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lunes, 17 de septiembre de 2012

Entrevista con Morten Harket: un espíritu pop

Antes de su show en el Teatro Gran Rex, el ex vocalista de A-ha habla de la separación de la banda, su nuevo disco solista y sus búsquedas existenciales. “Todos nosotros somos un misterio que no llegamos a comprender”, dice.



Después de 25 años, una carrera impecable y decenas de hits, Morten Harket renunció a su principal responsabilidad: ser la inconfundible voz de A-ha. El trío que plantó la bandera noruega en el pop anglo y se metió en el libro Guinesss (récord de 198.000 en el Maracaná) también se podría llevar un premio a la separación más diplomática de la historia de la música. En 2009, anunciaron que Foot of the Mountain sería su último trabajo (sí, porque ya sentían que todo era un trabajo) y se embarcaron en una emotiva gira mundial que, incluso, los trajo a la Argentina en marzo de 2010 para despedirse de sus fans. Sin dolor, sin reproches, sin peleas mediáticas berretas. Esto ha sido todo, muchas gracias. Adiós.
Y ahora, Morten Harket continúa quebrando los corazones más duros con su inigualable falsete, pero como autónomo. Aunque, bueno: tampoco está tan solo. Para Out of My Hands, su quinto disco solista, contó con la colaboración de varios artistas, desde su compatriota Espen Lind (autor de hits para Jessica Simpson, Leona Lewis y Beyoncé aunque algunos lo recordarán por esto o esto otro) hasta las megaestrellas Pet Shop Boys. El resultado es su trabajo más pop y "comercial" hasta el momento, que presentará el 28 de septiembre en el Teatro Gran Rex. Pero antes, advierte: "No estoy girando en representación de A-ha, sino como yo mismo. El show va ser una linda combinación de mis trabajos solistas con algunas canciones de A-ha que voy a incluir porque eso también es parte de quien soy".
Tus anteriores trabajos solistas daban la sensación de que buscabas distanciarte del sonido de A-ha. Pero Out of my Hands tiene esa veta synth-pop de la banda. ¿Te sentías limitado por A-ha como para desarrollar por tu cuenta esa faceta más popera? 
Soy la misma persona, sea cuando estoy en A-ha, haciendo cosas con otra gente o solo... En este álbum las similitudes están en la naturaleza electrónica de la producción, que fue algo muy distintivo de A-ha en Foot of the Mountain. Cuando hago música, naturalmente gravito hacia distintos lados y tiene que ver con los diferentes momentos personales. No creo que el próximo disco vaya a reflejar lo mismo que este; va a ser otra cosa.
Pet Shop Boys compuso un tema para vos. ¿Cómo surgió esa relación? 
Se enteraron de que estaba haciendo un álbum y se acercaron, a través de un editor en común, un intermediario... No estoy seguro de cómo pasó. Fue un honor y un privilegio grabar una de sus canciones.
Out of My Hands deja la sensación de que el final de A-ha fue tanto un alivio como una inspiración para vos. ¿Puede ser? 
Creo que fue un empujón, en cierto sentido. Gané bastante impulso en los últimos dos años de la banda y toda esa energía hizo que yo entrara en un modo particular de trabajo. Estaba motivado, quería hacer un disco y el resultado fue Out Of My Hands. Me siento bien con respecto al álbum. Apuntamos a lo más lejos que pudiéramos llegar, a lo mejor posible. Pero nunca sabés cómo van a salir las cosas. Quiero decir: no controlás todos y cada uno de los elementos. Dejás el control. Dejás que las cosas pasen. Lo hacés con fe, y así debe ser...
La banda estaba en un muy buen momento artístico cuando se separaron. ¿Qué cosas pesaron más y determinaron que no querían continuar juntos? 
Bueno, nos dimos cuenta de que habíamos hecho una buena carrera y que, si íbamos a buscar un momento para bajarnos, no había otro mejor que ese: tras un buen álbum y una linda gira. Estuvimos juntos por 25 años y sentí inmediatamente que era la decisión correcta.
La separación también se dio en un momento en el que la obra de la banda comenzaba a ser redescubierta, comprendida y hasta reivindicada. Artistas como Coldplay, Keane, Tori Amos, Adam Clayton elogiaban y citaban a A-ha como influencias... 
Siempre tuvimos nuestra identidad y sentimos orgullo por quienes somos. Hubo mucho ruido en los medios y toda la basura, los cuentos de hadas que vienen junto con el pop, en relación a nuestra imagen, a la superficialidad. Pero fue algo de los medios en particular, no de la gente. Nosotros siempre nos enfocamos en el contenido de lo que hacemos y no en el aspecto superficial. No hay nada de malo en la vanidad, es simplemente cómo la usás. Porque la vanidad en sí misma es parte de todos, parte de tu autoconocimiento, de la conciencia de quién sos. Hay que recordar que lo que están haciendo Coldplay, Tori Amos y lo que hacemos todos los artistas es descubrir quiénes somos. Es una larga travesía en busca de uno mismo.
A los 52 años, tu imagen y tu voz se conservan impecables. ¿Cuál es el secreto? 
Ninguno. Simplemente, soy yo. No le hago nada especial a la voz, no tomo ningún té mágico... Todos nosotros somos un misterio y no llegamos a comprenderlo plenamente. De eso se trata el arte: buscar quiénes somos.

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viernes, 5 de marzo de 2010

A-ha en Buenos Aires: A boy’s adventure tale

Foto extraída de http://a-hafanclubarg.blogspot.com

En junio de 1991, A-ha vino por primera vez al país y yo fui a las boleterías del Luna Park a comprar mi entrada, pero no pude: me faltaban varios pesos para la más barata y sabía que no iba a poder conseguirlos pronto, así que, resignado, di media vuelta y fui a gastar mi bronca en el vinilo de East Of The Sun, West Of The Moon, por aquel entonces último disco de los noruegos que no tenía porque, claro, había ahorrado para el recital. Como otros pobres que se quedaron afuera, me resigné a verlos por TV en Ritmo de la noche, puteando por el playback (aunque un tanto aliviado de no haber pagado por presenciar ese vergonzoso look indio-chic que lucía Morten Harket en esos días).

Diecinueve años más tarde, volví al (ex) “Palacio de los deportes” por la revancha. En honor al pasado, y respetando mi presente económico siempre inalterable, saqué el ticket más barato (si hoy me alcanza para lo necesario, ¿para qué exagerar?). Esta sería la primera y última vez que vería al trío: justo en la gira que los despedirá para siempre de los escenarios y señala el final de una impecable carrera que incluye, entre algunos pequeños logros, el récord Guinness de asistencia en el estadio Maracaná, repleto de 198.000 fans, 38 top ones en el mundo y ser protagonistas del mejor videoclip de la historia.

No fui el único que hizo retrospectiva la calurosa noche de ayer. Harket, Magne Furuholmen y Pål Waaktaar-Savoy, secundados por un baterista y un tecladista, salieron a las tablas e iniciaron una cuenta regresiva de 25 años de hermosas canciones, que comenzó con el synth-pop de “The Bandstand” y “Foot Of The Mountain” (ambos de su último y gran álbum, afortunadamente editado hace días en Argentina), siguió con “Analogue”, “Forever Not Yours” y avanzó hacia el pasado más conocido repasando toda la discografía (excepto temas del poco inspirado, aunque subvalorado, Memorial Beach, de 1993).

El afilado grito de “staaaaaaayyyyyy”, del coro de “Summer Moved On”, despertó la primera de las muchas standing ovations que Harket provocó durante el concierto. Pero con “Crying in the Rain” y “Stay On These Roads”, el cantante hizo caer bombachas y volar los pocos pelos de las numerosas calvas que colmaron el estadio. No era para menos, ya que estábamos escuchando en vivo y en directo a una de las mejores voces masculinas del pop (y sí, señora, señor: suena igual que en el disco y sus agudos, aunque cuestan más a los 50 años, te siguen clavando el corazón).

A partir de allí, todo sería una colección de hits: “The Blood That Moves The Body” dejó a varios pidiendo una transfusión y, en “The Living Daylights”, el público transformó a James Bond en un barrabrava, mientras un desaforado que tenía enfrente perdía cuerdas vocales y una fortuna en pulsos telefónicos transmitiendo el concierto vía celular a vaya a saber quién.

Hubo un pequeño reposo acústico, con las despojadas versiones de “Early Morning” y “And You Tell Me”, pero después siguió el compilado ochentoso: “Scoundrel Days”, “Cry Wolf”, “Manhattan Skyline”, “I’ve Been Losing You”, “Hunting High and Low” y una kraftwerkiana “Train of Thought”.

“The Sun Always Shines on TV” y la icónica “Take on Me”, como debía ser, pusieron fin a la historia. Para mí, fue un hola con sabor a adiós. Pero bueno: así son las fiestas de despedida.