Con muy poco, la
banda inglesa hizo su mejor presentación en el país.
Los últimos antecedentes no habían dejado la vara muy alta. Más
allá de esa histórica primera visita de noviembre de 2006, que resultó ser el último
concierto con Peter Hook y la antesala
de un patético divorcio cuyo conventillo aún perdura, las presentaciones de New Order en Buenos Aires no fueron muy
felices. Vino un ensordecedor show en un estadio Obras hecho un microondas en 2011,
que tuvo como cuota sentimental el regreso de la tecladista Gillian Gilbert al grupo, y luego una
deslucida performance en el Lollapalooza de 2014, en el que parecieron, más que
nunca, un “acto de nostalgia”.
Lo de anoche en el Luna Park tuvo otro semblante. Los de
Manchester llegaron ahora con un nuevo (y muy buen) disco bajo el brazo, Music Complete, el primero sin “Hooky” y
con un sonido que los reencuentra con su lado más pistero. Y en un estadio
cerrado, con una puesta en escena cuidada en luces y pantallas, terminaron por
marcar la diferencia: actuales y arregladitos, esta fue la mejor imagen del
quinteto en el país, lo cual no significa que haya sido un gran espectáculo.
Es que New Order en vivo no es una banda divertida y, por
momentos, se hace muy difícil de escuchar. Suenan saturados, desprolijos, mal
ecualizados, estridentes, y no es culpa de esa particular “caja de resonancia”
que es el ex “Palacio de los deportes”. No: ya son así en directo, y es algo
que, lejos de mostrar su herencia post-punk
potente y sanguínea entre tantas máquinas y secuencias, termina barriendo con
todos los arreglos y matices que tienen sus canciones. El piano de “Crystal”
desapareció, el coro de ranas de “The Perfect Kiss” murió ahogado y momentos
que podrían (más bien deberían) ser delicados y épicos, como la maravillosa
“Your Silent Face”, se convirtieron en una bola de sonido.
La
falta de gracia y carisma en escena no contribuyen: es una banda que no
contagia. Pero claro: se impone la contundencia de clásicos como “Bizarre Love
Triangle”, “True Faith” y “Blue Monday” y, de pronto, tus pies importan mucho
más que cualquier cosa que estés pensando o viendo. Y si el cierre es un
certero ataque al corazón con “Transmission” y “Love Will Tear Us Apart” como homenaje a Joy Division, ya está: es
suficiente para sentirse pleno, por más incompleto que todo esto haya sido.
El bajista llega a
Buenos Aires con su nuevo proyecto, The Light, para repasar clásicos de Joy
Division y los primeros dos álbumes de New Order. Antes, da su versión de la
feroz pelea que mantiene con sus ex compañeros. “No sé cómo podría volver a
confiar en ellos”, afirma.
Si hubiera un ranking de conventillos
mediáticos musicales, la “separación” de New Order debería ubicarse entre el
top five, como mínimo. En 2006, cuando tras la gira presentación de Waiting For The Sirens' Call (que los
trajo a la Argentina aquel noviembre) Peter Hook dio por hecho la disolución de
la banda, empezó una historia que involucra traiciones, insultos y disputas
legales.
Desde entonces, sus ex compañeros criticaron
que el bajista se hiciera de algunos bienes históricos en común, como la
propiedad de la marca The Haçienday las oficinas de Factory Records (club y sello, respectivamente,
donde se crió New Order), y hasta la edición de un tema inédito de Joy
Division, “Pictures in My Mind”.
Pero la pelea se encendió a finales de
2011, cuando el grupo de Manchester regresó a los escenarios sin “Hooky” y con
la vuelta de la tecladista Gillian
Gilbert tras diez años de ausencia. “Todos saben que New
Order sin Peter Hook es como Queen sin Freddie Mercury o U2 sin The Edge”, afirmó
el bajista, quien prendió un filoso ventilador en los medios: trató a sus ex
amigos de “pelotudos”, acusó a Tom Chapman, su reemplazo, de hacer mímica en
vivo sobre sus líneas de bajo e inició una disputa legal por el uso del trademark New Order.
Mientras este eterno divorcio continúa, Hook
gira por el mundo junto a The Light, banda ¿autotributo? con la que empezó
interpretando los discos completos de Joy Division y ahora extendió su
repertorio a los primeros trabajos de New Order. “Planeo tratar de tocar cada
una de las canciones que escribí antes de quedar liberado del agobio terrenal,
y estoy en camino de conseguirlo”, desafía el músico, a quien podremos ver el
próximo 2 de octubre en el Teatro Vorterix.
¿Cuál fue tu necesidad de salir a interpretar y
reinterpretar temas de Joy Division y New Order?
No es algo que pasó de la noche a la mañana. Después de
que New Order se separara, me encontré libre para hacer lo que quería. Grabé
con Freebass, junto a “Mani” (Gary Mounfield) y Andy Rourke, un trabajo del que
estoy orgulloso. También estuve haciendo dance como Man Ray, con Phil Murphy, y
fue bien recibido. Pero, desafortunadamente, parece que la gente perdió el interés
no solo en la música nueva, sino en pagar por ella. ¡Hay toda una nueva generación
que nunca compró un vinilo o un CD! Además, cuando hacés material nuevo, la
gente suele ignorarlo y quiere solo los hits. Cuando estaba con Freebass y
giramos por el Reino Unido y Japón, tocamos nuestro material. No hacíamos un
par de temas y después una carrada de clásicos. Estoy orgulloso de eso
también.
Hacia mayo de 2010, se estaba planeando
hacer un show tributo a Ian Curtis en Macclesfield, pero se cayó. Pensé que era
una pena que no hubiera un homenaje después de 30 años y decidí que no podíamos
dejarlo pasar. Ahí fue que anunciamos que íbamos a tocar todo Unknown Pleasures en The Factory, mi
club de Manchester, para celebrar la vida de Ian. Se suponía que iba a ser solo
un show, pero se agotó en minutos, así que agregamos otra noche. A partir de
ahí, nos inundaron con ofertas de todo el mundo para ir a tocar. Realmente,
nadie pretendía que pasara, ¡pero se convirtió en una gira masiva y la gente
parecía estar verdaderamente disfrutándolo!
Cuando me di cuenta de que la gente quería
escuchar las canciones, especialmente las menos frecuentes, algunas de las
cuales no se tocaban desde mediados de los ochenta, decidimos hacer el segundo disco
de Joy Division, Closer, y seguimos
hasta el final, Still. Así que pasar
a tocar los dos álbumes de New Order que vamos a hacer en Buenos Aires es el
siguiente paso lógico en el recorrido de este proyecto. Y el año que viene
planeamos continuar con los dos discos siguientes, Low Life y Brotherhood.
¿No te
parece algo absurdo que haya dos bandas tocando sus temas en común por
separado?
No, y no es exactamente la primera vez que
pasa esto. No vamos a tocarlas juntos en algún punto cercano en el tiempo y es
bastante obvio que ninguno va a ignorar su catálogo, que es inmenso. Mirá:
cuando tocamos con Freebass, solo hicimos material de Freebass. Cuando Barney (Bernard
Sumner) y Steve (Stephen Morris) salieron como Bad Lieutenant, tocaron cuatro
canciones de su banda y una docena o más de New Order y Joy Division en sus
sets en vivo. Lo cual es lo mismo que están haciendo ahora en cada show
alrededor del mundo. Es un caso de “hacé lo que digo y no lo que hago”; ellos
tocaron material de New Order y Joy Division mucho antes que yo con otro grupo.
Lo que me parece absurdo es que ahora se quejen tanto de mí cuando ellos lo
hicieron antes.
Una de las cosas que me molestaba
enormemente cuando éramos New Order, en contraposición a esta presumiblemente
moderna variante de “New Odour” con la que salieron, es que insistían en tocar
los hits en lugar de volcarse al catálogo anterior, que considero mejor. Creo
que “Thieves Like Us” es mejor canción que “Blue Monday”. Creo que “Love
Vigilantes” o “Leave Me Alone” realmente son mejores que los temas que New
Order eligió como simples. ¡Hay tantos temas que estuvimos ignorando como grupo
y es una pena!
Ahora, con The Light, hacemos una
cronología que te lleva a través del cambio entre Joy Division y New Order, y
su desarrollo. Muchos de los fans de la primera hora de New Order prefieren
nuestro enfoque.
Tomaste algunas decisiones que involucraron el “pasado
sensible” en común con New Order y que tus compañeros no parece que vayan a
perdonarte. Por ejemplo, publicar por tu cuenta un inédito de Joy Division,
comprar la marca
The Haçienday transformar las oficinas de Factory en un boliche.
¿Por qué lo hiciste?
Mucho de eso tiene que ver con una mala
interpretación o, simplemente, no es verdad. Siempre fui abierto con respecto a
lo que estaba pasando y, para dejarlo en claro, teníamos el permiso de los
demás en lo que concierne a “Pictures In My Mind”. Ellos necesitaron mi autorización
para poner un tema en la
compilación Total, que salió más o menos para la misma
época.
Con respecto a The Haçienda, el lugar entró en quiebra. Rob Gretton no tenía nada de plata y yo
le presté el dinero para mantener la marca. De lo contrario, Ministry Of Sound la
habría comprado y prostituido. Ninguno de los otros miembros estaba interesado
y, para ser franco, todos habían dejado de darle bola a The Haçiendamucho antes de que cerrara. Al final, éramos solo Rob y yo. En 2006,
me enteré de que Rob me había puesto como copropietario. El New Order real
todavía estaba activo y nadie dijo nada en ese momento. Por eso, me parece algo
absurdo y totalmente falaz que salgan a quejarse al respecto.
Por último, el edificio de Factory lo
estaban por demoler para poner un hotel, parte del ostentoso y moderno desarrollo
de Manchester. Un amigo mío, propietario de un club, que también conocía a New
Order bien, Aaron Mellor, me dijo que quería salvar el edificio y lo iba a
comprar. Yo no tenía el dinero para hacerlo. Así que había que elegir: perder
el edificio para siempre o ir con lo del club. A juzgar por la reacción de la
gente que lo llena cada semana, fue la elección correcta.
Aunque no soy de ventilar mis penurias en
público, desde que New Order se separó hubo una sucesión de desprecios hacia
mí, tanto con el sello, con los medios y ahora con ese ridículo acuerdo
comercial con el que trataron de robarme mi parte de la marca New Order.
Aceptaron premios sin decirme, remezclaron material sin mi permiso y, además,
trataron de dejarme mal parado ante la prensa y conocidos en común. Hay todo
otro lado de la historia, amigo, y es uno de batallas legales, una posible
causa judicial y mi libro sobre New Order.
Entrevistamos hace casi dos años a Gillian Gilbert y
nos dijo que no te extrañaba, que deseaba que estuvieses feliz y que no veía
posibilidad de reconciliación, “aunque nunca se sabe qué puede pasar a la
vuelta de la esquina”. ¿Qué sentís al respecto? ¿Existe esa chance?
Bueno, a decir verdad, no me sorprende para
nada. Realmente, no me fijo mucho lo que los otros dicen porque me parece todo
muy cansador y bastante hipócrita, especialmente en lo que concierne a mi
actividad tocando mi propia música y el catálogo pasado sin decirles. Ellos parecen
estar muy felices sin mí, con alguien nuevo que toca mis líneas de bajo. Cuando
conozcas la verdadera historia sobre las taimadas y deshonestas movidas
comerciales que hicieron para reinventarse como “New Lieutenant” o “Bad Odour”,
te vas a dar cuenta de que hay mucho más en esa historia que decir: “ah, bueno,
vamos a hacer todos amigos de nuevo”. No sé cómo podría volver a confiar en
ellos.
El abogado de la banda, que sigue siendo un
buen amigo mío, piensa que, si todos obtenemos lo que queremos de esta
situación y la cosa se calma de nuevo, quizás en cinco años o algo así puede
llegar a pasar. Pero creo que, para entonces, va a ser demasiado tarde. La oportunidad
para reunirnos vino y se fue cuando se robaron la marca, para lo cual sigo
buscando un recurso legal.
¿Pensás componer temas con The Light, sacar un disco
de nuevas canciones, o solo quedará como una banda para interpretar clásicos?
Me gustaría, si pudiera tomarme unos meses
para hacerlo. Con las fechas en vivo, hay tanta presión para la banda que es
difícil reservarme tiempo para ir al estudio. Y tengo que admitir que los
problemas con la música grabada e Internet realmente te desaniman. Los
muchachos de la banda tienen varias ideas y algunos riffs que son geniales, y estuve trabajando con eso, porque no
quiero que sea solamente lo que yo propongo. Espero que podamos hacerlo, pero
todavía no hay planes concretos.
Lamentablemente, tu libro sobre The Haçiendano fue editado en
Argentina. ¿Podrías darnos tres consejos elementales para saber cómo NO manejar
un club?
La verdad no sé por dónde empezar. ¡Se
cometieron tantos errores! No haber comprado inicialmente y haberlo hecho
luego, en el pico del mercado, antes de que colapsara a principios de los noventa.
Ese fue uno grande. Yo siempre digo que, si vas a desperdiciar una oportunidad,
hacé tres cosas: hacelo con estilo, hacelo en público y, sobre todo, hacelo en
Manchester.
¿Cómo
está la escena de Manchester hoy, 30 años después?
¡Tan vibrante y estimulante como siempre, amigo!
Todavía hay un montón de música genial que sale de ahí y que representa la
época actual muy bien, creo. Mirá a Delphic, que surgió en los últimos años y
realmente se las ingenió para tender un puente entre rock y electrónica. También me gustan Everything
Everything, The Slow Readers Club y una banda nueva, Death to the Strange. Por supuesto, grupos como Elbow siguen estando presentes y haciendo
muy buena música. Manchester sigue siendo un lugar muy creativo.
Cápsula crítica en ESPN 107.9 sobre el nuevo disco de la banda de Manchester, que recupera canciones que no llegaron a integrar el disco Waiting for the Sirens' Call.
La banda de Manchester vuelve a los escenarios y a nuestro país con la tecladista original tras diez años de ausencia, pero sin su emblemático bajista, con quien mantienen una dura pelea mediática. "No hay posibilidad de reconciliación, pero nunca se sabe", dice.
Cuando Gillian Gilbert tomó la decisión de abandonar New Order en 2001, tras la grabación del álbum Get Ready, para dedicarse al cuidado de la hija que comparte con el baterista Stephen Morris (afectada por mielitis transversa), la banda lucía rejuvenecida musicalmente. "Estamos preparándonos para la nueva fase en nuestra vida musical, física y mentalmente", decía, por entonces, el bajista Peter Hook, luego de que los íconos de Manchester volvieran al ruedo tras ocho años de silencio.
Hoy, una década después, la tecladista volvió a un grupo divorciado que, desde hace tiempo, alimenta las páginas más amarillas de los medios de rock con una disputa pública por sus bienes históricos. ¿Cómo se llegó a esto?
En noviembre de 2006, luego de que el cuarteto (sin Gilbert y con el guitarrista Phill Cunningham como reemplazo) tocara por primera en Argentina presentando su álbum Waiting For The Sirens' Call, Hook deslizó a la prensa la posibilidad de que ese había sido el último show de la banda, algo que dio por hecho de manera unilateral meses más tarde. Desde entonces, tomó otras decisiones vinculadas al pasado sensible (y el futuro comercial) de sus ex compañeros, aparentemente, sin consultarlos.
Adquirió los derechos de la marca The Haçienda (el emblemático club de Manchester, cuna de toda una escena musical, y salvado varias veces de la quiebra por el bolsillo de New Order); compró las oficinas de Factory Records (el ex sello del grupo) y las transformó en un boliche y, más recientemente, formó The Light, con los que anda reversionando canciones de Joy Division, incluso "apropiándose" de un tema inédito y sin terminar de Ian Curtis, "Pictures in My Mind".
Los otros miembros no confirmaron ni negaron la disolución, siempre se mostraron críticos hacia el comportamiento de "Hooky", y cuando el vocalista Bernard Sumner, Morris y Cunningham continuaron haciendo música bajo el nombre de Bad Lieutenant, pocos tuvieron verdadera fe de volver a ver a los creadores de "Blue Monday" juntos.
Sin embargo, en septiembre de este año, el "resto" de New Order anunció su regreso, sin Hook y con la vuelta de Gilbert, para dar una gira en la que recorren gran parte de su discografía y la de Joy Division, y que los traerá al Estadio Obras el 1 de diciembre. La decisión despertó la lengua sin filtro del bajista, quien dijo estar determinado a "cagar a New Order de toda forma posible", acusó a Sumner de ser "un idiota" y trató a sus ex compañeros de "pelotudos". "Todos saben que New Order sin Peter Hook es como Queen sin Freddie Mercury o U2 sin The Edge", disparó.
Sumner, por su parte, señaló: "Se dijeron y se hicieron demasiadas cosas. Vivimos toda nuestra vida como un grupo con principios e ideales y lo que Peter hace va en contra de todo lo que defendimos".
Entre todo este conventillo, Gilbert suena alegre e inocente del otro lado del teléfono. Desde la felicidad de abandonar su forzado retiro de las tablas, sus risueñas respuestas quitan dramatismo a todo conflicto con su ex amigo. Y sus diez años de ausencia son la excusa perfecta para contestar cualquier interrogante sobre las peleas entre sus colegas con un diplomático y conveniente "no sé".
¿Fue duro estar afuera, ver que tu marido se iba de gira y tus compañeros de tanto tiempo hacían un disco sin vos?
Sí, fue desgarrador, realmente. Me sentí muy triste. Pero fue una decisión que tuve que tomar y fue la correcta. Es algo que cualquier madre o padre haría.
Considerando que es el único disco de New Order en el que no participas, me gustaría saber tu opinión sobre Waiting for the sirens' call.
En realidad nunca escuché todo el disco. ¡Pero creo que el público dijo que es muy bueno, ja, ja, ja! En algún momento intenté volver a escuchar todos nuestros álbumes, pero una vez que los grabás, listo: te los olvidás y dejás todo el trauma que implica su realización.
¿Cómo fue volver al escenario y no ver a Peter Hook entre ustedes por primera vez en 30 años?
Hace mucho que no estaba con él, porque no estuve en la banda. Pero fue muy raro al principio, cuando ensayábamos las canciones. Odiaría pensar que él no está feliz.
¿Lo extrañás?
No, la verdad que no, ja, ja, ja. Igual, estoy segura de que él tampoco me extraña a mí, ja, ja, ja.
¿Qué fue lo que produjo la separación?
¡Es que no podían estar juntos sin mí, ja, ja, ja! Como yo no estaba, de verdad no sé qué pasó. Pero debe haber sido bastante triste. Empezaron a ver problemas durante las sesiones de Sirens. Después, decidieron separarse y nunca dijeron ni una palabra. Ellos mencionan el quiebre como un hecho sin decir nada más, así que no sé.
¿Cómo tomaron la decisión de Hook de montar un club en las oficinas de Factory?
Es un poco raro, sí. Hacer eso, después de tantos años juntos. No sé qué pensar.
¿Leíste su libro sobre The Haçienda?
No, no lo leí.
Se ha escrito y dicho mucho sobre ese lugar. ¿Qué es lo más loco que recordás de allí?
Uy. muchas cosas. Lo más raro fueron las discusiones sobre si tenía que haber pastel de pollo o churrasco en el menú. Era muy raro estar en un lugar así hablando sobre la comida.
Hook tuvo palabras muy duras hacia ustedes, pero en una reciente entrevista dijo no sentirse orgulloso con la forma en que se separó y que deseaba hacer las paces. ¿Hay posibilidad de una reconciliación?
En mi opinión, no. Pero nunca se sabe. No sabés qué te espera a la vuelta de la esquina. Los años pasan y te olvidás de las cosas que dijiste. Pero no veo que eso vaya a pasar pronto. Nada de esto fue planeado: él simplemente se fue a hacer lo que quería sin preguntarle a nadie.
¿Hay chance de un nuevo disco de estudio de New Order?
No lo sé. No hay nada planeado hasta el momento y, realmente, no podemos hablar del futuro porque no sabemos qué va a pasar. Solo queremos ver cómo se dan las cosas hasta Navidad. No me quiero comprometer a hacer un álbum o un montón de shows porque mi familia está primero y lo único que deseo es que estemos felices y sanos.
¿Y de que ese disco sea con Hook?
Mmmm. No podría decirlo, la verdad, ja, ja. Puede pasar cualquier cosa, aunque no en el futuro cercano.
Pero si dependiera de vos, ¿volverías a trabajar con él?
No lo sé. A decir verdad, no en este momento. Pero, ¿quién sabe? El tiempo dirá.
Periodista, conductor y productor, especializado en espectáculos y cultura digital (música, cine, TV, tecnología, libros y tendencias).
Trabajé para más de 25 medios de Argentina y Latinoamérica, entre ellos TN.com.ar, FM 100, Rolling Stone, FM Rock & Pop, La Nación, Quiero Música TV, Radio Con Vos 89.9, Página/12, FM ESPN, Radio Nacional, El Cronista, PC Magazine, Brando, Apertura, 10Musica.com, Nacional Rock 93.7, IT NOW (Centroamérica), La Segunda (Chile), El Tiempo (Colombia), Open (México), Nación (Costa Rica) y más. Escribí el libro "LOSERS - Historias de famosos perdedores del rock", lanzado por Ediciones B (Penguin Random House - 2018).
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