas de que Jennifer Lynch es hija del renombrado director David Lynch. En su debut tras las cámaras, con Boxing Helena (1993), mostró que tiene la misma mirada oscura y retorcida del mundo que papá. Y ahora, 15 años después, nos entrega su segunda y perversa prueba de filiación.
Este film de 2008 cuenta el arribo de dos agentes del FBI (encarnados por Bill Pullman y Julia Ormond) a un pequeño pueblo de Estados Unidos en el marco de la investigación de una serie de brutales asesinatos para interrogar a tres testigos: un policía local, una joven adicta y una pequeña de ocho años, todos sobrevivientes de un sangriento hecho ocurrido en una carreta zonal y vinculado al caso principal.
Los tres son aislados en distintas habitaciones de la comisaría y el relato se arma a partir de los diferentes testimonios de los involucrados, cada uno con su subjetividad, interpretación, verdades, mentiras y secretos. Aquí está la habilidad de la directora que, junto al guionista Kent Harper, construye una historia desde un coro de perspectivas, alternando ritmos y estilos (narrativos y fílmicos) para conformar un film negro, donde no parece haber inocentes y todos los personajes ocultan algo.
El “ADN Lynch”, ese de la violencia como expresión y placer, del surrealismo macabro y la ruta como vía hacia la perdición (algo que remite a Lost Highway, de 1997), se manifiesta en cada escena. Este es un ¿road-thriller? que, quizás, puede pecar de previsible, pero que es perturbadoramente efectivo.

El juego del terror
Entre El juego del terror (The Collector) y El juego del miedo (Saw) hay algo más que un título en español parecido: también están los mismos guionistas (al menos de las últimas dos entregas). ¿Qué se puede esperar entonces? En este caso, la historia de un joven que, para evitar que su mujer sufra las consecuencias de no pagar una deuda con la mafia, decide robar la casa de sus empleadores para obtener dinero rápido. Pero la noche en que comete el atraco se encuentra con que toda la familia quedó secuestrada a merced de un enfermo asesino que transformó el hogar en un laberinto de desquiciadas trampas mortales.
Con poco seso (más bien, con toda la imaginación solo al servicio del sadismo), El juego del terror es otro producto de la máquina de hacer “películas morcilla”: alimento para los que gustan del cine berreta, serial y sangriento.

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