martes, 21 de octubre de 2014

Invasiones inglesas: el rock argentino que canta in English

Maxi Trusso, Utopians, Los Coming Soon, Calendar y más artistas locales cuentan por qué prefieren componer en otro idioma. Ventajas, problemas y desafíos de cambiar de lengua.


Alguna vez, el premio Nobel de Literatura, Derek Walcott, dijo que «la lengua inglesa no es propiedad especial de nadie, solo de la imaginación». Entonces, ¿por qué los artistas argentinos deberían cantar únicamente en su idioma? Son cada vez más los músicos locales que prefieren componer en inglés, sin importar el género: desde el dance y la electrónica de Maxi Trusso y Catnapp, hasta el rock de The Alvears y Calendar, pasando por el funky de Los Coming Soon o la energía punk de Utopians, todos han encontrado sus musas en la tinta de Shakespeare (o, mejor, de los Beatles).

«De alguna forma, el inglés está dentro de nuestra genética musical. Escuchamos muchos discos en ese idioma desde chicos. Tal vez sea una cuestión de estilo: el funk, el groove, la música negra en general, todo eso está cantado en inglés y, a la hora de hacer nuestras primeras canciones, esa influencia salió naturalmente», responde Patricio Hirsch, vocalista y guitarrista de Los Coming Soon.

«Cuando empezamos a tocar teníamos trece años. La única música que escuchábamos en ese momento era en inglés y nuestro método de aprendizaje y composición era copiado de lo que nos gustaba —explica Barbi, líder de Utopians—. Cantar en español nos sonaba raro. Lo nuestro era un spanglish medio mal hablado, pero era lo más parecido a cómo queríamos sonar en ese entonces».

Para Maxi Trusso también fue una cuestión de ubicación, ya que pasó gran parte de su adolescencia en Europa. «Inicié mi carrera musical estando en Italia y mi intención era escribir para poder tocar donde vivía. No me sentía muy cómodo con el italiano, así que empecé a componer cosas con las raíces de lo que venía escuchando, que era básicamente en inglés», cuenta quien, a fines de los 90, formó el dúo Roy Vedas y terminó colaborando con Cher y teloneando a los Rolling Stones a partir del éxito que tuvo su single «Fragments of Life» en el viejo mundo.

Plantados en Buenos Aires y con un disco debut en inglés recién salido (Here I Am), The Alvears eligió esa lengua estrictamente por una cuestión estética. «Nunca escribimos en español para este proyecto. El idioma en el que cantamos está ligado a un sonido que nos da la fonética. Desde su concepción, nos imaginamos la banda con un sonido inglés, con cierta oscuridad y melancolía. Las letras, por ahora, son en inglés como un elemento más que acompaña esta propuesta», explica su vocalista, Daniel Bula. «Es más fácil hablar en otro idioma cosas de carácter personal: uno siente un poco menos de peso».

Como oyentes, estamos habituados al rock y sus vertientes en español, pero no hay en la Argentina ni en la región una tradición de, por ejemplo, dance y música electrónica en nuestra lengua. ¿Son géneros «difíciles» para el castellano? «Para mí, sí. Debe influir que los referentes de esos estilos no cantan en español, pero me da la impresión de que el idioma cambia el sentido de la melodía», responde la cantante Gwendolyne Moore, que acaba de lanzar su primer disco bajo el pseudónimo Corporal Moore con nueve canciones en clave trip-hop, pop y house completamente en inglés, titulado Tripper.

Amparo Battaglia, de Catnapp, últimos referentes de la electrónica criolla, disiente: «En lo absoluto. De hecho, hay bandas del género increíbles en español. Decir que hacer tecno en castellano es difícil es como decir que es complicado hacer un cuadro solo con pintura negra y no con violeta o verde. Depende de cómo fluya o canalice cada persona».

Para Trusso, quien a partir de su colaboración con Poncho en el éxito «Please Me» y de su nuevo álbum solista (S.O.S) se convirtió en una figura del dance argentino, «el inglés está muy relacionado con la cultura pop contemporánea y eso hace que sea más sencillo usar esa lengua. Pero muchos artistas de Latinoamérica y España han tenido un gran suceso cantando en castellano y, al mismo tiempo, creando nuevos estilos. No creo que haya un límite del idioma mientras se es genuino».


For export

Componer en inglés puede ser una elección natural por influencias tempranas, musicalidad oral o pauta estética, pero también puede significar un instrumento de doble filo para darse a conocer. Se podría especular que la trascendencia universal del idioma otorga a los artistas que lo emplean una «proyección internacional» para llegar a otros mercados. Sin embargo, la realidad que comentan los músicos es muy diferente.

Para Leandro Fuks, violero de The Alvears, «si querés tener un producto global, cantando en inglés se va a escuchar en cualquier lado, pero distinguirte va a ser complejo, por eso tenés que presentar algo distinto al oyente. Si alcanzás éxito en español en el mercado externo, ese puede ser tu diferencial».

«Por mi experiencia, me parece que hoy en Estados Unidos o Europa tenés muchas más chances siendo latino que copiando lo que ellos hacen. Es como tener un chino cantando tango en Buenos Aires. ¿Para qué? —opina Barbi— Además, los latinos tenemos una forma de escribir en inglés que no tiene mucha lógica para los anglosajones. No tenemos incorporado su lenguaje y eso nos hace medio torpes; usamos muchas palabras literales y modos coloquiales que ellos no emplean». 

Utopians fue editado por un sello independiente de Detroit que no lanza música hispana, mientras que Maxi Trusso ya tiene una trayectoria de discos y giras en Europa. Pero, en general, son pocos los artistas argentinos que cantan en inglés que han conseguido ofertas o interés desde Norteamérica o el viejo mundo, más allá de algún tour o colaboración con músicos de esas regiones. Por el contrario, dejar de lado la lengua de Cervantes a la mayoría les presentó más trabas locales que éxitos internacionales si de difusión (y compresión) se trata.

«Acá hay bastantes cabezas duras que tiran la clásica de “cantá en tu idioma, che”. Pero, la verdad, nunca nos importó que alguien con tales prejuicios nos escuche —afirma Lucas Bargen, voz de Calendar—. Creo que la movida política del país tampoco ayuda a universalizar el arte de los argentinos. Todo lo de afuera parece estar mal, no parece comprenderse que los humanos somos ciudadanos del mundo y no de una línea imaginaria que crearon los que nos manejan».

Para Battaglia, de Catnapp, «la mayoría de los argentinos no recibe bien a un artista local que canta en inglés. Se le cuestiona por qué no lo hace en castellano, te dicen que te creés que sos de Estados Unidos o cosas semejantes, muy cortas de pensamiento. Nos pasó mucho al principio».

Lala Hirsch, voz de Los Coming Soon, revela que «costaba conseguir que pusieran alguno de nuestros temas en la radio, ¡pero ahora que cantamos en castellano también! No es un tema del idioma, más allá de que algunas FM pasan música exclusivamente en inglés, español o determinado estilo. El tema de la difusión nos cuesta a todos porque ser independientes es difícil: nadie te quiere poner en una radio porque no representás un centro de poder en la industria. Para ellos, no es importante la música, sino el negocio que genera».

Por su parte, Barbi remarcó que «muchas veces le dijeron que no a Utopians por cantar en inglés, pero no lo vimos como un problema. Después, cantando en español, nos dimos cuenta de que, desde nuestro lugar, era una barrera inmensa con el público».

En este sentido, Utopians, Los Coming Soon y Calendar tienen la particularidad de ser grupos que comenzaron componiendo exclusivamente en inglés, pero ahora mutaron al español. ¿Por qué? «El proceso fue natural, lo hablamos antes de comenzar el último disco y estuvimos de acuerdo en hacer ese cambio. Fue un desafío, ya que no teníamos referencias de esta música en nuestro idioma, lo cual hacía la tarea más interesante», responde Patricio Hirsch de Los Coming Soon, cuyo segundo álbum, We Are Friends, tiene solo tres de sus diez temas en inglés.

En el caso de Utopians, el cambio de lengua fue paulatino pero total, y tuvo que ver con la respuesta del público en sus shows. Barbi explica el paso: «Cuando sacamos nuestro primer disco, empezamos a tocar con músicos locales muy talentosos y a conocer el enorme mundo del rock nacional. Hubo un momento que escuché cosas en español y dije “me gustaría tener canciones que suenen así” y ahí escribimos “Come Baby” y “Allá voy”. Esta era especial, casi la dejamos afuera del álbum porque la letra era demasiado cruda. Pero cuando empezamos a tocarla en vivo cambió todo arriba y abajo del escenario. La gente gritaba la letra y yo la sentía. Ahí me di cuenta de que, como letrista, me estaba perdiendo un costado importante de la música, estaba escondiéndome de alguna manera a la hora de cantar. Se me hacía más fácil si no me entendían. Desde entonces, canto en español. Extraño algunas cosas fonéticas del inglés, pero me pesa más la honestidad y conexión con el público a través de las letras en este momento».

Todas estas bandas son parte de una pequeña avanzada inglesa en la música nacional que incluye decenas de propuestas muy disímiles, como Furies, Mompox, Nairobi, Les Mentettes, Nelumbo, Underdog, Las Kellies, Hurricane Heart Attacks y las frecuentes colaboraciones offshore del trío Poncho, por mencionar algunos. ¿Podemos imaginar aquí, en un futuro, una escena como la de Suecia, donde el pop y el rock en inglés están naturalizados, son parte del establishment y hasta integran una industria for export? Según datos del consulado, el país escandinavo es el tercer exportador de música en el mundo, después de Estados Unidos y el Reino Unido, con ingresos por más de 800 millones de dólares en 2011.

«El caso de Suecia es un tanto particular, porque el inglés es el segundo idioma. De hecho, en televisión no subtitulan los programas de habla inglesa, así que si quieren cantar con idea de trascendencia internacional, directamente ni se lo cuestionan», responde Bula, de The Alvears.

Para Bargen, de Calendar, «el rock argentino se enamora del pasado, como el país entero. Parece fascinarnos lo ya hecho, lo ya transitado. Suecia es todo lo contrario en ese sentido: aman explorar y crear. No tiene que ver con el idioma, sino con la creatividad y el concepto. Creo que en la Argentina estamos atrás conceptualmente en cuanto al mundo, tenemos nuestro propio mambo con referencias locales que afuera les chupa un huevo, y quizás por eso acá no explota tanto como en el caso de los suecos». 

Patricio Hirsch, de Los Coming Soon, cree que ese escenario podría darse, «pero lo que debería suceder primero es que tengamos la calidad de canciones que tienen algunas de esas bandas que logran trascendencia internacional. No creo que sea una cosa que se resuelva en cantar en determinado idioma, sino que la cuestión es más profunda: está en la raíz misma de la música».


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