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viernes, 11 de diciembre de 2020

VINíLOCO 2020 - Entrevista Nacho Gadano

 


Antes del estreno de "Encontrados", charla a fondo con el actor Nacho Gadano: la pandemia, Violetta, Monzón y los villanos de turno. "Arranqué mi carrera pegándole un tiro a Héctor Alterio". Además, mucha música e historias: El último concierto de John Lennon y curiosos aniversarios de Bob Dylan, Frank Sinatra y Playboy.

viernes, 4 de diciembre de 2020

VINíLOCO 2020 - Entrevistas a Antonio Birabent y Who

 

Audio del 3/12. "Fue difícil trabajar con mi viejo". A punto de lanzar un nuevo disco junto a Moris, Antonio Birabent pasó por VINíLOCO y habló de todo: la relación con su padre e hijo, el streaming de la vida y ser músico en esta era: "La música ha perdido su halo, hoy vende celulares". 

Además, hablamos con Who, el enigmático director argentino sin nombre ni rostro, sobre la filmación de "Causalidad", una de las primeras películas locales que volvieron a rodarse tras la cuarentena y que está hecha ¡en plano secuencia! Los desafíos de filmar en pandemia una obra que, encima, no puede tener cortes.

Roxana Bavaro nos trajo su top 10 de libros del 2020, y recordamos aniversarios de "The Wall" y Scott Weiland.

Escuchá el programa completo:


viernes, 27 de noviembre de 2020

VINíLOCO 2020 - Entrevistas a Marko Silva y Alejandro Chomski

 



Ante el estreno de "El país de las últimas cosas", hablamos con el director Alejandro Chomski: de empleado de Jennifer Lopez a revelar la locura de Charly García, adaptar a Bioy Casares y Paul Auster y ¡ser traductor entre Maradona y Kusturica! "Nadie en la historia dio tanto material para hacer cine como el Diego".

Además, Marko Silva, revelación del reggaeton argentino, le puso onda urbana a la noche de un VINíLOCO en el gambeteamos el dolor con las canciones del Diego y mucho más.



viernes, 20 de noviembre de 2020

VINíLOCO 2020 - Entrevistas a Pipi Piazzolla y Cande y Paulo

 



De cerrar un festival Heavy Metal en Merlo a ponerle jazz a María Elena Walsh. Pipi Piazzolla pasó por VINíLOCO con todo: la cuarentena, adelantos del nuevo disco de Escalandrum, anécdotas imperdibles y el recuerdo de su abuelo: "En esta pandemia, Ástor hubiera compuesto gran cantidad de obra".

Además, cómo un cover de Spinetta tuvo 11 millones de plays en el mundo y llevó a un dúo sanjuanino a fichar con el mítico sello Decca de Londres y grabar junto a una leyenda de la música: Cande y Paulo y un sueño de película. "Todavía nos estamos pellizcando".

Además, conocimos a Sir Hope y recordamos el día en que Paul McCartney desnudó a Los Beatles.


viernes, 13 de noviembre de 2020

VINíLOCO 2020 - Entrevista a Pilar Pascual y Silvia Bentolila

 



Pili Pascual pasó por el programa: de la "locura" mundial por "Go" en Netflix a la música: México, Argentina, la pandemia, un adelanto de su nuevo single y una revelación: "Mi primer beso fue haciendo un casting". 

Además, hablamos con Silvia Bentolila, médica que asiste psicológicamente a víctimas de emergencias y catástrofes: de intervenir en las inundaciones de La Plata y la tragedia de Once a ayudar a saber cómo podemos aprender de las crisis (¡y cantar tangos!).

También, conocimos a El Club Audiovisual, que nos presentó su nuevo disco, recordamos a James Bond en el 25 aniversario de "Golden Eye" y el ruido que hicieron (y grabaron) John y Yoko la noche que "consumaron su amor".


viernes, 6 de noviembre de 2020

VINíLOCO 2020 - Entrevista a Daniel Drexler


"Me subí por primera vez a un escenario a los 19 y cuando bajé, tuve un ataque de pánico: pensé que me moría". Un viaje de la medicina a la música en una hermosa charla con Daniel Drexler: La ciencia de las cosas, la pandemia del otro lado del río ("Uruguay hoy es una isla en medio del Atlántico"), el "Aire" de su nuevo álbum y la relación con su hermano Jorge ("Es un vínculo hermoso y raro: es uno de mis mejores amigos").

Además, charlamos con el director Cristian Arriaga por el estreno de "Abuelas", un film sobre (y con) las Abuelas de Plaza de Mayo.

También, todas las novedades literarias a cargo de nuestra librera favorita, Roxana Bavaro, el recuerdo de "Rattle & Hum" de U2 y muuuucho más.

Escuchá el programa completo.


viernes, 23 de octubre de 2020

VINíLOCO 2020 - Entrevistas a Daniela Herrero y Manuel Moretti, de Estelares

 



"Me tuve que armar de una coraza para poder sobrevivir en los medios". Daniela Herrero, el rock ayer y hoy y lo difícil de crecer públicamente. "Hay cosas que se tienen que dar naturalmente: esperar, pensar, dudar y no ir con todo porque te la vas a poner en algún momento".

Además. Manuel Moretti pasó por el programa y habló de todo: El disco (y libro) de Estelares que se viene, la cuarentena y sus (conocidas) neurosis "Mi problema es que vivo en mi cabeza: no riego las plantas ni hago un puto asado".

También, estuvimos con la actriz Mariana Arnaudo, protagonista del estreno "Paraíso", y recordamos el día en que Madonna se puso literariamente en pelotas (bueno, no tan "literariamente").



viernes, 16 de octubre de 2020

VINíLOCO 2020 - Entrevistas a César Banana Pueyrredón y PYM

 



De reconciliar parejas a volar con Eric Clapton, cantar para sordos y vomitar en el escenario: César Banana Puerreydón como nunca. Desde anécdotas románticas con mucho rock & roll hasta la cuarentena, su pasión por El Rojo y la política: "Todavía le creo a Alberto, pero gobierno tiene que tomar un golpe de timón fuerte".

Además, las cordobesas PYM, sensación musical de las redes, nos trajeron su “Magia” y nos hicieron “PUM” el programa. Y, a 32 años, recordamos secretos, curiosidades y un imperdible backstage del histórico Festival Amnesty International que se realizó en nuestro país: El día en que Charly García le dijo a Bruce Springsteen: "Acá, el Jefe soy yo". 


viernes, 9 de octubre de 2020

VINíLOCO 2020 - Entrevistas a Vera Spinetta y Ailín Salas

 





De un embarazo en plena pandemia a parir su primer disco: Vera Spinetta pasó por VINíLOCO y habló de todo. La actualidad de la música, el futuro de la actuación y el recuerdo del Flaco: "De chica mi viejo me decía: '¡vos sos música!' y yo no quería saber nada".

También, una de las caras más conocidas y bellas del cine indie nacional nos llevó de la selva y el hip hop urbano: Ailín Salas.
Además, conocimos a dos guitarreros con palanca y mucha historia del rock para contar: Los Mudos. Festejamos los 80 pirulos de John Lennon con anécdotas, secretos y curiosidades, y Pablo Conde nos contó sobre el Festival Escenario, dedicado a la relación entre el cine y la música.
Escuchá el programa completo:




viernes, 2 de octubre de 2020

VINíLOCO 2020 - Entrevistas a Alberto Ajaka y Queridas

 



"La TV abierta es un animal en extinción". Después de “Apache” y “El presidente”, Alberto Ajaka pasó por el programa para hablar del terrorífico estreno de “Los que vuelven”. La pandemia, el futuro de la ficción argentina, la globalización de Netflix y Amazon y hasta su pasión: ¡El rojo de Avellaneda!
También, el dúo rosarino Queridas nos trajo sus oscuras y melancólicas melodías etéreas con el estreno de su nuevo single. Además, Roxy Bavaro tiró las novedades y recomendaciones literarias de octubre. Y recordamos a Tom Petty en un nuevo aniversario de irse pa'rriba (o abajo, andá a saber).

Escuchá el programa completo:


viernes, 25 de septiembre de 2020

VINíLOCO 2020 - Entrevistas a Attaque 77 y Jazmín Riera

 



Anoche armamos un triángulo de fuerza con Leo De Cecco de Attaque 77: el punk en los tiempos de coronavirus y streaming y cómo ponerle el pecho a la nueva anormalidad cortando papas y entregando pedidos de comida. "Mucha gente me reconocía haciendo delivery".
Además, Jazmín Riera: del fenómeno literario a la música. "Es otro lugar de juego para poder contar historias". Y promete cosas "muy picantes".
También, celebramos un nuevo aniversario de "Blood Sugar Sex Magik" de los Red Hot Chili Peppers, un álbum de amores bizarros y ¿fantasmas? Y mucho más.

Escuchá el programa completo:


viernes, 11 de septiembre de 2020

VINíLOCO 2020 - Entrevistas a Connie Isla y Guillermo Beresñak




Cantante, actriz, compositora, activista, modelo, diseñadora, escritora, influencer, sensacion en redes sociales… La multifacética Connie Isla pasó por #VINíLOCO, estrenó nueva canción, adelantó su próximo disco y mucho más: "Desde la industria musical te miran de reojo cuando venís de las redes".
También, Guille Beresñak nos trajo su nuevo disco y repasamos su surrealista carrera: de producir 80 discos y hacer música para El Marginal, Gilda y El Potro, a tocar con Charly García y ¡con Maradona en Dubai!: "El Diego me abrazó y me dijo 'gracias, pibe, por enseñarme a cantar'".
Además, recordamos el "US Festival", o el día que el cofundador de Apple creó su propio Woodstock; cómo nació "Smell Like Teen Spirit", de Nirvana, y secretos y curiosidades de la serie "The X Files", en un nuevo aniversario de su creación.


viernes, 21 de agosto de 2020

VINíLOCO 2020 - Entrevistas a Elías y Francisca y Los Exploradores



De Rosario a romper corazones en toda Latinoamérica, ELÏAS estuvo “Entre nosotros” en @vinilocoradio. Su nuevo tema, los comienzos, la pandemia y divertidas anécdotas de compartir escenarios con José Luis Perales, Arjona, Maluma, Marco Antonio Solís y muchos más.
Volvió el fresquete, pero Francisca y Los Exploradores nos trajo “El temporal”: el disco que se viene en noviembre, la cuarentena, el lenguaje inclusivo y... ¿una invasión de robots? (WTF!).
Además, hablamos con el director de "La Superball", el documental que cuenta por qué la pelota de fútbol es otro invento argentino.
Y ¿sabías que a 22.000 millones de kilómetros de la Tierra (pasando Plutón, a la izquierda, ponele) hay un vinilo viajando por el espacio? La historia de los discos musicales que transportan las sondas Voyager, a 43 años de su lanzamiento.
Escuchá:

viernes, 31 de julio de 2020

VINíLOCO 2020 - Entrevistas a Belén Blanco, Celeste Sanazi y The FAM






Belén Blanco pasó por VINíLOCO para adelantarnos el estreno del thriller "Al Acecho", recordar anécdotas insólitas de la actuación, los 30 años del caso maría Soledad, la dura actualidad de la industria del espectáculo y la crisis de la pandemia: "Me aterra pensar que Macri podría haber estado comandando este barco medio hundido".
Actúa, baila, canta y, encima, ¡hace trabajos de pintura y albañilería! Celeste Sanazi estuvo en VINíLOCO, estrenó tema y nos contó cómo hacer de todo (y bien) en esta pandemia. Incluso ¡amasar pan!
Y Federico Gómez nos trajo nueva canción, historia, anécdotas de La Voz Argentina y toda la onda de The FAM: "Nuestra amistad y hermandad se convirtió en una banda".
Además: alguna vez se organizó un festival de rock que reunió a casi medio millón de personas durante una epidemia de virus respiratorio. ¿Posta? Sí: recordamos la (hoy) locura del "SARSFest" en Canadá.

viernes, 12 de febrero de 2016

Dirty Work: a 30 años del peor momento de los Rolling Stones

Drogas, traición, peleas y muerte rodearon el disco más difícil de sus majestades satánicas. La historia del álbum que casi termina con la banda.




Durante más de cinco décadas, los Rolling Stones atravesaron innumerables crisis que pusieron en vilo su existencia, aunque pocas tan conflictivas como la grabación de Dirty Work. Lanzado en marzo de 1986, quedó al fondo de la discografía del (por entonces) quinteto como un testimonio de su peor etapa artística. Pero también puede rescatarse como una historia de supervivencia.


Los problemas ya venían en el estudio desde comienzos de los 80. Richards, harto del ego y el afán controlador de Jagger, lo llamaba despectivamente «Brenda» o «Madam» para poder insultarlo sin que se diera cuenta. La grieta pronto se trasladó a los conciertos. Se dice que, en la gira de Tattoo You, estaba estipulado por contrato que Jagger dejara el escenario durante las canciones que cantaba Richards. Y, en alguna oportunidad, el guitarrista llegó a secuestrar una grúa que elevaba al cantante durante la interpretación de «You Can’t Allways Get Wat You Want» para despacharse con un solo de veinte minutos.

Para 1983, luego de la grabación de Undercover, la relación entre los Stones pendía entre jirones de celos, adicciones y hastío (inter)personal. «Estábamos aburridos de tocar entre nosotros, llegamos a un punto en que nos cansamos de todo —recordaba Jagger en un entrevista de 1995 para Rolling Stone—. Bill [Wyman] no era muy entusiasta. Es un tipo que nunca quiere hacer mucho… es un poco vago y aburrido. Y tenías a Charlie [Watts] exagerando en todo».

En su autobiografía Vida (2010), Richards detalla cómo las tensiones en el grupo llegaron a los puños una noche de 1984 en un hotel de Holanda, cuando Jagger, borracho, llamó a las cinco de la mañana a la habitación de Watts y osó preguntarle «¿dónde está mi baterista?». No tuvo respuesta y colgó, pero a los veinte minutos, Watts apareció en el cuarto del cantante y le dijo «nunca más vuelvas a llamarme “tu baterista”» antes de embocarle un terrible gancho de derecha. «Mick cayó de espaldas encima de una bandeja de salmón ahumado que había en la mesa… y en el último instante lo agarré antes de que cayera a uno de los canales de Ámsterdam. Tardé veinticuatro horas en calmar a Charlie… pero al cabo de doce seguía diciendo: “¡A la mierda, voy a bajar a darle otra!”. Y eso que cuesta mucho hacerlo calentar», reveló el guitarrista.

El clima empeoró en 1985 cuando el frontman decidió concentrar las energías en su debut solista, She’s the Boss. Richards se sintió defraudado al ver que su «hermano de diferente padre» dejaba la banda de lado ni bien acababan de firmar un multimillonario acuerdo con CBS Records. «El timing fue muy raro, sacar un disco obviamente comercial justo antes de que empezáramos a trabajar en un nuevo disco de los Stones —contó el violero a Spin en 1986—. Si hubiera hecho sus canciones favoritas de folk irlandés con una arpista, tenido a Liberace acompañándolo en covers de Frank Sinatra o algo que no pudiera hacer con los Stones, hubiera estado bien. Para mí, un álbum de Mick Jagger debería haber sido un evento gigantísimo y no cualquier otro disco. Le dije que era tontería y no un trabajo inspirado».

«Cuando firmamos el contrato con CBS, tenía estipulado hacer un disco en solitario. Keith sabía de eso, así que no fue algo que salió de la nada. No quiero justificar lo que pasó. Fue una mala época. Todos nos estábamos llevando muy mal», se defendió Jagger años más tarde. Pero la herida estaba abierta. El disco salió en febrero de aquel año, justo cuando la banda comenzó a componer en Francia. Richards despreciaba She’s the Boss. «Un título que lo dice todo. Nunca he llegado a escucharlo entero. ¿Quién lo hizo? Es como Mi lucha. Todo el mundo tenía una copia, pero nadie lo escuchaba», escribió décadas más tarde, aún con saña.

La mayor parte del «trabajo sucio» recayó en Richards. Según el guitarrista, el clima en los estudios Pathé Marconi de París «estaba enrarecido». Habían tenido que retrasar las sesiones varias veces por los compromisos de Jagger, quien «apenas llevaba canciones con las que trabajar porque las había metido todas en su disco» y «ni siquiera aparecía en el estudio». «El espantoso ambiente que se respiraba estaba afectando a todo el mundo. Bill Wyman prácticamente dejó de acudir y Charlie se volvió a su casa», confiesa el músico en su libro.

Alguna vez pensaron en titularlo 19 Stitches, luego de que un técnico drogado se cayera sobre una mesa de vidrio y quedara con múltiples heridas. Ron Wood, que aún se recuperaba de su alcoholismo, compuso temas y se hizo cargo de muchas de las partes de bajo, al tiempo que Watts hacía lo que podía. Su adicción al speed y la heroína apenas lo dejaba tocar, y varias canciones quedaron en los palillos de Steve Jordan y Anton Fig. Mientras tanto, Richards echaba espuma por la pluma con letras directas hacia su ausente amigo. «Te voy a machacar hasta que seas un montón de moretones / porque eso es lo que estás buscando… / Tengo que pelearme / no lo puedo evitar», lo amenaza «Fight». Y el bromance se pudre en «Had It With You», donde destila más odio que amor:

«Siempre tratás de molestarme.
Siempre parecés acecharme.
Emitiendo órdenes, gritando instrucciones.
Y me harté, me harté, me harté, me harté de vos.
Y me harté, me harté, me harté, me harté de todo».

«Creo que nunca había escrito ninguna canción, aparte de “All About You”, cuyo protagonista fuera tan claramente Mick», confesó luego el violero, como si faltara confirmarlo.

El 13 de julio de 1985, cuando casi promediaba la grabación de Dirty Work, la banda se presentó en el festival Live Aid y exhibió en vivo de lo que pasaba en el estudio: Richards y Woods, por un lado, acompañaron el set de Bob Dylan, mientras que Mick Jagger hizo su propio show, donde aprovechó para difundir su flamante single «Just Another Night» e interpretó el clásico «It's Only Rock 'n Roll (But I Like It)» (en un recordado dueto con Tina Turner).

Los Stones se resquebrajaban y, si faltaba un golpe para partirlos, llegó el 12 de diciembre con la muerte de Ian Stewart de un ataque al corazón. El pianista y road manager, histórico «sexto Stone» a quien el productor Andrew Loog Oldham había expulsado del grupo en los 60 por feo, era una autoridad y referencia para el resto de los miembros, una suerte de conciencia blusera en la forma de un paciente hermano mayor. «Todavía trabajo para él. Entiendo que los Rolling Stones le pertenecen», afirmó Richards en Vida, quien aseveró que la muerte lo afectó tanto como la de su hijo.

Dirty Work se editó poco después, en marzo de 1986, dedicado en su honor y con una grabación del pianista incluida como tema oculto. El disco fue precedido en febrero por «Harlem Shuffle», un cover de Bob & Earl de 1963 que Jagger grabó en apenas dos tomas. Por primera vez en veinte años, los Stones no lanzaban como primer sencillo un original de Jagger-Richards. Era un anticipo de la sequía del álbum, donde apenas tres de los once tracks llevaban la rúbrica del célebre tándem. El segundo single fue el poco memorable «One Hit (To the Body)», una premonición del rock de fórmula genérica que la banda editaría en los años venideros (¿alguien puede notar la diferencia entre este y temas como «Rock and a Hard Place», «You Got Me Rocking» o «Rough Justice»?)



«Dirty Work fue el período más complicado de todo nuestro viaje. Te das cuenta porque tiene cuatro canciones mías, lo cual es un claro signo de que el motor compositor de Keith y Mick no estaba funcionando bien», se sinceró Ron Wood en una entrevista de 2003.

Ni la participación de Jimmy Page, Tom Waits y Bobby Womack, ni la producción del ascendente Steve Lillywhite (Peter Gabriel, U2, Simple Minds) ayudaron a cubrir la falta de inspiración. La portada terminó de rematar la obra más débil y fechada de los Stones con una foto que los hacía lucir como una banda de narcotraficantes fugados de División Miami. Aun así, Dirty Work fue un éxito comercial: los Stones sonaban (y se veían) en sintonía con los tiempos, encontraron en «Harlem Shuffle» el hit (y el videoclip) necesario para no perder el tren de la era MTV y el disco rankeó entre los primeros puestos en Estados Unidos y el Reino Unido. Pero ¿es un álbum de los Rolling Stones?

«Es raro, porque usualmente me gusta hablar de los discos que acabo de hacer, pero con este siento que no quiero decir mucho. Mick hizo un poco, pero fue un disco inspirado por Keith Richards», dijo un dubitativo Lillywhite a Spin en 1986. En 2010, en una entrevista con A.V. Club, no se guardó nada: «Sí, yo produje el peor disco de los Rolling Stones. Hasta que llegó el que le siguió. [Risas]. Pero, básicamente, porque no pude rechazarlos. Un verdadero hombre nunca dejaría pasar la chance de trabajar con leyendas como ellos. Pero eso no quiere decir que supiera que iba a ser bueno. Es necesario un buen viento de cola para hacer un gran disco, y los Stones no lo tenían entonces. Había demasiada amargura. Fue el mal final de sus adicciones. Fue un lío, pero tuve que hacerlo. Aprendí más de ellos que ellos de mí, eso es todo lo que puedo decir de la experiencia».

Pese a los deseos de Richards, Jagger se negó a presentar el álbum en vivo y se lo informó al resto de una manera, digamos, diplomática: por carta. «Hacer un tour con Dirty Works hubiera sido una pesadilla. Fue un período terrible —le contó en 1995 al periodista Jann Wenner—. Nos odiábamos, había muchos desacuerdos. Era lamentable, y Charlie estaba en muy mal estado… En retrospectiva, estuve ciento por ciento en lo correcto… Probablemente hubiera sido el final de la banda».

El guitarrista lo tomó como un vil engaño cuando se enteró de que el cantante iba a presentarse en vivo con un segundo álbum solista bajo el brazo. «La gran traición de Mick, la que me cuesta perdonar, una maniobra que parecía diseñada con el propósito de acabar con los Rolling Stones, fue que anunciara en marzo de 1987 que saldría de gira con Primitive Cool —escribió «Keef»—. Para nosotros aquello fue una bofetada en la cara, una condena a muerte pendiente de apelación».

Para echar más leña al fuego, en una entrevista Jagger dijo que los Stones eran «una piedra atada al cuello». En respuesta, Richards desató «la Tercera Guerra Mundial» en la prensa y salió a atacarlo con todo lo que tenía. Hasta amenazó con cortarle la garganta si se le ocurría tocar canciones de los Stones con otros músicos. «Ya ni recuerdo todos los comentarios mordaces y las burlas que salieron de mi boca: “Es un disco boy; el grupito para que Jagger se haga una paja; ¿por qué no se junta con Aerosmith?”… —relata Richards en Vida—. Llegó un punto en que la cosa se puso muy fea, y un día un periodista me preguntó: “¿Cuándo van a dejar el puterío?”. “Pregúntale a la puta”, respondí. Y luego pensé: “Que haga lo que le plazca, ¡que se rompa la cara él solito!”. Había dado muestras de la más absoluta falta de amistad y camaradería, carecía de lo necesario para mantener unida a una banda. Todo era una mierda».

Dirty Work casi termina como el último disco de los Stones, pero hoy puede verse como el fusible que evitó el apagón final. Jagger inició su faceta como solista, y hasta Richards comenzó a pensar y trabajar en la suya de la mano de su propia banda, los X-Pensive Winos. La guerra entre ambos continuó un tiempo, hasta que en 1989 acordaron una reunión en Barbados para firmar la paz. «Independientemente de lo que haya podido pasar, Mick y yo tenemos una relación que todavía funciona. ¿Cómo si no, al cabo de casi cincuenta años, podríamos plantearnos aún volver a salir juntos a la carretera?», escribió el guitarrista en su libro. La respuesta la podemos escuchar esta semana, en la ciudad de las diagonales.

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sábado, 14 de noviembre de 2015

Atentados en Francia: La historia del Bataclan, el teatro de la tragedia

Lugar clave de la noche parisina, tuvo impacto en la cultura rioplatense. Allí se reunieron Lou Reed, John Cale y Nico tras la separación de The Velvet Underground. Los discos que se grabaron en su escenario.



Mucho más que una mera sala de conciertos, el Teatro Bataclan es una pieza histórica de la cultura parisina de los últimos 150 años. Por allí pasaron desde óperas y revistas musicales hasta espectáculos de café concert, películas y conciertos de rock, como el de Eagles of Death Metal que fue escenario de uno de los atentados de ayer.

Con un diseño inspirado en las pagodas orientales, su nombre viene de Ba-ta-clan, una opereta de temática china de Jacques Offenbach, y fue inaugurado en 1865, en una ceremonia a la que asistió Napoléon III (último monarca en reinar Francia y, sí, sobrino de aquel Napoleón).

Entrado el siglo xx, tras sucesivos cambios de dueños, el lugar se consagró como centro del vodevil y los espectáculos de cabaret más “picarescos” de la ciudad, al punto que se formaron varias compañías para llevar sus presentaciones al extranjero. Una llegó al viejo Teatro Ópera de Buenos Aires, a principios de los años 20, con un show tan popular y subido de tono para la época que la expresión “bataclana” se integró al lunfardo para designar a las mujeres descocadas y de “vida alegre”.
Incluso, el famoso tango “Garufa”, de 1927, la tiene entre sus estrofas:              “Del barrio La Mondiola sos el más rana / y te llaman Garufa por lo bacán/ Tenés más pretensiones que bataclana / que hubiera hecho suceso con un gotán”. Y Niní Marshall protagonizó la película de Manuel Romero, Yo quiero ser bataclana, en 1941.

En 1933, el Bataclan sufrió un incendio que destruyó buena parte de su arquitectura original.  Luego de nuevas reformas y cambios de administración, funcionó como cine hasta finales de la década del 60, cuando nuevamente se instaló como plaza para conciertos y exhibiciones.

Dentro de la cultura rock, el Bataclan quedó inmortalizado un 29 de enero de 1972, cuando Lou Reed, John Cale y Nico se volvieron a reunir en vivo luego de la separación de The Velvet Underground. La grabación del concierto fue uno de los bootlegs más codiciados por los fans durante décadas, hasta su lanzamiento oficial en 2004, con el título Le Bataclan `72.
Algunos otros discos que se grabaron allí son Once in a Livetime, de Dream Theater; Au Bataclan, de Jane Birkin; Paris Le Trash, de los New York Dolls; y Live from the Bataclan, de Jeff Buckley, donde interpreta un medley con “Je N'en Connais Pas la Fin” y "Hymne à l'amour", de Édith Piaf. 
Incluso el argentino Jairo pasó por aquel escenario y registró Live Bataclan, editado en 1988.

Hoy es una sala de 1.500 localidades en la que también dejaron su huella Metallica, Oasis, The Police, Prince y The Cure, por solo mencionar algunos artistas. Deftones tenía agendados shows para hoy  y mañana, que ya fueron suspendidos. Y, si bien no hay información oficial aún, se presume que lo mismo sucederá con las presentaciones del blusero Gary Clark Jr. y los británicos Rudimental, programadas para este 18 y 19 de noviembre, respectivamente.

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sábado, 15 de agosto de 2015

…Y entonces fueron cuatro

Hace 40 años, la prensa revelaba que Peter Gabriel dejaba Genesis, una decisión que la banda ocultó durante nueve meses, tras un disco traumático y una gira imposible. La historia de un final que marcó dos inicios.




¿GABRIEL AFUERA DE GENESIS? La pregunta en la portada de Melody Maker del 16 de agosto de 1975, en mayúscula catástrofe, era más bien retórica. Una duda que revelaba un pacto de silencio que duró nueve meses. Y el resultado de una crisis que se gestó durante más de un año.

A principios de 1974, Genesis estaba en ascenso en la escena británica. Su quinto disco, Selling England by the Pound (1973), fue un éxito y los llevó a una extensa gira que los consagró como una de las mejores experiencias en vivo. Pero toda la atención se centraba en Peter Gabriel, cuyas impactantes performances vestido con extravagantes y complejos disfraces eclipsaban la labor de sus compañeros. «Había momentos en los que entraban personas al camarín y decían: “¡Gran show, Peter. Cuando te pusiste esa máscara, se volvieron locos!”. Y los demás nos mirábamos pensado “Eeeh: hola, esto es una banda. Y la música siempre está primero”», reveló Phil Collins a la BBC, décadas más tarde, para dar una idea del clima dentro del grupo.

 Así todo, en abril el quinteto se reunió en Headley Grange, una vieja casona que sirvió de albergue y orfanato durante el siglo xix y que había sido lugar de grabación de Led Zeppelin. Allí comenzaron a planear su trabajo más ambicioso hasta el momento: un disco doble conceptual. El lugar estaba en deplorable estado, infestado por ratas y, según Steve Hackett, por algún que otro fantasma. «Si alguna vez existió una casa embrujada, era esa. Podías escuchar sonidos extraordinarios por la noche y era casi imposible dormir», dijo.

Dos temáticas entraron en pugna. Mike Rutherford quería un álbum basado en El principito, la novela de Antoine de Saint-Exupéry, pero Gabriel impuso una surrealista historia propia sobre la búsqueda de identidad protagonizada por Rael, un inmigrante de Puerto Rico que debe enfrentar diversos peligros y criaturas en Nueva York para recuperar a su hermano. Tony Banks detestaba la idea, y el resto no veía bien que el vocalista asumiera el control y tuviera en el estudio el protagonismo que ya mostraba sobre el escenario. Ganó la intransigencia de Gabriel. «Si querés definir un mundo, tenés que dejar que una persona lo pinte: pocas grandes novelas son creadas por un comité», afirmó. Aunque The Lamb Lies Down on Broadway sería, más bien, un drama.

Genesis era una democracia quebrada. Gabriel se sentía cada vez más limitado por los compromisos de la banda y alejado artísticamente de sus compañeros. En una habitación de la vieja casona, aislado del resto, le daba letra a su casi álter ego Rael y, cuando podía, tomaba su bicicleta y se escapaba hacia una cabina telefónica cercana para hablar sobre un proyecto que lo entusiamaba mucho más. Llamaba a William Friedkin, director en boga entonces tras el controvertido éxito de El exorcista (1973), quien lo quería como consultor de su próxima película, inspirado tras haber leído el texto que Gabriel escribió en la portada de Genesis Live (1973). «Eso era muy importante para mí. Desafortunadamente, no pasó nada; fue uno de esos proyectos de Hollywood que se caen. Pero fue algo con lo que la banda (que, luego, le dio mucho lugar a Phil para que hiciera sus cosas fuera de Genesis) no estaba feliz», dijo el cantante en una entrevista de 2011. Finalmente, ese film se convirtió en Sorcerer (1977), que contó con la música de los electrónicos Tangerine Dream.

Por otra parte, Gabriel fue el primer integrante del grupo en formar una familia. En julio de ese año, nació su hija, Anna-Marie, luego de un muy complicado embarazo que dejó a la bebé en una incubadora por tres meses. «Los doctores no pensaban que iba a sobrevivir. No hay nada más importante que tu familia, y la banda fue muy poco compasiva. No vio que yo estaba lidiando con un tema de vida o muerte. Charlamos esto por entonces, pero había un veneno creciendo entre nosotros, internamente. Había algo de celos y resentimiento sobre la atención que estaba recibiendo como frontman», explicó a la revista Uncut.

La situación no mejoró cuando el grupo decidió mudarse a una granja en Gales para comenzar a grabar. Repartido entre sus obligaciones personales y profesionales, Gabriel escribía en soledad las letras y visitaba con poca frecuencia el lugar, donde los demás componían la música. Fue un proceso engorroso, pero dio la primera señal de que Banks, Rutherford, Hackett y Collins podían trabajar prescindiendo del vocalista, quien, agobiado, les pidió suspender las tareas un tiempo.  «Y todos le dijimos “no, no queremos parar”. Era una cuestión de principios sobre cualquier otra. Entonces nos respondió: “OK, quiero hacer la película, así que me voy”. Recuerdo que estábamos sentados en el jardín preguntándonos qué íbamos a hacer. “Bueno, tengamos un grupo instrumental”, dije, lo cual por cinco segundos fue una idea en serio, porque teníamos un montón de música hecha», contó Collins en The Book of Genesis, de Hugh Fielder.

El clima se descomprimió y todos viajaron a Londres, a terminar los últimos detalles del álbum en los estudios Island, donde surgieron nuevos roces. Gabriel invitó al ex Roxy Music Brian Eno, quien se encontraba allí grabando su disco Taking Tiger Mountain (By Strategy), para que «enosifique» algunas canciones con efectos y tratamientos sonoros. «En realidad, su contribución fue mínima. Suelo preguntarme por qué lo mencionamos en los créditos, porque lo que hizo fue muy poco», dijo Banks, principal opositor a esta colaboración.


Así fue cómo Genesis dio a luz a The Lamb Lies Down on Broadway, que salió a la venta el 18 de noviembre de 1974. Para muchos, es su obra maestra, un álbum monumental que, con los años, sería objeto de libros, análisis, controversias y veneración, pero que, en su momento, fue recibido con tibieza (por ser generosos). «Hasta Hitler tuvo mejor prensa», dijo alguna vez Rutherford. No era un obra fácil, sino desafiante y críptica para la crítica, el público y hasta para los mismos integrantes de Genesis. «No sé de qué se trata. Preguntale a Peter, yo solo soy el baterista», señaló Collins en una entrevista a Rolling Stone de 1975.

Para sumar complicaciones, la banda se comprometió a una extensa gira por Estados Unidos y Europa que resultó una pesadilla técnica. Se tocaba el disco entero bajo una ambiciosa puesta multimedia con la proyección de 1.500 dispositivas en tres pantallas, que debían funcionar en sincronía con el relato en escena (algo que solo ocurrió en contadas ocasiones). A lo que hay que sumarle el amplio vestuario de Gabriel, que incluía un inmanejable traje con genitales inflables (el famoso «Slipperman») que provocó varias situaciones dignas de This is Spinal Tap.

«Siendo francos, fue un desastre. El álbum no tenía grandes ventas y el tour estaba repleto de problemas. Estábamos intentando hacer un show increíble con un presupuesto pequeño y hubo muchas, muchas noches en las que las cosas salieron mal», dijo Banks tiempo más tarde.

Hubo algo peor. La mayoría del público que asistía a los conciertos aún no había escuchado el álbum y no entendía lo que pasaba, pero más que nunca todos los focos se concentraban sobre Gabriel. Su figura se acrecentaba y el tour parecía un one-man show que relegaba a sus compañeros al rol de una banda de acompañamiento, lo cual aumentaba las fricciones internas. En marzo de 1975, Hackett le decía a un periodista de NME que cubría la gira: «Es verdad, en escena elegimos hacernos anónimos. Pero me molesta que la gente piense que Peter hizo todo, desde escribir las canciones hasta diseñar el escenario. En el último disco hizo menos de la música que nosotros».

Ese cronista no lo sabía entonces, pero el músico destilaba sus últimas broncas por una situación que ya tenía un final escrito. Mucho antes, el 25 de noviembre de 1974 en el Swingos Hotel de Cleveland, Estados Unidos, Gabriel le comunicó primero al manager, Tony Smith, y al resto, después, que dejaba la banda. Apenas habían transcurrido cuatro de las 102 presentaciones de la gira. El grupo acordó seguir unido para cumplir con las fechas y dar tiempo a la búsqueda de un nuevo cantante, pero también porque estaba endeudado con su sello, Charisma. Aun después de la partida del cantante, debían unas 160.000 libras, según el libro Genesis and The Lamb Lies Down on Broadway (2008).
  
Aquel fue un verdadero tour de force que las partes soportaron en silencio: Uno deseando irse, otros buscando cómo continuar, juntos en una gira mágica y mentirosa. «Estaba desesperado por contarle a la audiencia que me iba. Sentía que estaba traicionando a la gente que pagaba por venir a vernos. No podía ser sincero y decirles lo que sentía», reveló el cantante el documental Together and Apart (2014).

«Después del tour, tuve una larga charla con él e intenté persuadirlo para que se quedara, porque pensé que podíamos superar las cosas. Pero ya se había ido psicológicamente», explicó Banks años más tarde. «En cierta forma, fue como una pérdida personal para mí, pero también un alivio, no puedo negarlo. Entonces teníamos algo que probar, nos dio un nuevo objetivo».



Tras el último concierto, el 22 de mayo en Francia, la banda retornó al Reino Unido y cada uno siguió su camino, manteniendo el secreto. Pasaron otros tres meses hasta que la partida se hizo tapa de Melody Maker. «El lugar de Peter Gabriel en Genesis está en duda tras rumores que sugieren que ha abandonado la banda», escribía el semanario. Desde el entorno negaban las especulaciones: «El grupo está algo taciturno en este momento, pero eso pasa todos los años cuando están pensado y escribiendo el nuevo LP», respondió el manager.

Días después, sería el mismo Gabriel quien confirmaría la noticia de puño y letra con una de las cartas de renuncia más largas, sinceras y mordaces que el rock pueda recordar. «El vehículo que construimos para servir nuestras composiciones se convirtió en nuestro amo y nos enjauló dentro del éxito que habíamos querido. Afectó la actitud y el espíritu de toda la banda. La música no se ha agotado y todavía respeto a los demás músicos, pero nuestros roles se habían vuelto rígidos», decía en el inicio.

Allí contó su deseo de pasar más tiempo con su familia («Es importante liberar el papá que hay en mí»), de escapar de la maquinaria industrial («Comencé a pensar en términos comerciales, muy útil para quien fuera un tímido músico, pero tratar los discos y al público como dinero me estaba apartando de ellos») y de su necesidad de experimentar en el arte («Mi futuro en la música, si existe, será bajo todas las situaciones posibles»). Y finalizaba con una humorada que tendría algo de verdad y parte de vaticinio:

«Gabriel se fue de Genesis:

1) Para hacer teatro.
2) Para ganar plata como artista solista.
3) Para hacer “la Bowie”.
4) Para hacer “la Ferry”.
5) Para ponerse una “boa peluda alrededor del cuello y ahorcarse”.
6) Para ir a un hospital.
7) Para volverse senil en el medio de la nada».

Sería un encore tan extravagante y teatral como sus presentaciones y la génesis de dos nuevas historias del rock.



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lunes, 3 de agosto de 2015

Mick Jagger actor, entre Borges y cuernos

Se cumplen 45 años del debut en el cine del líder de los Rolling Stones, con un film que cita la obra del escritor argentino y arruinó su amistad con Keith Richards. Un cuento borgeano de sexo, traiciones y rock and roll.



La mayoría pensará en su protagónico en Ned Kelly; y es lógico. Un rodaje maldito, con incendios, heridas de armas y una novia en coma tras un intento de suicidio son razones más que memorables. Pero la primera incursión en el cine de Mick Jagger pertenece a un film olvidado y menos catastrófico, aunque mucho más extraño y polémico.

Hacia fines de 1967, el vocalista de los Rolling Stones había terminado las sesiones del álbum Their Satanic Majesties Request, y un nuevo horizonte asomaba en su carrera: la actuación. Hasta el momento, Jagger solo había puesto la cara en documentales con su banda. La oportunidad en la ficción llegaría con Performance, un sórdido y violento drama criminal en el que interpreta a un rockstar retirado que da asilo a un gánster (James Fox) en la mansión donde vive con dos mujeres. Entre ambos protagonistas se desarrolla un peligroso juego psicológico de identidades, de ficción y realidad, cargado de sexo, drogas y rock and roll.

La historia fue escrita y codirigida (junto a Nicolas Roeg, famoso luego por El hombre que cayó a la tierra, protagonizada por David Bowie) por Donald Cammell y está muy influenciada por la literatura de Jorge Luis Borges, del que el autor era un gran fanático. En un pasaje del film, Jagger recita un momento cúlmine del famoso cuento «El Sur»: «En ese punto, algo imprevisible ocurrió. Desde un rincón, el viejo gaucho extático (…) le tiró una daga desnuda que vino a caer a sus pies (…)». También hay referencias al relato «Tlön, Uqbar, Orbis Tertius» en un diálogo y hasta una fotografía del escritor argentino se muestra en la cruda escena final.


Performance no se hizo conocida por sus asociaciones literarias, sino por sus controvertidas imágenes y por ser la causa por la cual la relación entre Jagger y Keith Richards nunca volviera a ser la misma. Marianne Faithfull, por entonces pareja del vocalista, iba a interpretar a una de sus compañeras en el film, pero no pudo debido a las complicaciones posteriores a su malogrado embarazo, y su rol quedó a cargo de Anita Pallenberg, novia del guitarrista (y ex de Brian Jones).

Jagger y la modelo italiana hicieron mucho más que «actuar» las fogosas escenas de sexo, en las que también participó Michèle Breton. En sus memorias, tituladas Vida, Richards dijo que ignoró la aventura durante años, pero que «lo olía, en especial en Mick». Quizás esas sospechas fueron las que lo llevaron a no poner su guitarra en «Memo from Turner», la canción que Jagger compuso para la cinta (y su primer single solista, si bien ambos figuran como autores); su lugar fue ocupado por Ry Cooder.

La vendetta no tardaría en llegar. Richards y Faithfull tuvieron luego un affaire, que la autora de «Sister Morphine» calificó como «la mejor noche de su vida».  «Aún hoy se destaca. Creo que fue tan memorable porque fue solo una noche, eso es todo. Y todavía seguimos siendo grandes amigos», dijo en una entrevista el año pasado. En su libro, Richards recuerda haber escapado por la ventana descalzo y con la ropa colgando cuando Jagger volvió a la casa más temprano de lo esperado. «Con Marianne todavía seguimos bromeando sobre eso. Me manda mensajes: “sigo sin encontrar tus medias”».

Performance se rodó en 1968, pero se proyectó recién dos años después, ya que en Warner estaban horrorizados con el carácter alucinógeno, sexual y violento del film. Dicen que la mujer de un ejecutivo vomitó durante una función privada, y el estudio forzó cortes, ediciones y censuras varias antes de estrenarlo (en forma limitada) el 3 de agosto de 1970, primero en Estados Unidos y, tiempo después, en Europa.

La crítica fue despiadada en su momento, más allá de los destacados y convincentes trabajos de Jagger y Fox. Sin embargo, con el tiempo, la cinta adquirió el estatus «de culto». Hoy, resulta imposible no encontrar elementos estilísticos de esta obra en el cine de Quentin Tarantino, de Guy Ritchie y, en especial, de Jonathan Glazer (James Fox hasta hizo un cameo casi evocativo en La bestia salvaje, de 2000). También ha sido objeto de referencias en canciones de Happy Mondays, The Charlatans y Big Audio Dinamite.

Para Jagger, este sería el comienzo de una intermitente carrera actoral que continuó con el estreno, poco después, de la accidentada Ned Kelly y, décadas más tarde, con Freejack, Bent y Gigoló, además de varios cameos en otras producciones. Se volvería a cruzar con Borges, pero fuera del cine. Alguna vez, vio al escritor en el lobby del Hotel Westin Palace de Madrid y se acercó a saludarlo. Se arrodilló, tomó su mano y le dijo: «Maestro, lo admiro». Borges, que no veía, le preguntó quién era. «Soy Mick Jagger», respondió, a lo que contestó: «Ah, uno de los Rolling Stones». La anécdota fue contada en varias oportunidades por su mujer, María Kodama, testigo privilegiada de un encuentro digno de Ficciones.

Para el director Cammell, Performance quedaría como la primera y la más reconocida de sus cinco películas, todas retorcidas, oscuras, desafiantes y de escaso suceso comercial. Su trabajo más popular fue, quizás, el videoclip de «Pride (In the Name of Love)», de U2.

Muchos años después de aquel debut, Cammell y Richards se vieron por casualidad en Los Ángeles. El músico lo odiaba porque lo consideraba el principal responsable del romance entre su amigo y su novia.  «Se deleitó con la idea de estar complicando las cosas entre nosotros. Que Mick y Anita hicieran de pareja era una trampa. Fue el sorete más dañino que conocí, afirmó. En aquel cruce, el Rolling Stone le dijo que nunca le había dado alegría a nadie y le pidió que tuviera la hombría de matarse. Paradójicamente, Cammell se pegó un tiro en la cabeza poco tiempo después, en 1996, agobiado por problemas de salud. Cuenta la leyenda que no falleció al instante, sino que sobrevivió varios minutos y que, en un extraño estado de euforia, le pidió a su esposa que sostuviera un espejo delante de él. Mirándole la cara a la muerte, le preguntó a su mujer, en clara referencia a su obra maestra: «¿Podés ver la imagen de Borges?».

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jueves, 30 de julio de 2015

Todo lo que hay que saber sobre Misión imposible

Historia, secretos y curiosidades de la saga protagonizada por Tom Cruise, antes del estreno de su quinta entrega.



Por si hay alguien que recién salió de un termo, recordamos que Misión imposible se basa en la serie de TV homónima, que se desarrolló entre 1966 y 1973 y contó con las actuaciones de Peter Graves, Martin Landau, Leonard Nimoy, Greg Morris y Barbara Bain, entre otros. En 1988, se realizó una nueva versión, con Graves otra vez como el líder de la Impossible Missions Force, Jim Phelps. 

Parte del elenco del show original fue convocado para el film de 1996, a cargo de Brian De Palma, pero se rehusaron a participar disgustados con el guión. A Graves le ofrecieron repetir su papel, pero lo rechazó al ver que lo convirtieron en un traidor (rol que recayó en Jon Voight), mientras que Landau no estaba de acuerdo con la muerte de los miembros del equipo. “¿Por qué ofrecerse voluntariamente a que nuestros personajes cometan suicidio? Pasé”, dijo.

Aquel fue el primer film producido por Tom Cruise (que continuaría con los otros cuatro, además de obras como Los otros y Minority Report: Sentencia previa). Pero también marcó el gusto (ya casi obsesivo) del actor por desempeñar él mismo las escenas de riesgo. La más recordada quizás sea en la que, colgado desde el techo, debe robar información de una computadora alojada en una habitación con sensores de movimiento. Durante la filmación, la estrella no paraba de darse la frente contra el piso cada vez que lo bajaban. Hasta que le pidió a un asistente que le pusiera monedas en sus zapatos, para que hicieran contrapeso. No sabemos si alguna vez devolvió ese cambio.

La película de De Palma también es recordada por la versión que los U2 Adam Clayton y Larry Mullen Jr. hicieron del tradicional tema de la serie compuesto por Lalo Schifrin, además de la música incidental de Danny Elfman. Pero, originalmente, ese trabajo estaba a cargo de Alan Silvestri, que llegó a componer más de 20 minutos del score antes de ser “renunciado” (según se cuenta) por el mismísimo Cruise, que quería a Elfman a bordo porque había quedado sorprendido con el trabajo que hizo en Todo por un sueño, donde actuó Nicole Kidman, su por entonces esposa.

Otra canción histórica de la saga (aparte de, bueno, esto de Limp Bizkit  fue “I Disappear”, que Metallica compuso especialmente para Misión imposible 2 (2000) y que se filtró meses antes del estreno en internet vía Napster y desató la famosa pelea de la banda con la empresa de downloads.

La segunda parte iba a ser dirigida por Oliver Stone, pero tuvo que bajarse del proyecto por problemas de agenda cuando el rodaje de Cruise en Ojos bien cerrados (1999) se extendió más de lo pensado. John Woo tomó la posta y lo convirtió en el film más taquillero de 2000 en los Estados Unidos, y todavía se mantiene, con más de 540 millones de dólares, como la más recaudadora de la saga después de la cuarta entrega (que embolsó casi 700 millones). Es, también, la más pirotécnica, absurda y exagerada. El metraje original tenía más de tres horas, y el estudio forzó a dejarlo en 123 minutos (lo cual explica muchas de las incongruencias del relato). Cruise también se lució con performances de riesgo, como la pelea en la que un cuchillo queda a milímetros de su pupila, en la que se usó un arma real, o la épica escalada libre en Utah (con el uso parcial de un doble experto en montañismo).


En 2006, llegó la tercera entrega, tras varios problemas. David Fincher iba a ser el director, pero renunció por diferencias con el estudio, y fue reemplazado por Jon Carnahan, quien llegó a trabajar más de un año en el film antes de también dar un paso al costado. Finalmente, J.J. Abrams, quien venía de éxitos en televisión como Alias y Lost, se hizo cargo y fue su debut en la pantalla grande. El elenco original también incluía a Kenneth Branagh como villano, además de  Carrie-Anne Moss y Scarlett Johansson. Resultó la más cara de la saga, y la menos recaudadora.

Misión imposible: Protocolo fantasma se estrenó cinco años más tarde y también marcó otro debut, ya que fue el primer film “live action” de Brad Bird, quien hasta entonces solo había realizado cine de animación (Los increíbles, Ratatouille). Nos mostró a Cruise en más tomas de gran altura, trepando la torre Burj Khalifa de Dubai, el edificio más alto del mundo.

Como era de esperar, para Misión imposible: Nación secreta Cruise subió la apuesta con dos escenas épicas. En una se lo podrá ver colgado del fuselaje de un avión de transporte militar Airbus a 1.500 metros de altura.  La estrella dijo que estuvo “cagado de miedo: estaba agarrado de un arnés al costado del cuerpo que estaba algo suelto, por lo que se puede ver mi cuerpo vibrando contra el avión”. Así todo, repitieron la toma ocho veces.

En otro momento descomunal, se zambulle en un enorme tanque con más de 260.000 litros de agua presurizada, para lo que tuvo que entrenar y aprender a retener la respiración por más de seis minutos. Basta, Tom: nos vas a matar de un infarto.