lunes, 22 de junio de 2015

15 discos de 2015 que ya deberías tener

Pasó la mitad del año, y seleccionamos algunos de sus álbumes más destacados hasta el momento.




Björk - Vulnicura
A base de cuerdas y beats, la islandesa teje una obra que sirve de hiperlink a los mejores momentos de su discografía: la ternura boreal de Vespertine, el volcán vocal de Medúlla, el art-pop abstracto de Homogenic y el sentimiento posthumano de Biophilia. Todas las Björk sonando al unísono.


Muse – Drones
“¿Sos un dron humano? ¡Sí, señor!.. Tu culo ahora me pertenece”, grita Matthew Bellamy en “Psycho”, título más que descriptivo del ánimo psicopatoide de este Muse más pesado y perverso, obsesionado con la deshumanización, las guerras vía joystick, el control y la manipulación de masas. Como diría Philip K. Dick, “es extraño cómo la paranoia y la realidad pueden coincidir de vez en cuando”, en este caso, en un disco fenomenal.


Blur – The Magic Whip
Pasaron 16 años desde que Damon Albarn, Graham Coxon, Alex James y Dave Rowntree hicieron música juntos, y su octavo álbum, lejos de un tentador “regreso a las fuentes”, es el sonido de cuatro tipos confortablemente confundidos en la tarea de redescubrirse. Unas fechas canceladas en Japón y Oriente los llevaron a Hong Kong para unas primeras sesiones, y la extrañeza de neón de la ciudad parece haberle otorgado la atmósfera ideal al disco: íntimo, melancólico sin nostalgia y exploratorio hacia el futuro. Como si fuera necesario irse muy lejos para encontrarse, The Magic Whip parece (salvando las distancias geográficas) la versión Perdidos en Tokio de Blur.


Bob Dylan - Shadows In The Night
La leyenda del folk desnuda de arreglos diez clásicos románticos de los años 40 y 50 popularizados por Frank Sinatra, como “I'm a Fool to Want You” y “The Night We Called It a Day”, y los adapta a un formato de banda mínima y sin intención de tributos. “No me veo haciendo covers de estas canciones. Lo que mi banda y yo estamos haciendo es descubriéndolas, sacándolas de la tumba y llevándolas a la luz del día”, dijo el Sr. Zimmerman, y suena a la pura verdad.


Faith No More - Sol Invictus
La voz de Mike Patton luce elástica como siempre, el groove y el músculo de Bill Gould y Mike Bordin no perdieron tonicidad, y los muchachos de San Francisco derrochan vitalidad con weird-metal de épica progresiva y guitarras tarantinescas. 18 años después de Album of the Year, ¡’tas igual, Faith!


Jim O'Rourke - Simple Songs
Este ex-Sonic Youth, productor héroe del indie (Stereolab, Wilco, Beth Orton, Joanna Newsom y más), compositor para películas y abanderado del sonido “artesanal” antidigital tiene varios trabajos solistas, pero este es su primer disco de “simples canciones”: un viaje a algún pub imaginario de los 70 donde bien podrían juntarse David Bowie, Randy Newman y Cat Stevens a hacer chamber-pop y jazzy-rock.


Leftfield - Alternative Light Source
A dos décadas de haber creado uno de los álbumes fundamentales de la electrónica (Leftism) y tras 16 años de silencio, Neil Barnes and Paul Daley volvieron para recuperar lo que es suyo: un house oscuro y seductor, con la gravedad del dub y festividad narcótica del dance. Tras el decepcionante retorno de Giorgio Moroder, el dúo de Londres primerea en el género como el regreso del año.



Tobias Jesso Jr. - Goon
Una de las revelaciones del semestre la dieron las baladas a piano y alma desnuda de este tímido canadiense con el sentido melódico del primer Paul McCartney y la hipersensibilidad de Harry Nilsson. Certero ataque al corazón.



Kendrick Lamar - To Pimp a Butterfly

El “nuevo rey de la costa Oeste”, como alguna vez su padrino Dr. Dre lo coronó, se consolida como uno de los artistas más sólidos y originales de la música negra contemporánea, en un álbum brillante y provocador de historias confesionales, autoconscientes, cargadas de críticas sociales y políticas sobre un fluir ecléctico e indescifrable de neo-soul y deep-jazz.


The Sonics – This is The Sonics
Si la reunión de las riot grrrls Sleater-Kinney tras 12 años y su excelente No Cities to Love paró las crestas, la reaparición luego de casi ¡cinco décadas! de estas glorias detuvo los latidos.  The Sonics fueron los antepasados de Mudhoney, The Cramps, Nirvana, Eagles of Death Metal, The White Stripes y gran parte de todas las bandas punk, garage y grunge antes de que esos géneros existieran. Como todos los animales prehistóricos, eran toscos, crudos, feroces y, 50 años más tarde, no han evolucionado. Un álbum para escuchar cuando los dinosaurios dominaban la Tierra.


High on Fire - Luminiferous
Hace 15 años que la banda de Oakland liderada por Matt Pike (exviolero de los fundamentales Sleep) viene puliendo su sonido sludge-stoner con un desquiciado imaginario de misticismo fumón (escuchen De Vermis Mysteriis, un álbum conceptual sobre un Jesús viajero del tiempo). Pero su séptimo trabajo es una obra maestra cargada de esoterismo y conspiraciones alienígenas que flotan en un averno de riffs espesos y crepitantes como la lava. Si solo tenés presupuesto para un disco de metal en estos meses, esta es tu elección.


Natalia Lafourcade - Hasta la raíz
¿Quieren aumentar las ventas de música? Creen una batea de “Álbumes postrupturas” y vean cuánto dura la larga y hermosa discografía que nos han dado los corazones rotos. Ahí, primerito entre las novedades, hay que poner las agridulces canciones de esta mexicana que combina como ninguna el indie pop universal con la tradición latinoamericana, donde un blues urbano se puede cruzar con el huapango y la chacarera para dejar en claro que no hay musa más generosa que el dolor.


Sufjan Stevens - Carrie & Lowell

Otro ejemplo de una crisis personal sublimada en fino arte. En 2012, el músico de Detroit perdió a su madre (con trastorno bipolar y esquizofrenia) y eso lo llevó a un viaje interior para repasar su infancia y sus sentimientos. De ahí, surgieron angustiosos y frágiles temas acústicos, lejos de los arreglos sinfónicos del celebradísimo Illinois (2010) y la electrónica de The Age of Adz (2010), que podrían revivir a Nick Drake. Ubíquese en la batea “Música para la resiliencia”.


Noel Gallagher's High Flying Birds - Chasing Yesterday
Un álbum para responderse cada vez que surja la pregunta por la vuelta de Oasis: “¿Para qué?”.


Steven Wilson - Hand. Cannot. Erase.
El último genio del prog ya había mostrado su recurrente obsesión por la alienación y su mirada crítica hacia los nuevos medios sociales en Fear of a Blank Planet, al frente de Porcupine Tree. Pero, en su cuarto trabajo solista, lleva sus temores más allá con un álbum conceptual inspirado en la historia de Joyce Vincent, una joven que fue alejándose de todos sus vínculos y falleció en completa soledad en pleno Londres, donde su cuerpo fue descubierto recién dos años más tarde. Wilson escribe desde una perspectiva femenina sobre la vida “interconectada” de hoy, conjuga el poder de King Crimson y Rush con el trip-hop y el Manic Street Preachers más popero, suma a la ecuación a una ex-Pop Idol (Ninet Tayeb) y pone a una mezzo soprano como Katherine Jenkins a, sencillamente, hablar. Los que se quedan aislados son los que dicen que el rock “progresivo” está muerto.



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