lunes, 29 de septiembre de 2014
Entrevista con Estela de Carlotto: Abrazo de abuela
Entrevisté a la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo para el número de septiembre de Revista BOCAS, de Colombia. Es una extensa charla en la que recorre su vida y lucha, con detalles sobre su relación con los Kirchner, la Iglesia y el Papa, más la intimidad del conmovedor encuentro con su nieto, después de 36 años de búsqueda.
Si tienen 15 minutos, no la dejen pasar. La subí a mi perfil de Medium para una mejor lectura aquí.
domingo, 28 de septiembre de 2014
Cine: críticas de "Lucy", "Maze Runner" y "En el tornado" - FM Nacional Rock 93.7
En "Rock de la Casa", por FM Nacional Rock 93.7, hablamos del nuevo film de Luc Besson, la adaptación al cine de la novela de James Dashner y lo último en cine catástrofe. Cuchá, pebete.
sábado, 27 de septiembre de 2014
30 años de División Miami: diez cameos musicales
Arremangate el saco blanco porque la serie ícono de los años 80 cumple tres décadas y lo celebramos recordando a algunos de los artistas que pasaron por sus capítulos.
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Willie Nelson
La leyenda del country personifica a un Texas Ranger que,
para vengar una muerte, se ve involucrado en una operación antidroga. Nelson ya
había trabajado con Michael Mann (productor de la serie) en su película Thief (1981).
Gene Simmons
En la apertura de la segunda temporada, Sonny “Burnett” Crockett
(Don Johnson) y Ricardo “Cooper” Tubbs (Philip Michael Thomas) visitan el yate
de Newton Blade, personaje del demonio de Kiss, para que les pase un contacto en
Nueva York, donde irán tras los pasos de un narcotraficante.
James Brown
El padrino del soul
fue parte de uno de los episodios más extraños y oníricos de la serie. Hizo el papel
de Lou DeLong, músico devenido en vocero de Astrolife, una entidad vinculada a
una aparente conspiración extraterrestre. Entre secuestros, luces misteriosas
en el cielo y apagones electromagnéticos, la cosa es que todo el misterio alienígena
termina siendo un sueño de la detective Trudy.
Phil Collins
Sus canciones sonaron en varios episodios (a muchos le
resultará casi imposible no asociar “In
The Air Tonight” con la serie), pero el ex Genesis también se puso delante de
la cámara en la segunda temporada. Interpretó a un carismático estafador británico
que tiene la mala idea de querer engañar a un traficante.
Miles Davis
El ícono del jazz hizo su debut actoral más formal (ese
cameo en Imagine, en 1972, no cuenta)
como el proxeneta Ivory Jones, con vínculos con un poderoso drug dealer en Miami, en el sexto
episodio de la segunda temporada.
Frank Zappa
El multitalentoso bigote también fue el narcotraficante off shore más conocido de la serie:
Mario Fuente. Tenía su yate anclado en aguas internacionales, donde hacía sus
negociados. En el capítulo, Fuente descubre que “Burnett” es, en realidad, un
policía, y cree que se quedó con tres millones de dólares incautados tras el
arresto de uno de sus empleados.
Little Richard
El autor de “Tutti Frutti” dio el salto a la pantalla chica
en la serie como el reverendo Marvelle
Quinn, que predicaba el evangelio contra las drogas en las playas de Miami.
Sheena Easton
La cantante fue una recurrente y trágica figura en la serie,
ya que encarnaba a Caitlin Davis, la estrella pop esposa de Crockett, que muere
en sus brazos en pleno escenario.
The Power Station
Tubbs y Crockett se encuentran con los Duran Duran John y
Andy Taylor y el ex Chic Tony Thompson, quienes le presentan a su nuevo
cantante, Michael Des Barres, el fugaz reemplazo de Robert Palmer en 1985. Después,
encienden el lugar de neón con el éxito “Get in On”.
Ted Nugent
El ultraconservador violero fanático de las armas interpretó
al villano Charlie Basset, un estafador que se encargaba de asesinar a incautos
que caían seducidos por su esposa y cómplice. En esta ocasión, no hubo rifle,
pistola u escopeta que lo salve.
Bonus:
Leonard Cohen
El músico canadiense es Francois Zolan, un capo de la
Interpol en París vinculado al servicio de inteligencia, que envía a una agente
a Miami a “encargarse” de una traidora. Su aparición consiste solo en un breve french touch por teléfono, pero ¡sacrebleu y hallelujah por eso!
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viernes, 26 de septiembre de 2014
Abbey Road cumple 45 años: la historia de sus 17 canciones
Un 26
de septiembre como hoy, pero de 1969, se editaba el último disco grabado en
conjunto por los Beatles. Curiosidades, secretos, anécdotas y origen de cada
uno de sus temas.
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Come
Together
En 1969, Timothy Leary, escritor y psicólogo que promovía el uso
terapéutico del LSD, anunció su candidatura a gobernador de California. Le
pidió a John Lennon que compusiera una canción para su campaña, que tenía el
eslogan “Come together, join the party” (un juego con el doble significado de party en inglés: “partido” y “fiesta”). La
carrera política de Leary se truncó poco después tras un escándalo judicial por
posesión de marihuana, y el músico destinó la idea base para los Beatles.
El tema estuvo envuelto en una controversia por
su parecido con “You Can’t Catch Me”, de Chuck Berry. Se dice que, en plena
sesión en Abbey Road, fue Paul McCartney el que detectó la similitud y propuso
varios cambios, como ralentizar el ritmo. Así todo, Lennon enfrentó una demanda
de Morris Leavy, dueño de los derechos del tema de Berry, que se resolvió fuera
de los tribunales en 1973.
Como curiosidad: escuchen con atención y, a los
dos minutos y medio, traten de adivinar quién grita “Look out!” en el fondo.
Something
El primer single
y único número uno de Harrison en su carrera en los Beatles surgió, en
realidad, durante las sesiones del “Álbum blanco”. Estaba trabajando en la
canción “Piggies” cuando, entre tomas, tocó en el piano una primera versión de
“Something” que entusiasmó a Chris Thomas, uno de los productores del disco.
Pero el guitarrista no estaba convencido y hasta pensó en cederla a Jackie
Lomax (con quien estaba colaborando entonces) o a Ray Charles (quien terminó
incluyendo una versión en su álbum Volcanic
Action of My Soul, de 1971).
Por suerte para los fans, acabó siendo uno de
los clásicos de los fab four. La
primera línea de la letra está inspirada en “Something In The Way She Moves”,
de James Taylor. Pattie Boyd, esposa de Harrison por aquel tiempo, todavía
asegura que la canción está dedicada a ella, si bien el músico lo negó en
varias oportunidades.
Hoy es uno de los temas con más covers de la historia, con famosas
versiones de Elvis Presley, Shirley Bassey y Frank Sinatra quien, en varias
oportunidades, en vivo la presentaba erróneamente como una de sus “canciones
favoritas de Lennon / McCartney”.
Maxwell’s
Silver Hammer
Una creación que proviene de las sesiones del
“Álbum blanco”, en este caso de la cabeza de McCartney, inspirado en las
excéntricas obras de Alfred Jarry, su patafísica y una oscura letra sobre un
loco que asesina a martillazos.
Grabarla fue un arduo trabajo, con 21 tomas solo
para la parte rítmica, que incluyó hasta golpear ¡un yunque! y más de 15
mezclas. Lennon odiaba la canción y se mantuvo al margen del trabajo cruzado de
brazos en el estudio. “Otra cosa de Paul para abuelitas”, dijo el músico, según
reveló años más tarde Geoff Emerick, ingeniero de sonido de Abbey Road.
Oh!
Darling
Una primera versión de este tema de McCartney se
hizo en las sesiones de Get Back (más
tarde, Let it Be) en enero de 1969.
Lennon se enteró en plena grabación de que pronto se dictaría el divorcio entre
Yoko Ono y Anthony Cox, y lo anunció hacia el final de la canción con un “I’m free
at last” (versión que puede escucharse en Anthology
3).
El registro formal se hizo en abril. Paul fue
durante una semana bien temprano al estudio para poder cantarla con un tono
ronco y gastado, algo que le costó varios días y sesiones. Finalmente, la pista
vocal se logró uniendo fragmentos de los distintos días. En la famosa
entrevista que Lennon dio a Playboy
en 1980, afirmó que Paul no la cantó bien y que él podría haberlo hecho mejor.
“Él la escribió entonces, qué carajo, él tenía que cantarla. Pero si hubiera
sido menos tonto, me habría dejado a mí”, afirmó.
Octopus’s
Garden
Harto de las tensiones y la mala onda que se respiraba
durante la grabación del “Álbum blanco”, Ringo Starr se tomó unas vacaciones en
Cerdeña a bordo del yate de su amigo y actor Peter Sellers. Cuenta la leyenda
que el baterista pidió para comer el tradicional fish and chips británico, pero en su lugar le sirvieron pulpo. Ante
la mirada extrañada del músico, el capitán le habló sobre estas criaturas y su
particular costumbre de recolectar conchas marinas y piedras en sus guaridas
como si construyeran “un jardín”, lo que detonó la idea de la canción.
Se grabó en enero de 1969 y fue la segunda
composición de Ringo. Algunos consideran que la letra alude a las dificultades
en la banda, en especial la línea “Seríamos tan felices vos y yo, sin nadie ahí
que nos diga qué hacer”, como una referencia a la relación de Harrison y él con
el resto de la banda.
I Want You (She’s So Heavy)
Una manifestación de calentura de ocho minutos
de John a Yoko. De eso se trata este denso blues que vio su primera forma en un
ensayo del 29 de enero para lo que vendría 24 horas después: el famoso
concierto en la terraza del sello Apple.
La grabación comenzó casi un mes después, con
las primeras tomas en los estudios Trident, y luego varios overdubs de guitarras en Abbey Road, a mediados de abril, con la
intención de que el tema gane más y más pesadez. Pero la tormentosa coda de la
canción llegaría recién en las sesiones de agosto, cuando John le robó el teclado
Moog a George para generar ese ruido blanco que se devora la canción. El ingeniero
Emerick contó que Lennon estaba como poseído por el efecto sonoro y lo pedía
más y más fuerte en la mezcla, hasta que, de golpe, gritó “cortá acá”, y así es
como la canción obtuvo su abrupto cierre.
Here
Comes the Sun
Entre arrestos, operaciones de amígdalas, peleas
con sus compañeros y las nuevas responsabilidades administrativas que implicaban
la fama y el sello Apple, Harrison dijo “basta” y buscó refugio y tranquilidad
en la casa de Eric Clapton. Por la mañana, en el jardín, con una guitarra
acústica en mano y el horizonte a la vista, el sol lo iluminó.
Su grabación comenzó el 7 de julio, solo con
Paul y Ringo, que ese día cumplía años, y sin John, que todavía se recuperaba de
su famoso accidente automovilístico. Los días siguientes sirvieron para agregar
voces y guitarras, pero el 15 de agosto fue la sesión maratónica de más de
nueve horas, en la que se incluyeron las partes orquestales.
“Here Comes the Sun” casi viaja al espacio en
1977. Carl Sagan propuso incluirla en el disco dorado con sonidos de la Tierra que
transporta la sonda
Voyager, pero el sello EMI se opuso.
Because
Según Lennon, la canción surgió tras pedirle a
Yoko que tocara en el piano la famosa sonata “Claro de luna”, pero con los
acordes a la inversa. En
realidad, “Because” suena mucho más parecida a una sección de “Amsterdam”, incluida
en el Wedding Album de la pareja, que
a la obra de Beethoven. Pero ¿acaso vamos a contradecirlo?
En la grabación, George Martin sugirió doblar
los arpegios de la guitarra de John con un clavecín eléctrico que él mismo
interpretó. Paul, desde la consola, les hizo repetir la interpretación más de
20 veces, aun cuando ya habían obtenido una buena toma, lo cual enfureció a Lennon.
Luego, Martin les hizo ensayar junto a Harrison las hermosas armonías vocales
que distinguen la canción.
You Never Give Me Your Money
El tema que da inicio al medley de Abbey Road nace
como una mezcla de varias porciones de canciones inacabadas de la banda. McCartney estaba influenciado por el sonido de “Excerpt
From A Teenage Opera”, de Keith West, pero la escribió como un misil contra
Allen Klein, el controvertido nuevo manager
del grupo tras la muerte de Brian Epstein.
En su primera versión, la transición de la
canción con “Sun King” era una nota de órgano. Hasta que Paul decidió utilizar
una cinta con loops de efectos de
sonido. Las campanas tubulares que se escuchan ya se habían utilizado en “Penny
Lane”. Hoy, están en el estudio que McCartney tiene en su casa.
Sun
King
Alguna vez, Lennon la describió como “una basura
que tenía por ahí”. Contó que la banda
solía bromear pronunciando palabras de sonoridad “latina” (McCartney recordaba algo
de español del colegio) y así fue que la letra terminó con ese “Quando para
mucho mi amore de felice corazón” y todo ese cocoliche italohispanoportugués.
En lo musical, Harrison señaló que el instrumental “Albatross”, de Fleetwood
Mac, sirvió como punto de partida para la canción.
Mean
Mr. Mustard
Lennon la escribió durante su estadía en la
India y, originalmente, se iba a incluir en el “Álbum blanco”. Pero fue
descartada y, luego, se adaptó para formar parte del medley de Abbey Road. Se
redujo de tres minutos a poco más de uno y se cambió el nombre original de la hermana
de Mr. Mustard, Shirley, por Pam, para que tuviera una continuidad con la
siguiente canción del disco. La letra surgió a partir de un artículo que el
músico leyó sobre un hombre tan tacaño que se guardaba el dinero no precisamente
en su nariz (tal como canta).
Polythene Pam
Polythene Pam
Evoca una aventura que Lennon tuvo durante una
gira, cuando el poeta Royston Ellis le presentó en su casa una chica que solo
vestía de polietileno. El plástico ya había estado presente en el anecdotario
Beatle, cuando en los años del Cavern Club conocieron a Pat Hodgett, una fan
que solía comer este material y a la que apodaron “Polythene Pat”.
La grabación requirió de unas 40 tomas, en
especial por el enojo de Lennon ante la forma de tocar la batería de Ringo.
Geoff Emerick recordó en su libro Here,
There and Everywhere: My Life Recording the Music of the Beatles que el
guitarrista le dijo a Ringo, luego de horas de practicar el ritmo buscado, “no
voy a volver a tocar esta maldita canción. Si querés hacer la batería otra vez,
andá y grabala”.
She Came In Through the Bathroom Window
Existen dos versiones sobre la génesis de esta
canción que tiene una groupie como
protagonista incuestionable. La primera es que Paul se inspiró en una “Apple
Scruff” (como se les decía a las fans extremas de la banda) llamada Diane
Ashley que, junto con otras chicas, irrumpieron en su casa por la ventana
entreabierta del baño.
Sin embargo, en un documental de 2006, el
tecladista de los Moody Blues, Mike Pinder, reveló que ese incidente le ocurrió
en realidad al cantante de su banda, Ray Thomas, en 1968 y que ellos le
contaron la anécdota a Paul, quien de inmediato comenzó a rasgar su guitarra
cantando “She Came In Through the Bathroom Window…”.
Golden
Slumbers
Está basada en una pieza del dramaturgo Thomas
Dekker. McCartney encontró un libro con la partitura que su hermanastra Ruth
dejó sobre el piano en la casa de su padre. Como Paul no sabía leer música,
inventó una melodía sobre los versos originales, de los que finalmente conservó
los primeros cuatro, con algunas ligeras modificaciones.
Carry
That Weight
El nexo entre “Golden Slumbers” y “The End” con
un rulo melódico hacia “You Never Give Your Money”, aunque con otra lírica. La
frase “Boy, you're going to carry that
weight / Carry that weight a long time” refiere al pesado momento en la
vida personal de McCartney y el grupo por entonces. Incluso algunos fanáticos
creen escuchar “Paul” en lugar de “Boy” en el último estribillo.
The End
Se iba a llamar “Ending” y suena a una despedida
en la que cada integrante se luce. Paul, John y George comparten un solo a tres
guitarras y Ringo tiene el suyo de batería (a McCartney y George Martin les
costó mucho convencerlo de que lo hiciera, tal como lo revelan en Anthology).
La frase “Y al final, el amor que recibes es
igual al amor que das” serían las últimas palabras registradas por los cuatro
Beatles. “Es una cita muy cósmica y filosófica, lo que demuestra que, cuando
quiere, Paul puede pensar”, afirmó con ironía Lennon, años más tarde, sobre el
que sería casi un epitafio para la banda más grande de todos los tiempos.
Her
Majesty
Tiene el triste privilegio de ser la última
canción del último disco grabado por el grupo, aunque por accidente. Esta
composición de apenas 23 segundos originalmente continuaba a “Mean Mr.
Mustard”. Pero en una primera escucha del medley,
McCartney le dijo al ingeniero John Kurlander que la quitara.
El técnico lo hizo de forma tal que cortó el
último acorde de “Mean Mr. Mustard” y, en lugar de desechar la grabación, la
pegó al final dejando unos segundos de cinta roja para identificar dónde
terminaba el popurrí. Días más tarde, un colega grabó el medley en un acetato a pedido de la banda sin reparar en esa marca
de Kurlander. Cuando Paul escuchó el disco, se sorprendió con la súbita aparición
del tema luego de “The End” y decidió dejarlo así, como un “track oculto”. Incluso en las primeras
ediciones en vinilo de Abbey Road la
carátula no mencionaba la canción.Leer en GeneracionB.com >>
miércoles, 24 de septiembre de 2014
Spotify en Argentina: todo lo que (no) puede decirse
El servicio de
streaming musical cumple su primer aniversario en el país y Gustavo Diament,
gerente general para América Latina, charló con Rolling Stone. Música, royalties,
devaluación y todos los números que no se dan.
Hace exactamente 365 días, Spotify se presentaba de manera
oficial en la
Argentina. Las expectativas eran muchas: el popular servicio
de origen sueco, paradigma de un negocio musical que parece orientarse hacia el
streaming (más que el download) como forma de consumo, nos
elegía como primer lugar de Sudamérica (y segundo de América Latina) para su
desembarco regional. Ya no serían necesarios más trucos técnicos de burlar el
IP para usar la plataforma y ahora, gratis (soportando publicidad a cada hora)
o con abonos de 18 y 36 pesos, se podía acceder a más de 20 millones de
canciones desde computadoras, celulares y tabletas.
¿Qué pasó un año después? Según la compañía, en ese tiempo
los argentinos accedimos a unos seis millones de temas que generaron 711
millones de reproducciones. El artista nacional más escuchado fue Abel Pintos,
seguido por Tan Biónica, Martina Stoessel, Axel y Gustavo Cerati. Y el género
musical que lideró el ranking es el
latino, con más de 133 millones de streams,
delante del pop, el “indie rock”, el rock y la “música alternativa” (?).
“El balance del año en Argentina es muy positivo, tené en
cuenta que esos 711 millones de reproducciones equivalen a más de 48 millones
de horas de música continua o 5.000 años de canciones”, se entusiasma Gustavo
Diament, gerente general para Latinoamérica de Spotify. “Para que tengas una
idea: en México, en nuestro primer aniversario, tuvimos 14.500 años de streams de música. Argentina tiene un
tercio con, también, un tercio de la población, así que es un éxito muy grande
el que tenemos acá”.
Diament es un brasilero distendido y simpático que dirige
las operaciones regionales desde las oficinas de la empresa en San Pablo, y le
encantan los números grandes. Cuanto más larga la cifra, mejor, porque sabe que
Spotify es, tal como dirá, “un negocio de escala”. La verdadera diferencia y
las reales ganancias se dan en los miles y millones de clientes y escuchas. Y
así recalcará cómo la empresa pasó de 24 millones de usuarios en el mundo en 2013 a 40 millones hoy; o
cómo pagaron hasta ahora mil millones de dólares en royalties a la industria; o cuántos “miles de años de canciones” se
oyeron al momento.
Pero si se trata de obtener cifras y datos concretos del
negocio y por país, ahí es cuando esos ceros y ceros que exhibe la compañía actúan
como un verdadero “volumen”: cuanto más alto, menos detalles parecen tenerse.
En este primer período,
¿qué cantidad de usuarios lograron en la Argentina?
Eso no lo puedo revelar. En 2014, venimos creciendo un 5% promedio
semanal. No solemos hablar de usuarios a nivel local, pero en números globales
tenemos más de 40 millones, de los cuales más de 10 millones son pagos. Una
tasa del 25%.
¿Y en nuestro país
esa relación cómo es?
No puedo decirlo, pero va en línea con el número global. Quizás
en Latinoamérica sea un poquito por debajo.
¿Cuántos de los
usuarios en la Argentina son móviles?
Más o menos, entre el 60 y el 70% de los accesos son
móviles. Cuando llegamos al país, el uso free
solo estaba disponible para computadoras desktop.
Pero, en diciembre, lanzamos la aplicación para acceder gratis desde celulares
inteligentes y eso nos dio una ventaja bastante importante.
Hablando de ventajas:
¿cómo están posicionados con respecto a los otros servicios parecidos que hay
en el país, como Personal Música, Deezer y demás?
Estamos confiados en que Spotify sigue ofreciendo la mejor
experiencia en streaming y eso tiene
tres patas: personas, en lo que refiere a toda la integración con redes
sociales; personalización, en cuanto al funcionamiento de nuestro algoritmo de recomendación
de música; y contenido.
Para nosotros, cuanta más competencia legal tengamos, mejor porque
se desarrolla más el mercado. El futuro de la música y del contenido de los
medios es el streaming.
Los artistas
nacionales más escuchados en nuestro país fueron Abel Pintos y Tan Biónica. ¿De
cuántos streams en concreto hablamos?
No tenemos revelados los números por artista, pero el primer
género que se escucha aquí es la música latina. De hecho, el artista extranjero
más escuchado es Romeo Santos, que canta en español.
Una de las cuestiones
de las que siempre se habla alrededor de Spotify es el pago que reciben los
artistas. ¿Cuánto es, al menos en promedio, lo que pueden haber generado las
reproducciones de los artistas más escuchados?
Es muy difícil decirlo exactamente. Lo que hacemos es un cálculo.
Un 70% va para el sello y ahí interviene el royalties
rate que tenga cada artista acordado.
Lo que podemos garantizar es que, por miles de streams, hoy Spotify es el servicio en
su tipo que más paga. Pero es muy difícil saberlo de cada artista, porque cada
uno tiene una relación diferente con su discográfica.
Es verdad, pero sí se
puede determinar el volumen de dinero que genera un músico en función de la
cantidad de reproducciones, porque ustedes tienen definido un pago promedio
mínimo por stream…
Por eso es interesante hablar de miles de streams, porque ahí sí tenemos números
más importantes…
OK: Vayamos al caso
de Gustavo Cerati. Ustedes informaron que, un día después de su muerte, hubo
2,2 millones de reproducciones de sus canciones…
Así es…
Quiere decir que,
tomando el pago mínimo por reproducción que ustedes hacen, que es de US$0,006,
la música de Cerati generó, el 5 de septiembre, al menos, US$13.200.
Sí, pero eso no significa que él haya recibido esa plata,
porque un 70% va al sello y un 30% a Spotify. Además, es un promedio global y
las negociaciones que tenemos son locales. Pero, como patrón, es una buena
base.
¿Cómo fue que se
determinó ese reparto 70-30?
Es una negociación de la que no tengo todos los detalles ni
solemos compartir. Te puedo decir que fueron dos años y medio de conversaciones,
desde el 2006 hasta nuestro lanzamiento en 2008, con las discográficas en
Suecia y los países nórdicos, donde empezamos, y todo vino de ahí. Pero los
detalles de cómo y por qué llegamos a eso no los puedo dar, porque hace a
nuestra competitividad. Sí te puedo decir que más del 70% de nuestras ganancias
se van a los dueños de los derechos y eso es una ventaja para la industria.
¿Qué pasa con los
artistas independientes? ¿Tienen determinado cuántos músicos sin contrato con
un sello han subido su música a Spotify en Argentina y en el mundo?
Tenemos acuerdos con unas 300.000 discográficas y
distribuidores de contenidos y, de esa masa, la música indie es muy grande. Está entre los cinco estilos más escuchados en
el país. El indie es muy importante
para nosotros, si bien no puedo darte cifras concretas. Pero te garantizo que
gran parte de lo que tenemos es independiente y representamos una increíble
manera de distribución, promoción y monetización de este contenido que antes no
existía. Lorde es un gran ejemplo.
Lorde está
distribuida por Universal…
Pero ella empezó en Spotify y el acuerdo con la major llega después. Y pasó, de hecho,
porque Sean Parker la puso en su playlist,
que es una referencia en cuanto a buena música indie.
¿Y no tienen un
desglose, al menos internacional, de cuántos artistas estrictamente
independientes forman parte de Spotify?
No, no lo tenemos.
Una de las cosas que
los artistas independientes le critican a Spotify es que esa relación 70-30
puede estar bien para alguien que tiene un sello, un nombre, un apoyo de
marketing y puede lograr millones de reproducciones, pero que no es redituable
para un músico menor. ¿Por qué este esquema para todos? ¿No elaboraron o
pensaron en una tasa diferencial?
De todas las plataformas de radio, video, streaming y download, nosotros somos la que más paga por miles de
reproducciones, y eso vale para los artistas conocidos y lo que hoy no lo son.
Por otra parte, hay que hacer la comparación con formas que
no son legales de escuchar música. El 95% de toda experiencia musical hoy es
ilegal, según datos de la industria internacional. La comparación debe hacerse
en términos de que estamos monetizando un mercado que antes no lo era.
Además, Spotify te permite una interacción con tus fans que
es muy nueva y, si usás la creatividad, podés empezar a tener ganancias y ser
un artista conocido. Hay muchos ejemplos de músicos que están usando Spotify
para promocionarse. Hoy hay un universo más complejo para generar ganancias, y
hay artistas que lo pueden aprovechar y generar otras fuentes que no solamente
dependen del hecho de escuchar música.
En ese sentido,
muchas bandas dicen que Spotify más bien es una herramienta de promoción y no
estrictamente una fuente importante de ingresos…
Creo que Spotify puede ser una parte importante de sus
ganancias, pero hay que hacer un uso creativo de la plataforma para generar
atracción, y hay que tener en cuenta que tiene valor a largo plazo. No es algo
de seis meses o un año. Este es un negocio de escala. El año pasado estábamos
en unos 24 millones de usuarios en el mundo, y hoy tenemos más de 40. Con la
escala adecuada, todos van a mirar a Spotify como una fuente de ganancias más
importante de largo plazo.
¿Qué van a hacer con
respecto a la medida de la Administración
Gubernamental de Ingresos Públicos de la Ciudad (AGIP) de
retener el 3% sobre cada transacción en concepto de ingresos brutos?
La decisión es que vamos a absorberlo nosotros, no vamos a
trasladarlo al precio, que desde el año pasado sigue siendo el mismo, más allá
de cualquier devaluación e inflación.
¿Y qué les dicen desde
Suecia cuando ven que su facturación en el país baja en dólares?
Nada (se ríe). La Argentina es un país muy importante para
nosotros y entienden que tenemos que seguir creciendo. Hoy, la estrategia es
seguir como lo estamos haciendo y no hay una presión interna.
¿Prevén ajustar el
precio si la devaluación continúa?
Tenemos un plan de negocios con un punto de inflexión que no
puedo decir, y es posible que eso pase. Pero, por ahora, estamos conformes con
la política de precios que tenemos hoy.
Argentina es el
tercer país en términos de usuarios en Latinoamérica, pero ¿en cuánto a facturación?
Eso no te lo puedo decir.
Parece que no pueden
decir muchas cosas…
Es que, si te digo eso, mañana no estoy acá (se ríe). Desaparezco en el
norte de Suecia.Leer en Rolling Stone >>
jueves, 11 de septiembre de 2014
Tango feroz: reestreno y repolémica
El exitoso film inspirado en Tanguito vuelve a los cines 21 años
después y reaviva el debate sobre el relato que hace del músico y los
primeros años del rock nacional. Hablan Marcelo Pyñero, Antonio
Birabent, Litto Nebbia y Pipo Lernoud.
Existe la historia y existe la leyenda, y en el medio está José Alberto «Tanguito» Iglesias, el pionero del rock nacional en el que se basa Tango feroz.
La película de Marcelo Piñeyro fue un suceso que atrajo a más de 1,7
millones de espectadores y representó el despegue para su carrera y la
de muchos actores. Pero también desató una fuerte polémica con los
artistas que conocieron al músico y fueron los verdaderos protagonistas
de aquel underground cultural de fines de los 60, quienes afirman que el
film distorsiona la vida y el entorno del personaje.
Tango feroz se estrenó en junio de 1993, pero su idea se remonta a
finales de los 80, cuando Piñeyro comenzó a trabajar en lo que sería su
opera prima a partir de dos artículos sobre el músico publicados en las
revistas Pelo y El Expreso Imaginario.
«La historia de Tanguito la escuché mil veces a lo largo de los años,
siempre distinta, pero con algo en común. Cuando me puse a investigar,
en algún punto me sentía como el periodista de El ciudadano, al que le
dicen que averigüe qué es “Rosebud” porque, si no, no tiene el perfil de
Kane. Cada persona con la que me entrevistaba me contaba un tipo
distinto y era difícil unir los relatos —rememora Piñeyro —. Lo primero
que hice fue acercarme a la gente que lo conoció por el mundo de la
música. Ahí, en un punto, tuve la sensación de que no había película.
Pero seguí buscando con personas que lo conocían de otros ámbitos y me
empezó a aparecer más claro por dónde podía aparecer el film. Tenía la
convicción de que no quería hacer un relato periodístico o decir “esta
es la verdad de lo ocurrido”. Al contrario: quería dar mi interpretación
de su leyenda».
Litto Nebbia, coautor con Tanguito de la célebre
canción «La balsa» y parte de aquella cofradía artística que dio origen
al rock argentino, fue una de las primeras personas contactadas por el
director para sumarse al film y tiene otra lectura. «Agregaron ese
subtítulo de “leyenda” temiendo que les hiciera alguna demanda. Al mismo
nivel que hoy se mueve la TV, desde un inicio buscaron romantizar al
personaje central, exaltándolo como un héroe maldito. La necrofilia
vende mucho en el rock. Vende muchísimo más que si te contara cuánto he
laburado en mi vida», afirma.
Según reveló el músico, la película original era muy diferente. «El
guión que tengo se titula La balsa y, entre otros personajes, está el
grupo Los Gatos y también “Litto”. Como toda la
historia contada era apócrifa, le pedí al director que los excluyera,
así como también cualquier canción que me perteneciera, explicándole que
me reservaba para alguna vez contar mi propia historia. Piñeyro me
comentó que ya tenía otorgado un crédito importante y hasta fecha de
inicio de rodaje. Frente a mi negativa, insistió diciéndome “de qué
dinero estamos hablando”. Le contesté que no estábamos hablando de
ningún dinero y que no quería participar en un libro que cuenta mal la
historia de la que he sido protagonista. Entonces me ofreció que
cambiara a mi antojo lo que quisiera, cosa que tampoco acepté. Yo no soy
censura de nadie y cada quien se debe hacer responsable de lo que
dice», revela.
«Que yo recuerde, el film siempre se llamó Tango feroz», respondió
Piñeyro, quien manifestó que él no maneja los asuntos monetarios, pero
que «es muy posible que alguien de la producción le haya dicho a Nebbia
que, si era una cuestión de dinero, que dijera cuál era la cifra para
ver si podíamos arrimarnos o no. Pero él dejó en claro que no era un
tema de plata». Hoy, el realizador considera que aquello «fue toda una
serie de malentendidos por cosas que hay en el medio y que tienen que
ver con algo que tiene mucha repercusión». Y opinó: «Nebbia es un gran
artista. No creo que la película sea contra él, ni quise hacer de
ninguna manera algo en su contra».
Sin embargo, Pipo Lernoud sostiene que el guión final
de Tango feroz sería una revancha del director contra aquel grupo de
amigos fundacional del rock local por no haber autorizado el uso de
algunas canciones emblemáticas de la época. El músico y poeta recuerda:
«Un día vino Piñeyro con Juan Carlos Muñiz, el guionista que tenía al
principio, para decirnos que querían hacer una película sobre la vida de
Tanguito y sus amigos. Nos dio un guión y le dijimos que no nos gustaba
porque mostraba a Tanguito como un reventado, un tipo que luchaba
contra el mundo. Era muy amarillista y lo convertía en un personaje
escandaloso. Ese no era Tanguito. Mandamos una carta documento diciendo
que no permitíamos que se usaran nuestras personas y canciones para la
filmación. Entonces Piñeyro se rayó. Llamó a Aída Bortnik [autora del
guión final del film] y le dijo que hiciera una historia en la que
Tanguito es un héroe y todos sus amigos lo traicionan, lo abandonan y lo
dejan solo para que se vuelva loco y se interne. Porque le habíamos
negado las canciones».
La carta a la que se refiere fue dirigida a SADAIC (Sociedad Argentina
de Autores y Compositores de Música) con fecha del 5 de agosto de 1988 y
está firmada por Javier Martínez, Mauricio «Moris» Birabent
y el mismo Lernoud, quien sostiene que esa es la razón del enojo del
director y lo que determinó la ausencia en la cinta de temas como «Ayer
Nomás», «El hombre restante» y «La princesa dorada» (Martínez y Lernoud,
respectivamente, comparten con Tanguito la autoría de las últimas
dos).
Piñeyro negó su interés en esas composiciones y dijo que «el único tema
que queríamos y por el que no tuvimos autorización fue “La balsa”».
Nebbia reveló que el director «envió a la madre de Tanguito a hablar
conmigo para convencerme. La señora me decía que, si yo no aceptaba que
sonara “La Balsa” en el film, no iban a pagarle unos pesos que le daban
por uso de la “leyenda” de su hijo». Finalmente, el director solo logró
incluir dos temas de Iglesias en la cinta: «Amor de primavera» y
«Natural». Lernoud dijo que fue porque «consiguió negociar con la mamá,
le tiró unos mangos lastimosamente y así obtuvo un par de canciones».
El creador de Plata quemada también manifestó desconocer el documento
al que alude Lernoud y que le «extraña mucho que Moris haya hecho una
carta en contra, porque no solo nos cedió los derechos de “El oso”, sino
que dio un montón de notas hablando muy bien de la película». En
efecto, el hijo del músico, Antonio Birabent, encarna a
su padre e interpreta esa canción en una de las escenas más recordadas
del film. Lernoud replicó que Moris cedió el tema «pensando en la
carrera del hijo, y me parece bien que lo haya hecho».
Birabent no se refirió a la decisión de su padre, pero sí intentó
zanjar el debate que divide al realizador de Tango feroz y los músicos.
«Sinceramente, me parece una discusión sin sentido. El film cuenta una
ficción inspirada en un personaje real. Punto. Si la hubieran visto
cuatro gatos nadie hablaría de ninguna polémica. Por otro lado, mi viejo
estuvo de acuerdo con la película, la apoyó y a la distancia la valora
muchísimo», opinó.
Ayer nomás
Al igual que Birabent, el cineasta considera que «las polémicas
surgieron porque la película tuvo éxito» y le parecen «más humo
periodístico que verdad». Más de dos décadas después, continúa
defendiendo su abordaje del mito de Tanguito contra las críticas. «Lo
que tenía claro desde un principio es que no me iba a someter al
“Instituto Sanmartiniano del Rock”, ¿viste? Era mi mirada. Me hubiera
encantado que entendieran que la película no era contra nadie y que, por
el contrario, era un homenaje a todos. Pero no por eso tampoco iba a
hacer el film que hubieran querido otros. Hice la película que yo
quería. A partir de ahí, los que acompañaban eran bienvenidos al tren. Y
los que no, bueno, me despido en la estación».
Lernoud, por el contrario, opina que Tango feroz «distorsiona una
historia muy importante de la cultura argentina» y «muestra a los
personajes que rodeaban a Tanguito como unos hijos de puta». «Compará la
película con el verdadero grupo de amigos de Tanguito: Nebbia, Moris,
Martínez, Pajarito Zaguri, Miguel Abuelo. ¿Alguno de
ellos se vendió a las corporaciones? Por favor, atengámonos a los
hechos», se queja el compositor, para el cual el film «está basado en
una mentira muy grande: la de convertir a Tanguito en una especie de
tipo violento, confrontativo y militante».
En este sentido, el fundador de El Expreso Imaginario cree que la cinta
presenta una versión romántica y liviana de los conflictos sociales y
políticos de aquellos años, en particular de las ideas de aquellas
personas que, entre el sótano de La Cueva y las mesas de La Perla,
escribieron las primeras estrofas de rock argentino. «Nosotros nos
oponíamos a la lucha armada. Creíamos en abandonar, en disolver, en
distribuir el poder. Hay dos visiones de esa “lucha por un mundo mejor” a
la que aluden: la de John Lennon, que habla de disolver los países, no
hacer la guerra, no tener posesiones, fronteras ni religiones; y la del
Che Guevara, que habla de tomar el poder e imponer una visión del mundo
por la fuerza. Nosotros teníamos una visión en contra de eso. Fijate que
el Che muere en la misma época en que se creó “La balsa”, en el 67, así
que esa cuestión estaba que ardía en ese momento. Esta película
confunde todo con ese “buenismo”, mezclando cualquier cosa “por el bien
de la humanidad” y “la lucha por un mundo mejor”. Es un tema muy
complicado de hablar en este momento. Después de la masacre que hicieron
los milicos es muy difícil discutir hoy la lucha armada. Se puede
malinterpretar cualquier cosa que digas, pero nosotros estábamos en
contra. Ni matando ni muriendo se puede llegar a un mundo mejor»,
argumenta Lernoud.
Jorge Furia, amigo de Tanguito con el que compartió muchas vivencias y
«uno de los últimos en verlo con vida, cuando estuvo detenido en la
cárcel de Devoto», cree que Tango feroz no es representativo del
espíritu y los ideales de aquella generación. «Está sobreactuada»,
sentencia, pero apunta al retrato del músico: «Tanguito era un
adelantado de esa época, se hacia llamar Ramsés VII cuando nosotros ni
sabíamos de qué o quién nos hablaba. Un día suyo nunca era igual al
anterior. Solo tenía coherencia con sus afectos y la música; con lo
demás no era posible. Era tan imparable que, cuando llegaba a su casa en
Caseros, su madre le daba un té sedante que lo dormía como tres días en
contra de su voluntad. Menciono esto para que se entienda que el
personaje de la película no tiene este espíritu».
Presente
Ficción o realidad, lo cierto es que Tango feroz llegará nuevamente a
los cines locales casi por casualidad y luego de que la cinta estuviera a
punto de desaparecer definitivamente.
«Cuando se cumplió el vigésimo aniversario, empezaron a llamarme de
muestras y festivales para pedirme una copia para hacer funciones
homenaje. Me puse a buscar un negativo y ahí me enteré del estado de
catástrofe del material. Me quería morir, porque lo único que quedaba
eran esas versiones que circulaban por televisión o Internet, que son
copias analógicas con una imagen pobrísima, que le hacían muy poca
justicia al film», explica Piñeyro, quien de suerte encontró un negativo
en la Filmoteca Española y lo envío a un laboratorio en París, donde
hicieron un proceso de remasterización cuadro por cuadro que llevó nueve
meses. «Quedó perfecta y fue como redescubrir la película. Lo encaré
como un trabajo que podría haber hecho una cinemateca, de conservación.
Después vino la idea del reestreno, no pensaba originalmente en eso. Yo,
simplemente, no quise que se pierda la que es mi primera película y la
de muchos, a la que quiero mucho y me cambió la vida».
Tango feroz, además del debut de Piñeyro en la pantalla grande,
significó el despegue para la carrera de muchos jóvenes actores, entre
ellos Fernán Mirás, Cecilia Dopazo, Fernando D’Elía, Leonardo Sbaraglia y Antonio Birabent,
que rememora aquellos días en el set: «Cuando hacíamos las escenas
musicales, lográbamos una intensidad tan real que parecía un concierto.
Recuerdo la energía que había en el escenario de La Cueva, o cuando
tocábamos en el club de barrio Glorias Argentinas. ¡Ponían la música al
mango y repetíamos la canción veinte veces! Terminábamos empapados en
sudor».
Para el autor de «A mí la lluvia», la película «significó una
vinculación muy fuerte con la ciudad y con la profesión de actor». Y su
reestreno le genera «un viaje en el tiempo. Es como volver a tener
veintidós años».
Furia, pese a sus diferencias con el film, valora su regreso. «Por lo
menos, se le sigue dando importancia a la música de los 70 y la
mantienen vigente con estos sucesos», opina.
Los detractores seguirán achacándole poca fidelidad en el retrato de
una persona y su entorno, pero Tango feroz ayudó a revelar a un nuevo
público un período de la cultura argentina, hasta entonces ignorado por
el cine industrial. Su reposición en HD es una nueva oportunidad no solo
para reencontrarse con algunas escenas ya icónicas del cine nacional,
sino para ver a la leyenda con mayor definición, pero dejando que sea la
verdadera historia la que cobre nitidez.
miércoles, 10 de septiembre de 2014
«El amor es más fuerte», 21 años después
De hit para una leyenda de ideales y rebeldía a jingle
de campaña apropiado por la derecha, así se gestó el exitoso tema de Tango feroz. Hablan sus autores antes del
reestreno del film en alta definición.
La historia de uno de los mayores
éxitos musicales argentinos comienza con un pasado trunco. Cuando el director Marcelo Piñeyro comenzó a
delinear lo que sería su opera prima,
en su cabeza sonaba «La balsa» como canción insignia para el film inspirado en
la vida de uno de sus compositores: José Alberto «Tanguito» Iglesias. Pero Litto Nebbia, coautor del
tema, le negó el permiso para usarlo, disgustado por el retrato que el guión hacía
tanto del músico como del entorno de artistas que dio primera forma al rock
nacional, allá por finales de los 60, en los reductos de La Cueva y La Perla de
Once.
Es así que el realizador y
sus productores tuvieron que salir a la búsqueda de un himno para su mirada rebelde
y romántica del personaje y su época. Lo encontraron en Mendoza, en las cabezas
de Fernando Barrientos y Daniel
Martín que, a principios de los 90, conformaban el dúo Caín
Caín.
«Tocábamos en los bares de Mendoza canciones sobre el
sida en los pueblos, canas gays de gatillo facilísimo y amores extremadamente
autobiográficos. Todo en un formato inusual por entonces: cantábamos sobre
pistas, rapeábamos en “mendocino” y éramos lo menos glamoroso que podíamos —recuerda
Martín—. Pasó lo que tenía que pasar: fuimos puestos en lista negra de Los Andes, el único diario de la
provincia de gran tirada. Dejaron de publicarnos en las agendas porque habían
recibido órdenes de arriba para que nuestros nombres no aparecieran más en sus
suplementos. Así que decidimos mandarnos a Buenos Aires a mostrar lo que
hacíamos. O sea que, sin siquiera saber quién mierda fue aquel tipo de la media
en la cabeza, éramos Tanguito durmiendo en la terminal de Retiro».
En la capital, los contactó
Claudio Pustelnik, productor de la película, a través de amigos en común. «Nos
ofrecieron hacer un par de canciones funcionales a un personaje cuya
descripción era bastante similar a quienes éramos los Caín. A cambio,
tendríamos alojamiento en Buenos Aires por varios meses: ¡BINGO!», remata el
músico.
Sin embargo, «El amor es más
fuerte» nació en Mendoza, lejos de la tierra prometida porteña. «La hicimos una
tarde en la cocina de mi casa, mientras Ariadna, mi mujer, nos cebaba unos
mates. Al otro día teníamos que mandarla», reveló. Barrientos agrega: «La
compusimos respetando puntualmente el guión. Teníamos que hacer un hit y
pensamos mucho en Moris para hacer esa canción. Fue nuestra fuente de
inspiración». Según, Martín «Patotrabaja en una carnicería», clásico del cantante de «Ayer nomás», otorgó el «ámbito sonoro» para dar las
primeras notas.
Pero ¿de dónde sacaron estos
dos muchachitos de Cuyo el conurbano necesario para esa famosa línea de «cagarte
a tiros en Morón»? Martín
revela: «Yo largué el “pueden robarte el corazón” y Fernando agregó, en tiempo
real, “cagarte a tiros en Morón…”. Así seguimos hasta terminarla. Todo lo que
escribimos lo hacía ese Tanguito del guión: nunca nos olvidamos de que trabajábamos
para un film».
La canción se grabó en el
estudio La Escuelita con la producción de David Lebón, aunque la interpretación
estuvo a cargo de Ulises Butrón (quien desistió de participar en este
artículo). «La canta
Ulises porque tenía la voz raspada de (Fernando) Mirás, que
hace de Tanguito. Sus versiones son impecables —detalla Martín—. Además, el
timbre de Barrientos daba mejor para “Presente”, de (Ricardo) Soulé, que en la
peli no la cantaba Tango».
La banda de sonido de Tango feroz reunió canciones originales
con nuevas versiones de clásicos como «Amor de primavera» (de Tanguito), «Me
gusta ese tajo» (de Pescado Rabioso) y «El
oso» (de Moris, interpretada por su hijo, Antonio Birabent). Fue un éxito que
acompañó en las bateas el suceso de la película, que llevó a más de 1,7 millones
de espectadores. Se suele decir que es el segundo disco más vendido de la
historia del rock nacional después de El
amor después del amor, de Fito Páez (aunque, al ser consultados, ni Sony
Music ni CAPIF supieron suministrar cifras que corroboren este dato).
«Por entonces todos querían la
teta de “El amor es más fuerte”, hasta algunos políticos nefastos. El MODIN
estaba en Corrientes y Santa Fe utilizándola sin autorización como tema de
campaña. Tuvimos que enviar abogados para impedirlo y luego se ofuscaron un
poquito», rememora Martín, quien afirma que el hit le permitió a Caín Caín instalarse
en Buenos Aires. «Económicamente, sirvió para bastante más que una habitación
alquilada por unos meses».
¿Qué sensación genera aquel
hit en su dupla creadora hoy? «Aún sigue diciendo cosas y creo que envejece muy
bien. Ese aspecto de la canción fue algo que buscamos mucho con Daniel», responde
Barrientos. Por su parte, su compañero dice que pasó «por sentimientos
encontrados. Fue tan fuerte lo que le sucedió a mucha gente que costaba separarse
de que el tema fue hecho a pedido de un guión. Mientras multitudes de chicos
nos trataban como si fuésemos ese Tanguito de la peli, gran parte del
establishment del rock entró también en esa confusión y, lejos de juzgarnos
como compositores de música de película, sentían que la canción había mancillado
a ese ser que compartió con ellos parte de su vida real. Igual, hace años que
amo el tema, como cada uno que hago».
Martín se refiere a la
polémica que Tango feroz generó con
algunos artistas contemporáneos de Tanguito, que acusan que el film distorsiona
la vida del músico. «Yo me basé en el guión de un film, no el currículum vitae
de un señor», aclaró. Barrientos suma: «La película nunca tuvo la intención de
comportarse como un documental. La figura de Tango es como una metáfora de una
época, de una forma de escribir canciones y de vivir».
Caín Caín se disolvió tiempo después
de su segundo disco (Bip Bip, de
1996), pero sus integrantes continúan haciendo música. Fernando es parte del
dúo Orozco Barrientos, que ya tiene tres álbumes producidos por Gustavo
Santaolalla. Martín, por su lado, siguió componiendo para películas y hasta
videojuegos (su tema «El Bendito», a cargo de La Yegros, está en el soundtrack del FIFA World Cup Brazil 2014) y junto a Gaby Kerpel y Diego Vainer mezcla
folclore y electrónica en el proyecto Terraplén.
Hoy, el recuerdo los reúne
otra vez. A 21 años de su estreno, Tango
feroz vuelve esta semana a las salas del país en alta definición tras un
proceso de remasterización cuadro por cuadro que demandó nueve meses. «El
reestreno me parece groso para acercar la peli a los que eran muy pibes y no
pudieron verla en su momento», dice Barrientos. «Iré a verla con mi hija Liza,
de 14 años —planea Martín—. Corro el riesgo de que se aburra, pero igual lo
intentaré».
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lunes, 8 de septiembre de 2014
Entrevista a Peter Murphy: “Antes que todo, soy cantante”
A días de una nueva visita a la Argentina, el ex líder de Bauhaus habla de su nuevo álbum, Hollywood, influencias y ¿reggae?
Por cuarta vez (y tercera consecutiva), el “padrino del gótico”
llegará a Buenos Aires. Peter Murphy siempre renegó de esa filiación, pero
bueno: es el título que viene cuando se es la voz más emblemática de la banda
más emblemática del género.
Encima, la última vez que estuvo en la ciudad, allá por
agosto de 2013, lo vimos justamente cantando “Bela Lugosi’s Dead”, “Stigmata
Martyr”, “Double Dare” y esos clásicos que hicieron de Bauhaus la escuela de la
música oscura, durante una gira para celebrar el 35.o aniversario
del grupo. Un par de meses después, era sentenciado en Estados Unidos a tres
años de probation y diez días de
trabajo comunitario por provocar un accidente automovilístico y por posesión de
metanfetaminas (un episodio sobre el que no respondió preguntas). Ahora, hasta un
prontuario justifica llamarlo “gothfather”.
El lánguido y vampiresco artista estará el próximo jueves 11 en Niceto Club
para presentar Lion, un nuevo álbum con
densidad electrónica y cierto filo industrial, que compuso junto al renombrado
músico y productor Martin “Youth” Glover (Killing Joke, The Verve, The Orb, The
Cult, U2, Paul McCartney y decenas de nombres más).
Lion parece más emparentado al sonido de Bauhaus que al de tus
últimos trabajos. ¿Tuvo influencia la gira por los 35 años de la banda en la creación
del álbum?
No, para nada. La escritura de Lion necesitó hacerse de manera muy espontánea, en el lugar,
durante los descansos del tour. Youth tenía algunas ideas instrumentales muy
fuertes, que me inspiraron para escribir. Ambos empezamos con una página en
blanco, sin ninguna relación con mi material de Bauhaus.
¿Por qué decidiste
trabajar con Youth en la composición y producción?
Lo conozco desde principios de los años ochenta. La idea de hacer
algo juntos la propuso otra persona, pero realmente me gustó porque éramos
buenos amigos. Nos juntamos en Londres durante unos días para lo que,
supuestamente, iba a ser un período de prueba, y terminamos creando todo el
disco. Las sesiones funcionaron muy bien.
Si tuvieras que
elegir un momento en la historia de Bauhaus, cualquiera, algo que sea una foto de
tu vida en la banda, ¿cuál sería?
Cuando Danny (Daniel Ash) y yo nos juntamos por primera vez para
componer y descubrí que podía escribir canciones. Eso definió mi vida con el
grupo.
Dijiste en una entrevista
que el reggae fue una enorme influencia en el sonido de Bauhaus. ¿Cómo es eso?
En verdad, lo fue para David J. El reggae inspiró muchas de
sus líneas de bajo. Bob Marley es la referencia obvia, claro. Pero un artista que
me gusta mucho es King Tubby, que abrió todos los shows del Mr. Moonlight Tour.
Se te compara por voz
y estética con David Bowie e Iggy Pop, pero ¿cuál fue tu primera influencia
como cantante? ¿Hubo algún artista que viste y dijiste: “OK, quiero hacer eso
por el resto de mi vida”?
No creo que haya tenido un momento así, de esa epifanía,
pero sí tuve montones de influencias: desde Doris Day hasta los himnos
religiosos. En mi casa había música todo el tiempo, especialmente lo que
escuchaban mis hermanos. Mi hermana mayor, Pat, me compró el primer disco
cuando yo tenía siete años, A Hard Day’s
Night, y las armonías de The Beatles tuvieron una gran importancia en mí.
Muchos fans se
quedaron con las ganas de que tu colaboración con Trent Reznor se extendiera
más allá de hacer algunos covers. ¿Hubo planes de un álbum en conjunto, o
quizás de que él produzca algún trabajo tuyo?
No, nunca proyectamos hacer más que eso. Fue un placer
trabajar y girar con Trent, pero no teníamos otros planes.
¿Cómo fue que llegaste
a hacer un cameo en la
saga Twilight y
cómo es luchar con un lobo digital?
El director (David Slade) me contactó. Era un fan, le
gustaba la idea de que tuviera un papel y se sorprendió cuando acepté. ¿Pelear
contra el lobo? ¡Una experiencia única en la vida!
Participaste en otras
películas y hasta protagonizaste una publicidad de cassettes. ¿Pensaste en
una carrera actoral más formal?
Suele hablarse de otros papeles, pero Hollywood trabaja muy
lento. Hay montones de reuniones y proyectos que tardan años en ver la luz
verde. Lo pienso de vez en cuando, cuando me llegan ofertas interesantes, pero antes
que todo soy cantante: eso es lo que hago y lo que siempre está primero.
Peter Murphy – “Hang Up” (Lion, 2014)
Leer en Rolling Stone >>
domingo, 7 de septiembre de 2014
Cine: críticas de "Hércules" y "El ardor" - FM Nacional Rock 93.7
En "Rock de la Casa", por FM Nacional Rock 93.7, críticamos mucho la película protagonizada por Dwayne "La roca" Johnson (que no se enteré porque nos faja) y recomendamos la obra de Pablo Fendrik encabezada por Gael García Bernal.
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