martes, 16 de junio de 2015

Entrevista a Extreme: “El rock ahora es un nicho”

Hablamos con la banda antes de su show en Buenos Aires.



A principios de los años 90, en una revista local de rock ya desaparecida, se definió a Extreme como “los nuevos Queen” (no, no vamos a decir quién dijo esto: todos en este oficio tenemos un Horangel muerto en el placard). El tiempo hizo que la cita sea hoy un chiste de Tangalanga, pero en su momento no era tan descabellado, al menos, trazar algunos paralelismos. Los muchachos de Boston tenían un mix de talentos y potenciales parecidos a los de la reina: un vocalista carismático y virtuoso (Gary Cherone) y un guitarrista hipertalentoso (Nuno Bettencourt) como binomio motor de una banda con explosión heavy, sensualidad funk, toques de conciencia social, sensibilidad dramática y, encima, facha suficiente para derretir bombachas. La irresistible balada “More Than Words” les abrió las gambas del mundo y, para alimentar aquel vaticinio, se coronaron en el escenario del concierto tributo a Freddie Mercury, en 1992. Pero (siempre hay un pero), el éxito los quemó y el grupo se disolvió en un interrogante que sigue presente: ¿qué les pasó?

“Mirando las cosas a la distancia, nos deberíamos haber tomado un año sabático porque los ciclos continuos de discos y gira nos agotaron –cuenta Bettencourt a Generación B–. Desearía poder darte un gran MTV Behind The Music pero, en realidad, nunca hubo una separación definitiva. Fue más bien un distanciamiento entre nosotros para trabajar en otras cosas. Yo empecé mi disco solista y a Gary lo llamaron de Van Halen. Pero Extreme siempre fue una familia, ¡incluso hasta nos caemos bien entre nosotros, ja, ja!”.

“Cuando me sumé a Van Halen, mi corazón todavía estaba con Extreme, pero eso no dilató la reunión –aclara Cherone–. La pasé bárbaro con Van Halen y me trataron muy bien”.

El grupo se volvió a juntar en 2004 y, desde entonces, tuvo sus idas y vueltas, con cambios de integrantes y hasta con un álbum hace siete años, titulado Saudades de Rock. Hoy, se encuentran celebrando el 25 aniversario de Pornograffitti, su disco emblemático (sí, el que incluye “More Than Words”) en una gira que los traerá a Buenos Aires el próximo 18 de junio, en el Teatro Vorterix.

¿Cómo describen este presente de la banda? La reunión ya quedó atrás y no están estrenando material nuevo. ¿Es un momento celebratorio, de cambio?
Bettencourt: No estoy seguro si podemos categorizarlo como una suerte de fase o transición. La banda hoy está entregando a los fans un show de dos horas que te lleva a través de Pornograffitti más una mezcla de otras canciones de nuestro catálogo. Extreme siempre se trató de nueva música y estamos componiendo, ¡así que van a tener que volver a vernos otra vez pronto!

¿Están trabajando en un nuevo disco? ¿Por qué se han demorado tanto?
B: Sí, estamos escribiendo. Es solo una cuestión de coordinar nuestras agendas y meternos en el estudio. Será pronto, je.

¿Qué tal fue reencontrarse Pornograffitti?
B: Queríamos homenajear nuestro disco más exitoso. Al comienzo, no sabíamos cómo le iba a ir en vivo, pero los fans lo están disfrutando y nosotros también. Hacemos las canciones en el orden exacto del álbum, por lo que al principio fue un poco raro sentarnos y tocar “More Than Words” tan temprano en el set, pero cuando ves el show te das cuenta de que realmente funciona. Hay temas que no tocamos hace un montón y algunos, como “When I First Kissed You”, nunca lo hicimos en vivo. La verdad que está siendo una experiencia genial.

¿Qué les pareció el homenaje a “More Than Words” que hicieron Jimmy Fallon y Jack Black?
B: ¡Hicieron un laburo genial, estuvo perfecto! Incluso fui al bowling con Jack la otra noche y jugamos en el mismo equipo para la fundación de Ronnie James Dio contra el cáncer. Nos matamos de risa con el video.


Esa fue la canción que los puso en el mapa musical, pero también la que provocó que muchos los identificaran como una banda de baladas para las chicas. ¿Qué sentimientos les vienen cuando la tocan hoy? 
B: Obviamente, queremos mucho la canción. Nos expuso a una audiencia muy amplia y todavía se la banca después de 25 años. El tema tuvo un muy buen año, ya que, además del clip de Jimmy y Jack, estuvo en The Voice y tuve el privilegio de interpretarla con Steven Tyler en el concierto por el Premio Nobel de la Paz en Oslo, en diciembre pasado.

Ya no se encuentran bandas de rock con el sonido de Extreme hoy, con esa mezcla tan particular de estilos y talentos. ¿Creen que todavía hay un espacio para ustedes o la escena musical cambió mucho?
B: Bueno, la escena cambió muchísimo para todos los géneros, en especial para el rock, que ahora es un nicho. Pero hoy hay muchas herramientas para llegar a la gente, como Facebook, YouTube y videojuegos como Guitar Hero, que presentaron Extreme a toda una nueva generación de fans.

¿Qué piensan de cómo se mueve la industria musical hoy? Vienen de una era en la que hacer discos era relevante y, ahora, con iTunes y Spotify, la lógica cambió…
B: Es un tema cultural y la tecnología ha jugado un rol esencial. La gente tiene muchas más opciones de entretenimiento. Para las nuevas bandas es muy difícil porque están compitiendo contra los más grandes catálogos que se han escrito, todos disponibles desde la palma de tu mano. Hoy, solo tenemos tiempo para la grandeza.

¿Qué onda salir de gira con Rihanna, Nuno? ¿Te resultó complicado, viniendo del hard-rock, adaptarte al mundo y el sonido del pop-dance?
B: Cuando me llamaron, me pregunté para qué me necesitarían si no hay guitarras en su música. Pero eso es justo por lo que ella me quería, porque deseaba que sus canciones sonaran más heavy en vivo. Y si ves el show, hay un montón de partes intrincadas por el lado de la viola.

¿Qué expectativas tienen de su visita al país?
B: ¡No te puedo explicar todo lo que significa! Siempre quisimos ir a Buenos Aires y espero que estén tan sorprendidos como nosotros. ¡Es como una primera cita a ciegas! Pero te prometo que no será la última.




jueves, 11 de junio de 2015

Christopher Lee: espíritu del metal

El fallecido ícono del cine tuvo una rica carrera en la música, en especial como símbolo del heavy. Repasamos lo mejor.



“Name Your Poison”
En la parodia a los superhéroes The Return of Captain Invincible (1983), Christopher Lee encarnó al villano Mr. Midnight, quien tienta al protagonista con su principal debilidad: el chupi. Para ello, le ofrece canilla libre al son de una graciosa canción.



“The Magic of the Wizard's Dream”
En 2005, Lee le puso gravedad dramática a este single de Rhapsody of Fire. Sería el comienzo de una larga amistad con la banda italiana de metal sinfónico, que se extendería por varios discos más.


“Dark Avenger”
En 2010, Manowar regrabó su álbum debut (Battle Hyms, de 1982) y convocó al actor para ser la voz narradora, en reemplazo de la original de Orson Welles (nadie más y nadie menos). Los homoeróticos metaleros nunca inspiraron más miedo.


"The Bloody Verdict of Verden"
Luego de años de colaboraciones, en 2010, el actor se animó editar su primer disco y así salió Charlemagne: By the Sword and the Cross, un álbum conceptual sobre la historia del emperador Carlomagno. La obra le valió el premio “Spirit of Metal”, otorgado por la revista Metal Hammer, que recibió de manos de Tommy Iommi, de Black Sabbath. Pero lo mejor de todo es esta LOCURA de videoclip.



“Jingle Hell”
El mejor regalo que te pudo traer Papá Noel en 2012: un EP del ex Drácula cantando covers de canciones navideñas (A Heavy Metal Christmas). Un año después, le siguió la segunda parte (A Heavy Metal Christmas Too) con “Jingle Hell”, single que trepó al top 20 de Billboard y convirtió al actor en el intérprete vivo, por entonces, más viejo en meterse en un chart.



“My Way”
En mayo del año pasado, el artista editó el que será su último trabajo: Metal Knight, un EP que incluye canciones inspiradas en Don Quijote (“The Impossible Dream”),  la ópera Carmen (“The Toreador March”) y una versión para desnucarse del clásico de Paul Anka (que hizo famoso Frank Sinatra).



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Daniel Melingo en el cine

Se estrenó Su realidad, un viaje alucinante por el mundo y la cabeza del linyera del tango.



Parte documental de una gira mágica y misteriosa, parte mockumental rockero, parte road movie química, parte film silente de los años 20. Tan inclasificable como el arte de su protagonista es Su realidad, la película que sigue el tour de Daniel Melingo por Europa de una forma tan histriónica como onírica y que ya puede verse en el MALBA y en el cine Gaumont.

Dirigida por Mariano Galperín (Chicos ricos, Dulce de leche), el relato trascurre entre las presentaciones del músico en París, Londres, Bruselas y otras ciudades del viejo continente, como telón de fondo de un backstage surrealista en el que el protagonista viaja entre recuerdos, estados alucinógenos y encuentros con amistades.

“Hace mucho que hacemos cosas con Daniel, desde las tapas de los discos de Los Twist, y siempre tuvimos la idea de crear algo más grande juntos. Como está yendo todos los años a tocar por Europa, empecé a escribir un guión que usara la gira como piso de situaciones ficcionadas”, cuenta Galperín, quien también interpreta a un pesado manager de Melingo. “Cuando estaba pensando la película, estaba muy entusiasmado con todo el mundo surrealista de los años 20 de Francia, con Breton, Buñuel, Man Ray, y eso se siente en el resultado final. Y la hicimos ultraguerrilla: arriba de aviones, trenes y en lugares donde no se puede filmar ni de casualidad”. 

Con toques de comedia picaresca lisérgica, la gira es el marco para que Melingo dé rienda suelta a un Tom Waits chaplinesco, estrella de curiosas, tiernas y desopilantes situaciones: desde un peligroso encuentro callejero con un linyera fumón hasta momentos de realismo mágico argentino en pleno primer mundo, como cuando entona a bordo de un tren germano “Canción para mi muerte” al son de la marcha peronista. “Le tuvimos que pedir autorización a Charly García. Se pusieron duros para darnos el permiso, pero logramos que Charly viera la escena y nos dijo que era un honor para él estar en la película”, revela Galperín.

El trip también incluye reuniones con amistades famosas, como zapadas con Andrés Calamaro y Jaime Torres, y una graciosa charla con el actor Iván Gonzalez, preocupado porque su mujer tiene que filmar una escena de sexo con un nigeriano de dos metros. “¿Sabés la pija que debe tener?”, consulta consternado a un Melingo que oficia de confidente callejero en París. “Me interesaba mucho que el mundo de los afectos reales estuviera muy presente en la película, para que después el cariño de la ficción tuviera una base cierta”, explica el director.

Con el cuerpo yirando en el viejo mundo, pero el corazón siempre en Buenos Aires, en una escena Melingo se baja en la estación “Argentine” del subte de París y emerge en plena calle Corrientes, para ir a comprar al kiosco dos triple Fantoche y dos Cachafaz. ¿Acaso hubo esponsoreo? “Sí: nos dieron dos conitos de dulce de leche”, responde Galperín. Chan-chan.



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miércoles, 10 de junio de 2015

Diez robots del cine

Por el estreno de Chappie, recordamos a grandes autómatas de la pantalla grande.



María (Metropolis, 1927)
En una ciudad dividida entre una elite que gobierna la superficie mientras los oprimidos obreros le dan sustento en las profundidades, una peligrosa simpatizante del proletariado será suplantada por el robot más temible y hermoso que ha dado el séptimo arte.


Gort  (El día que paralizaron la Tierra, 1951)
En plena época de paranoia anticomunista y escala armamentista, el director Robert Wise trae de un planeta distante un alienígena con un ultimátum pacifista a la humanidad. Y para cuidar que nadie se descontrole, ahí estaba este cíclope gigante metalizado listo para vaporizarlo. ¿Acaso fue Gort el primer robot patovica?


Robby (El planeta desconocido, 1956)
Era el sirviente del misterioso Dr. Morbious, pero les robó el protagonismo a todos en esta clásica fábula interestelar, inclusive a un Leslie Nielsen que estaba a años luz de La pistola desnuda. Nuestro eterno respeto a Frankie Darro, el actor que estaba metido dentro de Robby y no fue mencionado en los créditos.


C3PO y R2-D2 (La guerra de las galaxias: Episodio IV, 1977)
No podíamos elegir solo a uno porque sería como separar al Gordo y el Flaco de una galaxia muy, muy lejana. “Citripio y Arturito” aportaron comedia camp a la saga de George Lucas y se transformaron en los robots más famosos del universo. Parece increíble que no hayan tenido éxito cuando se cortaron solos con su propia serie animada, Droids, a mediados de los 80. Aunque claro: losmataron con esta presentación


T-800 (Terminator, 1984)
No sabemos por qué los científicos aún siguen investigando: Arnold Schwarzenegger ya descubrió hace 30 años cómo borrar los límites entre hombre y máquina. Este año, volverá con Terminator: Genesis.


Number 5 (Cortocircuito, 1986)
Fue pensado como un arma letal, pero le cayó un rayo y se convirtió en el robot más simpático de los 80 en esta recordada comedia que, también, nació con otra intención: iba a ser un thriller sobre un mecanoide asesino. Number 5 (¿cuántos lo vimos en la Argentina animando eventos y cumpleaños?) tuvo un padre genio: Syd Mead, el cráneo detrás del imaginario de filmes como Tron, Aliens y Blade Runner (donde, recordemos, también están los androides y famosos “replicantes” Roy y Pris).


Data (Viaje a las estrellas: Generaciones, 1994)
El miembro más poderoso de la tripulación a bordo del USS Enterprise también era el bit humorístico de la franquicia de TV y cine, a partir de sus intentos por comprender comportamientos, costumbres y sentimientos. Finalmente, su cerebro positrónico recibió su “chip emocional” y se transformó en alguien más humano que los humanos.


Bumblebee (Transformers, 2007)
¿A quién esperaban? ¿A Optimus Prime, a Megatrón? El verdadero capo de todos los Transformers es el auto con más onda del cosmos. De todas formas, guardémosle también un lugarcito especial en este listado robótico al director Michael Bay, flor de aparato digital.


WALL-E (WALL-E, 2008)
La última esperanza de un planeta que hicimos chatarra está en las pinzas de este tierno y melancólico compactador de basura. Obra maestra eco-friendly y religiosa de Pixar.


Chappie (Chappie, 2015)
Un androide policía destinado al desguace es reprogramado en un experimento y se convierte no solo en la primera inteligencia artificial, sino en el primer gangsta-robot. El nuevo genio del sci-fi, Neill Blomkamp, nos muestra que lo difícil no es crear vida, sino educarla correctamente, en otro de sus filmes cargados de comentarios sociales, dialéctica de videojuego y homenajes cinéfilos (ahora le tocó a RoboCop), pero con dosis de comedia infantil. No será tan contundente como Sector 9 y Elysium, pero el director se las ingenia, una vez más, para hacernos salir del cine preocupados por ser parte de la raza humana.




Diez hits que cumplen una década

¡El primer éxito de los Arctic Monkeys ya tiene diez años! A continuación, ese y otros ataques de vejez.




Arctic Monkeys - "I Bet You Look Good on the Dancefloor" 
¿Quién hubiera apostado que esos mocosos se iban a transformar en la enorme banda actual? La gran sorpresa de Sheffield fue uno de los primeros exponentes de una generación de bandas que emergieron directo del público al estrellato, casi sin industria intermediaria, desde MySpace hacia el número uno en Inglaterra. Años después, el vocalista Alex Turner opinó: “Odiaría que me conociesen solo por esa canción porque es una mierda”. Hoy puede quedarse muy tranquilo.


Babasónicos – “Yegua”
Para Anoche, la banda de Lanús perfeccionó la receta del éxito conseguido con Jessico e Infame y se zarpa con otra colección de canciones inmortales. Los hippies del futuro, surfistas del trash, dandies del conurbano, gronchóticos desfachatados y pisteros irresponsables ahora eran carismáticos y fáciles, siempre sin límites.


The Black Eyed Peas - “My Humps”
La prueba de que, aunque seas una de las peores bandas y compongas una de las peores canciones de la historia, un culo siempre vende.


Coldplay – “Fix You”
Chris Martin se hizo de un viejo órgano que su (por entonces) esposa Gwyneth Paltrow había recibido de su padre y ahí nacieron varias canciones del álbum X&Y, entre ellas esta oda a la reparación sentimental con un falsetto al que no hay estadio que pueda resistir.


Foo Fighters – “Best of You”
Con la necesidad de dar un giro tras una década en la ruta, Dave Grohl y compañía sorprendieron mostrando dos caras en In Your Honor: un disco de frágiles canciones acústicas y otro de contundente rock explosivo, en el que la banda encontraría su himno al aguante.


Franz Ferdinand – “Do You Want To”
Todavía no había pasado de moda su hitazo “Take me Out” y los coquetos escoceses renovaron su temporada de éxitos con otro de sus irresistibles funky-punkies prêt-à-porter. Diez años después, los seguimos bailando.


Gorillaz – “Feel Good Inc.”
Entre el hip hop, el funk, el techno-pop y la tristeza country, Damon Albarn y Jamie Hewlett agitaron los molinos de la fantasía para sus melancolías animadas de ayer y de hoy.  Que el viento los haga regresar pronto.


Madonna – “Hung Up”
“El tiempo se va tan lentamente”, nada menos cierto para la reina del pop, a la que solo le tomó dos años borrar el fiasco de American Life y reconquistar pistas y rankings con una ayudita de ABBA. ¿Acaso es este uno de los mejores sampleos de la historia? Ni lo pienses, ¡bailá!


Oasis – “The Importance of Being Idle”
Cuando la carrera de los hermanos Gallagher no encontraba su rumbo en el siglo xxi, apareció la genialidad de Noel para darles su último clásico antes del adiós. Se los extraña, pero “nada importa mientras haya una cama bajo las estrellas brillantes”.


Weezer – “Beverly Hills”
Habían pasado más de diez años desde el suceso de “Buddy Holly” y los nerdkids del indie norteamericano no la pegaban, hasta que Rivers Cuomo fue a la inauguración del nuevo Hollywood Bowl, se codeó con las estrellas y soñó con ser del jet-set en una canción que los llevó de vuelta al top 10 en los dos lados del Atlántico. 




viernes, 22 de mayo de 2015

Diez mundos alternativos en el cine

Tierras fantásticas, realidades virtuales, ucronías, universos paralelos y más locuras metafísicas de la pantalla grande, en relación al estreno de Tomorrowland.




El mago de Oz (1939)
Un tornado llega a Kansas y se lleva a la pequeña Dorothy a una tierra fantástica de brujas buenas, brujas malas, leones cobardes, monos voladores y hombres de hojalata. Dale play abajo si querés verla entera, pero, si querés el viaje completo sobre el arco iris, no olvides poner The Dark Side of The Moon de fondo.


Laberinto (1986)
Jennifer Connelly es una adolecente enojada por tener que pasar la noche cuidando a su hermanito llorón y no tiene mejor idea que desear que se lo saque de encima el Rey de los Goblins (David Bowie), quien lo rapta a un extraño mundo de fantasía. Sabíamos que el bulto del Duque Blanco no podía pertenecer a este universo.


Sobreviven (1988)
Un obrero encuentra unos lentes que revelan cómo es verdaderamente nuestro mundo: un sitio en blanco y negro dominado por extraterrestres infiltrados que subyugan a la humanidad mediante mensajes de adoctrinamiento subliminales escondidos en la publicidad, el dinero, los diarios y la TV.  Una corrosiva crítica hacia los mass media y la sociedad de consumo del genio de John Carpenter.


Fatherland (1994)
¿Cómo podría ser el mundo si Alemania hubiera ganado la Segunda Guerra Mundial? Esto es lo que imagina esta producción de HBO en el marco de un thriller político ambientado en un 1964 alternativo, en el que un oficial de las SS y un periodista descubren el genocidio judío, mantenido hasta entonces en secreto.


Ciudad en tinieblas (1998)
En una ciudad donde la noche es perpetua, un hombre encuentra que la realidad es controlada por un grupo alienígenas de aspecto vampírico llamados “Los extraños”, que cada medianoche plantan en la mente de la población nuevos pasados y vivencias. ¿Acaso solo somos lo que recordamos?  Después de El Cuervo, el director Alex Proyas se mandó esta joya del sci-fi noir que fue injustamente ignorada en su momento.


The Matrix (1999)
La vida que conocemos no es más que la simulación virtual de una realidad donde los humanos solo somos las baterías que alimentan la matriz. ¿Vivir en la ficción digital o despertar para recuperar el planeta? Elegí el color de tu pastilla y descubrí cómo era el mundo cuando los hermanos Wachowski hacían peliculones.


Agentes del destino (2011)
Matt Damon comete el terrible error de enamorarse de Emily Blunt sin saber que vive en una realidad donde no existe el libre albedrío, ya que los agentes del “Adjustment Bureau” se encargan de que todos y cada uno sigamos un plan de vida asignado. Simpático thriller romántico basado en un cuento de Philip K. Dick.


Coherence (2013)
Un grupo de amigos realizan una cena la noche en la que pasa un misterioso cometa. El fenómeno provoca un apagón en todo el vecindario, con excepción de una casa. Algunos van a pedir ayuda allí, pero los que regresan no son exactamente los mismos. ¿O sí? Paranoia a nivel cuántico en la que es, quizás, la película de ciencia ficción más inteligente (y barata) de esta década.


Parallels (2015)
Muy entretenido film de bajo presupuesto sobre un grupo de personas que, cada 36 horas, viaja a Tierras paralelas a través de un misterioso edificio. Desde universos donde Clinton fue asesinado y las compras se pagan con las huellas dactilares, a un mundo arrasado por una guerra nuclear iniciada por Pakistán, la película parece el capítulo doble presentación de una potencial serie que merecería existir ya mismo en nuestra realidad.


Tomorrowland (2015)
Una rebelde geniecita adolescente (Britt Robertson) será invitada a un universo paralelo futurista que encierra la clave para nuestro porvenir, pero, para poder llegar, tendrá que colabrar con un amargado científico (George Clooney) que no tiene esperanzas. Androides, viajes en el tiempo, aventuras espaciales, conspiranoias, Star Wars, Disney, espíritu hacker y emprendedor: toda, absolutamente toda la imaginación y los ideales nerd puestos en un film por y para soñadores. 


lunes, 18 de mayo de 2015

Diez películas postapocalípticas

Con el estreno de Mad Max: Furia en el camino, revisitamos algunos de los filmes que hicieron pelota al mundo.



La hora final (1959)
La tercera guerra mundial arrasó con el hemisferio norte y dejó una estela de contaminación atmosférica que, lentamente, se encamina hacia Australia, uno de los pocos sitios (por el momento) habitables. Mientras el gobierno local reparte píldoras suicidas a la población para que eviten el sufrimiento por el inevitable final radiactivo que se acerca, un grupo de militares y científicos viajan en submarino hacia los Estados Unidos para investigar una extraña señal Morse. Ava Gardner, Gregory Peck, Fred Astaire y Anthony Perkins les ponen cara a los últimos días de la humanidad, en este clásico entre los clásicos sobre el pesimismo y la desesperanza.


El planeta de los simios (1968)
Charlton Heston cae en un ¿extraño? mundo donde los humanos son animales dominados por una civilización de primates. “¡Quita tus sucias patas de mí, maldito mono!”, espeta quien fuera Moisés, para comenzar a consagrarse como nuevo ícono del sci-fi y protagonista de la trilogía de futuros más lúgubres de la historia del cine, con El hombre omega y Cuando el destino nos alcance (Soylent Green).


El hombre omega (1971)
Una plaga barrió con todos los humanos del planeta, menos con Charlton Heston, un científico militar inmune en busca de la cura, que descubre que no está solo y debe enfrentarse a una “familia” albina muy particular. Fue la segunda (y quizás más reconocida) adaptación al cine de la novela Soy leyenda, de Richard Matheson, que tuvo antes una versión con Vincent Price (1964) y otra con Will Smith (2007). Los Simpson han homenajeado el film en varias oportunidades y, para toda una generación, fue la primera vez que se vio un beso interracial en la pantalla grande (si bien ese hito fue de Island in the Sun, a fines de los 50, y el Capitán Kirk ya había hecho historia en la TV de los 60, desde Star Trek).


Fuga en el siglo XXIII (1976)
En el 2274, viviremos en una ciudad sitiada y controlada por una computadora, donde todo es ocio y placer. Lástima que solo la disfrutamos hasta los 30 años, cuando nos llega la hora de ser vaporizados en el ritual del “Carrusel” para lograr el “renacimiento”. Pero algunos saben que hay un mundo más longevo detrás de este idílico domo. Ya pasaron más de 30 años y seguimos esperando una buena remake. Fuimos.


El día después (1983)
Esta producción de la cadena ABC sobre las consecuencias de una guerra nuclear fue el film para televisión más visto de la historia, con unos 100 millones de espectadores. La acción se centra en Kansas y muestra a la población bajo el impacto de las bombas, los sobrevivientes afectados por la radiación y la lluvia ácida atiborrando los hospitales, los granjeros intentando recuperar la tierra contaminada; en fin: una divina comedia. Cuenta la leyenda que Ronald Reagan y miembros del Estado Mayor Conjunto vieron la película y se quedaron duros. Así todo, continuaron con su delirante plan de defensa espacial, conocido por entonces como “Guerra de las galaxias”.

Cuando sopla el viento (1986)
Una oscura maravilla de la animación (que mezcla dibujo con stop-motion) sobre un ataque nuclear en el Reino Unido desde la perspectiva de una parejita de ancianos, más víctimas de la ingenuidad y la confianza en su Gobierno que de la bomba. Con música de David Bowie y Roger Waters, entre otros.

La carretera (2009)
Desgarrador viaje de un padre (Viggo Mortensen) y su hijo (Kodi Smit-McPhee), huyendo del frío y la hambruna tras un Armagedón que extinguió a casi todas las formas de vida en el planeta, a lo largo de una ruta hacia el sur, mientras arrastran los últimos pertrechos de la humanidad, esquivan árboles carbonizados, ladrones y caníbales. Dura y acertada adaptación de la jodidísima novela homónima de Cormac McCarthy a cargo de John Hillcoat (director de clips de Placebo, Depeche Mode y Nick Cave) que no conviene ver (y aún menos leer) un día de bajón.


9 (2009)
Terribles máquinas han exterminado toda forma de vida. La última esperanza de la civilización está en manos de unos pequeños seres, especies de minions de arpillera, creados a partir del alma de un científico, que deberán luchar por un lúgubre mundo donde los humanos son, tan solo, un recuerdo.


Snowpiercer (2013)
Una nueva era glaciar dejó a la Tierra inhabitable. Los pocos humanos que quedan sobreviven a bordo de un enorme tren que circula por todo el mundo gracias a un motor de movimiento perpetuo. En los vagones de enfrente está la elite, entre abundancia y lujo, mientras que en la cola subsisten miserablemente los pobres. Chris Evans será el encargado de liderar la revolución del proletariado, avanzando entre vagones (y clases, medios y poderes), para conquistar el motor del “sistema”. Violenta, absurda y políticamente ¿incorrecta? No dejen pasar este tren.


Mad Max: Furia en el camino (2015)
A 30 años de la última entrega, el director George Miller revisita su salvaje mundo arrasado por un cataclismo y dominado por la tribalidad mecánica. Tom Hardy se calza el papel que hizo famoso a Mel Gibson y ayudará a Furiosa (Charlize Theron) a escapar de un maníaco ejército. El film retoma el imaginario de la famosa trilogía (en especial, el de la segunda película) y le inyecta toda la parafernalia tecnológica actual para revivir este universo ultraviolento, donde todo es arena, sangre y tuercas. Un reboot demencial.




miércoles, 13 de mayo de 2015

Entrevista a Drenge: huele a espíritu adolescente

Conocé a los hermanos que quieren devolverle agresividad y mosh al rock.



“Es como lanzarme a la multitud: eso es lo que siento cuando tocamos”, dice Eoin (se pronuncia “Owen”) Loveless, una de las mitades de Drenge, la última sensación del garage británico. Escuchar Undertow, el segundo álbum que acaban de editar, refrenda esa sensación: rock rápido y furioso que dan ganas de hacer moshing en el subte C en plena hora pico. Estos pibes tiran a un pozo ciego el descontento de Nirvana, la desprolijidad del primer Arctic Monkeys y bañan con mierda las melodías de The Cribs. Y de ahí sacan una de las gratas sorpresas de este 2015 todavía chato en novedades.

Ser un grupo de dos piezas, con Eoin (23 años) en guitarra y voz y su hermano Rory (21) en batería, le valió comparaciones con The White Stripes, The Black Keys y hasta con sus jóvenes compatriotas Royal Blood, pero Eoin se desmarca: “Y… no sé, creo que las similitudes van en detrimento del disfrute. Estamos en la banda en la que queremos estar, nos encanta tocar en vivo y tratamos de evitar hacer música que sea, digamos, fácilmente comparable”.

El dúo viene de Castlenton, un poblado de mil habitantes en el centro de Gran Bretaña, a unos 30 kilómetros de Sheffield. “Cuando sos de un lugar chiquito, sentís que te estás perdiendo toda la movida de las grandes ciudades, así que te creás la tuya”, explica Eoin, sobre el fenómeno de artistas ingleses que emergen con energía propia de pequeños puebluchos.

Pero el salto a nivel nacional lo dieron gracias a un impensado escándalo político. En julio de 2013, el laborista Tom Watson renunció a su puesto como coordinador de campaña en una carta a Ed Miliband, jefe del partido, en la que decía: “Tratá de ser el mejor líder que puedas, pero intentá tener un vida real también. Y si querés ver una banda increíble, te recomiendo Drenge”. El comentario puso a los hermanos en la primera página de los diarios, con decenas de medios y periodistas pugnando por conocerlos. “Fue algo muy raro. Nadie sabía quiénes éramos, lo que pasó fue muy inusual y lo sería para cualquier banda. Pero, por suerte, no hubo nada político que nos involucrara. Él solo expresó su descontento con el partido y terminó recomendándonos”, dice el guitarrista.

De ahí, a las estrellas. Giras por Europa, Estados Unidos y Canadá. Tocaron en el show de David Letterman, donde conocieron a Beyoncé, y en el programa de Jools Holland, donde pegaron onda con Kanye West. “Conversamos sobre la agresividad en su música y en la nuestra, sobre cómo el hip hop y el rock tienen raíces violentas y cómo hoy todo eso se fue moderando —recuerda Eoin—. El hip hop se volvió más suave y el rock parece menos interesante, más liviano, más fácil”.




martes, 12 de mayo de 2015

15 canciones prohibidas

A 35 años de la censura a “Another Brick in the Wall”, repasamos otros temas vetados del aire.




Un 2 de mayo de 1980, “Another Brick in the Wall”, de Pink Floyd, era prohibida en Sudáfrica tras haber sido adoptada por los jóvenes negros como canción de protesta por la educación de segunda que recibían. La obra de Roger Waters también fue víctima de la censura en nuestro país durante la última dictadura. Pero la fecha no es más que una excusa para recordar otros 15 actos de imbecilidad humana contra la música.

The Kingsmen - “Louie Louie”

La histórica versión de la banda británica del clásico de Richard Berry merece cualquier tope de listados de gansadas autoritarias. Fue vetada por varias estaciones de radio y prohibida en el estado de Indiana por “obscena”, a partir del rumor de que su cantante, Jack Ely, con su particular estilo, balbuceaba sobre un encuentro sexual. Padres indignados llegaron a escribirle cartas como esta a Robert F. Kennedy, por entonces Fiscal General de los Estados Unidos, en protesta por lo que imaginaban escuchar. Todo cayó en manos del FBI que, durante más de dos años, se dedicó a investigar la canción para saber qué demonios decía Ely, solo para llegar a la conclusión de que fueron “incapaces de interpretar cualquier palabra de la grabación” y que era “ininteligible a cualquier velocidad”, por lo cual desestimaron el caso. Parece que los agentes no pudieron ver que Ely, además de una dicción “somnolienta”, en ese momento usaba aparatos en los dientes.



Frankie Goes to Hollywood – “Relax”

La letra de este clásico de los 80 fue considerada ofensiva por la BBC, por sus referencias al orgasmo (“Relax don't do it, when you want to come”). El DJ de Radio One, Mike Read, llegó a romper el disco al aire y se negó a pasarlo en su repaso del Top 40. El incidente no hizo más que multiplicar las ventas del single, que fue número uno durante más de un mes.


Dire Straits – “Money for Nothing”

En 2011, el Broadcast Standards Council de Canadá consideró el hit de 1985 “inapropiado para la difusión”, ya que Mark Knopfler menciona la palabra faggot (“maricón”, en inglés), lo cual viola su código de ética. Parece que los canadienses tardan 26 años en ofenderse. La decisión se revisó meses más tarde, y se les dio a las estaciones de radio y TV la libertad de decidir transmitirla.

 

The Kinks – “Lola”

Las autoridades de la BBC no son tan conservadoras como se podría pensar. Por ejemplo, el problema con este clásico de 1970 no era que Ray Davies relatara, supuestamente, una noche de amor con un travesti, sino la mención a la marca “Coca-Cola”. La banda estaba de gira por los Estados Unidos cuando se enteraron de esta decisión, que podía complicar el lanzamiento del single, lo que obligó al cantante a tomar un avión de vuelta a Londres para poder regrabar la pista y reemplazar las palabras por “Cherry Cola”.





Sex Pistols – “God Save the Queen”

Justo para el 25.o aniversario del ascenso al trono de la reina Isabel, los reyes del escándalo tomaron el título del himno del Reino Unido para un explosivo punk que trata a la monarquía de régimen fascista. Encima, la portada del single “profana” la imagen de la coronada. Obvio, la BBC y la Independent Broadcasting Authority (el ente regulador de allá) le bajaron el pulgar.


The Rolling Stones – “Let’s Spend the Night Together”

El éxito de sus majestades satánicas no sufrió ninguna veda en el éter, pero fue objeto de disputa en una de las anécdotas más famosas del rock. La banda se presentó el 15 de enero de 1967 en el popular programa de televisión de Ed Sullivan, quien les exigió que cambiarán la letra por “let’s spend some time together”, en un intento de atenuar el sentido sexual de la propuesta. Aceptaron a regañadientes, pero durante el show Mick Jagger se la pasó revoleando los ojitos cada vez que cantaba la frase. Cuenta la leyenda que, después de esa performance, los Stones intentaron volver al escenario vestidos con uniformes nazis, lo que provocó que Sullivan los echara del estudio. Ese mismo año, el host también le demandó a The Doors que modifique la alusión a drogarse en “Light My Fire”, pero Jim Morrison terminó cantando al aire la letra original.



The Beatles – “Lucy in the Sky with Diamonds”

¿Está hablando o no de la droga? John Lennon siempre dijo que la canción estaba inspirada en un dibujo que su hijo Julian trajo del colegio (incluso Lucy era una compañerita de clase) y que las iniciales LSD eran una mera coincidencia. No importó: la BBC, por las dudas, la suprimió del aire. El tema volvió a estar involucrado en la polémica después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, cuando la red de radios Clear Channel Communications lo habría incluido en una supuesta lista de más de 150 canciones con letras “cuestionables” y “sensibles” para aquel momento.



Pescado Rabioso – “Me gusta ese tajo”
El blues carnal entonado por Luis Alberto Spinetta fue uno de los centenares de víctimas del COMFER durante la Dictadura. El nefasto organismo hizo callar numerosas canciones por su  “connotación sexual”, como por ejemplo “Da Ya Think I'm Sexy?”, del depravado Rod Stewart;  “Get Down, Make Love”; de los enfermos  homosexuales de Queen; “Tú Quieres, Yo Quiero”, del terrorista de púberes Cacho Castaña; y “Amor libre”, de ese hippie comunista llamado Camilo Sesto.


MC5 – “Kick Out the Jams”

“Right now, it’s time to kick out the jams, motherfuckers!” fue el grito de batalla con el que los protopunks de Michigan abrieron su éxito de 1969. La frase, además, también estaba impresa en el interior de la cubierta del álbum en su primera tirada, lo cual espantó a los directivos del sello Elektra. El disco fue retirado de la venta y reemplazado por dos ediciones: una censuraba tanto la portada como el audio, y otra solo la tapa. Así todo, la cadena comercial Hudson’s se negó a comercializar el álbum y todos los lanzamientos de esa discográfica. La banda, en represalia, pautó avisos en los diarios que tenían la foto de su vocalista, Rob Tyner, con el texto “Fuck Hudson’s”. Finalmente, el sello terminó echando al grupo para evitar pérdidas comerciales. La canción se convirtió en un clásico versionado por decenas de artistas, y la polémica frase puede escucharse sampleada por The KLF, en su hit de 1991 “What Time is Love?” (que no fue censurado).


Rage Against The Machine – “Killing in the Name”
Hablando de puteadas, en esta venenosa crítica hacia el racismo y la brutalidad policial, Zack de la Rocha se manda 17 “fucks” en cinco minutos, además del famoso final in your face: "Fuck you, I won't do what you tell me". La versión original fue levantada de radios y cadenas de TV, pero todavía muchos recuerdan el episodio en la BBC Radio 1, cuando su DJ, Bruno Brookes, la pasó al aire en su recuento del Top 40 ¿por accidente? La canción volvió a ganar fama en 2009, cuando se creó una campaña en Facebook para que la gente comprara el single y evitara que el ganador de ese año de The X-Factor se quedara con el primer puesto de ventas en Navidad. La movida (apoyada por muchos músicos, inclusive miembros de Rage Against The Machine y hasta exparticipantes del programa) fue un éxito.

The Who - "My Generation"
En 1965, hubo toda una generación de padres a las que se les paró el corazón por dos segundos cuando escucharon a Roger Daltrey decir “Why don't you all fff... fade away!". Los malpensados esperaban otra palabra, pero el tartamudeo más amenazante del rock no fue más que una casualidad. Según su productor, Shel Talmy, el cantante estaba muy nervioso durante la grabación y se trabó porque no entendía la letra escrita por Pete Townshend. A todos les pareció cool el accidente y lo repitieron lo largo del tema. Poco importó esto, ya que la BBC lo sacó del aire por considerarlo ofensivo hacia las personas con dificultades para hablar.

Donna Summer – “Love to Love You Baby”

Este himno a la sensualidad de la cantante de Boston y Giorgio Moroder fue un hit menor en Europa. Pero, meses más tarde, el single llegó a Estados Unidos a manos del presidente de Casablanca Records, quien le encargó al productor italiano una versión más larga. Así, Summer volvió al estudio y grabó la mejor colección de gemidos y orgasmos fingidos que puedas escuchar en 17 lujuriosos minutos. Radios de ambos lados del Atlántico (incluida las argentinas) le pusieron un cinturón de castidad, pero eso no impidió que Summer fuera nombrada la “Primera dama del amor” y, poco después, coronada como la “Reina del disco”.


León Gieco – “El fantasma de Canterville” 

Charly García la compuso en 1976 para el álbum de PorSuiGieco, pero la Dictadura los obligó a sacarla y la reemplazaron con “Antes de gira”. Así todo, la primera tirada de ejemplares conservó el tema original. Ese mismo año, Gieco la incluyó en su tercer disco, pero se vio forzado a cambiarle la letra. Así, “si pudiera matarlos” pasó a ser “si pudiera odiarlos”, la frase “siempre fui un tonto que creyó en la legalidad” se convirtió en “siempre fui un tonto que creyó en la humanidad” y “he muerto muchas veces acribillado en la ciudad” se transformó en “he muerto muchas veces rodando sobre la ciudad”. El COMFER objetó la mayoría de las canciones del álbum y hasta prohibió publicar “Canción de amor para Francisca”, “La historia esta” y “Tema de los mosquitos”, que el músico logró incluir en su siguiente trabajo.



The Bangles – “Walk Like an Egyptian”
Uno de los tres hitazos que las muchachas de California tuvieron en los 80 (¿pueden recordar los otros dos sin googlear?) fue una de las muchas canciones que desaparecieron del aire cuando estalló la Guerra del Golfo, para “no dañar susceptibilidades”.



John Lennon – “Imagine”

El conflicto del Golfo Pérsico bombardeó las pocas neuronas que quedaban en los directivos de la BBC, quienes durante ese período crearon una “lista negra” de canciones inapropiadas. Incluyeron cualquier cosa que tuviera una mínima asociación con la guerra y las armas, como “Brothers in Arms”, de Dire Straits; “In the Army Now”, de Status Quo; y “Atomic”, de Blondie. Pero el colmo es que la lista menciona los dos himnos populares más asociados a la paz universal: “Give Peace a Chance” e “Imagine”. La estupidez no hace distinciones.



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