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domingo, 18 de octubre de 2015

El mágico mundo de Guillermo del Toro

Un recorrido por lo mejor de la filmografía del director mexicano, ante el estreno de su nuevo film: La cumbre escarlata.




El espinazo del diablo (2001)
“¿Qué es un fantasma? Un evento terrible condenado a repetirse una y otra vez, un instante de dolor quizás, un sentimiento suspendido en el tiempo…”, dice protagonista del film que, después de Cronos (1993), reencuentra al director con Federico Luppi en la escalofriante historia de un niño atormentado por un espíritu durante la Guerra Civil Española. “Intenté usar el orfanato como el clásico edificio poseído del romance gótico y la historia del fantasma para probar lo mismo que quise probar en El laberinto del fauno: que los únicos monstruos reales son los humanos y que de lo único que debés tener miedo es de la gente” explicó, años más tarde, sobre el film que comenzaría a desarrollar su realismo mágico.


Hellboy (2004)
Una de las mejores adaptaciones de un cómic al cine y, posiblemente, uno de los castings más acertados de la historia: ¿acaso Ron Perlman no nació para interpretar al demonio con puño de piedra? La creación de Mike Mignola fue un parque de diversiones para que Del Toro (un fan del personaje) jugara con sus obsesiones: ocultismo, totalitarismo, mitología, conspiraciones y mucha fantasía nerd.


El laberinto del fauno (2006)
Del Toro se inspiró en una experiencia sobrenatural de su infancia, su encuentro “real” con un fauno, para la historia de una niña que escapa de la opresión del franquismo a un mundo de fantasía. El director considera este cuento de hadas antifascista como “la hermana” de El espinazo del diablo. “Tenía que hacer un film que, estructuralmente, fuera su eco y que pudieras verlas una tras otra. El laberinto… es como su lado femenino —le contó al diario The Guardian—. Quise hacerla porque el fascismo es, definitivamente, una cosa de hombres y un juego de niños, por lo que quise oponerle a eso el universo de una nena de once años”.


Titanes del Pacífico (2013)
Verdadero tributo hollywoodense a dos especialidades del arte visual japonés: el mecha anime (los dibujitos con robots gigantes) y el cine de kaiju (de monstruos gigantes, como Godzilla). Una superproducción 3D con la hipérbole de acción mecánica de Transformers y el futurismo de Blade Runner que nos recuerda que, cuando éramos chicos, todos quisimos ser piloto de Mazinger.


La cumbre escarlata (2015)
Edith Cushing, aspirante a escritora e hija de una acaudalado industrial (Mia Wasikowska), se enamora de Thomas Sharpe, un misterioso baronet (Tom Hiddleston). Juntos se irán a vivir a una mansión de pesadilla, en Inglaterra, acechada por horribles espíritus. Pero es a los vivos a quienes hay que temer. Dicen que siempre se vuelve al primer amor y así es como el director regresa al terror gótico en un drama que homenajea a los sangrientos clásicos de Hammer (hasta el apellido de la protagonista parece un guiño a Peter Cushing, actor fetiche del estudio). Del Toro condensa aquí todo el imaginario de su filmografía (niños traumados, insectos, casas embrujadas, máquinas barrocas) con resultados sobrecogedores más allá de algunas reiteraciones estéticas (los espectros son muy similares a lo ya visto en El espinazo… y, en especial, en Mamá, obra del argentino Andrés Muschietti, que el mexicano produjo en 2013). Pero, después de todo, ¿qué es un fantasma, sino “un evento terrible condenado a repetirse una y otra vez”?



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jueves, 13 de agosto de 2015

Las peores familias del cine

Inspirados por el estreno de El clan, de Pablo Trapero, recordamos cinco parentelas desquiciadas de la pantalla grande.




Los Brewster - Arsénico y encaje antiguo (1944)
Mortimer Brewster (Cary Grant) es un joven periodista que viaja a visitar a la familia que lo crió para comunicarles su flamante matrimonio. Así se reencontrará con sus tías, Abby y Martha, que tienen el hobby de matar a jóvenes solteros y deprimidos con arsénico y una pizca de cianuro. Las viejitas entierran los cuerpos en el sótano, aprovechando que el chiflado primo Teddy, que cree que es Theodore Roosevelt, cava y cava porque piensa construir el Canal de Panamá. Y, encima, cae a la reunión su hermano Jonathan, un psicótico asesino prófugo con un fiambre a cuestas. En esta genial y clásica comedia negra, ¿adivinen quién es el adoptado?


Los Corleone – El padrino (1972)
El clan mafioso por excelencia de la pantalla grande. Vito Corleone (Marlon Brando) construyó un imperio criminal junto a sus hijos Sonny (James Cann), Fredo (John Cazale), Tom (Robert Duvall), Connie (Talia Shire) y, quizás el más temible de todos, Michael (Al Pacino). El comienzo de una trilogía que, por encima de asesinatos, traiciones y vendettas, demuestra que siempre lo primero es la familia.


Los Sawyer – La masacre de Texas (1974)
La familia caníbal del famoso “Leatherface” quedó escrita con motosierra y sangre en la historia del cine, y revolucionó para siempre el género slasher con toda una serie de películas enfermizas, donde se podrá cambiar el linaje, pero el horror siempre se mantiene. Si quieren comprobarlo, véanla completa acá:


El clan Jupiter – La colina de los ojos malditos (1977)
Papá y mamá Jupiter y sus angelitos Mars, Pluto, Mercury y Ruby son una horrible parentela de salvajes que viven de atacar y hacerse una panzada con cualquier amante del camping en el desierto de Nevada. Y no hay OFF que evite que estos bichos te morfen.


Los Simpson – Los Simpson: la película (2007)
¿Cómo que qué hacen acá? A ver, repasemos: Un padre alcohólico y golpeador, una madre con adicción al juego, un hijo mayor endemoniado que alguna vez se empastilló hasta robar un tanque, una bebé que se tirotea con mafiosos y, en el medio, una hija cerebrito que hace lo que puede entre esta manga de locos. Ah: y no olvidemos a un abuelo caníbal que escondía tesoros nazis, una abuela prófuga de la Justicia y dos tías que, alguna vez, secuestraron a una decadente estrella de TV. 


Bonus:

Los Puccio - El clan (2015)
A diferencia de las anteriores, esta es una familia de verdad: los vecinos ejemplares de San Isidro que, entre 1982 y 1985, hicieron un negocio de los secuestros extorsivos y los asesinatos usando su propia casa como fachada y prisión. Por primera vez, Pablo Trapero (Carancho, Elefante blanco) adapta un caso real a la pantalla y se centra en el perverso dominio patriarcal que Arquímedes Puccio (un temible Guillermo Francella) ejercía sobre sus hijos, en especial sobre Alejandro (Peter Lanzani, una revelación), estrella del club de rugby CASI y ex jugador de Los Pumas que servía como entregador. Quizás la narración no fluya como en otras obras del director, pero eso se suple con la contundencia de la historia, la filmación y la reconstrucción de la época de un país que seguía sin ver y callaba demasiado.


miércoles, 17 de junio de 2015

Cinco películas que se meten en tu cabeza

Se estrena Intensa-Mente y recordamos más films que juegan con el bocho.



Estados alterados (1980)
Peliculón de Ken Russell sobre un profesor de psicología (William Hurt, en su debut cinematográfico) que investiga cómo alcanzar otros estados de conciencia a través de la experimentación con ayahuasca y tanques de aislamiento sensorial. Los resultados son peligrosamente involutivos y no tan divertidos como las experiencias de Rolando Graña y Homero Simpson.



Pesadilla en lo profundo de la noche (1984)El director Wes Craven se inspiró en dos traumas de la infancia para crear a Freddy Krueger, el villano favorito de tus sueños y un verdadero carnicero freudiano. Una de las más grandes franquicias del terror cumplió, hace poquito, 30 años y acá contamosmuchas curiosidades. 



¿Quieres ser John Malkovich? (1999)
Un titiritero loser (John Cusack) encuentra un extraño pasadizo que lo transporta directamente a la mente del famoso actor John Malkovich y le permite vivir su vida durante un ratito. “¿Por qué carajo no puede ser Quieres ser Tom Cruise?”, se preguntó con lógica capitalista el capo de uno de los tantos estudios que rechazaron el poco sex-appeal de esta desquiciada fantasía de Spike Jonze y Charlie Kaufman. Es que, por ahí, meterse en la cabeza de un cienciólogo no da ni para programita de cable de medianoche. 



La celda (2000)
Jennifer López es una psicoterapeuta infantil que, mediante un aparato de realidad virtual, debe internarse en la perversa mente de un asesino serial (Vincent D'Onofrio) para rescatar a una mujer que tiene secuestrada. Una buena excusa para disfrutar de las exquisitas imágenes del director Tarsem Singh (autor de la también psicológica y muy recomendable The Fall), además de ver a JLo en trajecito ajustado, lo cual siempre te hace el bocho.



El origen (2010)
La obra maestra de Christopher Nolan es un misterioso y entretenido rompecabezas sobre un grupo de espías que se infiltra en los sueños de las personas para robar información (o plantar una idea). En tiempos de películas fast food, el film protagonizado por Leonardo Di Caprio es una apuesta al cine complejo y ambicioso: ese que exige completa atención a la pantalla y luego deja pensando al salir de la sala. Ese que incluye al espectador como otro elemento del espectáculo. Aquello que debería llamarse verdadero cine en 3D.


Bonus:

Intensa-Mente (2015)
Las emociones de una niña entran en desopilante conflicto luego de que su vida se trastoque al mudarse de su pequeño pueblito natal a la gran ciudad. Pocas veces el cine ha logrado meterse de manera tan original como cómica y didáctica en el universo de la sensibilidad interior para entender nuestros sentimientos y acciones y redescubrir, por ejemplo, el valor de la tristeza en un mundo donde estar alegre y contento todo el tiempo parece una obligación. En la era de inteligencia emocional, Pixar craneó un futuro clásico tan cerebral como emotivo.



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domingo, 1 de marzo de 2015

Spock rocks! La discografía de Leonard Nimoy

Recordamos el pasado musical del actor de Viaje a las estrellas, que falleció el viernes a los 83 años.


Leonard Nimoy Presents Mr. Spock's Music From Outer Space (1967)
Una de las formas históricas de usufructuar un producto televisivo exitoso es grabar un disco, y así fue como Nimoy debutó en el vinilo (en Dot Records, sello de leyendas como Pat Boone y Louis Armstrong) con una colección de instrumentales y piezas narradas bajo su personaje vulcano. Incluye los clásicos temas de presentación de Star Trek y Misión imposible (la otra serie que lo tuvo como estrella). Pero las verdaderas gemas espaciales de este delirante disco son los momentos en los que el vulcano se pone en crooner intergaláctico con sus covers de “Lost in the Stars” y “Where is Love?”. Un Scott Walker a propulsión warp.


Two Sides of Leonard Nimoy (1968)
Para su segundo viaje, Spock nos lleva donde la autoparodia nunca había llegado. El disco abre con el brillante swing-pop de “Highly Illogical”, donde  reflexiona sobre la falta de lógica en los humanos, y “The Difference Between Us”, sobre el dilema entre la naturaleza vulcana y terrícola. Para la otra cara, Nimoy muestra su lado más folk y pop. Aunque solo un agujero negro puede explicar qué lo llevó a meterse con El Hobbit en la indescriptible “The Ballad of Bilbo Baggins” (¿serán las orejas puntiagudas en común?). No hay banda heavy en este planeta que rescate a Tolkien de esto. 


The Way I Feel (1968)
La parte humana vence al frio y analítico alienígena y, para su tercer LP, Nimoy deja a Spock para dedicarse a la interpretación romántica. Incluye versiones de otro planeta de clásicos como “Both Sides Now” (Joni Mitchell), “If I Had a Hammer” (Pete Seeger) y “Sunny” (famosa en la voz de Cher).


The Touch of Leonard Nimoy (1969)
En el año Woodstock, la paz y el amor, el actor se entrega a la naturaleza y a un repertorio sobre autoconciencia, optimismo y esperanza. Se destaca su versión de “I Think it's Gonna Rain Today”, de Randy Newman. Gana más confianza como autor y escribe tres temas, entre ellos “Maiden Wine” (que llega a interpretar en un episodio de Star Trek). Y el vulcano hace un pequeño cameo en “Contact”.


The New World of Leonard Nimoy (1970)
Su último álbum propiamente dicho, antes de una larga serie de compilados, audiolibros y narraciones, continúa la senda ¿pastoral? de su trabajo anterior, aunque con una impronta más country dada por “I Walk the Line”, de Johnny Cash, “Ruby, Don't Take Your Love to Town”, que popularizó Kenny Rogers, y (ay, ay, ay, por el amor de Surak) una terrible versión de “Proud Mary”, de John Fogerty.


Bonus tracks:

La frase “Pure energy” que se escucha en el hit de Information Society “What’s On Your Mind” (número uno del chart Dance en 1988), es un sampleo de su voz, extraído de un capítulo de Star Trek de 1967. Así es como Spock conoció la cima de un ranking: con una ayudita de la tecnología terrestre.


Nuestro ídolo fue protagonista del clip alternativo que tuvo el single “The Lazy Song”, de Bruno Mars. Es genial verlo como un jovato vago y gruñón que asusta pibes, va en bata al supermercado a comprar revistas porno y se fuma un faso en su casa. Así lo queremos recordar también. Trekkers: presten atención que hay cameos directos al corazón. 

lunes, 26 de enero de 2015

Cinco nuevas series que prometen

Una selección de flamantes ficciones para pasar el verano.



Agent Carter

El universo de Marvel se sigue expandiendo de la pantalla grande a la TV. Luego de Agents of S.H.I.E.L.D., llega la serie de Peggy Carter (Hayley Atwell), la oficial británica que fue el gran amor del Capitán América. Como una miembro infravalorada de la Strategic Scientific Reserve, Carter ahora debe hacer malabarismos entre las tareas administrativas a la que la relegaron y sus misiones secretas para ayudar a Howard Stark (el padre de Tony, futuro Iron-Man, acusado de ser un traidor de Estados Unidos), en las que contará con la ayuda de su torpe y gracioso mayordomo, Edwin Jarvis (¿les suena ese apellido?). Bienvenida esta nueva heroína que, a pura feminidad y acción, patea los culos machistas de la posguerra. Estrena el 10 de febrero a las 23, por Canal Sony.



The Man in the High Castle

Recién empieza, apenas tenemos un prometedor episodio, pero es imposible no entusiasmarse con esta adaptación de Amazon Studios de la famosa novela homónima de Philip K. Dick, que plantea la ucronía de un mundo donde los aliados perdieron la Segunda Guerra Mundial. Ambientada en 1962, las costas de Estados Unidos quedaron repartidas entre Alemania y Japón, con una zona media neutral y autónoma. Estas potencias conviven en una tensa guerra fría, entre sospechas e intereses, y la vigilancia, la represión y el conservadurismo reinan en los territorios ocupados. Pero hay una resistencia, que tiene como nexo una serie de extraños filmes que muestran una posible verdad oculta. Con Ridley Scott como productor ejecutivo, veremos si la serie puede capturar la complejidad y el espíritu del libro (el piloto se toma varias licencias) de reflexionar sobre realidades, ficciones y presentes desde el planteo de un pasado alternativo.



Mozart in the Jungle

¿Quién dijo que la música clásica es un ámbito de viejos burgueses, aburridos y estirados? Basada en las memorias de la oboísta Blair Tindall, la serie nos lleva al backstage de la Filarmónica de Nueva York de la mano de Gael García Bernal, que encarna a “Rodrigo”, un geniecito musical, extravagante y caprichoso, con espíritu de rockstar y ¡amante del mate! que llega a la conducción de la orquesta con la intención de modernizarla. Sexo, drogas, enredos y nada de acartonados smokings en otra nueva producción de Amazon Studios, que está comenzando a entregar series (y pronto también películas) muy originales (como la reciente ganadora del Globo de Oro y recomendadísima Transparent).




12 Monkeys

Adaptación de la cadena SyFy de la película de Terry Gilliam (que, recordemos, estaba basada en el corto francés “La Jetée”), sobre un presidiario que es enviado al pasado para tratar de impedir la propagación de un virus que exterminará a casi toda la raza humana en el futuro. Carece de la acidez y negrura tecnoburocrática del film, pero entusiasma desde una estética postapocalíptica, que recuerda a The Walking Dead o The Last of Us, y una trama con nuevos vericuetos e intrigas sobre qué es realmente el “Ejército de los 12 Monos”. Aaron Stanford (Nikita, X-Men: la batalla final) se calza el papel que tuvo Bruce Willis; Amanda Schull (Suits, Pretty Little Liars) le da un nuevo rol y perfil a la doctora que protagonizó Madeleine Stowe y el rol del chiflado que interpretaba Brad Pitt guarda una sorpresa. Los primeros episodios ya ofrecen la suficiente cantidad de sangre y paradojas temporales como para contagiarnos.



Better Call Saul

¿Acaso la serie más esperada del año? Los fanáticos de Breaking Bad sin dudas están ansiosos por ver este spin-off centrado en Saul Goodman (Bob Odenkirk), el inescrupuloso abogado que administraba el dinero de “Heisenberg”. No se entusiasmen tanto los que esperan un regreso de Walter White (Bryan Cranston) o Jesse Pinkman (Aaron Paul), porque el show se sitúa varios años antes de que este miserable aunque encantador carancho conociese a los maestros de la metanfetamina. Paciencia: en Estados Unidos (o en Internet, ejem, ejem) solo hay que esperar hasta el 8 de febrero, por AMC.




Bonus:

The Last Man on Earth

Quienes hayan seguido Saturday Night Live estarán acostumbrados a los desquiciados y desopilantes personajes de Will Forte. Pero el actor también tiene una gran veta dramática (basta con ver el excelente film Nebraska) y como guionista. Los tres perfiles pueden explotar en lo que promete ser una de las más interesantes tragicomedias de este año, que lo tendrá como un padre de familia y aburrido empleado bancario que, en 2022, se convierte en el ¿último? habitante del planeta. ¿Podrá ser la esperanza final de la humanidad un reto para el ex MacGruber? Arranca en Estados Unidos por FOX el primero de marzo.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Freddy Krueger cumple treinta años


Historia, secretos y curiosidades del villano favorito de tus sueños, a tres décadas del estreno de Pesadilla en lo profundo de la noche.



Origen. El director Wes Craven se inspiró en una serie de artículos publicados por el diario L.A. Times sobre un grupo de refugiados de Camboya en Estados Unidos que sufrían tan espantosas pesadillas que se negaban a dormir, y varios murieron misteriosamente durante el sueño.
Craven también tomó elementos de su infancia. Fred Krueger era el nombre de un estudiante que lo acosaba en la escuela, y parte del aspecto del personaje viene de un viejo vagabundo que, de chico, encontró afuera de su casa una noche, observándolo a través la ventana. Originalmente, el famoso sweater rayado de Freddy iba a ser rojo y amarillo, por el traje del superhéroe Plastic Man. Pero el director leyó una nota en Scientific American que decía que el rojo y verde era la combinación más contrastante y molesta para los ojos, y eso lo hizo cambiar de idea.

Casting. Al principio, Freddy iba a ser un hombre mayor y siniestro y Craven ya tenía a alguien para el papel: el británico David Warner (La profecía, Tron). Pero el actor tenía conflictos de agenda para filmar y así entró Robert Englund, que se encontraba en un parate entre las grabaciones de la serie V: Invasión extraterrestre (donde caracterizó al querible lagarto “Willie”). Englund impresionó al director con una interpretación inspirada en el Nosferatu de Klaus Kinski y se quedó con el sombrero y el guante de cuchillas.
Pesadilla también es recordada por ser el debut en el cine de Johnny Depp, pero para su papel de Glen también audicionaron Charlie Sheen y Jackie Earle Haley (quien tuvo su revancha décadas más tarde, al interpretar al mismísimo Freddy en la remake de 2010). Para el rol de Nancy, pasaron Demi Moore, Courteney Cox, Tracey Gold y varias actrices más antes de elegir a Heather Langenkamp

Cara de queso. El Freddy que Craven había imaginado en un comienzo tenía un rostro más repugnante y descompuesto, con partes del cráneo y dientes asomando entre la carne. Eso representaba todo un desafío (y más gasto) en el maquillaje, y podía complicar la interpretación actoral. La solución llegó mientras David Miller, a cargo del makeup, cenaba una pizza y se puso a jugar con el queso y la salsa, lo cual derivó en el look revuelto y chamuscado del personaje.

Efectos. Pesadilla fue un film con un presupuesto de solo 1,8 millones de dólares, aunque con un ingenio ilimitado para realizar algunas de las escenas más famosas del cine de terror. Por ejemplo, en el ataque enla bañera , tuvieron que ahuecar una tina y ponerla en un set construido sobre una piscina. Para la muerte de Glen (Johnny Depp), armaron una pieza cabeza abajo e inyectaron 300 litros de agua coloreada con pintura roja para simular la fuente de sangre. Pero lo más complejo fue crear la habitación rotatoria para la toma de Tina (Amanda Wyss). Así se hizo:



Popstar. Freddy salió de los sueños y de la pantalla grande para insertarse en la cultura pop. Además de la saga de nueve películas, ha tenido una serie de TV de historias de terror (al estilo Tales from the Crypt) llamada Freddy’s Nightmares; miles de productos en merchandising; apareció en capítulos de Los Simpson y South Park y en videojuegos (¡hasta es un personaje que podés descargar para sumarlo al Mortal Kombat de 2011!).
Pero, sin dudas, lo más bizarro fue su inesperada incursión en la música. En 1987, The Elm Street Group grabó el álbum Freddy’s Greatest Hits: nueve canciones de burbujeante pop ochentoso, entre ellas el ¿hit? “Do the Freddy”. Una verdadera pesadilla.




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martes, 15 de julio de 2014

Hits subcampeones: clásicos que solo llegaron al número dos



Siete (sí, siete, porque nos leen mucho en Brasil) grandes canciones que, increíblemente, se quedaron a un escalón de la gloria en su países.




“My Generation”, de The Who

La declamación tartamuda de toda una generación (“espero morirme antes de volverme viejo”) convirtió a la banda de Roger Daltrey en la nueva sensación adolescente de 1965. Pero el que sería su tema emblemático no pudo contra “The Carnival is Over”, canción tradicional rusa del siglo XIX que los australianos The Seekers transformaron en número uno en el Reino Unido.



“Travelin’ Band”, de Creedence Clearwater Revival

A pesar de todos los clásicos que nos ha dado (“Down on the Corner”, “Fortunate Son”, “Have You Ever Seen the Rain?” y muchos más) la leyenda del country rock nunca tuvo un single número uno en Estados Unidos (aunque sí álbumes, además de sencillos top en otros países). Hasta el suceso de “Brasil, decime qué se siente”, inspirado en su “Bad Moon Rising”, también será recordado por ser un hit subcampeón.



“Brown Sugar”, de The Rolling Stones

Todavía se discute si este sucio rock de esclavitud, sadismo y sexo interracial está inspirado en Claudia Lennear o Marsha Hunt, amantes de Mick Jagger por aquellos días. Lo cierto es que la canción que abre la bragueta de Sticky Fingers (1971) quedó segunda en su casa, y solo conoció la cumbre del otro lado del Atlántico.


“God Save The Queen”, de The Sex Pistols

En 1977, Johnny Rotten y compañía salieron con su segundo single dispuestos a escupirle la torta a la reina Isabel II en el 25.o aniversario de su coronación. La canción alcanzó la cima del ranking de la revista NME, pero cuenta la leyenda que hubo toda una operación gubernamental para impedir que llegara el tope del chart “oficial” de Inglaterra. Así es como el himno punk por excelencia quedó detrás de Rod Stewart y su doble sencillo de covers: “I Don't Want to Talk About It / The First Cut is the Deepest”.



“Save a Prayer”, de Duran Duran

El tercer corte de Rio es, todavía hoy, uno de los más grandes éxitos de los otrora “fab five” en Gran Bretaña. Pero no pudo noquear en su país al campeón peso pesado de 1982: “Eye of the Tiger”, de Survivor.


“Radio Ga Ga”, de Queen

En 1984, el cuarteto buscó olvidar el fiasco de Hot Space (1982) con una oda synthpop de nostalgia radiofónica e imaginario retrofutururista prestado del film Metropolis. No fue suficiente para hacer que Frankie Goes to Hollywood haga un “Relax” y ceda su primer puesto en las islas. 


“Wonderwall”, de Oasis

Lo peor no es que una de las canciones más lindas que hayan salido de la cabeza de Noel Gallagher, que vendió más de 1,26 millones de copias y transformó a Oasis en la banda más grande de mediados de los 90, no alcanzara el número uno. Lo peor es que haya perdido con esto. Inglés: merecés irte en primera ronda de por vida.





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jueves, 29 de mayo de 2014

Lo mejor y lo peor: personajes animados en acción



Las adaptaciones al live-action de famosas creaciones del dibujo animado han sido dispares. Acá, un repaso de lo bueno y lo malo.



Lo mejor

Angelina Jolie como Maléfica
El film reimagina por completo la fábula de La bella durmiente que Disney lanzó a la pantalla en 1959 llevándola a los límites más inocentes de la fantasía oscura. Las licencias son muchas y el resultado no es del todo convincente, pero hay una cosa que se hizo carne literalmente: Angelina Jolie, que parece haber sido dibujada por la naturaleza para darle vida a la más grande ¿villana? del cine. Magnífica.



John Goodman como Pedro Picapiedra
Los Picapiedra, de 1994, fue una espantosa (aunque no la peor) adaptación de aquella sátira costumbrista de la familia americana que Hanna-Barbera entregó durante los 60. Si algo la redime es haber elegido al enorme Goodman para la piel de Mr. Flintstone. Es lo único que evita las ganas de subirse a un cohete rumbo al Sol y eyectarse en el camino antes que aguantar a Rosie O'Donnell como Betty Mármol.



Matthew Fox como el Corredor X
Los hermanos Wachowski eligieron un casting casi mimético para su popcandescente versión cinematográfica de 2005 del animé tuerca por excelencia. Emile Hirsch es un decente Meteoro (al menos, mucho más que Shia LaBeouf y Joseph Gordon-Levitt, los otros candidatos), John Goodman la rompe como su padre y Christina Ricci es una gran Trixie. Pero el que está calcado es el actor de Lost como el misterioso automovilista enmascarado. Y pensar que ese papel casi es de Keanu Reeves.




Lo peor

Leslie Nielsen como Mr. Magoo
¿Hay algo peor que un dibujito sobre un anciano miope? Sí, una película. Todo está fuera de foco en esta adaptación de 1997, con un humor que ya en ese momento atrasaba 40 años. Y si bien el protagonista de ¿Y dónde está el piloto? y La pistola desnuda parecía una buena idea para encarnar al clásico personaje de UPA, el resultado es difícil de ver.



Charlize Theron como Aeon Flux
Peter Chung dijo sentirse “triste y humillado” cuando vio lo que hicieron con su creación. No es para menos: la película de 2005 no tiene nada que ver con aquella serie de culto de MTV y hasta resulta ofensiva considerarla una “muy libre adaptación”. Sabemos que no hay dieta ni yoga en el mundo para hacer realidad los dibujos de Chung, pero ¿Charlize Theron como la fibrosa y flexible heroína? Y peor: ¡¿Marton Csokas como el estilizado villano Trevor Goodchild?!  



Justin Chatwin como Goku
¿Qué hace Hollywood para trasladar al cine una de las más exitosas y queridas creaciones de la cultura pop japonesa? Contrata a un director chino (total, los orientales son todos iguales) que confesó no haber visto jamás ni el manga ni el animé en que se basa, no guarda un mínimo de respeto por la historia original y mete un casting occidental encabezado por un grandulón de (por entonces) 28 años con sobredosis de fijador capilar. Dragonball Evolution (2009) es un Kame Hame Ha sobre nuestra infancia. Su tráiler versión honesta lo explica mejor.



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miércoles, 29 de enero de 2014

Frankenstein: historia, secretos y curiosidades

Cinco cosas que quizás no sabías sobre la creación de Mary Shelley y su relación con el cine, ante el estreno del film Yo, Frankenstein.



1. It’s Alive!
La historia de Frankenstein surge de un desafío entre los autores Mary Shelley (Godwin, por entonces), su futuro esposo Percy Bysshe Shelley, John Polidori y Lord Byron para escribir el cuento más terrorífico, mientras pasaban un aburrido, frío y lluvioso verano de 1816 en la mansión de Villa Diodati, Suiza. Inspirada por conversaciones con sus colegas sobre la teoría del Galvanismo y por un sueño que tuvo sobre un cadáver reanimado, Shelley comenzó a escribir lo que, dos años más tarde, se convertiría (para muchos) en la primera novela de ciencia ficción.
Curiosidad: Aquella competencia veraniega para matar el tiempo dio a luz otra obra precursora de género: El vampiro, publicada por Polidori en 1819, que abrió la puerta de la literatura a los chupasangres y sirvió de gran inspiración para Drácula, de Bram Stoker.

2. Nada que ver
En la novela, el monstruo de Frankenstein se describe como una criatura de casi dos metros y medio, de piel amarillenta y traslúcida, ojos acuosos, pelo y labios negros y grandes dientes blancos. Sabe leer, aprende a hablar en varios idiomas y hasta es capaz de reflexionar filosóficamente sobre su condición ¿humana?
La imagen que se ha popularizado de una bestia torpe, gutural y violenta, de tez verde y de cráneo plano con dos electrodos en el cuello pertenece a la caracterización de Boris Karloff para el célebre film de 1931.
Curiosidad: En realidad, esa famosa cinta es una adaptación de la obra de teatro de Peggy Webling de 1927.

3. Debut electrizante
El film de los años 30 será la versión más famosa, pero la primera aparición de Frankenstein en el cine fue en 1910, en una cinta muda producida por Edison Studios (sí, la compañía cinematográfica del famoso inventor Thomas Alva Edison).
Curiosidad: Esta primera película se creyó perdida durante décadas hasta que fue revelada al público recién en 1970. Acá, la podemos ver completa:


4. Frankenstein es ¡¿Drácula?!
Boris Karloff fue el hombre que inmortalizó la figura del monstruo de Frankenstein en el cine, pero la primera opción para encarnar al personaje en aquella icónica obra de 1931 fue ¡Bela Lugosi!, quien venía de clavarla en la yugular como el Drácula más famoso del séptimo arte.
Parece que el actor húngaro no quiso saber nada con el maquillaje del bicho (dicen que, también, tuvo actitudes de “divo”) y salió del film cuando la producción cayó en manos del director James Whale.
Sin embargo, años más tarde, Lugosi hizo de Ygor en El hijo de Frankenstein (en la que compartió cartel con Karloff) y El fantasma de Frankenstein hasta que, en 1943, accedió a interpretar a la bestia en la extravagante Frankenstein contra el hombre lobo.
Curiosidad: La creación de Mary Shelley también reunió a dos eminencias del terror del otro lado del Atlántico. En 1957, los británicos Peter Cushing y Christopher Lee fueron, respectivamente, el barón científico y su horrible creación en La maldición de Frankenstein.

5. Bizarro
Los personajes de la novela han sufrido muchas y muy raras adaptaciones al cine. Algunos ejemplos son El joven Frankenstein (genial comedia de Mel Brooks); Frankenstein perdido en eltiempo (dirigida por el legendario Roger Corman, en la que un científico del año 2031 viaja a 1817 y conoce a Víctor Frankenstein y Mary Shelley) y Frankenstein’sArmy (una locura en estilo found footage sobre unos soldados rusos de la Segunda Guerra Mundial que terminan combatiendo horribles criaturas creadas por el chiflado doctor).
Curiosidad: Sin dudas, el premio a la bizarreada se lo lleva Frankenstein Conquers the World (1965), film japonés donde un Frankenstein gigante pelea contra Baragon, un dinosaurio enorme onda Godzilla. Denle play y descubran esta monstruosidad.






Yo, Frankenstein – Trailer