jueves, 16 de diciembre de 2010

Cine: estrenos destacados de la semana

TRON: El legado

En alguna parte leí "TRON es la Avatar de este año". Puede ser. Después de todo, cuando uno deja la sala, queda la misma sensación de haber visto la más espectacular de las malas películas.

No es para alarmarse. Este no es el primero ni el último film pobre de guión, aunque brillante en recursos técnicos y visuales. La diferencia con la superproducción de James Cameron (si es que vale la comparación) es que este “legado” ni siquiera es original.

Bajo el marketing de ser una secuela, el film es, en gran parte, una remake de TRON, aquella cinta de culto de Disney que se animó a hablar de programas y hackers e imaginar realidades virtuales en 1982, cuando la computación personal estaba en pañales e Internet era un sueño de la ciencia ficción.

La obra retoma la historia desde Kevin Flynn, el personaje de Jeff Bridges (rejuvenecido gracias a los FX high tech) que en la original es abducido al universo digital. Corre 1989 y Flynn le cuenta a su hijo Sam (Garrett Hedlund) que encontró la manera ir y volver del mundo virtual, y que esto cambiará el mundo real. Una noche se marcha para no volver jamás. 20 años después, Sam termina encontrando el portal de ingreso a la realidad virtual, donde su padre está atrapado vivo.

A partir de aquí, todo es una batalla de bits y brillos adornada con un pequeño relato sobre la relación padre e hijo (cualquier semejanza con Star Wars no es pura coincidencia), una impresionante paleta de todo lo que los efectos especiales pueden hacerle al cine y a nuestros ojos: Motos de luz, gladiadores de neón y un sensual y violento reino fluorescente donde el 3D es amo y señor, para crear una película cuyo título más apropiado debería ser TRON: La franquicia.


Personalidad múltiple

Sarah Michelle Gellar (Buffy la Cazavampiros, El grito) encarna a la esposa de Ryan, un artista educado y de carácter dócil que tiene un hermano, Roman, que es su polo opuesto: un hombre peligroso con antecedentes de agresión física, con quien la pareja convive en la misma casa.

Ambos hermanos tendrán un accidente automovilístico que los deja en coma, pero al poco tiempo, Roman regresa a la vida conciente diciendo que, en realidad, es su hermano atrapado en su cuerpo.

Personalidad Múltiple es una muy libre (y muy mala) adaptación del filme surcoreano Addicted (2002) que convierte el elegante drama con componentes sobrenaturales del original en un burdo thriller psicológico de fácil digestión para el público norteamericano.

El resultado es una película olvidable, que solo sirve para recordarnos algo importante en estos tiempos de tantas copias truchas: siempre consuma originales.


Querido asesino

La fórmula de poner dos personajes opuestos en una misma situación siempre da resultado. Y más si Francis Veber, uno de los máximos exponentes de la comedia francesa y autor de clásicos como La jaula de las locas y La cena de los idiotas, es parte de la ecuación.

En esta oportunidad, Veber se ubica tras las cámaras y elabora una remake de la cinta que escribió en 1973, en la que Ralph, un asesino a sueldo, se instala en un hotel con el fin de matar a un importante testigo, pero con la mala suerte de tener en la habitación contigua a François, un tipo deprimido y muy, pero muy pesado que intentará suicidarse tras el abandono de su mujer. Con una puerta de por medio entre ambos, Ralph terminará involucrado en la misión imposible de tener que lidiar con el rey de los insoportables.

Querido asesino es una comedia de enredos liviana, sin pretensiones y muy disfrutable, que se sostiene fundamentalmente por la gran actuación de Patrick Timsit (por momentos, con cierto aire a Guillermo Francella) en el papel de un tipo tan, pero tan exasperante que el espectador tendrá ganas de meterse en la pantalla para suicidarlo.

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