lunes, 21 de mayo de 2012

Batman Live en el Luna Park: ¡Santo espectáculo!

Teatro, video, acrobacia, danza y magia en el show que da vida al personaje del cómic; hoy va por su novena y última función.



Una ciudad del pecado como escenario. Un elenco de máscaras, disfraces, héroes y bellacos. Y una fábula de tragedia, justicia y redención. Batman podrá ser tinta de historieta, pero su historia es pluma de teatro. Hasta su mito homoerótico es material para las tablas. Solo que Batman Live, el show internacional que sacó al hombre murciélago del papel y el cine, va más allá y se vale de todos los recursos del siglo XXI para hacerlo carne en un espectáculo que integra video, cómic, acrobacia, pirotecnia, danza, magia y, claro, interpretación viva doblada al español "neutro".

Escrita por Allan Heinberg, Stan Berkowitz y Alan Burnett (guionistas de varias adaptaciones de DC Comics a la TV), la obra hace foco en el arribo de Dick Grayson a la vida del millonario Bruce Wayne y su transformación en Robin, con el fin de vengar la muerte de sus padres, trapecistas de circo, en un crimen ideado por el Guasón. La acción gira alrededor del chico maravilla (una decisión que, quizás, tiene su justificación en atraer y lograr la identificación de los más chicos), y comprende a todo el batiuniverso de personajes, en una Ciudad Gótica reducida a una arena que ocupa la mitad del campo del Luna Park, con un horizonte proyectado en una pantalla LED que anima sets y situaciones en formato de gigantesco comic.

Lo que no sorprende en historia impacta en imagen: un Cirque du Soleil hi-tech que toma gran parte de su imaginario del film Batman y Robin (1997). Aquella versión camp del héroe elaborada por Joel Schumacher, con su barroquismo kitsch, su colorido circense y esos trajes metalizados con pezones y conchero, que tantas polémicas y rechazos despertó en su momento (alguna vez fue considerada la peor película de la historia) revive, paradójicamente, en un show para todo público con claro target infantil.

En la primera parte de una función de dos horas (con intervalo), el enmascarado se las ve con varios de sus principales archienemigos a pura performance y piruetas aéreas. Hay un touch and go con Gatúbela. Arresta a Dos Caras, el Acertijo y el Pingüino entre un ballet "helado" de jazz y patines. Y tiene su primer encuentro con un Guasón que, cual diabólico David Copperfield, enseña al público los perversos trucos mágicos (verdaderas bromas asesinas) que tiene preparados para cuando el encapotado intente rescatar a Grayson.

Para el segundo acto, lo mejor: la aparición del impresionante batimóvil (creado por el famoso diseñador de autos de F1, Gordon Murray) y un gran finale explosivo contra todos los villanos en el sórdido Arkham Asylum. Fundido a negro en una colonia de quirópteros y el Luna se ilumina de aplausos. La leyenda del caballero de la noche está más viva que nunca y los nenes corren a celebrarla arrasando con el merchandising oficial. Los que vieron en la TV a Batman surfear y bailar la batidanza son ahora padres de estos bajitos que lo presenciaron como estrella del teatro 2.0. Una nueva generación pop-gótica ha (re)nacido.

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