miércoles, 13 de mayo de 2015

Entrevista a Drenge: huele a espíritu adolescente

Conocé a los hermanos que quieren devolverle agresividad y mosh al rock.



“Es como lanzarme a la multitud: eso es lo que siento cuando tocamos”, dice Eoin (se pronuncia “Owen”) Loveless, una de las mitades de Drenge, la última sensación del garage británico. Escuchar Undertow, el segundo álbum que acaban de editar, refrenda esa sensación: rock rápido y furioso que dan ganas de hacer moshing en el subte C en plena hora pico. Estos pibes tiran a un pozo ciego el descontento de Nirvana, la desprolijidad del primer Arctic Monkeys y bañan con mierda las melodías de The Cribs. Y de ahí sacan una de las gratas sorpresas de este 2015 todavía chato en novedades.

Ser un grupo de dos piezas, con Eoin (23 años) en guitarra y voz y su hermano Rory (21) en batería, le valió comparaciones con The White Stripes, The Black Keys y hasta con sus jóvenes compatriotas Royal Blood, pero Eoin se desmarca: “Y… no sé, creo que las similitudes van en detrimento del disfrute. Estamos en la banda en la que queremos estar, nos encanta tocar en vivo y tratamos de evitar hacer música que sea, digamos, fácilmente comparable”.

El dúo viene de Castlenton, un poblado de mil habitantes en el centro de Gran Bretaña, a unos 30 kilómetros de Sheffield. “Cuando sos de un lugar chiquito, sentís que te estás perdiendo toda la movida de las grandes ciudades, así que te creás la tuya”, explica Eoin, sobre el fenómeno de artistas ingleses que emergen con energía propia de pequeños puebluchos.

Pero el salto a nivel nacional lo dieron gracias a un impensado escándalo político. En julio de 2013, el laborista Tom Watson renunció a su puesto como coordinador de campaña en una carta a Ed Miliband, jefe del partido, en la que decía: “Tratá de ser el mejor líder que puedas, pero intentá tener un vida real también. Y si querés ver una banda increíble, te recomiendo Drenge”. El comentario puso a los hermanos en la primera página de los diarios, con decenas de medios y periodistas pugnando por conocerlos. “Fue algo muy raro. Nadie sabía quiénes éramos, lo que pasó fue muy inusual y lo sería para cualquier banda. Pero, por suerte, no hubo nada político que nos involucrara. Él solo expresó su descontento con el partido y terminó recomendándonos”, dice el guitarrista.

De ahí, a las estrellas. Giras por Europa, Estados Unidos y Canadá. Tocaron en el show de David Letterman, donde conocieron a Beyoncé, y en el programa de Jools Holland, donde pegaron onda con Kanye West. “Conversamos sobre la agresividad en su música y en la nuestra, sobre cómo el hip hop y el rock tienen raíces violentas y cómo hoy todo eso se fue moderando —recuerda Eoin—. El hip hop se volvió más suave y el rock parece menos interesante, más liviano, más fácil”.




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