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lunes, 21 de marzo de 2016

Entrevista a Bad Religion: “Donald Trump es un bufón”

Hablamos con los íconos del punk después de su show en el Lollapalooza, y estuvieron tan filosos y divertidos como en el escenario.



Quizás por haber sido una fecha con tantos bellos jóvenes atractivos y propuestas “millennial” fue que Bad Religion quedó relegado de la atención de los medios como el nonno en un cumple de quince. “OK, abuelo: usted siéntese acá, coma y recuerde aquellos años antisistema tranquilo mientras nosotros bailamos hasta que se acabe el mundo”, parecen decirle.

Nadie le dio pelota a la banda más experimentada de la grilla del Lollapalooza 2016, con 36 años de pergaminos punk, que ayer pateó ojetes y sopapeó la memoria “fuck all” de pequeños y grandes que se arrimaron a poguear en el escenario Alternative. Pero, a segundos de cerrar su ametrallado set, Generación B habló con su histórico líder y figura, el vocalista Greg Graffin, y con una de las caras nuevas, Mike Dimkich, el guitarrista que reemplazó a Greg Hetson (y que algunos dicen que es el doble de Stuka. Nosotros, que estuvimos cerquita, lo aseveramos).

¿Cómo sintieron el show?

Graffin: Fue un gran momento.
Dimkich: Estuvo buenísimo. Argentina tiene un público grandioso. Es muy gracioso, porque en “Fuck Armagedon”, la gente coreaba el riff de guitarra tan alto que no nos escuchábamos y no podíamos seguir.  

Eso es una marca registrada del público argentino...

Dimkich: Totalmente. ¡Y lo hacen tan fuerte que no podés tocar! Es bárbaro.

¿Se preparan de alguna manera en especial para tocar en un festival como este?

Graffin: Meditamos bastante [risas].
Dimkich: Naah… Hacía frío. Así que si dicen que estuve tocando mal, es porque tenía los dedos helados. [risas]

Del line up, Bad Religion es la banda más antigua…

Dimkich: Antigua en términos de años de carrera, ¡porque acá no hay gente vieja [risas]! Mirá: Todo se resume en lo groso de ver pibes de 17 con la remera de Bad Religion que se saben tanto los primeros como los últimos temas. Eso es lo que permite que sigamos viniendo acá aún con más de tres décadas de trabajo detrás.

¿Ya conocieron a los muchachos de Ghost? Nos imaginábamos un backstage con misa anticlerical oficiada por las dos bandas...

Graffin: Ja, ja, ja... Sí, ¡deberíamos salir de gira juntos!

Bad Religion siempre fue una banda políticamente comprometida, se lo vio a Brian Baker recién apoyando al precandidato demócrata Bernie Sanders. ¿Ustedes cómo ven la posibilidad de que Donald Trump sea presidente de los Estados Unidos?

Graffin: ¿Cómo se dice “travesti” en español?

Travesti…

Graffin: Bueno, es un travesti. [risas]

Dimkich: Está claro que no votaría por él, pero debo reconocer que me asusta menos que Ted Cruz, que es un loco de derecha que realmente cree en todo lo que dice. Trump es un oportunista y, si llega a ser electo (cosa que no creo que pase, porque Hillary Clinton lo va a destruir, pero supongamos), pronto se va a dar cuenta que necesitará comportarse como un ser humano normal. Y no creo que esté tan comprometido como sí lo está Cruz con toda esa mierda de la ultraderecha cristiana, conservadora y en contra de los derechos de las mujeres y los gays. Sí: Trump es un bufón y el resto del mundo puede tener miedo, pero estará más al centro que Cruz, que mete un miedo del carajo.
Lo bueno es que va a ser una elección superinteresante. Ni bien vuelva a casa cuando termine el tour, voy a abrir una cerveza y a poner CNN, porque es entretenimiento: es como ver esos talk show de la tarde, donde todos se gritan y enloquecen [risas].

¿Cuáles son los próximos planes de la banda?

Dimkich: Vamos a tocar a Europa y, luego, haremos algunos recitales en los Estados Unidos. Y hacia final de año nos metemos a grabar el nuevo disco.

Y, por supuesto, van a volver a la Argentina a presentarlo: ¿Es una promesa?

Dimkich: Te lo prometo. Y, si no es para eso, venimos igual de vacaciones.




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viernes, 22 de enero de 2016

Conocé a Jack Novak

La DJ, que será una de las atracciones del próximo Lollapalooza Argentina, quiere abrir camino para las mujeres detrás de las bandejas.



Parece que esa idea de que la electrónica y las raves componen el ámbito artístico más diverso y equitativo de la música es, como diría algún político en busca de minimizar problemas culturales y sociales, efectivamente solo una «sensación».

De acuerdo a un relevamiento realizado por Female Pressure, en 2015 las mujeres representaron apenas un 10,8 por ciento de los artistas que tocan en los festivales dance en todo el mundo. Para peor, el número baja al 9,6 si se toman en cuenta solo las presentaciones en el escenario natural de la EDM: los boliches. Lamentablemente, este género, también, es cosa de hombres. Por eso, cuando una dama talentosa agarra las bandejas del gueto masculino, llama la atención (aunque se llame «Jack»).

Jacqueline «Jack» Novak nació en Chicago y, luego, se mudó a Nueva York, donde trabajó como modelo hasta que decidió replantearse todo, hizo sus valijas y se fue a Los Ángeles. «Estaba buscando una oportunidad para saber qué quería hacer con mi vida. En Los Ángeles no conocía a nadie, pero lo pensé, me pareció un lugar en el que tenía que estar y me arriesgué», revela a Generación B.

Allí, la casualidad la reunió con el dance. «Fui a una fiesta y nunca había escuchado ese tipo de música. Pero, de inmediato, me dije “esto es para mí, me encanta”. Creo que mucha gente entró de esa forma —cuenta—. Mis amigos siempre me pedían que pasara música, que pusiera lo que me parecía bueno. Y después de un tiempo pensé “tal vez tendría que ser DJ”. Pronto me di cuenta de que debía hacer mi propia música, el tipo de cosas que quería escuchar».

El deseo se transformó en acción. Novak montó un pequeño estudio en su casa y comenzó a practicar las artes DJ y a componer durante dos años. Hasta que llamó la atención de Joel Zimmerman, capo de la agencia William Morris Electronic en Estados Unidos, quien la sumó a su troupe de estrellas pinchadiscos, como Afrojack, Deadmau5 y Calvin Harris. En 2013, Jack se convirtió en la DJ de la gira de Pharrell Williams y, más tarde, compartió escenarios con Skrillex, Nervo, David Guetta y Snoop Dogg, entre muchos otros. El año pasado, lanzó bajo su propio sello, Power & Light Records, los singles «Driving Blind», en colaboración con la cantante Bright Lights, y «If it Kills Me», con voz de Blackbear.

¿Te encontraste con problemas y prejuicios en una escena tan dominada por hombres?
Mmm… no tuve demasiados. La gente está abriendo más la cabeza. Es una época que entusiasma porque hay muchas artistas femeninas geniales que están tratando de ser reconocidas. Las cosas están cambiando un poco. A mí realmente no me importa si sos varón o mujer, solo presto atención a la música. No importa qué aspecto tiene la persona, sino si la música es buena o no.

Hace un par de años dijiste que querías inspirar a otras mujeres para que se dieran cuenta de que pueden ser DJ sin necesidad de tocar en corpiño. ¿Viste un cambio positivo en ese sentido desde entonces?
Sí, constantemente. Una linda parte de hacer lo que hago es que recibo más y más mensajes de los fans, todas las semanas, por email, Twitter, Instagram. Y muchos son de chicas que quieren ser DJ. Es increíble, y quiero inspirarlas a que lo intenten.

¿Y qué les aconsejarías?
Les diría que, si les gusta, que lo intenten. No va a ser fácil. Pero, si realmente querés algo, no te detengas. Algunos se desaniman, porque hay mucha competencia. Pero, si te sentís inspirado, si esto significa todo para vos, dale para adelante, arriesgate, sin importar lo difícil que pueda ser. Lo puedo decir por experiencia. En mis primeros dos años como DJ, no gané nada de plata, tal vez 50 mangos de vez en cuando después de un show. Pero seguí, seguí y seguí y no aceptes una negativa.

Alguna vez te sugirieron que no era necesario que te molestaras en componer, que lo podían hacer otros y que vos solo tenías que poner tu imagen…
Sí, fue lo primero que me ofrecieron. A mí me encanta trabajar con otros productores, con los compositores, con los músicos. Pero nunca, jamás podría haber puesto mi nombre en algo que hizo otra persona y decir «lo hice yo». No es genuino y no refleja quién soy.

¿Cuándo vas a sacar tu primer álbum?
No es realmente un disco, pero tenemos programados cuatro lanzamientos hasta abril. Son cosas geniales, que ya terminé, algunas colaboraciones. Estoy entusiasmada con eso. Es gracioso, porque siento que hasta ahora me estuve enfocando en una canción tras otra, pero estoy empezando a pensar en un EP, no sé si un álbum completo.

Ya participaste de Lollapalooza en los Estados Unidos, pero ¿cuál es tu expectativa para tu presentación en la edición de Argentina?
Simplemente voy a ir a dejar todo. Por lo que sé de la gente de Argentina, creo que va a ser espectacular. Sé que las mujeres son muy hermosas, ja, ja, ja, y dos o tres cosas más… Pero me entusiasma aprender y sé que nos vamos a divertir. Quiero salir y ver cómo es Argentina. Irá conmigo un equipo de filmación, para captar realmente un poco de su cultura. Deseo que vengan, que bailen, que se diviertan conmigo, que se me acerquen, que me saluden si me ven por ahí. No me voy a quedar en el backstage: quiero vivir la experiencia completa.



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