martes, 17 de abril de 2012
jueves, 12 de abril de 2012
Entrevista con Captain Sensible, de The Damned: Sensatez y sentimiento
Antes del primer recital de la legendaria banda inglesa en Buenos Aires, su bajista / guitarrista repasa 35 años de actitud, habla de Malvinas, Thatcher y critica la música actual; "Ser punk hoy es hacer lo que se te canta", afirma.

Eso de que los primeros serán los únicos recordados es #tocuen. Miren a The Damned: los primeros punks ingleses en tener un single ("New Rose"), los primeros en grabar un disco (el monolítico Damned, Damned, Damned), los primeros en meterse en el gótico, los primeros en separarse, los primeros en rejuntarse. ¿Y qué ganaron? Una condena a 35 años de marginación en la memoria de la música popular. Claro: son demasiado imaginativos para el punk, muy divertidos para el goth, con exceso de glam para la psicodélica. Y, así, por la noble actitud de esquivar cualquier etiqueta con la que prensa y público los pueda clasificar, los Damned fueron maldecidos con no poder capitalizar todos los momentos de "gloria" de esos géneros.
Suerte que a estos tipos, fieles a la tradición del género que ayudaron a fundar, les chupa un huevo: son una leyenda, tienen discos elementales que te hacen parar los pelos de furia y alegría por los que pasaron desde Nick Mason hasta Lemmy y ahora vienen a hacer historia a la Argentina. El domingo 15 en Groove, van a presentar So, Who's Paranoid?, su último (y gran) disco, que es un reflejo de ellos mismos: guitarras filosas, adrenalina, lápidas, pogo, garage, cartoon, pop, surf, rockabilly y telarañas. Así es el sonido de esta banda que parece escapada de la revista MAD.
De los históricos, solo quedan el vampiresco frontman Dave Vanian y Raymond Burns, más conocido como Captain Sensible: pacifista, político, compositor de soundtracks, productor de comerciales, estrella pop, juglar del punk, sombrerero loco y... ah, claro (!) bajista / guitarrista de los Damned, que antes de arribar al escenario porteño se abre en una charla a pura sensatez (y sentimientos).
Te lo deben haber preguntado mil veces, pero, ¡ey, acá esperamos 35 años para hacerlo! Así que ahí va: ¿Por qué siempre llevás una boina roja? ¿Hay alguna historia detrás de esta costumbre?
A pesar de todos los aspectos positivos y creativos del punk británico, esos que te empujaban a "hacer algo especial con tu vida a pesar de todas las adversidades", había un producto derivado menos inteligente que creo que preferiría olvidar: las escupidas.
A pesar de todos los aspectos positivos y creativos del punk británico, esos que te empujaban a "hacer algo especial con tu vida a pesar de todas las adversidades", había un producto derivado menos inteligente que creo que preferiría olvidar: las escupidas.
En un local pequeño, la flema rancia que alguien había logrado embocarme en el pelo se cocinaba bajo las luces del escenario y, después, era casi imposible de sacar. Una ducha muy larga solía ser la única solución (cuando había una ducha, claro). Entonces, decidí usar una boina porque son baratas y divertidas, sin darme cuenta de que se convertiría en algo tan ligado a mi identidad que el público literalmente se quejó y abucheó cuando decidí no usarla. Supongo que podría haber sido peor: ¡podría haber elegido una gorra de cazador!
En una entrevista que te hicieron en Boston en 1977 contabas que en un show en donde había muy poca gente, terminaron subiendo mesas y sillas al escenario y comieron pizza mientras tocaban. ¿Qué otras anécdotas de actitud punk como esta recordás de aquellos años?
Uh, no quiero entrar en todo eso. Pero no hace falta decir que, durante la época que cariñosamente denomino "los años del caos" (del 78 al 81, que por alguna razón coinciden con el período de Algy Ward como bajista), solía notar decepción, pánico, miedo en la cara de los presentes cada vez que entrábamos a algún lugar. Posiblemente, tenía algo que ver con la reputación que teníamos de prenderle fuego a la gente (incluyéndonos a nosotros mismos).
Uh, no quiero entrar en todo eso. Pero no hace falta decir que, durante la época que cariñosamente denomino "los años del caos" (del 78 al 81, que por alguna razón coinciden con el período de Algy Ward como bajista), solía notar decepción, pánico, miedo en la cara de los presentes cada vez que entrábamos a algún lugar. Posiblemente, tenía algo que ver con la reputación que teníamos de prenderle fuego a la gente (incluyéndonos a nosotros mismos).
¿Qué es ser punk hoy?
Hacer lo que se te canta.
Hacer lo que se te canta.
Cuando el público en general piensa en punk imagina a Sex Pistols y The Clash, pero no conoce o suele olvidar a The Damned. ¿Te molesta eso?
Todos salimos en el mismo tiempo y lugar, pero evolucionamos de manera distinta. Nosotros siempre seguimos nuestra propia y extraña, pero maravillosa, travesía musical. En toda la clase 77 (en realidad, 76) nadie se parecía a los demás: todos teníamos nuestro propio look y no estábamos estereotipados.
Todos salimos en el mismo tiempo y lugar, pero evolucionamos de manera distinta. Nosotros siempre seguimos nuestra propia y extraña, pero maravillosa, travesía musical. En toda la clase 77 (en realidad, 76) nadie se parecía a los demás: todos teníamos nuestro propio look y no estábamos estereotipados.
¿Pensás que ser una banda con tantas influencias sonoras y difícil de "catalogar" los perjudicó para ser más populares?
Puede ser. Pero se siente bien saber que nunca nos comprometimos en un triste intento comercial para convertirnos en una megabanda o algo así. Cada uno de los álbumes que hicimos es diferente. Seguimos nuestros instintos sin preocuparnos por lo que la gente podría pensar. ¿Estúpido? Posiblemente. ¿Heroico? Un poco de eso también.
Puede ser. Pero se siente bien saber que nunca nos comprometimos en un triste intento comercial para convertirnos en una megabanda o algo así. Cada uno de los álbumes que hicimos es diferente. Seguimos nuestros instintos sin preocuparnos por lo que la gente podría pensar. ¿Estúpido? Posiblemente. ¿Heroico? Un poco de eso también.
Me encanta la manera en que nuestro estilo se desarrolla y serpentea de disco a disco. De un blitzkrieg punk de algo voltaje, pasando por la psicodelia y el garage hasta el gótico. Lo maravilloso es que todos en la banda estábamos dispuestos a la experimentación total, que es mucho más de lo que puedo decir de los sellos discográficos. Es una razón por la cual tendían a echarnos bastante seguido. Los recientes discos, Grave Disorder y So, Who's Paranoid?,llevan ese leitmotiv de "negarse a que te aten" y están llenos de lindos riffs y melodías fuertes, ¡aunque lo diga yo mismo!
Ya pasaron más de tres años desde el último álbum. ¿Habrá uno nuevo pronto?
Con The Damned, se trata de calidad, no de cantidad, je.
Con The Damned, se trata de calidad, no de cantidad, je.
¿Cómo será el show en Argentina? Vimos que están tocando el álbum Damned Damned Damned completo...
El año pasado hicimos Damned Damned Damned y The Black Album enteros, pero esta vez vamos a hacer un setlist mixto que cubra todos los períodos de la historia de Damned, incluyendo punk adrenalínico, gótico hímnico e improvisaciones para mantenernos alertas musicalmente. Somos una banda como corresponde, en el viejo sentido de la palabra: no coreografiamos nada y nunca hicimos trampas con grabaciones, como pasa actualmente con muchos shows. Además, tenemos la suerte de tener a Dave Vanian, que es lejos el mejor cantante de su generación.
El año pasado hicimos Damned Damned Damned y The Black Album enteros, pero esta vez vamos a hacer un setlist mixto que cubra todos los períodos de la historia de Damned, incluyendo punk adrenalínico, gótico hímnico e improvisaciones para mantenernos alertas musicalmente. Somos una banda como corresponde, en el viejo sentido de la palabra: no coreografiamos nada y nunca hicimos trampas con grabaciones, como pasa actualmente con muchos shows. Además, tenemos la suerte de tener a Dave Vanian, que es lejos el mejor cantante de su generación.
¿Qué te motivó a involucrarte en política y fundar un partido?
En lugar de tirarle un ladrillo al televisor cuando Tony Blair le daba a la perorata de las armas de destrucción masiva iraquíes, un día decidí fundar mi propio partido, con el que me divertí y se nos ocurrieron algunas buenas ideas, como esta: Siendo un pacifista de toda la vida y habiendo hecho campaña contra las bombas nucleares, pensé que es el momento no de recortar personal en el ejército, sino de, más radicalmente, abolir la maquinaria bélica por completo. ¿No se puede hacer? ¿Por qué no? Desde la guerra fría, no hay ningún país que amenace al Reino Unido. Y hay que decir que los británicos seríamos mucho más populares como nación en el mundo si no mandáramos repetidamente tropas al extranjero por razones que parecen carecer de sentido y ser invenciones. Grandes cantidades de dinero podrían ahorrarse e inyectarse en la investigación y el desarrollo de energía verde, lo cual ayudaría al Reino Unido a convertirse en un líder y potencial exportador de esta tecnología que puede salvar el planeta, en lugar de vender armas, como hacemos actualmente. ¿No es sensato?
En lugar de tirarle un ladrillo al televisor cuando Tony Blair le daba a la perorata de las armas de destrucción masiva iraquíes, un día decidí fundar mi propio partido, con el que me divertí y se nos ocurrieron algunas buenas ideas, como esta: Siendo un pacifista de toda la vida y habiendo hecho campaña contra las bombas nucleares, pensé que es el momento no de recortar personal en el ejército, sino de, más radicalmente, abolir la maquinaria bélica por completo. ¿No se puede hacer? ¿Por qué no? Desde la guerra fría, no hay ningún país que amenace al Reino Unido. Y hay que decir que los británicos seríamos mucho más populares como nación en el mundo si no mandáramos repetidamente tropas al extranjero por razones que parecen carecer de sentido y ser invenciones. Grandes cantidades de dinero podrían ahorrarse e inyectarse en la investigación y el desarrollo de energía verde, lo cual ayudaría al Reino Unido a convertirse en un líder y potencial exportador de esta tecnología que puede salvar el planeta, en lugar de vender armas, como hacemos actualmente. ¿No es sensato?
Recomiendo este enfoque pacifista para todas las naciones. Es mucho mejor solucionar las diferencias hablando que pelear. Y si un país necesita petróleo, en lugar de ir y robarlo, ¿por qué simplemente no lo compra?
Me habría gustado mantener el Blah! Party por más tiempo, pero no soy muy bueno en el área organizativa, así que ahora simplemente blogueo cuando el gobierno me hace enojar.
En los años 80, compusiste "Glad It's All Over", contra la guerra de Malvinas. ¿Qué opinás de los recientes cruces entre Buenos Aires y Londres en torno a las islas?
Nunca fui demasiado bueno para el nacionalismo, así que no suelo caer presa de campañas de prensa que demonizan a gente de otros lugares. Por esa razón, nunca me tragué la guerra de la señora Thatcher en el momento de escribir, indignado, "Glad It's All Over". Excepto que nada se terminó, por supuesto.
Nunca fui demasiado bueno para el nacionalismo, así que no suelo caer presa de campañas de prensa que demonizan a gente de otros lugares. Por esa razón, nunca me tragué la guerra de la señora Thatcher en el momento de escribir, indignado, "Glad It's All Over". Excepto que nada se terminó, por supuesto.
Seguro que hay una mayoría de británicos que viven en las islas, pero sin dudas porque a los argentinos se les impidió asentarse ahí. Los días del colonialismo y de tratar a Sudamérica como una mierda se terminaron hace rato, por suerte. Así que, estamos en una situación en la que un acuerdo parecería ser la solución obvia. Tratar a los isleños con respeto, compartir los recursos y gobernar el lugar en forma conjunta entre Argentina y el Reino Unido durante un tiempo. Esto podría, de algún modo, descomprimir la situación. Pero, ¿qué sé yo?: solo soy un músico punk.
viernes, 6 de abril de 2012
Stephen Perkins de Jane's Addiction: "Salir de gira es el sueño de los escapistas"
El baterista de la banda californiana habla del nuevo disco, las amistades, la industria y el show que los traerá por segunda vez a Buenos Aires en un año.

Tuvimos que esperar dos décadas para ver por primera vez a Jane's Addiction en Argentina, pero apenas 375 días para tenerlos de vuelta por acá. Ah, la magia del dólar estable (?). En fin. En aquella oportunidad, los rockeros californianos dieron un concierto gratuito en Puerto Madero en el marco de un tour "precalentamiento" de lo que sería, meses más tarde, The Great Escape Artist, su esperado y conflictivo álbum tras ocho años de silencio.
No fue un regreso fácil (ni, precisamente, un "regreso"). El bajista Eric Avery, que había participado de la gira anterior, no quiso pisar el estudio. Duff McKagan ocupó su lugar, incluso en la composición, pero decidió irse en plena grabación cuando vio que el Pro Tools y la electrónica ahora eran integrantes de peso en la banda. Al final, reapareció Chris Chaney, compartió las cuatro cuerdas con Dave Sitek (de TV On The Radio) y todos terminaron de producir, junto a Perry Farell, Dave Navarro y Stephen Perkins, el último gran truco: hacer desaparecer todo rastro de funk, surf y nostalgia por los alternativos 90 en un acto de magia negra. El nuevo Jane's suena pesado, denso, con adicción a las artes oscuras, el dramatismo perverso y el cabaret exótico; un ritual poco habitual al que esperaban muchos fans tradicionales y que podremos ver el próximo martes 10 en el teatro Vorterix (atención: estaba pautado para el Estadio Malvinas Argentinas y se mudó). Pero antes, voilà: el fiel percusionista corre el telón y cuenta qué nos espera.
Con el último álbum la banda nunca sonó tan oscura, con dosis de post-punk gótico y hasta rock progresivo. ¿Cómo fue que llegaron a este sonido?
Nuestra vida personal es la que provee la semilla. Eso, más la gente que conocemos (y con la cual creamos) y los sucesos globales de los últimos ocho años son los que determinan el sonido y el ánimo de la música. Lo que escuchamos es una parte muy chica de todo el ruido que conforma una canción de Jane's. Es actitud y filosofía más que cualquier tipo de género musical.
Una cosa es volver a juntarse después de muchos años para grabar y otra es convivir meses y meses de gira. ¿Cómo la están llevando?
En realidad, convivir es mucho más fácil que hacer arte juntos. Un gran disco implica diez mil interrogantes creativos y discusiones honestas para encontrar las respuestas. Salir de gira, por otra parte, es el sueño de los escapistas, je.
El tour tiene una estética de teatro-cabaret de los años 20. ¿De dónde surge la inspiración para esto? ¿Veremos aquí esta puesta en escena?
Yo me inspiré en la película Ojos bien cerrados de Stanley Kubrick. No puedo hablar por los demás. Dependiendo de la aduana, vamos a tener muchos deleites visuales sobre el escenario de Buenos Aires.
El año pasado en nuestro país tocaron por primera vez en vivo la canción "End To The Lies". ¿Podemos esperar acá otra sorpresa?
¡Más vale! Pero no sería una sorpresa si te lo cuento, ¿no? Je, je. Bueno, dejame hablar con los chicos para hacer algo inapropiado y fuera de lugar. ¡Sorpresa!
Fue muy comentada en Internet su presentación en vivo en el Google I/O del año pasado, ante una audiencia de geeks y personas del mundo tecnológico. ¿Cuál es el recital más extraño que dieron en términos de público o contexto?
IHeartRadio Festival, en Las Vegas: Tocamos con Lady Gaga, Black Eyed Peas, Jennifer Lopez, Sting y ¡nos presentó Carrie Underwood! Muy raro. Pensé: "No pertenecemos a este lugar, pero ¡no pertenecemos a ningún lado!". El público no estaba preparado para el power trio del infierno con Perry a la cabeza. ¡Nos robamos el show, especialmente Navarro! No había muchos guitarristas estrella en el line-up de los dos días del concierto.
Hablando de Dave: se dijo hace poco que él solía asustar a Marilyn Manson rociándole el baño con su sangre. ¿Con Uds. también hace esa clase de jodas retorcidas o en la gira se comporta mejor?
Ambas cosas... Siempre... Cuando es posible... ¡no, nunca!
¿Por qué el lugar del bajista parece tan conflictivo en la banda?
Es que Dave, Perry y yo, juntos, somos una reacción química explosiva: peligrosa si se ingiere y, si entra en contacto con la piel, se huele o se percibe por un largo período.
Siempre fueron una banda que abrazó lo aportes de las nuevas tecnologías. ¿Cuál su posición con respecto a toda esta movida contra Megaupload y perseguir y cerrar sitios que sirven para compartir archivos?
Es un gran momento para artistas y músicos. ¡Podés crear hoy y publicar a la noche! Pero es un momento de mierda para la industria de la música: está contaminada, diluida y enmudecida. ¡Arriba el arte y abajo el dinero!
Perry dijo que quedó mucho material de las sesiones del último disco y que está entusiasmado con grabar. ¿Nos van a hacer esperar otros ocho años por un nuevo álbum?
Prefiero tomar inspiración del año que pasamos girando, viajando, conociéndonos en el escenario y, después, hacer un nuevo disco. ¡Va a sonar enorme y espero que sea pronto!
En casi 30 años de historia tienen solo cuatro discos. ¿Creés que este puede ser el inicio de una etapa más regular y prolífica en la vida de la banda?
Trabajamos cuando la amistad está sólida. Si el vínculo se debilita, la banda se vuelve desunida. El yeite es divertirse mientras lo hacés. Podemos seguir para siempre si los buenos momentos continúan.
Tuvimos que esperar dos décadas para ver por primera vez a Jane's Addiction en Argentina, pero apenas 375 días para tenerlos de vuelta por acá. Ah, la magia del dólar estable (?). En fin. En aquella oportunidad, los rockeros californianos dieron un concierto gratuito en Puerto Madero en el marco de un tour "precalentamiento" de lo que sería, meses más tarde, The Great Escape Artist, su esperado y conflictivo álbum tras ocho años de silencio.
No fue un regreso fácil (ni, precisamente, un "regreso"). El bajista Eric Avery, que había participado de la gira anterior, no quiso pisar el estudio. Duff McKagan ocupó su lugar, incluso en la composición, pero decidió irse en plena grabación cuando vio que el Pro Tools y la electrónica ahora eran integrantes de peso en la banda. Al final, reapareció Chris Chaney, compartió las cuatro cuerdas con Dave Sitek (de TV On The Radio) y todos terminaron de producir, junto a Perry Farell, Dave Navarro y Stephen Perkins, el último gran truco: hacer desaparecer todo rastro de funk, surf y nostalgia por los alternativos 90 en un acto de magia negra. El nuevo Jane's suena pesado, denso, con adicción a las artes oscuras, el dramatismo perverso y el cabaret exótico; un ritual poco habitual al que esperaban muchos fans tradicionales y que podremos ver el próximo martes 10 en el teatro Vorterix (atención: estaba pautado para el Estadio Malvinas Argentinas y se mudó). Pero antes, voilà: el fiel percusionista corre el telón y cuenta qué nos espera.
Con el último álbum la banda nunca sonó tan oscura, con dosis de post-punk gótico y hasta rock progresivo. ¿Cómo fue que llegaron a este sonido?
Nuestra vida personal es la que provee la semilla. Eso, más la gente que conocemos (y con la cual creamos) y los sucesos globales de los últimos ocho años son los que determinan el sonido y el ánimo de la música. Lo que escuchamos es una parte muy chica de todo el ruido que conforma una canción de Jane's. Es actitud y filosofía más que cualquier tipo de género musical.
Una cosa es volver a juntarse después de muchos años para grabar y otra es convivir meses y meses de gira. ¿Cómo la están llevando?
En realidad, convivir es mucho más fácil que hacer arte juntos. Un gran disco implica diez mil interrogantes creativos y discusiones honestas para encontrar las respuestas. Salir de gira, por otra parte, es el sueño de los escapistas, je.
El tour tiene una estética de teatro-cabaret de los años 20. ¿De dónde surge la inspiración para esto? ¿Veremos aquí esta puesta en escena?
Yo me inspiré en la película Ojos bien cerrados de Stanley Kubrick. No puedo hablar por los demás. Dependiendo de la aduana, vamos a tener muchos deleites visuales sobre el escenario de Buenos Aires.
El año pasado en nuestro país tocaron por primera vez en vivo la canción "End To The Lies". ¿Podemos esperar acá otra sorpresa?
¡Más vale! Pero no sería una sorpresa si te lo cuento, ¿no? Je, je. Bueno, dejame hablar con los chicos para hacer algo inapropiado y fuera de lugar. ¡Sorpresa!
Fue muy comentada en Internet su presentación en vivo en el Google I/O del año pasado, ante una audiencia de geeks y personas del mundo tecnológico. ¿Cuál es el recital más extraño que dieron en términos de público o contexto?
IHeartRadio Festival, en Las Vegas: Tocamos con Lady Gaga, Black Eyed Peas, Jennifer Lopez, Sting y ¡nos presentó Carrie Underwood! Muy raro. Pensé: "No pertenecemos a este lugar, pero ¡no pertenecemos a ningún lado!". El público no estaba preparado para el power trio del infierno con Perry a la cabeza. ¡Nos robamos el show, especialmente Navarro! No había muchos guitarristas estrella en el line-up de los dos días del concierto.
Hablando de Dave: se dijo hace poco que él solía asustar a Marilyn Manson rociándole el baño con su sangre. ¿Con Uds. también hace esa clase de jodas retorcidas o en la gira se comporta mejor?
Ambas cosas... Siempre... Cuando es posible... ¡no, nunca!
¿Por qué el lugar del bajista parece tan conflictivo en la banda?
Es que Dave, Perry y yo, juntos, somos una reacción química explosiva: peligrosa si se ingiere y, si entra en contacto con la piel, se huele o se percibe por un largo período.
Siempre fueron una banda que abrazó lo aportes de las nuevas tecnologías. ¿Cuál su posición con respecto a toda esta movida contra Megaupload y perseguir y cerrar sitios que sirven para compartir archivos?
Es un gran momento para artistas y músicos. ¡Podés crear hoy y publicar a la noche! Pero es un momento de mierda para la industria de la música: está contaminada, diluida y enmudecida. ¡Arriba el arte y abajo el dinero!
Perry dijo que quedó mucho material de las sesiones del último disco y que está entusiasmado con grabar. ¿Nos van a hacer esperar otros ocho años por un nuevo álbum?
Prefiero tomar inspiración del año que pasamos girando, viajando, conociéndonos en el escenario y, después, hacer un nuevo disco. ¡Va a sonar enorme y espero que sea pronto!
En casi 30 años de historia tienen solo cuatro discos. ¿Creés que este puede ser el inicio de una etapa más regular y prolífica en la vida de la banda?
Trabajamos cuando la amistad está sólida. Si el vínculo se debilita, la banda se vuelve desunida. El yeite es divertirse mientras lo hacés. Podemos seguir para siempre si los buenos momentos continúan.
sábado, 31 de marzo de 2012
Foster The People en Buenos Aires: ¡Deme dos!
A puro indie marketinero, los chicos de Los Ángeles se compraron dos Trastiendas completas en continuado.

Foto de Diego Paruelo
Foto de Diego Paruelo
Con Foster The People uno no sabe si está ante la más excitante promesa del pop del siglo XXI o uno de los primeros exponentes de ese futuro que, con ironía, imaginaba la película El Demoledor (1993): una sociedad que ya no escuchaba canciones, sino jingles. Después de todo, su líder, Mark Foster, es compositor de música publicitaria y el álbum se gestó bajo el paraguas del estudio de marketing para el que (todavía) trabaja. Quizás es por esto que, cuando uno los oye, tiene tantos deseos de comprar diez copias de Torches, su irresistible debut, como de endeudar hasta los nietos por ese nuevo Nissan Versa que baila en TV al compás de “Don’t Stop (Color Of The Walls)”.
El trío de Los Ángeles es producto de este extraño fenómeno de nuestros tiempos, en el que “single” y “jingle” parecen tener menos que una letra de diferencia y el indie se ha transformado en un lugar común más del advertising, poniéndole sonido a los culos de los avisos de cerveza o a las amas de casa desesperadas por la grasa pegada en la sartén.
Pero lo cierto es que la voluntad de cualquier cliente difícil, como yo, que haya estado ayer en La Trastienda fue comprada desde el primer acorde de “Houdini” que, con su magia arcade, abrió la primera de las dos ardientes funciones al hilo que los californianos hicieron en Buenos Aires. En cuestión de minutos, Foster The People dejó claro que, esta noche, nadie iba a quedar como un consumidor insatisfecho.
En formación quinteto, los chicos se hicieron gigantes en un minúsculo escenario atestado de instrumentos a fuerza de ritmo, transpiración y dinámicas versiones de “Miss You” y “Life On The Nickel”, mientras Mark Foster saltaba entre el micrófono, el teclado y el bombo, desatando histerias en un público fundamentalmente veinteañero que no dejó de corear un solo tema.
“I Would Do Anything For You” trajo ondas electromagnéticas de amor y paz, pero “Broken Jaw” nos devolvió al costado más tribal del grupo, con un Mark Pontius reventando parches y el cencerro (yeah, more cowbell!) copando la escena. Acá no hubo frescura del Pacífico ni guiños a Beach Boys: para “Waste”, La Trastienda ya era un microestadio en Fahrenheits que terminó consumiéndose en el pogo desatado por “Call It What You Want” y una “Don’t Stop” con gesto punkie.
En el final, el hit “Helena Beat” y el jingle generacional “Pumped Up Kicks” en tono ¡marcha! (sí, hubo géneros para todos los gustos), con Foster chorreando sudor y gloria, alzado en las vallas, sostenido por el público: una postal del triunfo de la viralidad consumista con la que se cerró el primer acto.
A esta altura, yo ya quería la remera escote en “V” de Torches, los lentes Infinit de marco grueso, los chupines Levi’s, el FIFA 12, 10 litros de Corona, cinco iPhones, un fucking Cadillac y más, mucho más de esta encantadora música comercial.
Malditos bastardos, no me dejaron otra que ir a la boletería y preguntar: ¿Me da otro?
jueves, 29 de marzo de 2012
Cine: Críticas de "La suerte en tus manos", "Un método peligroso" y "El Lórax" - FM ESPN 107.9
Comentario de los estrenos de la semana en "Bebe va de 10", con bebe Contepomi y equipo.
martes, 27 de marzo de 2012
Diez películas que merecen una remake urgente
Son muy buenas ideas, pero envejecieron mal o, por producción, actuaciones o pobres efectos especiales, quedaron plasmadas en malos films. Acá, una selección de títulos que necesitan otra oportunidad.

Los cañones de Navarone (1961)
Arrancamos con un peliculón original: Gregory Peck, David Niven y Anthony Quinn son parte de un grupo de soldados que no se soportan entre sí, pero deben unirse para reventar una impenetrable fortaleza nazi en una isla del Mar Egeo. Una historia que requiere ya mismo un refresh para recordarnos lo excelentes que eran esos filmes ambientados en la Segunda Guerra Mundial, en los que un comando de renegados se enfrentan a una misión imposible (en la onda Doce del patíbulo, Donde las águilas se atreven o, más cercano en el tiempo, Bastardos sin gloria). Con un nuevo elenco internacional de superestrellas, esto hace volar la taquilla.
Viaje fantástico (1966)
Imaginen lo que la tecnología actual puede hacer con este clásico trip psicodélico de los 60, en el que una tripulación de un submarino es miniaturizada e inyectada en el cuerpo de un científico para salvarle la vida. Este clásico inspiró una novela de Isaac Asimov y una serie de TV. En 1987, Steven Spielberg produjo una floja comedia “homenaje”, Viaje insólito, pero creo que ya es hora de que haga una nueva versión a lo grande. Eso si no le ganan de mano, ya que estaría en desarrollo una remake con la producción de James Cameron (Avatar) bajo la dirección de Shawn Levy (Gigantes de acero).
Solaris (1972 y 2002)
Más allá de ser excelentes películas, ni el abordaje psicológico de Andrei Tarkovsky ni la versión romántica de Steven Soderbergh hicieron justicia a la obra cumbre de Stanislaw Lem, una de las novelas más profundas y fantásticas de la ciencia ficción. La historia, sobre el contacto con un planeta cuyo único habitante es un gigantesco océano inteligente, ofrece múltiples lecturas e interpretaciones sobre los problemas de comunicación y la esencia del ser humano. Su traspaso al cine requiere de alguien que sepa reunir esa complejidad y el increíble imaginario que ofrece el libro en un film popular y, a la vez, reflexivo. ¿Alguien tiene el teléfono de Christopher Nolan?
Infierno en la torre (1974)
OK, nos metemos con uno de esos clásicos intocables, pero esta obra protagonizada por Paul Newman y Steve McQueen sobre un incendio que se apodera del rascacielos más alto de San Francisco, quedó chamuscada por los años. Después de Contagio, Steven Soderbergh pica en punta para una nueva versión que demuestre que el cine catástrofe setentoso volvió para quedarse.
Shivers (1975)
Uno de los primeros trabajos de David Cronenberg (en el que ya revelaba su retorcida psiquis), donde unos parásitos infectan a los habitantes de un edificio y los convierten en maníacos sexuales. Me ganaré el odio eterno de los fanáticos del director canadiense de culto, pero esto es material para una remake en clave comedia de horror a cargo de Ruben Fleischer (Zombieland) o, mejor, Edgar Wright (autor de Muertos de risa y productor de Ataque extraterrestre).
Duna (1984)
La novela de Frank Herbert (1965) es el inicio de una de las sagas épicas más reconocidas de la literatura sci-fi: la lucha de reinos interestelares por el control de una especia que prolonga la vida y sirve para los viajes espaciales, solo hallable en el planeta Arrakis, más conocido como Dune. Su adaptación a la gran pantalla podría haber iniciado una las franquicias más exitosas de la historia. Sin embargo, se transformó en uno de los proyectos más accidentados del séptimo arte que, tras años de atrasos, cambios de guionistas y directores, recayó en un David Lynch que hizo lo que pudo: un film con algunos aciertos (no la actuación de Sting, claro), pero incompresible y soporífero, al punto que el mismo cineasta lo detesta.
Paramount anunció en 2008 la realización de una nueva versión, primero con Peter Berg (Hancock) y luego con Pierre Morel (Búsqueda implacable) tras las cámaras, pero canceló el proyecto el año pasado. Habrá que seguir esperando por la que sería la Guerra de las galaxias inteligente.
The Stuff (1985)
Una misteriosa crema, muy dulce, adictiva y dietética, se transforma en el helado furor de masas en Estados Unidos. Pero la sustancia es un organismo alienígena capaz de consumir a la gente desde el interior. En plena era de los “sundaes” de McDonalds y el “café” de Starbucks, una nueva versión de este film de terror con pizcas de comedia crítica hacia la industria del fast-food podría ser un éxito tamaño jumbo.
Amos del universo (1987)
Si con Transformers Hollywood recuperó del olvido a la línea de juguetes más exitosa de los 80 y la transformó en una multimillonaria saga, ¿por qué no puede hacer lo mismo con He-Man? Eso sí, no se la den a Michael Bay y, por favor, pensemos en algo más presentable que un Dolph Lundgren en mallita untado en Hawaiian Tropic.
La excelente serie Game of Thrones demostró que la fantasía épica puede ser cosa seria en producto y respuesta del público, entonces: ¿qué tal si sus creadores, David Benioff y D. B. Weiss, no se dan una vuelta por Eternia?
Sobreviven (1988)
Un obrero de la construcción encuentra unos lentes de sol que, en lugar de opacar la realidad, la revela: el mundo es un sitio en blanco y negro dominado por extraterrestres infiltrados que mantienen el control de la humanidad por medio de mensajes subliminales de adoctrinamiento escondidos en la publicidad, el dinero, los periódicos y la TV.
Una brillante y corrosiva crítica hacia el mass-media y la sociedad de consumo que, lamentablemente, John Carpenter solo pudo concretar en un film de bajo presupuesto con pobrísimas actuaciones y efectos. Que se haga justicia: la nuevas generaciones necesitan una nueva versión de la que, conceptualmente, quizás sea la mejor obra del autor de otras joyas como Halloween y La niebla.
La hoguera de las vanidades (1990)
La primera novela de Tom Wolfe desnuda con agudeza la doble moral y las contradicciones de la sociedad de Nueva York en los 80, donde coexistía la tensión social con los excesos del individualismo yuppie. Pero en su traspaso al cine salió todo mal: director equivocado (un Brian De Palma muy desdibujado), guión flojo y peor casting (Tom Hanks, Melanie Griffith y Bruce Willis, muy lejos de los personajes originales). Desde aquí nos preguntamos si Aaron Sorkin (guionista de Cuestión de honor y Red Social) tiene un Barnes & Noble cerca de casa.
Leer en Rolling Stone >>
viernes, 16 de marzo de 2012
Cine: críticas de "¡Esto es guerra!", "Proyecto X" y "El precio de la codicia" - FM ESPN 107.9
En Regenerativo, el programa de Martín Altberg y Sebastián Almada, hablamos de los estrenos de la semana: las comedias "¡Esto es guerra!" y "Proyecto X" y la muy recomendable "El precio de la codicia".
martes, 13 de marzo de 2012
Tecnología: 4 aplicaciones que están cambiando la radio - FM ESPN 107.9
En la sección tecnológica de "Bebe va de 10" (además de pelearme con todos los novios de mis amigas), hablamos de apps para móviles que están revolucionando la radio: desde escuchar emisoras de cualquier parte del mundo hasta poder crear tu propio programa de radio y transmitirlo en vivo desde celular, pasando por convertir a audio tu timeline de Twitter. Grossitud total.
jueves, 8 de marzo de 2012
Cinco canciones sobre Malvinas
Luego de las ¿polémicas? declaraciones de Roger Waters y Morrissey, recordamos temas de artistas extranjeros que hablan sobre el triste enfrentamiento armado del que, pronto, se cumplirán 30 años.
Robert Wyatt: “Shipbuilding” (1982)
Escrita por Elvis Costello y Clive Langer, brinda una mirada del conflicto desde la perspectiva de un obrero que recupera su esperanza al reactivarse el empleo en las zonas de astilleros de Inglaterra para los construcción de barcos de guerra en los que, irónicamente, morirán los hijos que son llamados al frente. La canción fue pensada para Robert Wyatt, quien la hizo famosa en 1982 y la incluyó en su álbum Nothing Can Stop Us, muy recomendable compilado de covers de canciones de protesta. Meses después, Costello grabó su versión para su disco Punch the Clock.
The Exploited: “Let's Start a War... (Said Maggie One Day)” (1983)
“Empecemos una guerra”, dijo Maggie un día / de las masas desempleadas / nos desharemos, no les importará / como ovejas irán, no se darán cuenta / nunca lo sabrán”. Cero metáforas y diplomacia en la puntiaguda lengua de los íconos escoceses del hardcore punk, en la canción que da título a su tercer disco y acusa a Margaret Thatcher de iniciar la guerra como tapadera de los conflictos económicos sociales que golpeaban a Gran Bretaña por aquellos años.
Pink Floyd: “Get Your Filthy Hands Off My Desert” (1983)
Quienes se sorprendieron con los recientes dichos de Roger Waters sobre Malvinas parecen olvidar que, hace casi tres décadas, el bajista compuso The Final Cut, una obra en la que predomina su visión crítica hacia Margaret Thatcher y el conflicto del Atlántico sur. Esas ideas se manifiestan, en especial, en la letra de esta sentida canción: “Galtieri tomó la bandera británica / y Maggie, un día mientras almorzaba / tomó un crucero con todos abordo / aparentemente, para que la devolviera”.
Super Furry Animals: “The Piccolo Snare” (2003)
Una tonada antibélica (contemporánea a la invasión de Estados Unidos a Irak) creada con los recuerdos infantiles del vocalista Gruff Rhys sobre Malvinas. En la letra aparecen referencias a la batalla de Mount Tumbledown, los aviones Skyhawk de la Fuerza Aérea Argentina y la zona de exclusión marítima establecida por los ingleses en torno a las islas. “Puede hablar de cualquier guerra, pero esa es la que recordaba de cuando era chico, en la que gente de mi región estaba muriendo mientras los medios trataban de mantener un patrioterismo ridículo”, explicó en su momento el cantante a la BBC.
Sabaton: “Back in Control” (2006)
Seis metaleros suecos que tienen el cerebro detonado por la guerra. Todas sus canciones hablan sobre los principales enfrentamientos bélicos de la historia y, como era de esperar, también tienen un tema sobre Malvinas, con una letra que glorifica la recuperación británica del archipiélago: “Estamos (otra vez en control), los forzamos a rendirse / (tomamos lo que es nuestro), restablecimos la ley y el orden / (otra vez en control), los empujamos más allá del mar / (las Falklands en nuestras manos), otra vez bajo el reinado británico”. Basta de disputas absurdas: Las Malvinas son suecas (?).
Por Maximiliano Poter
Leer en Rolling Stone >>
Robert Wyatt: “Shipbuilding” (1982)
Escrita por Elvis Costello y Clive Langer, brinda una mirada del conflicto desde la perspectiva de un obrero que recupera su esperanza al reactivarse el empleo en las zonas de astilleros de Inglaterra para los construcción de barcos de guerra en los que, irónicamente, morirán los hijos que son llamados al frente. La canción fue pensada para Robert Wyatt, quien la hizo famosa en 1982 y la incluyó en su álbum Nothing Can Stop Us, muy recomendable compilado de covers de canciones de protesta. Meses después, Costello grabó su versión para su disco Punch the Clock.
The Exploited: “Let's Start a War... (Said Maggie One Day)” (1983)
“Empecemos una guerra”, dijo Maggie un día / de las masas desempleadas / nos desharemos, no les importará / como ovejas irán, no se darán cuenta / nunca lo sabrán”. Cero metáforas y diplomacia en la puntiaguda lengua de los íconos escoceses del hardcore punk, en la canción que da título a su tercer disco y acusa a Margaret Thatcher de iniciar la guerra como tapadera de los conflictos económicos sociales que golpeaban a Gran Bretaña por aquellos años.
Pink Floyd: “Get Your Filthy Hands Off My Desert” (1983)
Quienes se sorprendieron con los recientes dichos de Roger Waters sobre Malvinas parecen olvidar que, hace casi tres décadas, el bajista compuso The Final Cut, una obra en la que predomina su visión crítica hacia Margaret Thatcher y el conflicto del Atlántico sur. Esas ideas se manifiestan, en especial, en la letra de esta sentida canción: “Galtieri tomó la bandera británica / y Maggie, un día mientras almorzaba / tomó un crucero con todos abordo / aparentemente, para que la devolviera”.
Super Furry Animals: “The Piccolo Snare” (2003)
Una tonada antibélica (contemporánea a la invasión de Estados Unidos a Irak) creada con los recuerdos infantiles del vocalista Gruff Rhys sobre Malvinas. En la letra aparecen referencias a la batalla de Mount Tumbledown, los aviones Skyhawk de la Fuerza Aérea Argentina y la zona de exclusión marítima establecida por los ingleses en torno a las islas. “Puede hablar de cualquier guerra, pero esa es la que recordaba de cuando era chico, en la que gente de mi región estaba muriendo mientras los medios trataban de mantener un patrioterismo ridículo”, explicó en su momento el cantante a la BBC.
Sabaton: “Back in Control” (2006)
Seis metaleros suecos que tienen el cerebro detonado por la guerra. Todas sus canciones hablan sobre los principales enfrentamientos bélicos de la historia y, como era de esperar, también tienen un tema sobre Malvinas, con una letra que glorifica la recuperación británica del archipiélago: “Estamos (otra vez en control), los forzamos a rendirse / (tomamos lo que es nuestro), restablecimos la ley y el orden / (otra vez en control), los empujamos más allá del mar / (las Falklands en nuestras manos), otra vez bajo el reinado británico”. Basta de disputas absurdas: Las Malvinas son suecas (?).
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